Economía

Algunas reflexiones sobre el genocidio de la sociedad argentina

La presente colaboración es ante todo el resultado de lo que en nosotros provocó el anuncio del último, pero no final, ajuste. Nuestra primera intención teórica es, por tanto, el encuadramiento de la dinámica que da origen a estas medidas, y de los resultados sociales, políticos, monetarios y económicos dentro del marco coyuntural en el que surgen como decisión política de la actual gestión..

Por Prof. Marcelo Matellanes

Implementado por la gestión De La Rua – Cavallo

"La visión lúcida de la situación más sombría es ya en sí misma un acto de optimismo: ella implica de hecho que esa situación es pensable, es decir que no nos encontramos perdidos en ella como en una selva oscura y que podemos por el contrario arrancarnos al menos por el espíritu, sostenerla bajo nuestra mirada y así superarla ya y tomar nuestras resoluciones frente a ella, aún cuando esas resoluciones sean desesperadas."

Jean-Paul Sartre, ¿Qué es la literatura?, París, 1948.-

INTRODUCCIÓN:

La presente colaboración es ante todo el resultado, primero afectivo-padecido y luego afectivo-activo-afirmativo de lo que en nosotros provocó el anuncio del último, pero no final, ajuste del binomio De la Rúa ? Caballo. Nuestra primera intención teórica es, por tanto, el encuadramiento de la dinámica que da origen a estas medidas, de ellas mismas en su implementación, y de los resultados sociales, políticos, monetarios y económicos dentro del marco coyuntural en el que surgen como decisión política de la actual gestión.

No obstante, el esfuerzo conceptualizador que hemos llevado a cabo arroja más claridad sobre la dinámica socio-política y económica argentina desde la década del setenta en particular, dando a los distintos períodos (dictadura militar . democratización- menemismo) una nueva racionalidad de largo plazo que apuntala y a su vez convalida nuestras hipótesis y conclusiones, como intentaremos explicar. Es éste el nivel local del análisis que nos permite realizar la interfase teórica con los procesos del capitalismo globalizado en su estadio IMPERIO.

Y ello, debido a que, nuestras elites locales y sus representaciones políticas han sistemáticamente, desde los años setenta, diseñado e implementado por etapas un proyecto que hoy surge a la luz, a nuestro entender, con toda claridad. Ese diseño consiste en, en lo local, pasar en lo que compete a la sociedad argentina, de un cierto estado de NO SOCIEDAD, debido a sus fragilidades constitutivas como formación social periférica industrializante, a un estado de SOCIEDAD CERO, conforme al programa de déficit cero recientemente implementado.

En lo global, este diseño capitalista aberrante de las clases dominantes y del capital concentrado argentino demuestra que nuestro país ha sido líder en la implementación de procesos de desagregación política y social mediatizados ? aunque no únicamente ? por políticas neoliberales que detrás de la mitificación de la llamada globalización y de las políticas de ajuste cuya última generación aquí analizamos, remiten en última y real instancia a una modalidad ?imperio? del capitalismo que hace cuestionar la pertinencia misma, de ahora en más, del mismo nombre de capitalista para caracterizar el modo de producción.

Queremos decir con ello, que más que una nueva fase o diferencia de grado en la acumulación mundial de capital, podemos asistir a un cambio de naturaleza en el llamado capitalismo, cosa que por otra parte hacen de una u otra manera quienes denominan, como Toni Negri, Imperio a la actual fase, o desde otros ámbitos, como el propio en recientes artículos, ?crisis civilizatoria?. En otros términos, en este trabajo se despliegan hipótesis que superan de mucho por su potencial teórico el estricto esfuerzo de conceptualización del programa de déficit cero.

Se puede a través de él, pensamos, alimentar la hipótesis de que Argentina es una postal del futuro de un capitalismo que ha abandonado toda racionalidad global política y económica, dejando de ser, como lo pretendió desde que Adam Smith le diera forma literaria, un proyecto de sociedad, o, dicho en términos más estrictos, un MODO DE SOCIALIZACIÓN. Afincamos dicha afirmación en el hecho de que, a nuestro entender, los distintos análisis de izquierda en lo político o de corte crítico marxista en lo teórico, han desestimado la relevancia constitutiva y constituyente que para el capitalismo como modo de socialización tiene el elemento ?legitimidad política? y de agente de socialización.

