Desarrollo Sustentable

Lecciones de Johannesburgo

La segunda Cumbre de la Tierra a celebrar en Johannesburgo se planteó en la prensa internacional como la cita donde los gobiernos de todo el mundo debían realizar sus balances post-Río y negociar sus nuevas propuestas sobre el desarrollo sostenible.

Por Iñaki Barcena

La segunda Cumbre de la Tierra a celebrar en Johannesburgo se planteó en la prensa internacional como la cita donde los gobiernos de todo el mundo debían realizar sus balances post-Río y negociar sus nuevas propuestas "sobre el desarrollo sostenible".

1 . Introducción.
Desde el 24 de Agosto hasta el 4 de Septiembre del 2002, la megaciudad de Johannesburgo en Sudáfrica ha sido el punto de encuentro de miles de personas llegadas de los cinco continentes para la celebración de la Cumbre de la Tierra sobre el Desarrollo Sostenible convocada por la Naciones Unidas. Al hilo de lo allí acontecido, con este escrito se pretende aportar una serie de datos y reflexiones que nos ayuden a afrontar los duros retos ambientales y sociales que tanto local como globalmente estamos obligados a asumir en el inicio del siglo XXI.

No era la primera vez que un evento internacional de este tipo se celebraba. Desde 1972, todos lo años acabados en dos las Naciones Unidas han celebrado una gran conferencia internacional para atajar los males que la crisis ambiental está provocando en la Tierra, por eso trataremos en primera instancia de hacer un repaso sobre las diferentes reuniones y cumbres para conocer sus cambiantes coyunturas políticas, sus temas centrales, sus logros y sus devenires para posteriormente intentar analizar los logros y enseñanzas de este importante evento internacional, enmarcado en el proceso hacia la sustentabilidad medioambiental y social.

2. Retrospectivas de las Conferencias de Estocolmo, Nairobi y Río de Janeiro.

Solía decir mi profesora preferida de Historia que para hablar de la misma hacen falta al menos 50 años de distancia. Seamos pues prudentes. Solo han pasado 30 años desde la primera conferencia internacional convocada por las Naciones Unidas en Estocolmo en 1972 , con el título de "El hombre y la biosfera". Allí se produjo la primera voz de alarma gubernamental e internacional sobre la crisis ecológica y se defendió el ecodesarrollo (1) como medicina para evitar los daños ambientales y sociales creados por un modelo de desarrollo despilfarrador de recursos y creador de contaminación por tierra, mar y aire. Poco tardarían las Naciones Unidas en abandonar este término políticamente incorrecto por indicación del Sr. H. Kissinger, a la sazón embajador estadounidense. No obstante en el otro lado del muro, los soviéticos se jactaban de estar en mejores condiciones ambientales que el mundo occidental y de tener las herramientas (partido y estado socialista) para atajar "los males ecológicos inherentes a las sociedades capitalistas". Quien lo diría después de las tragedias de Chernobyl, del Mar del Aral o del asfixiante "Triángulo Negro" localizado entre Polonia y las desaparecidas Checoslovaquia y la RDA. Estocolmo, no obstante, tuvo de positivo el haber sido el inicio a un debate diplomático internacional sobre la crisis socioambiental, apercibiendo al mundo sobre los límites del crecimiento, en el mismo momento en que el Club de Roma publicaba sus informes de Meadows y Mesarovich entre otros.

Diez años después en Nairobi (Kenia) se asentó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) creado en Estocolmo y por primera vez empezaron a relacionarse las cuestiones del desarrollo y de la ecología quizás porque en aquel año conoce la luz el Informe Brandt, sobre las relaciones Norte-Sur donde se evidencia el saqueo permanente al que sometemos los países desarrollados a los países empobrecidos del hemisferio Sur. Su evidencia más flagrante se manifiesta en llamada "deuda externa" financiera que estos países deben pagar a las entidades crediticias internacionales tras haber seguido las recomendaciones del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

A pesar de los intentos por acercar ambas perspectivas a un análisis conjunto, la del desarrollo y la ambiental, siguen siendo divergentes y casi opuestas (como en parte se ha evidenciado en Johannesburgo) ya que las preocupaciones de escritores, organizaciones y movimientos de ambas tendencias, con algunas excepciones, han andado durante décadas por sendas distintas (Sutcliffe, 1995). Ya por aquel entonces, a principios de la década de los 80 se había acuñado y difundido en los círculos ambientalistas internacionales el término desarrollo sostenible y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza junto al World Wildlife Fund y el PNUMA, que establecería su sede en Nairobi, lo definían en su Estrategia Mundial para la Conservación (1980) como "aquel que implica la mejora de la calidad de vida dentro de los límites de los ecosistemas".

Sin embargo fue la Comisión Mundial para el Desarrollo y el Medio Ambiente, un conjunto de varios cientos científicos y diplomáticos del Norte y del Sur, del Este y del Oeste, encargados de buscar durante 5 años los puntos de encuentro entre el desarrollo y la crisis ambiental. Así la publicación del Informe Brundtland en 1987 (Nuestro Futuro Común, Alianza, 1988) unió definitivamente los intereses conservacionistas y los desarrollistas con la introducción en el argot internacional del término -desarrollo sostenible-. En dicho informe se considera que la pobreza es el primer problema ambiental del planeta y que salir de ella significa aceptar el compromiso entre las generaciones actuales y las futuras para no devastar nuestras reservas.

Cinco años después del Informe Brundtland, en Río de Janeiro se produce el evento ecológico más relevante producido por la diplomacia internacional y por los nuevos movimientos sociales. En Río, la Cumbre de la Tierra reunió al mayor número de gobernantes estatales jamás visto en una conferencia de la ONU para aprobar la Carta de la Tierra, la Agenda 21 y los acuerdos sobre el Clima, la Biodiversidad y la Conservación de Bosques. Según el canadiense M. Strong, presidente de las cumbres de Estocolmo y Río, se trataba de pasar a programas concretos las recomendaciones del Informe Brundtland.

