Desarrollo Sustentable

La revolución ganadera

Es ampliamente conocida la llamada Revolución Verde (RV) agrícola que consistió principalmente en la “industrialización” de la agricultura y la utilización conjunta e intensa de maquinaria, riego, semillas híbridas, fertilizantes sintéticos o plaguicidas, entre otros elementos.

Por Ferran Garcia

Es ampliamente conocida la llamada Revolución Verde (RV) agrícola que consistió principalmente en la “industrialización” de la agricultura y la utilización conjunta e intensa de maquinaria, riego, semillas híbridas, fertilizantes sintéticos o plaguicidas, entre otros elementos.

La revolución ganadera

Es ampliamente conocida la llamada Revolución Verde (RV) agrícola que consistió principalmente en la “industrialización” de la agricultura y la utilización conjunta e intensa de maquinaria, riego, semillas híbridas, fertilizantes sintéticos o plaguicidas, entre otros elementos.

Una RV cada vez más cuestionada y controvertida dado los enormes impactos que sobre el medio ambiente y las sociedades campesinas está teniendo.


Desde hace un tiempo se habla también de la Revolución Azul (RA) [1] , en este caso, referida a la “industrialización” de las pesca a través de embarcaciones cada vez mayores, de mayor capacidad de captura, técnicas de pesca masivas y poco selectivas y la irrupción de la acuicultura intensiva al estilo de la agricultura de la RV. Los efectos de la RA también empiezan a notarse en el mismo sentido que la verde.

Pero existe otra revolución alimentaria no tan tratada ni difundida aunque con grandes impactos: la ganadera.

La lógica de la Revolución Ganadera (RG) sigue los pasos de las otras dos descritas anteriormente y se basa en la misma lógica no ecosistémica sino reduccionista e industrializada. Estos son algunos de los puntos en los que se basa esta RG:

A.Genética.
Un aspecto crucial de la revolución ganadera consiste en la utilización masiva de las llamadas razas mejoradas. En realidad la mejora genética animal no empezó con la RG, la afirmación es evidente pero conviene recordarla. La mejora genética animal se ha venido realizando tradicionalmente en búsqueda de las características deseadas por cada población. Mejoras productivas, de resistencia a enfermedades o de mejor adaptación al medio, por ejemplo. La actual mejora genética se diferencia en la anterior en dos grandes aspectos: la uniformidad y el control oligopolico corporativo.

Erosión genética. La FAO estima que al menos el 30% de las razas de animales domésticos están en grave riesgo de extinción, ello supone la desaparición de 3 razas cada 2 semanas.

Especialmente grave resulta la situación de zonas donde la RG está claramente implantada: Europa representa el 75% de esa y afecta al 73% de las razas europeas, mientras que en zonas donde la RA todavía no ha llegado plenamente como en África el % baja al 7%.

Raza única. Un caso paradigmático de raza única lo constituye la producción de leche en España. El 96% de todas las vacas de ordeño de España son de la raza frisona-holstein y la uniformidad es todavía mayor si tenemos en cuenta que el 86% de todas la cubriciones son por inseminación artificial y que el nº de toros utilizados es muy reducido [2] , la inmensa mayoría de vacas lecheras actuales son inseminadas por menos de un centenar de toros, la mayor parte de ellos con origen en los centros de selección de Canadá, USA o Centroeuropa.


Control Corporativo. De forma paralela al control empresarial de las semillas, existen muy pocas empresas que tienen la capacidad técnica y financiera necesaria que requiere la selección genética de la RG. Se estructura de forma piramidal donde unos pocos centros de selección difunden la genética obtenida a la explotaciones ganaderas a través de una red de distribuidores genéticos.

Una sola empresa, Genus, es líder en el suministro genético de bovinos, cerdos (con el 40% de los cerdos de USA) y gambas en el mundo. Uno de los líderes en genética de pollos, Hubbard, forma parte del entramado empresarial de Aventis, empresa productora de OGM, como el maíz Bt Starlink, prohibido para alimentación humana [3] .

B. Salud animal y antibióticos. La visión estrictamente productivista de la ganadería corporativa derivada de la RG conlleva una pérdida clara de la sanidad animal. Buena parte de los animales se encuentran en una, llamémosla, enfermedad crónica subclínica y controlada, se trata de una perdida de sanidad causada por un conjunto de factores tales como las instalaciones, la alimentación y en definitiva por una mala adaptación del animal a su entorno que genera una situación de estrés importante [4] y la pérdida de buena parte de su capacidad natural de respuesta a enfermedades. Para compensar ese mal estado sanitario se recurre a un “kit de recuperación” que contiene básicamente antibióticos para hacer frente a las infecciones crecientes y hormonas reproductoras para compensar la perdida de fertilidad animal [5] . En Europa la mitad de los antibióticos utilizados tienen como destino la producción animal, de ellos prácticamente 1/3 se administran con los piensos de forma preventiva. [6] La equivalencia entre la utilización masiva de fertilizantes y plaguicidas en agricultura y substancias estimulantes de la producción y antibióticos en la ganadería corporativa es clara. [7]

