Desarrollo Sustentable

Pesca: Nos siguen depredando ilegalmente

Antes de iniciar este análisis es necesario mencionar que las propias cifras oficiales denotan un crecimiento asombroso en las capturas de los barcos congeladores, mientras que las de los fresqueros se han mantenido constantes durante la última década. A fines de los ochenta solamente el 20 % de las capturas totales correspondían a buques congeladores, cuando actualmente es el 60,7%.

Por Roberto Maturana

Antes de iniciar este análisis es necesario mencionar que las propias cifras oficiales denotan un crecimiento asombroso en las capturas de los barcos congeladores, mientras que las de los fresqueros se han mantenido constantes durante la última década. A fines de los ochenta solamente el 20 % de las capturas totales correspondían a buques congeladores, cuando actualmente es el 60,7%.

El rendimiento de las capturas en los barcos congeladores


Un buque congelador tipo, de los que han ingresado al país en estos últimos años, tiene una capacidad de bodega para aproximadamente 700 a 1000 toneladas de producto terminado y una potencia propulsora de aproximadamente 2.600 HP.

Cada marea de estos barcos dura entre 40 y 60 días aprox. Considerando las estadías en puerto, esto implica que el barco realiza entre 5 y 8 mareas al año.

El "rinde" de un buque congelador con máquinas fileteadoras a bordo, oscila entre un 25 % y un 30 % de las toneladas totales capturadas (esto según datos suministrados por distintos capitanes de pesca que han trabajado en dichos barcos). Si bien es cierto que algunas máquinas tienen un aprovechamiento superior al mencionado, ello se verifica sólo cuando las mismas están calibradas a la medida exacta del pescado a elaborarse. Por lo tanto, debido a la variedad de tamaños que tienen las especies capturadas, los rindes anteriores son altos, ya que hay casos donde apenas se aprovecha un 20 % de la materia prima.

Por otra parte, la mayoría de los buques congeladores carecen de fábricas de harina a bordo o de mecanismos para elaborar subproductos mediante el aprovechamiento de los desperdicios. Por lo tanto, estos son arrojados al mar deteriorando el ecosistema marino.

Es cierto que no todo el producto elaborado por los buques congeladores corresponde a filet, también se descarga pescado entero y H&G, lo cual aumentaría los rendimientos antes mencionados, sin embargo esto se vería compensado con el pescado que es descartado antes de llegar a la planta de elaboración. Este descarte se puede dar por dos razones principales: 1) Escaso tamaño del pescado (descarte de juveniles); o 2) Porque la planta no da abasto para procesar todo el pescado capturado y cuando se levanta nuevamente la red, se arroja al mar toda la captura del lance anterior que no pudo procesarse y que ya no esta en óptimas condiciones.

Por todo lo expuesto, reitero que tomar un rendimiento general de entre un 25 % a un 30 % para la flota congeladora es muy "conservador".

Comparación entre el esfuerzo de pesca de barcos fresqueros y congeladores

Tomemos ahora el hipotético ejemplo de un buque congelador que descarga 800 toneladas De producto terminado. Ello implica que debió haber capturado efectivamente entre 2670 toneladas a 3200 de pescado fresco (2670 x 35 % = 800 y 3200 X 30 % = 800) Asimismo, durante todo el año este buque congelador estaría capturando entre 13360 toneladas a 25600 toneladas aproximadamente (2670 x 5 0 13500 y 3200 X 8 = 25600) de las cuales se estarían desaprovechando o tirando al mar entre 9350 toneladas y 19200 toneladas de desperdicios que se podrían haber reprocesado en tierra (13350 – (800 x 5) = 9350 y 25600 – (800 x 8) = 19200).

A los efectos comparativos emplearemos una captura media de 20000 toneladas anuales.

Por su parte, los barcos fresqueros realizan actualmente entre 30 y 36 mareas al año (según la capacidad del barco) y usan cajones de 35 kilogramos, cada uno. Si consideramos la misma captura de 20000 toneladas anuales, vemos como hacen falta alternativamente alguna de las siguientes cantidades de barcos fresqueros.

a) 10 barcos fresqueros de 500 HP y unos 1650 cajones que completen 36 mareas al año (1650 x 35 x 35/1000 =2079 ; 20000/2079 = 9,62)

b) 6 barcos fresqueros de 850 HP y unos 3000 cajones que completen 30 mareas al año. (3000 x 35 x 30/1000 = 3150; 20000/3150 = 6,30).