El momento político parecía inmejorable. La caída del socialismo real daba pie a entender las relaciones internacionales más allá de la guerra fría y el finiquitado binomio Este-Oeste posibilitaba el uso de los ingentes gastos militares para el dividendo por la paz.

Aún así los movimientos sociales y sus organizaciones de los cuatro puntos cardinales, rebautizados con el nombre de ONG-s, se reunieron en el Forum Global alternativo a 60 Kms. de la Cumbre oficial para establecer sus propios programas, críticas y acuerdos (Global Forum di Río, ISEDI, 1993). En Río, no obstante, el impacto mediático-político lo produjo George Bush padre, al recordar al mundo entero al comienzo de la Cumbre, que no iba allí a negociar el "american way of life", que sus pretensiones eran defender el nivel de vida de sus ciudadanos. Con esa entrada era fácil afirmar que no firmaría ni la Convención de Biodiversidad, ni la del Cambio Climático. Seguramente por las mismas razones hoy su hijo se niega a ratificar el Protocolo de Kyoto, al entender la sostenibilidad como algo que empieza y acaba en sus fronteras nacionales.

A pesar de ello, Río de Janeiro resultó ser el matrimonio entre ecología y economía, del que nacería un vástago denominado desarrollo sostenible. La alianza entre los gobiernos del Norte ( para frenar el Cambio Climático) y los del Sur (para preservar la Biodiversidad) en favor de un modelo en el que lo que había de ser sostenible o sustentable ya no eran tanto los ecosistemas, sino el desarrollo económico entendido como crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB).

3. El Legado de Río de Janeiro.

La importancia de la Conferencia de Río reside a nuestro entender en que, al margen del producto político final resultante, dejó como muestra del compromiso de los gobiernos del mundo, entre otros documentos, un programa llamado Agenda 21, un par de relevantes Convenios (biodiversidad y cambio climático) y la aceptación en la ONU a través del naciente Consejo para el Desarrollo Sostenible, de actores no gubernamentales. Eso, si dicho Consejo mundial no tendrá capacidad ejecutiva, ni poder regulador, incluso ha estado vacío de presupuesto pero ha sido el lugar donde los grupos "mayores" – empresas, sindicatos, agricultores, ecologistas e indígenas- han tenido la oportunidad de emitir sus opiniones año tras año en el seno de las Naciones Unidas sobre las cuestiones del desarrollo sostenible.

La Agenda 21, un documento "mamut" de 800 páginas y 40 capítulos adoptado por los gobiernos presentes en Río, diseñó un plan de acción para la sostenibilidad en el siglo XXI, marcando objetivos y prescribiendo acciones, directrices de trabajo y condiciones institucionales para su implementación en la siguiente década. (Ver P.McCully& M.McCoy, 1993: 290). "Era un buen plan, pero su aplicación ha sido débil" reconocía el propio Kofi Annan en las reuniones preparatorias de la cumbre de Johannesburgo. ( www.un.org/spanish/conferences/wssd ).

La Agenda o Programa 21 se basaba en el acuerdo libre y voluntario entre estados para sacar adelante sus compromisos ambientales y quedó desvalido ante los 26.000 folios de la Ronda de Uruguay en 1994 – cuando el GATT pasó a llamarse Organización Mundial de Comercio (OMC)-, que contradecía las propuestas de la Agenda 21. La OMC asegura y pone en práctica su capacidad sancionadora contra los gobiernos que incumplan sus normas. He ahí la diferencia. Quizá el pecado estuviera en la propia Agenda 21 que en su Capítulo 2 (Art. 3) recomienda "la promoción del desarrollo sostenible a través de la liberalización y de hacer comercio y medio ambiente mutuamente coadyuvantes" y más tarde espera que los gobiernos "tomen en cuenta los resultados de la Ronda de Uruguay y promuevan un abierto, no discriminatorio, equitativo y multilateral sistema de comercio (Art.9) (The Jo’burg Memo, 2002:58).

El "olvido" gubernamental e internacional sobre la Agenda 21 ha sido debido fundamentalmente a la falta de voluntad política y económica por parte de los países enriquecidos para transferir al Global Environmental Facility, organismo dependiente del Banco Mundial, los 600.000 millones de dólares anuales necesarios entre 1993 y el año 2000 para llevar a cabo el programa convenido. ¿Dónde quedó la promesa firmada una vez más en Rió para emplear el 0,7 del PIB por la vía de la ayuda internacional a "los países en desarrollo"? Como ha documentado Hilary French del World Watch Institute norteamericano, la ayuda no sólo no aumentó sino que bajó de 58.300 millones de dólares (0,35% del PIB) en 1992 a 53.100 millones (0,22%) en el 2000 (ONU, 2002 y H.French, 2002). Como afirmaba esta autora tras la Cumbre de la Tierra, el Global Environmental Facility era la única institución encargada de financiar la Agenda 21, con una alta dependencia del denostado y criticado Banco Mundial y con una dotación de 5.000 millones de dólares, suma que aunque insuficiente no ha llegado a gastarse totalmente (H.French,1993:57).

Esto da muestra de la debilidad de las instituciones ambientales internacionales creadas por la ONU. El Consejo para el Desarrollo Sostenible, órgano creado para hacer el seguimiento del cumplimiento de la Agenda 21 ha sido un foro de debate y opinión entre gobiernos y otros actores institucionales y sociales, pero sin capacidad ejecutiva o decisional. Ante esta subinstitucionalización ecológica, no faltan quienes reivindican que se pongan en marcha, una Organización Mundial del Medio Ambiente, del estilo de la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Mundial de la Salud, que puedan contrarrestar el poder de las instituciones de Bretton Woods (B.M., FMI y OMC) y sea rodeada por otras instituciones como la Agencia Internacional de Energía Renovable o la Corte Permanente de Arbitraje Internacional Ambiental que hagan respetar los más de 500 acuerdos internacionales ambientales ya existentes. Y además extender a todo el planeta el derecho a la información, participación y judicialización ambientales del Convención de Aarhus. (The Jo’burg Memo, 2002:65).

