Desarrollo Sustentable

Propuesta: Extracto botánico acuoso de Artemisia vulgaris L. (Altamisa) ¿alternativa agroecológica para el control de plagas de cultivos?

El uso de agrotoxicos en la agricultura convencional ha provocado consecuencias negativas directas e indirectamente, sobre los suelos, aguas y los mismos seres humanos. Los agricultores frecuentemente se exponen a los pesticidas, ya sea durante la preparación de las mezclas, su aplicación sobre los cultivos, la limpieza de los equipos o el almacenamiento de los productos. Anualmente ocurren entre 1 y 5 millones de envenenamientos con pesticidas, resultando en la muerte de unas 20.000 personas (hombres, mujeres y niños) y se vaticina que cada año 3 millones se intoxicarán y 750.000 nuevas personas sufrirán efectos crónicos por exposición a los plaguicidas.

Por José Daniel Fuentes

El uso de agrotoxicos en la agricultura convencional ha provocado consecuencias negativas directas e indirectamente, sobre los suelos, aguas y los mismos seres humanos. Los agricultores frecuentemente se exponen a los pesticidas, ya sea durante la preparación de las mezclas, su aplicación sobre los cultivos, la limpieza de los equipos o el almacenamiento de los productos. Anualmente ocurren entre 1 y 5 millones de envenenamientos con pesticidas, resultando en la muerte de unas 20.000 personas (hombres, mujeres y niños) y se vaticina que cada año 3 millones se intoxicarán y 750.000 nuevas personas sufrirán efectos crónicos por exposición a los plaguicidas.


Se hace evidente que el planeta tierra, no soportará más abusos por parte de los seres humanos, apoyados por la necesidad fisiológica de alimentación, ya que el hombre en su afán de obtener, proteger y asegurar sus producciones agrícolas, ha optado por el uso indiscriminado y muchas veces inconsciente de los agrotóxicos utilizados en la agricultura convencional. Esto ha provocado consecuencias negativas directas e indirectamente, sobre los suelos, aguas y los mismos seres humanos. Es por ello, que actualmente cobra un auge impresionante la investigación, uso y aplicación de alternativas que le permitan al hombre, subsanar su necesidad de producción de alimentos y protección de sus cultivos, pero desde un enfoque más amigable con el ambiente que le rodea. En este sentido la utilización de extractos vegetales para el control de plagas tiene la ventaja de no provocar contaminación, debido a que estas sustancias son degradadas rápidamente en el medio. Además las plantas con potencial biocida constituyen un componente importante de control, dentro del contexto de manejo integrado de plagas.

Los agricultores frecuentemente se exponen a los pesticidas, ya sea durante la preparación de las mezclas, su aplicación sobre los cultivos, la limpieza de los equipos o el almacenamiento de los productos. Es así como las intoxicaciones o envenenamientos, tanto del productor como de su familia, ocurren porque no se usan guantes ni máscaras, por derrames del producto sobre el cuerpo, debido al mal funcionamiento de las asperjadoras, o por inhalaciones involuntarias, ya sea porque los productos se almacenan en depósitos contiguos a las habitaciones o porque las áreas de cultivo se encuentran cercanas a las casas.

Anualmente ocurren entre 1 y 5 millones de envenenamientos con pesticidas, resultando en la muerte de unas 20.000 personas (hombres, mujeres y niños) y se vaticina que cada año 3 millones se intoxicarán y 750.000 nuevas personas sufrirán efectos crónicos por exposición a los plaguicidas. Un caso lo refleja el estudio realizado en el Valle de Quibor, estado Lara, Venezuela, donde se encontró que el 46% de las mujeres lactantes incluidas en la muestra presentaba residuos de E-hexacloruro de benceno (hexaclorociclohexano), producto que es utilizado como fungicida para el tratamiento de semillas y es considerado como cancerígeno, razón por la cual no se usa en los países industrializados, pero si se exporta.

A pesar de los diferentes convenios y códigos de conducta propuestos, la seguridad en el uso de los plaguicidas depende de factores de tipo social, económico, educativo e incluso climático. La cultura del uso de los mismos está tan arraigada en los productores, que en la práctica constituye la primera alternativa utilizada por ellos. Algunos productos requieren de ciertos equipos de protección de alto costo que pueden no estar al alcance del pequeño agricultor. Además, en algunos casos resultan incómodos y calurosos en nuestras zonas tropicales, por lo que los trabajadores del campo deciden no usarlos. Es por eso que se hace necesario evaluar otras alternativas de control que sean menos peligrosas e igualmente efectivas para el manejo de las plagas.

El Código Internacional de Conducta para la Distribución y Utilización de Plaguicidas (CICDUP) en su Art. 3, aparte 3.9 establece que "los gobiernos, con el apoyo de las organizaciones internacionales y regionales pertinentes, deben alentar y promover la investigación y el desarrollo de alternativas que entrañen riesgos menores: agentes y técnicas de control biológico, plaguicidas que no sean químicos”…” y entrañen un riesgo reducido para los seres humanos y para el ambiente". Dentro del marco de la recomendación por parte de la FAO, se han realizado investigaciones con el objeto de encontrar, entre las plantas silvestres, algunas cuyos extractos tengan efecto fungicida, repelente o biócidas y puedan ser utilizadas como una alternativa en el manejo de enfermedades y plagas en los cultivos.