Esto significa que manteniendo el mismo esfuerzo de pesca, un barco congelador de 2500 HP equivale a 10 barcos fresqueros de 500 HP o bien a 6 barcos fresqueros de 850 HP, trabajando en su máxima capacidad. Como dato ilustrativo se podría agregar que uno solo de estos congeladores ejerce igual o mayor esfuerzo sobre el recurso que toda la flota fresquera de puertos como Necochea, Rawson, Bahía Blanca, San Antonio Oeste, Puerto Deseado o tantos otros menores. Pensemos entonces que alternativa ofrece mayores beneficios sociales: un barco congelador o las flotas costeras de cualquiera de los puertos anteriores.

Los defasajes en el reemplazo de barcos fresqueros por congeladores

De acuerdo a lo analizado anteriormente, es evidente que no existe una relación "1 a 1" entre los HP de barcos congeladores y fresqueros. Es decir, que antes de la sanción de la Res. 985/94 no alcanzaba con reemplazar 5 fresqueros de 500 HP para cubrir el esfuerzo de un congelador de 2500 HP. En realidad, hubiera sido necesario retirar 10 fresqueros de la flota es decir el doble. Esta es una de las tantas razones por las cuales ha llegado al actual dimensionamiento de la flota.

A esto habría que agregarle que muchos armadores de buques congeladores subvaluaron sus potencias propulsoras reales cuando incorporaron los buques a la flota.

Por su parte, la Res. 985/94 no mejora en nada esta situación, si es que no controla el cumplimiento de los cupos de pesca que se le asignaron a los congeladores. Además la mencionada Resolución no establece que deba existir una cierta coincidencia entre la captura potencial del barco reemplazante y el cupo que se le esta otorgando en virtud de los buques desafectados. De esta manera vemos como hay barcos congeladores que descargan 800 tns. de producto terminado en cada marea, pero que tienen cupos anuales de solamente 4000 tns. de pescado fresco, lo cual resulta incompatible en virtud de los análisis precedentes, puesto que el cupo anual de pesca les alcanzaría para realizar una sola marea, pero en realidad operan durante todo el año.

Por último, también causa gran preocupación que algunos barcos fresqueros de gran porte se están transformando en congeladores, puesto que al margen del daño social que generan están aumentando en forma notable el esfuerzo de pesca debido a las características de la nueva operatoria.

Horas de pesca efectiva entre barcos congeladores y fresqueros

Al margen de los rendimientos, descartes y captura por HP de potencia que ejerce cada uno de los tipos de buques analizados, es importante reconocer la diferencia en horas efectivas de pesca que existe entre ambas flotas.

Por ejemplo, un barco fresquero de unos 2200 cajones realiza actualmente de 30 a 38 mareas al año, 33 en promedio con una duración de 8 a 11 días por viajes. La navegación hasta zona de pesca es también en promedio, de 3 días en total (1,5 días para llegar a la zona y el mismo tiempo para regresar a puerto) En total serían 99 días de navegación al año (3 x 33) La estadía en puerto promedio por viaje es de 36 horas x 33 viajes = 50 días de estadía total al año. Por último se estima que los barcos fresqueros se ponen en seco o se paralizan por reparaciones diversas por lo menos durante 10 días al año. De este modo podemos calcular por diferencia los días efectivos de pesca:

Estadías 50 días
Navegación 99 días
Reparaciones 10 días
Pesca 206 días
Total 365 días

El mismo análisis para barcos fresqueros de entre 2500/4000 cajones nos da un total de 215 días de pesca efectiva mientras que los fresqueros de entre 4000/5000 cajones pescarían unos 220 días al año.

Por su parte, los buques congeladores de 700/1000 toneladas de producto terminado realizan un promedio de 7 mareas al año con una duración de 46 días aprox. La estadía en puerto para descargar la mercadería y reaprovisionarse es de unos 6 días (6 días x 7 mareas = 42 días al año). El viaje hasta la zona de pesca es igual al de los barcos fresqueros (3 días x 7 mareas = 21 días al año) Por último vamos a calcular una parada anual para reparaciones de 7 días al año, ya que si bien las tareas en estos barcos pueden llegar a demandar más tiempo, también es cierto que estos barcos no son puestos en seco un vez al año, sino cada 2 o 2,5 años. El cálculo de días efectivos de pesca sería el siguiente:

Estadías 42 días
Navegación 21 días
Reparaciones 7 días
Pesca 295 días
Total 365 días

Esto significa que independientemente de los rendimientos y descartes los buques congeladores pescan hasta 90 días más que los barcos fresqueros, lo cual representa una diferencia del 44 %.

