Permacultura: una cultura sustentable es posible

En el escenario de un mundo de creciente escasez energética, la permacultura podría sentar las bases para una sociedad más frugal y una cultura de adaptación descendente en el consumo de energía, desarrollando estrategias que combinen creativa y modularmente elementos y lógicas de la modernidad, con otras que surgen de una observación meticulosa de la naturaleza y del rescate de las culturas premodernas.

Por Gustavo Ramírez

En el escenario de un mundo de creciente escasez energética, la permacultura podría sentar las bases para una sociedad más frugal y una cultura de adaptación descendente en el consumo de energía, desarrollando estrategias que combinen creativa y modularmente elementos y lógicas de la modernidad, con otras que surgen de una observación meticulosa de la naturaleza y del rescate de las culturas premodernas.


Los principios de la permacultura como base del diseño general del espacio se basan en el uso armonioso de la tierra y de los flujos de energía, el buen diseño de las construcciones naturales, y una organización social y económica comunitaria. La permacultura consiste en un cierto concepto “posmoderno”, en el sentido de intentar ir más allá de los paradigmas científico-técnicos de la modernidad; en esta disciplina todos los principios están abiertos a diferentes sistemas y tradiciones susceptibles de ser combinados experimentalmente sin estar atados a ninguna estética o tradición consagrada. En el escenario de un mundo de creciente escasez energética, la permacultura podría sentar las bases para una sociedad más frugal y una cultura de adaptación descendente en el consumo de energía, desarrollando estrategias que combinen creativa y modularmente elementos y lógicas de la modernidad, con otras que surgen de una observación meticulosa de la naturaleza y del rescate de las culturas premodernas, creando así nuevos diseños, nuevas soluciones.

Las propuestas agrícolas de la permacultura experimentan con cultivos nuevos y marginales que pueden sustentar agrosistemas de mínimo uso de energía. El sistema está basado en la observación cuidadosa del agro ecosistema. A diferencia de la agricultura industrial, que intenta alterar y reprimir artificialmente los ciclos naturales y un control represivo de la biodiversidad, la permacultura es pro diversa y procíclica, fundando su fortaleza en la imitación, adaptación y uso en beneficio propio de los ritmos e interacciones de la naturaleza. De esta manera logra reducir las labores manuales repetitivas y disminuye al mínimo el uso de energía no renovable. Así, mientas la agricultura tradicional, en sociedades con gran densidad de población rural, se basa en un sistema intensivo de mano de obra; y la agricultura industrial en energía intensiva, grandes escalas y despoblamiento territorial; los sistemas de diseño de permacultura, en cambio, son intensivos en información y diseño. Sin embargo, para el sistema de poder en la actual economía de consumo, una vida de frugalidad voluntaria masiva, de reducida dependencia de insumos y productos externos, como la que propone la permacultura, se torna una amenaza a su lógica e intereses. Por ende, propuestas de este tipo resultan descalificadas como irrealizables, utópicas, premodernas, no científicas, y marginadas de todo apoyo y financiamiento académico e institucional.