PRELIMINARES:

En un país capitalista medianamente razonable, si es que la razón puede asistir a la explotación, a la alineación y a la violencia constitutivas del capitalismo, el Estado tiene ciertas funciones que pueden agruparse en dos ámbitos:

· Las relativas a la reproducción dinámica, intensiva y equilibrada de la relación social capitalista, es decir del sistema de dominación.

· Las inherentes a la búsqueda de consensos, arbitrajes y compromisos sociales mínimos que aseguren legitimidad política al sistema que permita ocultar el rasgo de violencia que es constitutivo del Estado capitalista.

Es decir, el capitalismo ha sido históricamente una dialéctica entre el afán desmedido de lucro de los empresarios, rentistas y financieros, las regulaciones que el Estado, como capitalista colectivo ideal, es decir, dotado de una racionalidad global que desconocen naturalmente los capitales individuales, ha debido ir estableciendo para compatibilizar ese afán de explotación con la legitimidad política y, dominando estos desequilibrios intra-capitalistas y estas voluntades consensuales de los Estados, la lucha de clases.

Lucha de clases que ha permitido al proletariado las sucesivas conquistas, hasta fines de los setenta del siglo XX, y al capital intensificar su acumulación tecnológica debido a ese mismo enfrentamiento con los trabajadores que lo llevaba a sustituirlos por maquinaria y tecnología. La lucha de clases, en este sentido, ha sido, aunque sumamente costosa para la clase trabajadora, virtuosa en por lo menos dos niveles. Por un lado, ha permitido la intensificación capitalista del proceso de acumulación a través de la coerción interna que hace patente el antagonismo entre la lucha por el salario y las condiciones de trabajo y la tasa de ganancia, que llevan al capitalista en particular y al capital en general a intensificar la sustitución de trabajo por capital.

Por el otro, y nada menor para los afanes de reproducción regulada sistémica del modo de producción, la lucha de clases ha permitido la institucionalización creciente de sus conquistas gremiales y sociales, dotando así al sistema de los niveles de legitimidad política que le son constitutivamente indispensables y generando, por otra parte, niveles de regulación social a través de los mecanismos distributivos del ingreso que de ella se desprenden, que permitieron al capitalismo el crecimiento inédito en tasas, en legitimidad política y en intensidad de la acumulación que se registraron en los bellos treinta años (1945-1975) para el mundo desarrollado. Es en este sentido que sostendremos que el devenir capitalista argentino en particular y global en general han obstruido esta capacidad de la lucha de clases de ser virtuosa al capital a través de los mecanismos de expansión de la demanda agregada de la sociedad salarial y de la posibilidad de una sociedad salarial misma, que es condición indispensable en tanto y en cuanto el capitalismo quiera plantearse como proyecto de sociedad y como modo de socialización.

TESIS DEL ESTADO GENOCIDA DE LA RUA-CAVALLO:

De acuerdo a los preliminares citados, es función del Estado el garantizar una serie de estrategias de desarrollo, de funciones sociales, de seguridad del empleo, la educación, la previsión social, etc. El modelo instalado por la dictadura y sus representados económicos y políticos, perfeccionado por el menemismo durante los años noventa y continuado por la Alianza no respeta estos prerrequisitos que ningún liberal en serio se atrevería a cuestionar. En este sentido, más allá de las formas fenomenales de los procesos de privatización inspirados en el neoliberalismo, el caso argentino es paradigmático y casi una postal del futuro del devenir capitalista ya que la privatización primera y originaria ha sido LA PRIVATIZACIÓN DE LO POLÍTICO. Entendamos esto como que lo político del capitalismo es absorbido completamente por los comandos del IMPERIO y de los llamados mercados, como señalan Toni Negri y Michael Hardt en su obra IMPERIO.