Del legado de Río de Janeiro en lo positivo, ya que todo lo pretendido no ha caído en saco roto, hemos de resaltar las Agendas 21 Locales. Si bien sólo 18 gobiernos entre los casi 200 del planeta han puesto en marcha Planes estatales para la Sostenibilidad, 6.416 iniciativas locales en 113 países han aceptado el reto de Río de Janeiro desarrollando el art.28 de la Agenda 21.

Las Agendas 21 locales, a pesar de su variedad y diferencias, son una interesante experiencia de participación democrática, integradora de asuntos sociales, económicos y ambientales. En su 2º informe para la ONU, el ICLEI resalta que en el 73% de los municipios con Agendas Local 21 existen consejos de participación social, en un 59% de casos la Agenda 21 local esta integrada en el sistema municipal. En cuanto a sus contenidos es de remarcar que el suministro y gestión del agua y la falta de medios financieros y de ayuda por parte de los gobiernos centrales son el común denominador de las problemáticas expresadas por estos nuevos entes locales, sea cual sea la región o situación económica. (ICLEI, 2002)

El Convenio sobre Diversidad ha sido firmado por más de 180 estados y está en vigor desde 1993, sin embargo es interesante destacar que no ha sido ratificado por los EEUU de Norteamérica. Este acuerdo que se dirige fundamentalmente a los gobiernos del hemisferio Sur, allá donde se encuentran las reservas naturales que sustentan la mayor parte de la biodiversidad conocida, garantiza la soberanía de los estados sobre tales territorios y especies.
Desde la Cumbre de Río se ha realizado 6 conferencias de las partes para dar contenido específico a los acuerdos tomados en Brasil. La última de ellas, la celebrada en La Haya en Abril del 2002 hizo hincapié en cuatro temas centrales como son la explotación sostenible de los bosques primarios donde reside el 80% de la biodiversidad, el prevenir y mitigar la introducción de especies exóticas en otros ecosistemas, abordó el reparto de los beneficios derivados del uso de los recursos genéticos así como las importaciones ilegales de maderas. No obstante, a pesar de los notables avances observados desde 1992 todavía quedan muchas asignaturas pendientes. Brasil, Canadá y Malasia, por ejemplo, bloquearon y vaciaron de contenido en La Haya el programa de acción para los bosques primarios. Otro ejemplo, el Estado Español que es el que presume de guardar casi el 50% de las especies terrestres europeas, no ha llegado a aprobar su "Estrategia Nacional de Biodiversidad" elaborada en 1998 y ninguno de sus 12 planes sectoriales han sido redactados por lo que en temas agrícolas, energéticos, forestales, de transporte o de planificación hidrológica el Gobierno español hace prevalecer sus anti-ecológicos planes como el Hidrológico, el Energético o el de Infraestructuras, al no haber una legislación ambiental a que poder recurrir para salvaguardar la tan cacareada riqueza en biodiversidad.

En lo que respecta al acuerdo para los países del Norte, es decir el Convenio sobre el Cambio Climático, también ha sido firmado por 170 países y su intención era estabilizar para el año 2000 las emisiones de gases de efecto invernadero ( los G.I. son el CO2 muy principalmente pero además CH4, N2O, HCF, CFC y SF6) a los niveles de 1990. Asumiendo los trabajos anteriores aportados por el International Pannel for Climate Change a partir de 1992, los gobiernos se han venido reuniendo anualmente (B. Aires, Berlín, Bonn, La Haya, Marrakech…) hasta alcanzar el famoso Protocolo de Kyoto en Diciembre de 1997, por el que las partes se comprometen a reducir sus emisiones de G.I. hasta un 5% por debajo de las emisiones globales de 1990, en un plazo abierto desde el 2008 al 2012. La Unión Europea, uno de sus principales valedores se compromete a reducir su cuota hasta un 8%, aunque algunos de sus miembros podrán seguir emitiendo por encima de los valores de 1990, hasta un 15% más en el caso del Estado Español. En el años 2001 España ha sobrepasado este límite, habiendo llegado al 33% respecto a 1990.

A pesar de que este acuerdo internacional es el que mayores descontentos públicos ha generado en el gobierno estadounidense y las multinacionales de la energía y el petróleo, desde las filas ecologistas se ha criticado duramente este acuerdo de Kyoto por llevar en su interior una lógica "perversa", como es la compraventa de emisiones sobre la base de los llamados "Mecanismos de Desarrollo Limpio", que significa que la atmósfera terrestre de alguna manera se privatiza y aquellos estados industriales que han generado mayores emisiones de G.I. se convierten en portadores de derechos de emisión (Larry Lohmann, 2001).

Así las cosas, la Cumbre de Johannesburgo celebrada diez años después de la cita brasileña, ha venido a llamarse Río+10 y ha sido a los ojos de muchos, como por ejemplo de la comisaria europea de Medio Ambiente Margot Wallström, el momento de pasar de las palabras a los hechos (WSSD, Challenges and Partnerships,2002:146)

4. El camino a Johannesburgo.

La segunda Cumbre de la Tierra a celebrar en Johannesburgo se planteó en la prensa internacional como la cita donde los gobiernos de todo el mundo debían realizar sus balances post-Río y negociar sus nuevas propuestas "sobre el desarrollo sostenible".