Breve introducción a la permacultura

Permacultura es un concepto práctico que puede ser aplicado tanto en la ciudad como en el campo y en áreas de vida silvestre. Sus principios nos estimulan a establecer ambientes altamente productivos, provisión de alimentos, energía, vivienda y otras necesidades materiales y no materiales que incluyen infraestructura social y económica. El concepto fue desarrollado en los ´70 por Bill Mollison y David Holmgren en Australia, y fue enseñado como un sistema aplicado de diseño desde 1981. Originalmente, permacultura es la contracción de "permanente agricultura" y "permanente cultura". Ésta diseña y nutre ecosistemas productivos que tienen la estabilidad, diversidad y flexibilidad de los ecosistemas naturales. El diseñador de permacultura, a través de la cuidadosa observación de los patrones naturales y las características de un lugar particular, puede gradualmente discernir los métodos óptimos para integrar la vivienda y los sistemas de energía con plantación de árboles, plantas comestibles, animales silvestres y domésticos y acuicultura. A su vez, la permacultura aprovecha todos los recursos y aúna la mayor cantidad de funciones en cada elemento del paisaje y la mayor cantidad de elementos que sean posibles en cada espacio vertical y horizontal. El exceso o desecho producido por plantas, animales y actividades humanas es utilizado para beneficiar otras partes del sistema. Se utilizan asociaciones particulares de árboles, enredaderas perennes, arbustos y plantas rastreras que se nutren y protegen mutuamente. Se construyen espejos de agua y otros elementos para aprovechar la gran diversidad de actividad biológica en la interacción de los ecosistemas. La implementación de un diseño de permacultura requiere flexibilidad y una apropiada secuencia para que puedan realizarse cambios en la medida que la observación y la experiencia lo requiera. Crear un ambiente en permacultura es un proceso largo y gradual, se utilizan técnicas y principios de la ecología, tecnología apropiada, agricultura sustentable y la sabiduría de los pueblos primordiales aunque esencialmente está basada principalmente en la observación directa de la naturaleza del lugar. Cuanto más intensamente productivas se conviertan las áreas residenciales, más factible será preservar de la destrucción el bosque natural remanente y otras áreas silvestres.

La permacultura practicada a gran escala posibilita que tierras anteriormente dedicadas a monocultivo y extracción de combustibles puedan liberarse para restauración y refugio de vida silvestre. Debido a la sustentabilidad inherente del sistema de cultivos perennes, la permacultura pone un énfasis especial en el cultivo de árboles. Los sistemas que integran árboles con cultivos anuales y perennes -intercultivos y agroforestación- toman ventaja del "efecto borde" aumentando la diversidad biológica y ofreciendo otras características que faltan en los sistemas de monocultivos. Así, sistemas de multicultivos que mezclan leñosas con plantas perennes y anuales son técnicas viables para el cultivo a gran escala. Los métodos ecológicos tradicionales de producción de cultivos (por ejemplo, prácticas de construcción de suelos, control biológico de pestes, compostaje, etc.) son ejes centrales para la permacultura, así como también la agricultura sustentable en general.

La permacultura no es un sistema de producción por sí mismo, sino una filosofía de planificación del uso de la tierra y no está limitada a un método específico de producción. Además, los principios de permacultura pueden adaptarse a chacras pequeñas o grandes campos y es receptiva a técnicas localmente adaptadas de producción. Métodos comunes de huerta y reciclaje son: el jardín comestible, cultivos en "ojo de cerradura", plantas compañeras, espalderas, “mulch” con hojas de diarios o cartones, tractores de pollo, invernaderos solares adosados a la casa, espirales de hierbas, zanjas de infiltración y lombricultura. Sistemas de recolección de agua, gestión y rehúso como “keyline” (sistema de conservación de agua); sistema de depuración aguas grises y/o negras; captación del agua de lluvia; construcción de sistemas acuáticos, tales como hidroponía, ponds; y estanques acuáticos solares (también conocidos como "Living Machines") juegan un papel importante en los diseños de permacultura.

Permacultura en la Ecovilla Gaia de Navarro

-Energía eólica
La autosuficiencia de energía eléctrica es lograda en su totalidad dentro de la ecovilla. Luego de analizar varias posibilidades, se escogió la generación eólica. En la actualidad cuentan con un molino argentino de 900 w y dos equipos españoles de última generación de 1500 w y 3000 w, formando así una pequeña granja eólica con una potencia instalada de 5400 w. Esta energía es acumulada en 48v, en un banco de 16 baterías de 220 amper cada una, la que es convertida a 220v gracias a un inversor de 2500 w. Desde esta central de acumulación se distribuye la electricidad a las diferentes construcciones, todo bajo tierra. La experiencia está siendo continuamente estudiada a través de un anemómetro con sistema de acumulación de datos que realiza un estudio de rendimiento de cada equipo y evalúa correctamente el recurso eólico para la zona.