C. Ganaderia corporativa.
Un ejemplo magnífico de la “industrialización” ganadera lo constituye la producción de pollo en Europa. La producción avícola se caracteriza por la llamada “integración” y que consiste en una empresa del sector agroalimentario (generalmente fabricantes de piensos, empresas de genética animal, mataderos, empresas de transformación o distribución alimentaria) llegan a un acuerdo para su cría con los granjeros que ponen su trabajo y a quienes pagan una cantidad por pollo criado. Existe una gran variedad de contratos pero en general al ganadero se le paga un sueldo por su trabajo (normalmente vinculado a los resultados productivos) pero no controla absolutamente nada del proceso (ni la alimentación, ni el manejo, ni los tratamientos veterinarios, ni las instalaciones, ni la genética animal, nada). En realidad pasa a ser, a todos los efectos, trabajador de la empresa “madre” integradora, que asume los riesgos financieros pero también el beneficio.

En España la producción de pollo está totalmente integrada (se habla del 98%) [8] . La principal empresa productora de pollos es el Grupo SADA que controla el 30% de la producción de pollos española. Todas las granjas de SADA utilizan los piensos de la empresa NANTA, primer productor de piensos español para pollos. Todos los piensos de NANTA utilizan mayoritariamente los aditivos (vitaminas, minerales, pigmentantes, promotores del crecimiento, etc.) de la empresa Trouw. La genética utilizada principalmente por SADA es de la empresa Hybro. SADA, NANTA, Trouw e Hybro pertenecen a la misma empresa de capital holandés:

Nutreco. Nutreco es una empresa transnacional del sector agroalimentario que además de ser uno de los líderes en la producción, alimentación, genética y comercialización de pollos en Europa, es el líder absoluto en la producción, alimentación y distribución de salmón de piscifactoría.

Aspectos ambientales . La RG sumada al actual marco político de la PAC europea o la Farm Bill estadounidense, han transformado el espacio rural dibujando una estructura agraria basada en la concentración territorial y un incremento de tamaño constante de las explotaciones ganaderas. Cada vez las granjas son mayores y están en menos sitios. El principal impacto de ello esta siendo sin duda los degradación ambiental que afecta a esos agujeros negros, un modelo totalmente desvinculado del territorio, su ecosistema y sobrepasando significativamente la capacidad ambiental de integración de la ganadería de forma sostenible.

Otra de las características de la RG ha sido la separación de dos actividades claramente complementarias: la agricultura y la ganadería, incrementando la insostenibilidad de los modelos. Dos actividades esencialmente sostenibles y que pueden utilizar elementos renovables en su practica totalidad se han convertido, por separado, en actividades con un claro balance energético negativo.

Aspectos sociales. Esa misma conjunción entre la política y el modelo productivo aplicada a la ganadería está llevando a la extinción de la ganadería campesina, diversificada, familiar y sostenible y la esta sustituyendo por una ganadería corporativa basada en grandes explotaciones que poco tienen ya de campesino.


Unos modelos productivos altamente demandantes de inversión constante, junto con una reducción del margen monetario por unidad de alimento y la necesidad por tanto de entrar en la espiral de crecimiento-endeudamiento. Un control cada vez mayor del agrobusiness en las decisiones y en el modelo de producción ganadero, un control cada mayor de la agroindustria transformadora y distribuidora de alimentos en esa producción y el oligopolio existente en toda la cadena alimentaria, nos han llevado a la situación actual allí donde la RG se ha acompañado de las políticas procorporativas adecuadas.

Más allá de nuestras fronteras.
Pero la RG no solamente ha significado graves problemas ambientales y sociales allí donde se ha extendido hasta ser el modelo productivo prácticamente único, como la Unión Europea, los impactos de la RG van más allá de las fronteras donde se aplica. La RG se basa en una gama muy reducida de genética animal que responde con altas producciones bajo determinadas condiciones. No es solamente la genética animal, es la genética más el conjunto de elementos necesarios para que esa genética se exprese en el sentido que se ha seleccionado y que es la maximización de la producción de un producto animal. El rango de genética y el paquete acompañante es por tanto muy reducido y muy demandado por la RG. Eso, a parte de facilitar el control oligopolico de cada elemento de la RG, hace que difícilmente una región obtenga todos los elementos de la formula mágica en su territorio. Aparece entonces la necesidad de importar esos elementos: genética, instalaciones, farmacología y, especialmente, la alimentación óptima para la RG. No es de extrañar pues que en la UE, el 75% de todas la importaciones agroalimentarias no tengan como destino la alimentación humana sino la animal, y que de todas ellas, el 75% sea soja. La oleaginosa “mágica” que demanda la RG y que Europa, bajo los acuerdos de Blair House en el inicio de la OMC, apenas puede producir.

Para obtener los productos que necesita la alimentación animal corporativa europea y que importa, básicamente, de regiones empobrecidas debemos recurrir a los monocultivos de exportación, en el caso de la soja, trangénicos. Unos monocultivos que son una importante causa de hambre, pobreza, migración rural y desastres ambientales.