El proceso de discusión preparativo de la conferencia de Johannesburgo se producía con una situación internacional caliente y conflictiva y hacia dentro con unos métodos de trabajo distintos a los de anteriores eventos y cumbres ambientales. La conferencia se celebraba en Africa, continente olvidado, con lo que la pobreza y el desarrollo eran los ejes centrales. No está mal que la equidad se sume a la sostenibilidad ambiental, pero debemos ser conscientes que si la pasada década fue mala para la ecología, lo fue aún peor para el desarrollo, sobretodo en Africa. No está mal hablar de la pobreza, pero nos sumamos a ese coro internacional que pregunta cuando hablaremos de la riqueza y de las desigualdades crecientes entre despilfarradores y marginados. En esta tesitura, las categorías Norte-Sur son engañosas, zombies como dice Ulrich Beck. Sudáfrica es la evidencia de que las elites del Sur son parte del problema y de que el crecimiento económico no trae consigo la redistribución de los beneficios y las rentas, ni en el Norte, ni en el Sur. Quizás mejor que de redistribución, empezáramos a hablar de restricción de apropiamiento de los recursos comunes en agua, tierra y aire, para poner freno al verdadero motor de la crisis socio-ambiental. Los pobres no son los responsables de la devastación de los ecosistemas, sino los paganos de la crisis ambientales sobre todo en las megaciudades del sur, aunque también en el Norte.

Tratar de traspasar al Sur el modelo industrial obsoleto occidental es uno de los riesgos de este proceso de conferencias ambientales. Y pensar que los múltiples "accionistas"- stakeholders en el original inglés- que debaten al lado de los gobiernos en foros como el Consejo de Desarrollo Sostenible, esto es, sindicatos, grupos indígenas, organizaciones ecologistas, agricultores y empresas transnacionales, lo hacen en pie de igualdad es una falacia. El poder negociador de unos y otros es muy distinto y sus recursos también.

El Global Deal o contrato entre Norte y Sur que volvía a proponer la ONU, incurría en los mismos errores de Río, donde las compañías transnacionales consiguieron hacer desaparecer toda mención a su responsabilidad en la crisis socio-ambiental. No puede asumirse que el Norte va bien y el Sur es un desastre, que la negociación es entre intereses estatales y no entre pueblos y que lo que se necesita es dinero para apoyar a los pobres en vez de cambios estructurales en la economía global. Los pobres lo son por no tener poder, no por la falta de dinero. Si el Norte es insostenible por su modelo de producción y consumo y el Sur por su miseria, el primero debe reducir su huella ambiental y el segundo asegurar el derecho a una vida digna de sus habitantes. Condonar la deuda externa, pagando la deuda ecológica y colonial sería un primer paso, pero este punto como otros anteriormente mencionados no aparecían en el orden del día de la Cumbre. (The Jo’burg Memo, 2002:65).

5. Las lecciones de Johannesburgo.

La especial coyuntura política internacional es una de las claves para entender de lo que ha acontecido entre finales de Agosto y primeros de Septiembre en la Cumbre para el Desarrollo Sostenible de Johannesburgo (Sudáfrica). Esto es, la especial situación política en que se ha producido este evento internacional viene marcada por una escalada militarista en el ámbito planetario para acabar con el nuevo enemigo "terrorista", ese que ha venido ha suplantar al bloque comunista cuasi-extinto de décadas pasadas.

No estamos ni en plena guerra fría como en 1972, cuando en Estocolmo se hablaba de los límites ecológicos de la Tierra, ni tampoco en 1992, en Río de Janeiro, cuando la desaparición de la Unión Soviética traía para unos el fin de la Historia y para otros la oportunidad de dedicar a las necesidades sociales los recursos de la carrera armamentista. Si Bush padre fue ha Río a decir que no tenía ninguna intención de comprometer el modelo norteamericano de producción y consumo y no firmó ni el Tratado de Biodiversidad ni el del Cambio Climático, diez años después Bush junior ni siquiera se ha desplazado a Johannesburgo y sus mandatarios han sido la mayor rémora para poner en marcha un Plan de Acción socioambiental con sus pertinentes fechas, compromisos y medios financieros. El abucheo y la protesta ante Colin Powell dentro de la misma conferencia oficial ha sido la imagen que mejor resume lo acontecido en esta cumbre.

5.1. El Mundo sigue en venta.

Todo el mundo ha hablado de Rio+10 como expresión en positivo de un momento vital para reactivar la Agenda 21 y los acuerdos de la década anterior en Brasil, sin embargo había quienes, como la red Vía Campesina, hablaban de Doha+10 meses y no les faltaba razón. En Noviembre del 2001, la Organización Mundial de Comercio, nacida en Marrakech a principios de 1995, se reunía en Doha para intentar recuperar fuerzas y poner en marcha sus planes tras su inesperado y estrepitoso fracaso en Seattle (2000). Si durante la celebración del 50 aniversario de las instituciones de Bretton Woods, la campaña "50 años bastan" (2) significó un clamor multitudinario y la reactivación de la crítica contra el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el GATT, (ahora OMC) en Seattle se produjo una movilización que conmocionó al mundo (Roma, Pepa, 2002). Un eficaz enjambre de movimientos sociales en pie, impidieron que la OMC se reuniera y cerraron la calle a sus representantes. El ejemplo cundió y tuvieron que buscar lugares inaccesibles para poder reunirse.

Así las cosas y con una animadversión creciente frente a la globalización neoliberal, Doha (Qatar) significará, como después Monterrey (México) -Conferencia Internacional para la Ayuda al Desarrollo- y más tarde Johannesburgo la imposición de las elites económicas del mundo, con las compañías transnacionales a la cabeza, de unos acuerdos que priorizan sus intereses mercantiles a las necesidades sociales y ambientales de la mayoría de la Humanidad. Pensamos que el punto de inflexión a favor de tal perspectiva se produjo en Enero de 1995 en Marrakech con la metamorfosis del GATT en la Organización Mundial de Comercio, cuando los gobiernos priorizaron las exigencias del libre comercio y la creación de un mercado mundial sin fronteras.