-Construcciones naturales
En el Proyecto Ecovilla Gaia se han construido casas ecológicas de alta eficiencia de energía, a base de tierra, paja, madera y bambú, como materiales principales, demostrando que es posible construir con un mínimo costo y máximos beneficios energéticos, funcionales y estéticos. Con la técnica de modelado directo, un antiguo sistema de construcción monolítica realizada con tierra, arena, paja y agua, los residentes han construido un gran centro comunitario, sus propias casas y la caseta para baterías y equipos electrónicos del sistema eólico. Actualmente está en fase de terminación una construcción especialmente dedicada a biblioteca y banco de semillas, con condiciones climáticas controladas. Es difícil encontrar una línea recta en estas construcciones, que en cambio, al ser modeladas a mano (por sus propios futuros ocupantes con la cooperación de toda la comunidad), se convierten cada una en una suerte de hábitats escultóricos, en las que la funcionalidad y la estética se aúnan en una solución habitacional única y personalizada.

-Sistemas de baños secos
Desde los inicios de la Ecovilla, se han realizado la construcción baños secos con lombrices californianas gracias a un novedoso diseño desarrollado en una ecovilla de Australia y mejorados por el Instituto Argentino de Permacultura. A través de esta técnica, las lombrices digieren los excrementos, convirtiéndolos en el "lombricompuesto" o "humus de lombriz", el fertilizante orgánico de mayor importancia en el reino vegetal. El diseño permite un uso simple y el mantenimiento de buenas condiciones de higiene, en las que el usuario puede “entregar su contribución a la naturaleza” de manera confortable, cerrando con ella un ciclo de intercambios energéticos.

Respuestas a la globalización

En el modelo basado en el uso de energía fósil, la cultura humana, la agricultura y la biodiversidad han sido reemplazadas por una monocultura global en todos los niveles. La sociedad de consumo ha hecho que los individuos, las familias y las comunidades sean dependientes de recursos y servicios externos a un nivel sin antecedentes históricos. La permacultura es una propuesta para actuar localmente y producir la mayor parte de nuestras necesidades.

La visión futura de una sociedad que disminuya el nivel de consumo de energía puede ser vista como una meta-modelo, como un largo y profundo camino de cambio: de consumistas dependientes y demandantes, a productores responsables e interdependientes. En tal dirección, la permacultura ofrece herramientas a quienes deseen protagonizar esta transición, y elijan producir soluciones prácticas y expresiones integradas de esta realidad, aunque el resto de la sociedad no esté lista para dar este salto. Muchas organizaciones ambientalistas están enfocadas en cambiar las conductas de los gobiernos, burocracias, corporaciones y medios, enfocándose en una estrategia de cambio de “arriba hacia abajo”. En cambio, para la permacultura es prioritario desarrollar estrategias de cambio en los individuos y en las comunidades locales que permitan desarrollar de “abajo hacia arriba” ejemplos replicables para avanzar hacia el cambio masivo. Ésta ofrece herramientas para incrementar la autosuficiencia y la autorregulación, resultando uno de los procesos más potentes para reducir el impacto sobre el medio ambiente y para una reorganización lenta del ciclo producción-consumo. Dicha autosuficiencia tiende a estimular y fortalecer una nueva forma de economía local.

Los diseños de permacultura buscan que los elementos del sistema sean tan autónomos como prácticos. Por la autonomía del sistema diseñado, los elementos pueden reencontrar un nuevo punto de partida para evolucionar hacia un nuevo sistema cuando el viejo se hace disfuncional e inestable.
Seleccionando especies de árboles rústicas para reparo, usando un baño ecológico o reduciendo el status como un miembro privilegiado del hogar, nos fortalecemos y contribuimos a hacer un mundo más armonioso. Esta forma de vida en nuestro hogar se potencia cuando generamos relaciones cooperativas, fuera de las grandes estructuras institucionales. www.ecoportal.net

*Instituto Argentino de Permacultura: El Instituto, creado en 1996, funciona como un centro de investigación y educación para promover la permacultura en Latinoamérica; se encuentra en la Ecovilla Gaia, Navarro, Provincia de Buenos Aires. Más información: www.gaia.org.ar

INTI- Saber Como – Julio 2007

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