Es en este sentido que decíamos que en cierta forma, a partir de los años setenta y del comienzo de las políticas de desregulación financiera, cambiaria y comercial, se inhibe el efecto virtuoso que para el capitalismo, nada paradójicamente, habían tenido las luchas sociales y de clases. La privatización de lo político en el caso Argentino durante el menemismo, posible debido al carácter desintegrador que en lo social y en lo económico imprimió el proceso militar y que los albores de la democracia no supieron desandar, es eso, el hecho de que el capitalismo repliega sobre sí la totalidad de lo político. De esta manera, la esfera formal, discreta y diferenciada de lo político, que en el capitalismo había permitido la ilusión democrática y de igualdades formales en materia de derecho, todo ello es retirado por el capital sobre sí mismo, en Argentina de manera precoz aunque sumamente cruda en particular, y en el capitalismo global en general. Es por eso que la crisis del sistema, la clase y la representatividad políticas en Argentina se dan de manera anticipada respecto de lo que se convertiría en su devenir en todo el mundo capitalista. A procesos como éste remite la primera elección presidencial fraudulenta en la ?madre? de las democracias occidentales, como fue el caso de la elección de Bush Jr. en los Estados Unidos, así como a estas dinámicas debe referirse la caída de todo velo democrático ante los recientes sucesos represivos durante la reunión del G-8 en Génova.

Para intentar redondear un poco esta idea que no obstante deberá seguir abierta a lo largo de todo el análisis como su hipótesis fundante y que, creemos, arroja nueva luz sobre la dictadura de los setenta, las fragilidades alfonsinistas y la aberración del menemismo en los noventa, después de los radicales movimientos contestatarios del capitalismo del mayo francés del 68 y del movimientismo operario (cordobazo en argentina en los sesenta, autonomismo operario en el otoño caliente italiano en los setenta, para citar sólo algunos ejemplos), en fin luego de ese nivel de radicalidad en la lucha, el capital en su forma de relación social y su representante político, el Estado, se privatizan, atomizan concentradamente y deciden que el juego terminó. Que se acabó la fiesta del fordismo, de las conquistas sociales, de los convenios colectivos, en suma del derecho en el cual habían cristalizado las luchas políticas, sociales y gremiales desde el siglo XIX.

Es sorprendente en este sentido como las clases dominantes en Argentina, así como sus poderes represores y agentes políticos anticipan esta decisión política de terminar con la política como se la había entendido hasta entonces. Creemos que esto da una posible llave de intelección diferente tanto a la dictadura militar como a las políticas monetarias, neoliberales y de desregulación que inaugurarán en los fines de los setenta y comienzos de los ochenta los gobiernos de Reagan y Thatcher. Es ese repliegue de lo político sobre los llamados mercados, eufemismo que esconde las nuevas y difusas formas del poder concentrado global, el que determina la dinámica en la que se instalan los diversos procesos de ajuste económico en Argentina y en el capitalismo en general y a cuya expresión y última generación podemos ahora sí volver a analizar.

En consecuencia con lo que estábamos diciendo respecto de las funciones del Estado capitalista al comienzo de este capítulo, el diseño de los presupuestos fiscales de todo orden, naturaleza y jurisdicción deben hacerse por fuera de los diseños de ingresos fiscales. Luego, una vez establecidos los niveles de gasto público total, se decantan los ingresos necesarios al cumplimiento de las funciones del Estado liberal y capitalista. Dentro, por cierto, de límites de razonabilidad: estrategia de desarrollo modernizante y mínimamente equitativa, necesidades y previsiones sociales básicas que garanticen la reproducción social y las que las luchas sociales y sindicales hayan históricamente determinado como formas incorporadas al derecho. Nada más, pero nada menos. El sistema tributario en particular y el fiscal en general deben solventar esos niveles de gasto. Todo esto, obviamente dentro de un contexto sistémico capitalista que funcionó hasta la llamada decisión política de los años setenta en el sentido de que ?se acabó la fiesta?. Lo que demuestra el caso argentino es que con esa decisión de los capitalistas individuales, mediatizadas por los gobiernos de turno y toleradas por una alertagada sociedad civil LO QUE SE ACABÓ ES LA SOCIEDAD.

PORQUE NO ES LA RECAUDACIÓN LA QUE DETERMINA EL GASTO SINO EL GASTO ESTRATÉGICO, CIENTÍFICO, SOCIAL Y PREVISIONAL EL QUE DETERMINA EL NIVEL DE RECURSOS PÚBLICOS NECESARIOS. SUCEDE QUE BAJO EL ESQUEMA CAVALLO-DE LA RUA PRIMERO LO PRIMERO ? LO QUE DETERMINA EL GASTO ES EL NUEVO ORDENAMIENTO DEL PODER GLOBAL IMPERIAL, O SEA, EL PAGO DE LOS INTERESES POR LA DEUDA EXTERNA. PODER IMPERIAL EN SU FORMA MÁS BASTARDA, YA QUE ES LA DEL CAPITAL FINANCIERO. EL DINERO COMO MERCANCÍA EVACUADO DE SOCIALIZACIÓN, DE POLÍTICA, SALVO QUE SE ENTIENDA A LA MONEDA COMO PRIVADA DE Y PRIVATIZADA POR LO POLÍTICO DE ESTE NUEVO CAPITALISMO IMPERIO.