Si Río promovió la autoridad efectiva de los estados para legislar en favor del bien común, Marrakech debilitó el poder regulatorio de los estados en favor de la libre movilidad comercial. Como resultado la década ha acabado dominada por los repetidos intentos de crear un mercado mundial de libre circulación de capitales y mercancías, pero no personas, dirigido solamente por la ley de la oferta y la demanda. Por eso tiene sentido decir que "el mundo sigue en venta". Porque como se ha visto en Johannesburgo, lo importante no es que el agua potable y el saneamiento lleguen a los hogares pobres del mundo, sino que estos servicios sean gestionados por compañías privadas. Lo vital para ellos no es que la energía solar sea introducida en los países empobrecidos, sino que las compañías eléctricas públicas dejen, como esta sucediendo en Europa, paso libre a la privatización de los suministros energéticos. A su entender la única medicina que puede resolver el hambre y la pobreza es una sobredosis de mercado…

5.2. Naciones Unidas… por los negocios.

Una segunda lección a aprender es el papel jugado por las propias Naciones Unidas. Su anquilosado sistema de funcionamiento, adecuado a los resultados de la Segunda Gran Guerra, no ha asumido los grandes cambios demográficos y políticos sobrevenidos en estos 60 años y siguen manteniendo un esquema de juego antidemocrático y desequilibrado. Por si esto fuera poco, la nueva tendencia puesta en marcha por el actual secretario general, Kofi Annan, es abrir las puertas de la ONU a las empresas multinacionales para que sufraguen los gastos que los países enriquecidos del mundo no quieren hacer.

Ya anteriormente en Río de Janeiro el Consejo Mundial de Comercio para el Desarrollo Sostenible (WBCSD en inglés) consiguió eliminar toda crítica y responsabilidad del mundo empresarial sobre la crisis ecológica, y ahora en Johannesburgo han promovido un nuevo tipo de convenios voluntarios, acuerdos Tipo II, diferenciándolos de los acuerdos Tipo I que son los tradicionales acuerdos intergubernamentales que obligan a los gobiernos. Los 54 acuerdos voluntarios entre la industria, los gobiernos y algunas ONGs ambientalistas promovidos por la "Business Action for Sustainable Development" ( www.basd-action.net ) han sido la interesada respuesta del mundo de los negocios al "Global Compact" propuesto por la ONU (Balanya y otr@s, 2000). Esto es, un nuevo partenariado voluntario basado en las ofertas económicas de las grandes compañías a gobiernos y organizaciones ecologistas para demostrar su interés por el desarrollo sostenible y salir así de su posición de aislamiento frente al resto de grupos representativos o "stakeholders"-accionistas- (ONGs ambientales, sindicalistas, agricultores, indígenas, científicos y mujeres) desbaratando de esta guisa la petición de estos últimos para organizar una convención de las Naciones Unidas para el control y responsabilidad de las empresas (Corporate Europe Observatory, 2002).

A pesar de los esfuerzos realizados en el periodo preparatorio por las ONGs, apoyadas por el Grupo 77 y por China, han podido más la oposición de las tres grandes potencias económicas (EEUU, UE y Japón) que la voluntad de la mayoría de los países del planeta. Los tres grandes han defendido que para controlar y establecer las responsabilidades de las empresas transnacionales es suficiente con seguir las directrices "voluntarias" emanadas de la OCDE. Una vez más, la política es incapaz de someter y controlar las actividades económicas. Y como ha quedado demostrado en Johannesburgo, la OMC no esta dispuesta a someterse los dictados del ONU.
Llegados a este punto debemos aclarar que las posiciones de la Unión Europea respecto a la OMC y a Doha, (3) manifestadas tanto por el presidente de la Comisión, Romano Prodi (El País, 21-VII-02) como por la Comisaria danesa de Medio Ambiente, Margot Wallström ( www.europa.eu.int/rapid/start/cgi ) no han sido muy diferentes a las mantenidas por el gobierno de Bush. O por decirlo más gráficamente la U.E esta por la liberalización de todas las barreras comerciales salvo para la compraventa de armas y los EEUU están por abrir los mercados por la vía de las armas (P.Nicholson, Vía Campesina).

5.3. Foros poco alternativos.

En esta tesitura, anterior a la propia Cumbre de Johannesburgo que estaba fraguada en Bali (Indonesia) en la IVª convención preparatoria en Junio, la respuesta de la sociedad civil mundial ante las iniciativas y propuestas de la ONU ha sido diversa y contradictoria. Por presentarlo de forma sucinta y esquemática, con los peligros que esto conlleva, podríamos decir que, para una parte de las organizaciones civiles presentes en el proceso, la disyuntiva estaba en si el futuro global iba a estar gobernado por las Naciones Unidas o por los poderes económicos representados en la OMC, mientras que para otra buena parte de la sociedad civil mundial, la propia ONU y sus representantes políticos más relevantes habían apostado ya por la prioridad de los criterios comerciales y financieros impuestos por la elite económica y la cumbre estaba abocada al fracaso.

Así en Johannesburgo hemos asistido a una ceremonia de la confusión "preparada". El esperado foro alternativo no ha sido tal y aquellas organizaciones y grupos que mantenían posiciones críticas con la dinámica oficial de la Cumbre ha debido buscar su espacio fuera del NASREC, recinto ferial donde ha tenido lugar el foro de la sociedad civil organizado por un secretariado ligado política y económicamente a la ONU y al gobierno sudafricano. La disidencia ha tenido que buscar lugares alternativos como la universidad o los abandonados estudios cinematográficos del Shareworld para poder reunirse. La víspera de la celebración de las anunciadas marchas del ghetto de Alexandra a la sede oficial de Sandton había al menos tres convocatorias distintas, una de ellas ilegal, según la prensa. Incluso el día después, domingo se podía oír y leer que habían existido dos marchas (El País, 1 de Septiembre del 2002) cuando, no existió más que una convocada por el Movimiento Sin Tierra junto a un amplio espectro de movimiento sociales sudafricanos, encabezados por INDABA. La otra marcha cuasi-oficial convocada por el ANC y COSATU no llegó a salir del estadio de Alexandra al no reunir más de 3000 personas, pese a la anunciada asistencia de ministros sudafricanos y líderes políticos internacionales. La gente prefirió protestar con los líderes de a pie. Toda una semana de reuniones y negociaciones no fue suficiente para unificar criterios entre quienes pensaban que el marco es la ONU y el gobierno sudafricano es un buen aliado y quienes mantienen que más allá de la retórica están los hechos y tanto las Naciones Unidas como el gobierno de Pretoria han apostado por el capital y no por "los condenados de la Tierra". No pudo haber acuerdo.