La captura real de la flota congeladora y su incidencia en la sobrepesca de merluza


Antes de iniciar este análisis es necesario mencionar que las propias cifras oficiales denotan un crecimiento asombroso en las capturas de los barcos congeladores, mientras que las de los fresqueros se han mantenido constantes durante la última década. A fines de los ochenta solamente el 20 % de las capturas totales correspondían a buques congeladores, cuando actualmente el 60,7 % de las capturas declaradas se habrían realizado a través de este tipo de buques.

Pongo énfasis que estos datos son de acuerdo a lo declarado, por que en base a las diferencias que existen entre las toneladas de producto terminado que se desembarca y las capturas efectivamente realizadas por los barcos congeladores, resulta obvio suponer que muchos armadores o capitanes de barcos congeladores están subvaluando sus declaraciones juradas en los partes de pesca. Esto se intensifica a partir de que existen buques congeladores con cupos de pesca que son insuficientes.

Confirmando lo dicho, el propio INIDeP ha estimado en su última publicación sobre el recurso merluza que la captura real de la flota congeladora es un 61,9% superior a lo que esos buques declararon. Con lo cual solamente 55 buques congeladores se consumen toda la captura máxima permisible de merluza en un lapso de 5 meses (¡!).

Esto significa que, si calculamos la captura real de los barcos congeladores, llegaremos a cifras que superan con creces las 589 mil toneladas de merluza declarada. Si a esto le adicionamos la captura de la flota uruguaya y de la milla 201, vemos que la situación del recurso merluza es extremadamente delicado ya que estaríamos superando largamente el millón de toneladas capturadas por año de esta especie cuando la captura recomendada por los científicos es de 335 mil toneladas.

El desaprovechamiento de la materia prima

Al margen del efecto depredatorio y la contaminación que produce el descarte y los desperdicios de pescado arrojados por los buques congeladores, significa también una importante pérdida de ingresos por que si este pescado se hubiera elaborado en tierra se hubieran obtenido harinas y aceite como subproductos.

En el caso de la merluza si consideramos que 300 mil toneladas del total capturado corresponde a la flota congeladora solamente tomando los porcentajes del INIDeP ( 62 %) tendríamos una 181000 toneladas de merluza que fueron descartadas más otras 210000 tonelada desaprovechadas por las máquinas con un rendimiento del 30 % . Es decir que 391000 toneladas de pesado fueron arrojadas al mar haciendo una cuenta muy conservadora. Con ese pescado arrojado al mar se hubieran elaborado 64500 toneladas de harina de pescado (rendimiento 16,5 %) por un valor de 34 millones de dólares y 8000 litros de aceite de pescado.

En base a las exportaciones de producto terminado para el año 1996 y teniendo en cuenta los porcentajes de rendimiento precedentes podemos inferir que en realidad la flota argentina arrojo al mar más de 500 toneladas de merluza y desperdicios, con lo cual las pérdidas son muy superiores.

El empleo de mano de obra en barcos congeladores y fresqueros

De acuerdo al esquema que adjuntamos a la presente, se ha determinado que existe una relación de 6 a 1 como mínimo entre el personal ocupado por barcos fresqueros y congeladores a igual esfuerzo de pesca. Es decir, que por cada persona que se emplea en la pesca con buques congeladores se están desaprovechando otros 5 puestos de trabajo si se hubiera optado por utilizar buques fresqueros y procesar el producto en plantas.

Nuevamente aclaro que he sido extremadamente conservador en el cálculo de estas cifras. Por otra parte, hay que señalar que muchos de los tripulantes empleados por algunos buques congeladores son extranjeros o jóvenes reclutados del interior del país sin ninguna experiencia, lo cual no contribuye a paliar la desocupación del sector pesquero.

Volver a la normativa de la década del 70

Parece increíble que en los umbrales del próximo siglo, los argentinos estemos debatiendo sobre el modelo pesquero y el tipo de buques con el cual pretendemos seguir explotando nuestra pesquería. La sorpresa es aún mayor porque en nuestro caso denota un retroceso, no sólo en el pensamiento de algunos empresarios que otrora fueron acérrimos opositores de los buques congeladores y que hoy los defienden, sino también en la legislación vigente.