El uso de plantas y extractos de las mismas, se remonta a cientos de años atrás en la cultura china y egipcia, que los usaron para el control de ciertas plagas humanas, caseras y agrícolas. Al mismo tiempo en las culturas indígenas de Latinoamérica (mayas, incas etc.), el uso de las mismas para contrarrestar cierto tipo de enfermedades y parásitos en los humanos, para la cacería, para la pesca, para el tratamiento de mordida de serpientes, en el campo veterinario, en las tradiciones para no permitir el daño o sacar espíritus malignos, para prevenir y reducir el daño de las plagas en los cultivos y otros usos.

El enfoque de nuestros antepasados, en el uso de las plantas dentro del contexto agrícola aunque no tenían un concepto técnico científico que se considera que en la actualidad existe, era el de promover y preservar la biodiversidad, estar de amigo con el ambiente que los rodeaba y que esto fuera permanente, conceptos que fueron diluyéndose a lo largo del tiempo, hasta llegar al desastre ecológico que nos rodea y que costará mucho tiempo el llegar a recobrar parte de ese entorno perdido.

En Venezuela nace la posibilidad de demostrar científicamente que el extracto acuoso de Artemisia vulgaris L. (Altamisa), podría ser una alternativa agroecológica para control de insectos plagas, siendo esta planta una de las varias subespecies del género Artemisia. Ocasionalmente llamada en castellano: absintio, altamisa, anastasia, artamisa, artamisia, artemega, artemisa, artemisa común, artemisa vulgar, artemisia, ceñidor, escobilla parda, flor de santos, hierba del caminante, hierba de San Juan, madra, madre yerba, madrona, manzanillón, santolina, tomaraja, tomarajas, yerba de San Juan y mogusa en Japón. Clasificación Científica. Clase: Magnoliopsida; Orden: Asterales; Familia: Asteraceae; Subfamilia: Asteroideae y Tribu: Anthemideane.

El autor apoya esta propuesta ya que según diversos estudios, la planta es especialmente rica en un aceite esencial que está compuesto por eucaliptol y tuyona principalmente, que son sustancias toxicas naturales. También presenta resinas, mucílago y, en las partes herbáceas, se hallan pequeñas cantidades de adenina y colina. Asimismo, las hojas contienen vitaminas A, B y C.

Esta planta en Venezuela, específicamente en el estado Delta Amacuro y sus zonas anegadizas de los límites urbanos de la ciudad de Tucupita, presenta todas las condiciones edáficas y agroclimáticas, para que se desarrolle de manera silvestre en grandes cantidades y que pocas o escasas veces es aprovechada, teniendo como característica un fuerte olor natural, que provoca, que sus hojas sean poco atacadas por insectos, lo cual permite la posibilidad razonable de que sea planteado un trabajo investigativo, que se encargue de estudiar las propiedades biorepelentes del extracto botánico acuoso de la misma en diferentes dosis.

El resultado de esta investigación arrojaría una alternativa ecológica, eficiente y económica para el control de plagas enmarcado en condiciones agroambientales presentes en el estado Delta Amacuro y otras zonas con características similares.

A nivel económico productivo se estima que con el empleo de alternativas ecológicas como el extracto botánico acuoso de Artemisia vulgaris (Altamisa), se puede lograr un gran ahorro por concepto de costos de aplicación de producto para el control de insectos plagas, comparado con los gastos en que se incurre con la aplicación de productos químicos. Al mismo tiempo que se puede lograr un valor agregado al producto final, por provenir de una producción con cero tóxicos.

En cuanto a lo ambiental, se estaría abordando una problemática vigente y de actualidad enmarcada dentro de los lineamientos de nuestro país, al presentar una alternativa con una directriz hacia el camino de una agricultura ecológica, que permita salvaguardar al ambiente, al mismo tiempo que se solventan las necesidades alimenticias de la nación. El hecho de investigar científicamente y promover el uso de técnicas agroecológicas en el uso de plantas de crecimiento espontaneo y abundantes, para el control de insectos dentro de los cultivos constituiría un hecho de gran trascendencia e importancia en la protección del ambiente actualmente, debido a que la agricultura convencional sigue con sus técnicas que involucran enormes cantidades de agroquímicos.

Con la utilización del extracto de la Artemisia vulgaris L. (Altamisa) se brindaría una alternativa de control de insectos plagas, dentro de un determinado cultivo, sin menospreciar su potencial como fuente de nutrimentos de dicho extracto y su posible utilización hacia otro rubros.

Dentro del aspecto social, se puede denotar el posible desconocimiento de los productores de la zona de estas importantes alternativas ecológicas, por lo cual se buscaría demostrar a través de métodos científicos, la efectividad de estas técnicas agroecológicas, despertar su compromiso con el ambiente que les rodea y mejorar sus conocimientos, para que exista un cambio de conducta en cuanto al uso de agro tóxicos para el control de insectos plagas y pongan en práctica, las nuevas técnicas aprendidas. Así como la utilización de una planta poco utilizada y con una presencia en los entornos de la comunidad verdaderamente grande y durante la mayoría de los meses del año.

Con esta investigación y los resultados que esta arroje, se establecerán nuevas oportunidades y técnicas agroecológicas que redundarán en la salud, seguridad de vida, cosas que no es posible certificar con la continua utilización de agroquímicos. www.ecoportal.net

José Daniel Fuentes , Nacido en Tucupita, Venezuela – Estado Delta Amacuro, graduado de T.S.U en Fitotecnia, egresado del I.U.T Dr. Delfín Mendoza; Prof. Educación Física y Deportes, egresado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador, actualmente cursa Estudios en la Universidad Pinar del Río, enmarcado en el convenio Cuba – Venezuela, siendo cursante de la Maestría en Agroecología y Agricultura Sostenible.

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