5.4. Gobiernos de Izquierdas, Política de derechas.

Como se puede deducir de lo anteriormente expuesto en Johnnesburgo además de la ONU ha tenido mucho que ver el papel jugado por gobierno anfitrión, un gobierno de izquierda que a los ojos de sus críticos hace política de derechas. Así lo atestiguaron el Movimiento de los Sin Tierra, el Fórum Anti-Privatización o el Comité de Crisis de Electricidad de Soweto. Siguiendo las directrices del Banco Mundial, desde 1994 el gobierno del ANC tan sólo ha redistribuido un 1% de la tierra agrícola, basándose solamente en operaciones de compraventa. Sin embargo el 80% de la tierra agrícola sigue estando en manos de menos del 1% de la población (Landless People Movement, 2002).

El gobierno de Thabo Mbeki, con 8 ministros pertenecientes al Partido Comunista, es el máximo promotor y defensor del NEPAD (Nuevo Partenariado para el Desarrollo Africano) un proyecto para el desarrollo africano apoyado por varios gobiernos africanos y rechazado por una amplia base social en Sudáfrica, por promover la privatización del agua, la electricidad, el transporte y los servicios de telecomunicaciones así como el pago de la deuda externa y una mayor liberalización de mercados y de inversiones internacionales. La empresa para-estatal ESKOM combina las propuestas de privatización del suministro eléctrico con su participación en nuevos proyectos nucleares y la construcción de mega-embalses en Swazilandia, Uganda, Namibia, Mozambique y Lesotho (Patric Bond, 2002).

El espíritu internacionalista de muchas personas llegadas a Johannesburgo para la Cumbre se vio también tristemente controvertido por su política represiva y la distorsión entre discursos y hechos del gobierno sudafricano. Es difícil considerar "gobierno amigo", por usar la expresión utilizada por las organizaciones sindicales, por ejemplo, a quien en vísperas de la Cumbre evacua a miles de personas de sus asentamientos ilegales al haber procedido a la venta de tales tierras y posteriormente reprime sus protestas encarcelando a 76 de los "sin tierra". Otra evidencia de la política del régimen sudafricano fue el acordonamiento policial y militar de la marcha de los movimientos sociales durante 8 kms., diseñando un callejón sin salida para miles de manifestantes flanqueado por las mismas metralletas y tanquetas que años antes se utilizaban en Soweto y en otros townships para reprimir las protestas anti-appartheid.

5.5. Pensar y actuar, local y globalmente.

De aquí extraemos una de las lecciones autocríticas más importantes de Johannesburgo, que tiene bastante que ver con una idea central del ecologismo. Lo local y lo global están íntimamente ligados y las dinámicas socio-económicas globales se basan en realidades locales que no se pueden desgajar del todo, ya que no funcionan autónomamente. Reactivar el activismo internacionalista y ecologista es prioritario. Los problemas ambientales a los que nos enfrentamos localmente tienen las mismas causas aquí y en Sudáfrica, por ello establecer nexos de colaboración y de intercambio internacionales es fundamental para dar vuelta a las dinámicas neoliberales.
Es cierto que hay importantes redes y organizaciones internacionales con fuerte peso político y mediático en las cuestiones socio-ambientales. Y podemos decir que existen también diversos estilos de internacionalismo ecológico, como se ha podido ver durante la semana y media de cumbre. Greenpeace, por ejemplo ha escogido dos apariciones centrales. Por un lado, 12 activistas entraron en las instalaciones de la única central nuclear sudafricana en Koeberg, a 20 kms. de Ciudad del Cabo, para denunciar el uso de la energía nuclear y pedir un acuerdo firme sobre energías renovables para los países empobrecidos. Sus activistas fueron acusados de graves delitos que acarrean varios años de prisión.

Posteriormente Remi Parmentier, jefe de la delegación internacional de Greenpeace salió a la palestra en una sorprendente rueda de prensa conjunta con su declarado "enemigo" Bjorn Stigson, presidente del Consejo Mundial del Comercio para el Desarrollo Sostenible (WCBSD) para hacer un llamamiento a los gobiernos para que asuman sus responsabilidades ante el cambio climático.

Los Verdes Europeos (Alianza Libre Europea) de la mano de su Fundación Heinrich Böll han sido a mi juicio la organización política que ha organizado los mejores debates y conferencias en Foro Civil Global de NASREC. Con un programa repleto de personalidades políticas, científicos y activistas de los cinco continentes, ( boellforum@boell.org.za y www.worldsummit2002.org ) durante dos semanas sus actos han sido un punto de visita obligada. Su esfuerzo ha estado centrado en la educación, en la discusión y en el avance de propuestas políticas que tanta falta hacen en estos días. Sin duda alguna su informe "Jo’burg-Memo" traducido a varios idiomas es un valioso documento, obra colectiva que ofrece agudos análisis, críticas, interesantes referencias y propuestas para avanzar hacia un mundo sostenible social y ambientalmente.

Otras redes internacionales como Vía Campesina, además de los debates optaron por organizar la protesta en la calle frente al "establishment" político y corporativo. Sus 40 representantes venidos de 20 países distintos han sido en cierta medida el aval internacional de los movimientos sociales sudafricanos y la exitosa marcha cuya cabeza ocuparon de Alexandra a Sandton tuvo mucho que ver con su compromiso internacionalista y su saber hacer. Utilizando un discurso global pero estando muy apegados a las realidades locales. De su pensamiento y su práctica tenemos mucho que aprender.

5.6. ¿Cumbre para que?

A la luz de los resultados son muchos los que se preguntan ¿para qué se organizan cumbres como ésta? Una respuesta rápida es que siempre hay gobiernos, instituciones internacionales y empresas dispuestas a hacer negocio con los miles de delegados que se reciben, aunque en este caso los 65.000 previstos se quedaron en la mitad.