Se cierrra de esta manera un círculo criminal donde la ganadería corporativa implanta monocultivos exportadores en regiones empobrecidas para nutrirse y les devuelve el resultado esa producción en forma de leche, carne o huevos con un dumping [9] que arruina lo poco de agricultura y ganadería campesinas que habían dejado los monocultivos en pie.

Soberanía Alimentaria.
Pero como para casi todo, existen alternativas y para esta situación la alternativa se llama Soberanía Alimentaria.

El concepto de soberanía alimentaria fue desarrollado por Vía Campesina [10] y llevado al debate público con ocasión de la Cumbre Mundial de la Alimentación en 1996, y ofrece una alternativa a las políticas neoliberales. La soberanía alimentaria es el derecho los pueblos, de sus países o uniones de Estados a definir su política agraria y alimentaria, sin dumping frente a países terceros.

La soberanía alimentaria incluye:
Un acceso campesino a los recursos productivos, unos modelos de producción campesinos y sostenibles, una prioridad para la producción de alimentos para los mercados locales y unas nuevas normas de comercio internacional de alimentos. En realidad se defiende un la aplicación de un derecho tan básico como el de la alimentación y la SA es sin duda, la mejor herramienta para hacerlo efectivo en todo el mundo.

El mercado, pues, debe ser prioritariamente local y nuestra dieta debería basarse en los productos propios de nuestros ecosistemas, producidos no por la ganadería corporativa sino por una ganadería campesina, y comprada en mercados locales, o cooperativas. Para los productos de otros ecosistemas incorporados en nuestras dietas debemos buscar los canales de auténtico comercio justo que sigan exactamente las misma premisas de producción campesina, sostenible, y equitativa en el reparto de los beneficios monetarios. Esa garantía la debemos exigir a las organizaciones de comercio justo.

La FAO nos dice que la demanda de alimentos de origen animal va a crecer de manera muy intensa en los llamados países en desarrollo, aproximadamente un 3% anual entre 1999-2020 en el consumo de leche y carne, y que ello representa una magnífica oportunidad para los campesinos pobres para salir de esa situación e incrementar sus ingresos a través de la producción ganadera. Dos consideraciones al respecto, la primera es preguntarnos hasta qué punto es sostenible social y ambientalmente los niveles de consumo de productos ganaderos de los países industrializados y si ese esquema es el que debemos trabajar por implantar en todo el planeta (actualmente los países desarrollados obtenemos el 27% de la energía y el 56% de las proteínas que consumimos de productos ganaderos, por el 11% y 26% de los países empobrecidos). La segunda es si debemos repetir los mismos errores con la Revolución Ganadera que con la Revolución Verde agrícola. Esta última no solamente no ha ayudado a paliar la pobreza y el hambre sino que es una de sus causas. ¿En qué ha ayudado la producción intensiva y para exportación de café, azúcar, algodón, soya o frutas a los pobres rurales de Honduras, Tailandia, Mali, Argentina o Brasil? ¿Y la producción “revolucionaria azulada” de gambas en Ecuador o Madagascar?

Revolución Verde Revolución Ganadera
Control corporativo de semillas y demás
recursos productivos
Semillas/Fertilizantes/Plaguicidas/
Tierra/Agua/Etc.
Control corporativo de genética animal y
demás recursos productivos
Animales/Alimentación/Farmacología/
Modelos de producción insostenibles ambientalmente y de selección negativa hacia
la producción campesina. Destrucción del tejido familiar rural.
Visión estrictamente productivista de la agricultura sin tener en cuenta los otros
aspectos inherentes a la alimentación (sociales y ambientales).
Tendencia a los monocultivos y a la
agroexportación
Tendencia a los monoganadería y a la
exportación de productos ganaderos
Control oligopolico corporativo de los recursos, los modelos productivos, la
transformación alimentaria, la distribución y el comercio internacional de la
alimentación

* Ferran Garcia Moreno
Veterinarios Sin Fronteras
www.veterinariossinfronteras.org

[1
]
The economist http://www.mispeces.com/reportajes/
[2
]
http://www.feagas.es/Asociaciones/vacuno/Frisona.htm
[3
]
Información corporativa www.genus.com y http://www.hubbardbreeders.com
[4
]
http://www.edicionestecnicasreunidas.com/produccion/cammay5.htm y
http://www.edicionestecnicasreunidas.com/produccion/estremar3.htm
[5
]
La Universidad de calculó una pérdida de fertilidad de las vacas lecheras de casi el 50% en los últimos 25 años.
[6
]
Veterinindustria
[7
]
En 4 años (2000-2004) las ventas de productos farmaceúticos con destino la “salud” animal creció un 24%.
[8
]
Carlos Buixadé. http://www.eumedia.es/articulos/mg/108subsectoravicola.html
[9
]
Venta de un producto por debajo de su coste
[10
]
www.viacampesina.org

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