En el caso de los empresarios, el cambio de postura tiene su explicación por que en virtud de lo expuesto es evidente que en determinadas condiciones los barcos congeladores son más económicos. Como dice la Cámara de la Industria y Comercio de Rawson en un informe ad hoc, esto sucede por que no se pone en la ecuación al costo del caladero. Es decir, que los barcos congeladores producen a menor costo que las plantas en tierra por que la materia prima la pagamos todos nosotros.

Lo que no encuentra justificación son los cambios que se han suscitado en las sucesivas normas que regulan al sector, no sólo al permitir la entrada indiscriminada de estos barcos, sino también al regular su operatoria. Consideramos los costos sociales que estas políticas generan, es evidente que se trata de un importante logro de los lobbys actuantes.

Así, encontramos que la Resolución 189 de la Junta Nacional de Carnes sancionada en mayo de 1975 establecía una zona específica para la operatoria de los buques factoría. La Resolución S.E.I.M.143/77 limitaba la operación de buques congeladores y factorías a una distancia no menor de 15 millas de la costa y a profundidades mayores de 50 brazas en la zona común del Río de la Plata. La Resolución S.E.I.M. 183/79 prohibía la operatoria de este tipo de buques al norte del paralelo 40º Sur y la Resolución S.E.I.M. 938/80 los autorizaba a efectuar únicamente dos mareas por año al norte del paralelo 40º Sur. De más está decir que ni estas ni otras normas similares siguen vigentes.

Evidentemente que la situación se ha ido flexibilizando mucho y los barcos que oportunamente entraron para operar en zonas determinadas y evitar así la intromisión de buques extranjeros terminaron compitiendo con nuestras flotas tradicionales y desplazándolas no sólo del caladero sino también de los mercados. ¿No será el momento de mirar un poco hacia atrás y volver a poner un poco de justicia en la explotación del caldero?

El ejemplo de otros países

La mayoría de los países con industrias pesqueras dan prioridad de acceso al recurso a la pesca fresquera y artesanal para sostener así a sus industrias instaladas en tierra y destinan a sus flotas de buques congeladores para que operen en aguas internacionales o de terceros países.

Nadie se atrevería a pensar que la Unión Europea autorizaría a pescar en su mar territorial a sus propios buques congeladores y factorías que hoy operan en la Argentina.

Un ejemplo significativo aparece en la Revista Fishing News International de marzo de 1997, en una nota dedicada al grupo noruego RG quizás el de mayor crecimiento de la pesca contemporánea, con numerosos buques que opera este grupo en los distintos caladeros del mundo. Se trata de todos barcos congeladores o factorías con una producción promedio de más de 100 toneladas por día, con la única excepción de los que operan en su país de origen Noruega donde son exclusivamente barcos fresqueros. De más esta decir que este grupo tiene varias plantas de procesado instaladas en suelo Noruego.

Islandia por ejemplo tiene una flota de más de 600 barcos, pero menos de una decena de ellos son grandes congeladores o factorías.

Ejemplos más cercanos al nuestro los encontramos en otros países no tan desarrollados pero con políticas más claras y enérgicas. Veamos como son explotadas las distintas variedades de merluza en el mundo. Por ejemplo Sudáfrica impone una limitación en los HP de cada barco que pretende operar en la pesquería de la merluza del Cabo Namibia echo a la flota congeladora española y dispuso que para el año 1995 por lo menos el 60 % de la merluza autorizada a capturar se desembarque en fresco para ser procesada en tierra. En Perú los congeladores de más de 50 toneladas de arqueo neto deben operar a más de 30 millas de la costa, es decir, fuera de la plataforma continental. Así podría continuar con más ejemplos que nos hablan de una coherencia al privilegiar la pesca con barcos fresqueros.

Dr. Kirchner, respetuosamente le solicito impulsar el fiel cumplimiento a la Ley 25.109 de emergencia pesquera y su posterior DNU vigente encuadrándose en el respeto a la Ley 24.922 Federal de Pesca, CONVEMAR y Código de pesca responsable de la FAO al cual nuestra Patria esta adscripto.

Quitar a los buques ilegales del mar argentino e impulsar la devolución del dinero robado a la Nación desde la pasada decada por los empresarios que ilegalmente nos depredan, es un acto en defensa de la Argentina.

Quedo a su entera disposición para ratificar y ampliar todos los dichos aquí vertidos. www.ecoportal.net

* Roberto Maturana
Oficial de Marina Mercante-Investigador

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