Tras la Cumbre de Johannesburgo el Ministerio de Medio Ambiente español afirmaba que "el objetivo de la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible ha sido la aprobación de un Plan de Acción con medidas concretas y un calendario concreto para frenar la pobreza y la degradación ambiental del planeta, en definitiva medidas para conseguir el desarrollo sostenible?." Y a continuación remata diciendo "El Plan de Acción y la Declaración Política no serán considerados vinculantes, aunque la intensidad de las negociaciones deja claro que los documentos tienen un peso político considerable. De hecho, los documentos acordados poseen intrínsecamente, un alto grado de autoridad moral, ya que acuerdos de esta naturaleza pueden marcar precedentes y fijar políticas que a su vez se conviertan en una "ley suave" que tiene una gran influencia en muchas organizaciones internacionales" (Ambienta, Octubre-2002). Sobran comentarios.

Si hacemos un repaso de las temáticas tratadas vemos que las propuestas de energías renovables, centrales en esta cumbre, se han desvanecido por la falta de voluntad de los grandes productores de petróleo. La propuesta de llegar al año 2015 con un cupo del 15% de energías renovables se rechazó y ahora subsidiariamente quedan los acuerdos voluntarios y regionales. En agua y saneamiento los Estados Unidos se vieron forzados a aceptar, contra su voluntad, el compromiso de que para el año 2015 se reduzca a la mitad el número de personas que viven sin agua potable y saneamiento (actualmente 1.100 millones y 2.400 respectivamente según la ONU) objetivo que se estima costará 20.000 millones de euros por año y que los ecologistas tememos que se contratarán a costa de privatizar estos servicios. En las cuestiones relativas a la pobreza, la fórmula voluntaria para establecer un fondo de solidaridad quita credibilidad a las propuestas realizadas para reducir a la mitad el número de personas que viven con menos de un euro al día para el 2015. Tras diez años de la aparición del Tratado de Biodiversidad, lo que se ha acordado en Johannesburgo es "reducir significativamente" la pérdida de la misma para el 2010. Esto es parecido a lo que ocurre con la recuperación de las reservas pesqueras degradadas hasta un mínimo sostenible, "allá donde sea posible". Todo depende de la voluntariedad de los gobiernos que no firman acuerdos que les vinculen y comprometan en plazos y presupuestos. Quizás por eso los más optimistas y/o pragmáticos se han acordado de que con la firma de Japón, China, Canadá y Rusia el protocolo de Kyoto entrará en vigor en el 2003 (4). Otros pensamos que Johannesburgo ha sido una estación más en un largo proceso diplomático internacional donde los poderes económicos siguen poniendo freno a las demandas de la sociedad civil.

6. Conclusión: Los contradictorios discursos del Desarrollo Sostenible.

Johannesburgo ha sido una importante cita internacional en ese largo proceso internacional abierto hace 30 años para intentar combatir la crisis socio-ambiental. A partir de Río y de las buenas perspectivas que se abrieron tras la Cumbre de la Tierra del 92 comenzamos a observar que casi nadie ha renunciado a usar el vocablo -desarrollo sostenible- (J.Riechmann,1995) que era el leit motiv de ésta Cumbre y de él se han producido docenas de definiciones. Dada la profusión y diversidad de voces que lo utilizan, es normal encontrar al menos tres discursos contrapuestos.

Una primera interpretación o discurso asimila desarrollo y crecimiento sostenible e interpreta que sólo desde el aumento del pastel productivo y del incremento crematístico será posible atender las demandas ambientales. Sólo con más capital será posible sufragar los costos de la recuperación ambiental. Aumentemos el negocio y la "mano invisible" del mercado traerá, como siempre, los remedios. Neoliberalismo puro y duro. ( ver E.García,1999:14-25)
En segundo lugar están la modernización ecológica y la economía verde. Con el desarrollo sostenible se reivindican la internalización de los costos ambientales, la defensa del medio ambiente como un bien colectivo y los impuestos ecológicos como forma de frenar los desaguisados ambientales. Con eficacia y nuevas tecnologías vendrán las soluciones económicas y sociales.

En un distinto tercer plano se sitúan los que además de eficiencia incluyen la suficiencia en el desarrollo sostenible y reivindican la ecologización estructural y no decorativa de las relaciones sociales. Reivindican los cambios de producción y consumo, acompañados de la justicia social y la equidad y democracia participativa como herramientas de cambio político (I. Barcena, 2001).

Dicho de otra forma, según Wolfgang Sachs existen al menos tres miradas o perspectivas que otorgan al término desarrollo sostenible un valor distinto según su interpretación del desarrollo, de sus límites en términos de espacio y de tiempo y por la forma de relacionar ecología y justicia.

A la luz de una primera perspectiva, el medio ambiente emerge como una fuerza de propulsión para el crecimiento económico que tiene sus líneas maestras en la creencia que el crecimiento es parte de la solución y no del problema, la modernización ecológica es el camino para las economías industriales, la eco-eficiencia es un nuevo e importante valor de competición mercantil y así el mundo se divide en países deficitarios (Sur) y países de alto rendimiento (Norte) que deben sacar a los primeros de su situación de insuficiencia de capital, obsoleta tecnología, falta de expertos y crecimiento económico negativo.

Una segunda perspectiva considera al globo planetario como un objeto político y científico. La investigación de la biosfera es su campo y la sostenibilidad es un reto para la gestión (management) global. El escenario donde debe actuarse ya no es el Sur sino todo el planeta en su conjunto. Esto conlleva la puesta de sus miras en la unificación política mundial, normativas internacionales, sistemas de información globales, pactos multilaterales y consejos mundiales de distintos tipos para un Plan Marshall planetario.

Una tercera perspectiva ve al desarrollo sostenible ligado a la vida local. Desde este ángulo, la causa principal de la degradación ambiental es el desarrollismo, enfermedad a combatir y la justicia social un elemento de debate prioritario en el Norte y en el Sur a la hora de discutir las necesidades a atender. Enfrentarse a la oligárquica dominación de los recursos del planeta por el Norte significa discutir y revisar los fines, más que los medios. Hablar de eficiencia no sirve de nada si no se aporta equidad y suficiencia.(W.Sachs,1997).