Sucede así que, paradójicamente, la moneda, que era desde sus inicios al ser creada por los Estados-Nación nacientes, la mercancía política por excelencia, deviene, en manos de los llamados mercados, la mercancía de la despolitización, de la transfiguración de las antiguas soberanías nacionales, la mercancía de la des-socialización. Es por ello que al comenzar con la desregulación financiera a fines de los setenta, Reagan hace mucho más que ?devolverle la libertad a los mercados?, lo que hace es dar rienda suelta a la fracción del capitalismo más atomizada, más irracional, menos política. Sobre esos átomos incipientes iniciales cabalgarán luego las reales transformaciones deseadas por los capitales más concentrados que decidieron cortocircuitar la lucha de clases, comenzar la destrucción sistemática del derecho formal burgués y alieanar a los gobiernos, crecientemente corruptos e irrepresentativos de todo afán de legitimidad política en el cual basar las políticas económicas reclamadas por el nuevo poder global en vías de constitución.

Todo esto sucede, insistimos, a medida que comienza a quedar caduco el cuadro de razonamiento de un Estado capitalista que resiste los dispositivos analíticos en materia de teoría del Estado marxista hasta el llamado debate alemán de la derivación del Estado, en lo teórico, y en lo que respecto al devenir del capitalismo hasta fines de los años setenta, en lo político. Sucede que a partir de ese momento y como reacción de los capitalistas individuales ante el frontal cuestionamiento de los años sesenta y setenta, las categorías analíticas de Estado, trabajo asalariado y sociedad salarial, entre otras, sufrirán una brutal transformación no de grado sino de naturaleza debido a la citada reacción de los capitalistas individuales a partir de fines de los setenta. Y no podría haber sido de otra manera ya que esos movimientos, no esperan ya nada del Estado liberal burgués representante formal del bienestar general, por el contrario, su propio PODER CONSTITUYENTE como multitudes en acción afirmativa es la negación de los presupuestos de soberanía, de contrato, de delegación y de institución misma del Estado Capitalista.

Así como los movimientos sociales de esos años ? y que vemos renacer renovada y recreativamente actualmente en los movimientos capitalistas mal llamados anti-globalización ? no ?van por el Estado? al viejo estilo revolucionario sino que ?su afirmación es la negación del Estado?, lo mismo sucede a nivel de los movimientos autonomistas operarios que no van, según la tradicional lógica de la lucha de clases, por ?el salario y las condiciones de trabajo? sino que su lucha afirmativa es la ?negación misma del trabajo asalariado y la reapropiación libertaria del trabajo? desde el mismo imaginario en que los movimientos sociales van por la vida y no por las mercancías que el Estado de bienestar de posguerra ayuda a procurarse. Hay una vital simultaneidad en cuanto al reclamo de ambas formas de expresión libertaria, que es la firme acción en aras de la reapropiación de la vida, o BIOPOLÍTICA, como la llamarán Foucault y Negri.

HIPÓTESIS:

Volviendo al escenario local y actual, en la Argentina del postmenemismo delaruista contamos con cuatro clases de monedas y con cuatro clases correspondientes de ciudadanía, al mejor estilo de las jerarquías político-represivas y capitalistas nazis por lo que es de la moneda que detentan los privilegiados, y con estrellas de distintos colores según el grado de exclusión de la población.

Fuertes en el sentido represivo, fascista: LA VIOLENCIA DE LA MONEDA. Esto no es un modelo antagónico, eso lo fue en los setenta; este no es un modelo de puja distributiva, eso lo fue en los ochenta; este no es un modelo atomizante en lo social y disolvente en lo político, ese fue el menemismo. ESTE ES UN MODELO DE GENOCIDIO AL CUAL LOS TÉRMINOS LIBERAL, CAPITALISTA Y REPRESIVO LE QUEDAN CORTOS.