Ni que decir tiene que el discurso neoliberal del crecimiento sostenido ha sido el que ha marcado la pauta en la década que va de Río a Jo’burgo, sin embargo en la Cumbre de la Tierra el contraste y las diferencias ha aparecido de forma pública y manifiesta, cosa que es de agradecer.

Allí se han contrastado las diferentes maneras de entender el desarrollo sostenible. Y hemos aprendido que si "oficialmente" la sostenibilidad se asienta sobre tres patas, una social, otra ambiental y otra económica, los movimientos sociales allí reunidos han sabido apuntalarlas con el respeto a los derechos humanos y a la equidad en lo social, con el comercio justo y la justa redistribución, el control de las empresas, la erradicación de la deuda y la no-privatización de los recursos naturales en lo económico, y con la participación, la transparencia, la soberanía y la seguridad ambiental en lo político (5).

Fuentes

1) TAMAMES, R. (1974) :"Ecología y Desarrollo. La polémica sobre los límites del crecimiento" Alianza. Madrid.
(2) Se puede consultar en AA.VV. (1995) :" 50 años bastan.El libro del Foro Alternativo -Las otras voces del planeta" Talasa, Madrid.
(3) "La OMC es la expresión de un sistema de comercio abierto y no discriminatorio y el desarrollo sostenible esta includo en la clausula preambular del Acuerdo de Marrakech" Communication from the Commision to the Council and European Parliament:"Ten yars after Rio. Preparing for the WSSD in 2002" Bruselas, 6/2/2001 COM(2001)53 final.
(4) "Después de Johannesburgo" Greenpeace Nº63 /III/ 2002
(5) "A sustainable world is possible" The Global People’s Forum Civil Society Declaration. Johannesburgo, 24 Agosto-3 Septiembre.
Bibliografía y referencias
– AA.VV. (1995) :" 50 años bastan. El libro del Foro Alternativo -Las otras voces del planeta" Talasa, Madrid.
– AA.VV. (2002): "The Jo’burg Memo. Fairness in a Fragile World Memorandum for the World Summit on Sustainable Develpment" Heinrich Böll Foundation, Berlín.También en castellano ( www.joburgmemo.org )
– Balanya, B. y otr@s (2000): "EUROPEInc. Regional and Global Restructuring and The Rise of Corporate Power" Pluto Press. Londres.
– Barcena, I 2001; " De qué hablamos cuando hablamos de desarrollo sostenible" en AA.VV. "Hacia un desarrollo rural sostenible" ECOS/Asoc.Cambalache. Cantabria.
– Bond, Patric (2002)"Behind and against NEPAD" Global Fire. WSSD secretariat. Johannesburgo. 22 de Agosto.
– Comisión Mundial para el Desarrollo y el Medio Ambiente. (1988) "Nuestro futuro comun". Alianza Ed. Madrid.
– Communication from the Commision to the Council and European Parliament: "Ten yars after Río. Preparing for the WSSD in 2002" Bruselas, 6/2/2001 COM (2001)53 final.
– Corporate Europe Observatory (2002): "Countdown to Río +10. ‘Sustainable development’ and the Public-private pantomime" www.corporateeurope.org
– French, H. (1993): "Despues de la conferencia de Río. El futuro del control medioambiental" Libros de la Catarata/Bakeaz. Madrid.
– French, H. (2002): "Reshaping Global Governance. The State of the World Report 2002. New York.
– Garcia, E. (1999) :"El trampolín faustico. Ciencia, mito y poder en el desarrollo sostenible. Eds.Tilde. Valencia.
– Global Forum di Río (1993): "La Carta della Terra . Il manifesto dell’ ambientalismo planetario" ISEDI, Torino.
– Landles Peoples Movement. "Joint the march of the Landless" Johannesburgo, 31 de Agosto del 2002.
– Lohmann, Larry (2001): "Democracy or Carbonocracy. Intellectula Corruption and the Future of the Climate Debate" The Corner House. Briefing N.24. Octubre.
– McCully, P. & McCoy, M. (1993): "The Road from Río. An NGO Action Guide to Environment and Development. International Books/Wise. Utrecht.
– Ministerio Español de Medio Ambiente (2002) "Cumbre de Johannesburgo: Un paso más hacia el desarrollo sostenible" Ambienta Nº 15. Octubre.
– Prodi, R.. "Johannesburgo una operación global" El Pais, 21 de Agosto del 2002.
– Riechmann, J. (1995) " Desarrollo sostenible: la lucha por la interpretación." en AA.VV. "De la economía a la ecología" Trott-Fundación 1º de mayo, Madrid.
– Roma, Pepa. (2002):"Jaque a la globalización. Cómo crean su red los nuevos movimientos sociales y alternativos. Random House Mondadori. Barcelona.
– Sachs, W. (1997) "Sustainable Development" en Redclift & Woodgate (eds) " The International Handbook of Environmental Sociology" Edward Elgar. Cheltenham. G.Bretaña.
– Sutcliffe, B. (1995): "Desarrollo frente a ecología" Ecología Política, Nº 9 Icaria-Fuhem, Barcelona.
– Tamames, R. (1974): "Ecología y Desarrollo. La polémica sobre los límites del crecimiento" Alianza. Madrid.
– Wallström, M (2002) " From words to deeds" Johannesburg Summit, 2002. Challenges and Partnerships. WSSD.ONU.

Direcciones de Internet consultadas boellforum@boell.org.za
http://cornerhouse.icaap.org
www.europa.eu.int/rapid/start/cgi
www.basd-action.net
www.corporateeurope.org
www.iclei.org/localagenda21survey
www.un.org/spanish/conferences/wssd
www.worldsummit2002.org

* Por Iñaki Barcena
Euskal Herria, Noviembre del 2002 Departamento de Ciencia Política de la Universidad del País Vasco

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