En una sociedad política e institucionalmente consolidada a la manera liberal, sólo puede haber una moneda, ya que la moneda es el símbolo más eminente de lo político como cristalización de una soberanía política y monetaria del Estado que es eficaz en presentarse fetichizadamente como representante del bien común y garante del bienestar general. Por lo tanto el estallido de monedas de diversa naturaleza, solidez y confiabilidad es síntoma de desagregación política y de disolución social. En este sentido el estallido de la moneda argentina, ya seriamente hipotecado desde el plan de convertibilidad de Cavallo en los noventa, es la manifestación de un modelo político de socialización capitalista periférica, al menos para el caso argentino, pero que creemos anticipa devenires para otras formaciones sociales contemporáneas en consonancia con la monopolización de ?lo político? por parte del IMPERIO y de las redes de poder y comando globalizado que antes citábamos como respuesta del poder ante los cuestionamientos de radicalidad alternativa mencionados con respecto a hace tres décadas y hoy recreados por los movimientos anti-globalización neoliberal desde Seattle a Génova.

Antes de avanzar en la clasificación de monedas y formas de afiliación, desafiliación en devenir o exclusión social, cabe un rápido reparo respecto del proceso hiperinflacionario vivido por nuestro país a fines de los ochenta y comienzos de los noventa. Ello permitirá esclarecer, a nuestro entender, la siniestra conexión entre el actual estallido monetario con su correlato de disolución social y los procesos económicos y sociales de la dictadura y de la experiencia alfonsinista, para demostrar la radical funcionalidad del ajuste actual a ese proyecto genocida. Ante todo debemos aclarar mínimamente ciertos conceptos respecto de la hiperinflación, lo cual nos obligará a remontarnos groseramente a la década de los cuarenta para entender la genealogía de ese proceso. Ante todo el concepto.

Como hemos dicho y ha sido brillantemente tratado por Michel Aglietta en ?La violencia de la moneda?, la moneda no sólo es signo de valor, la moneda en una sociedad capitalista y salarial (o sea que asegura su cohesión social dinámicamente hablando a través de la provisión masiva e incluyente de empleo) es el símbolo más eminente de lo político. Es la representación común, es la POSIBILIDAD MISMA DE UN COMÚN, DE UN ?SOCIAL?. Es por ello que una situación hiperinflacionaria es siempre síntoma de una crisis política y de alianzas de clases y fracciones de clase y es vivida por la sociedad como una total AMENAZA DE MUERTE. La hiperinflación disuelve lo común, hace estallar lo público y lo social (al menos en su formalidad capitalista) en un infinito imparable de privados que compiten violentamente entre sí para hacer valer sus monedas privadas particulares por sobre las restantes, mientras que la moneda que sufre la acometida hiperinflacionista y violenta es poseída por los menos protegidos, por los más dependientes de lo público.

Decíamos que la hiperinflación es el emergente de una crisis política, y, en efecto, en el caso argentino su desencadenamiento fue consecuencia que la concentración aberrante del poder económico instalada desde el proceso militar y la participación en la toma local de decisiones de las potencias capitalistas, de las agencias internacionales como el Banco Mundial y el F.M.I. y los operadores financieros no se correspondían ya con el grado de aspiración aún en épocas de Alfonsín de soberanía política y monetaria. Por tanto debía provocarse una crisis política de la mayor envergadura, que permitiese un trasvasamiento de soberanía política y monetaria como la que aspiraban los capitales concentrados locales, los internacionalizados y la banca extranjera y sus agentes. En otros términos, había que destruir el austral, como último remedo de soberanía y de sociedad.

Es en este sentido que los episodios hiperinflacionarios son la consecuencia hoy lógica de los procesos desencadenados en los sententa, porque ponen a la sociedad frente a la amenaza de su destrucción total, lo cual la sitúa políticamente hablando en un estado de estupor que le permite aceptar cualquier solución política a la crisis que la amenaza de muerte. Toda salida de hiperinflación es una resolución política a una crisis y se fenomenaliza a través de la cristalización de nuevas alianzas de clases y sectores. La particularidad de la salida de la híper argentina es que el menemismo gestiona esa salida de crisis con los sectores que apostaron a la destrucción de lo público y que exigen como moneda de cambio la virtual destrucción del Estado en materia de soberanía política y de autonomía monetaria. Esos sectores son los que detentan la moneda fuerte, el dólar, o sea los sectores exportadores de commodities agropecuarias o industriales, parte de la banca nacional, la banca extranjera, países e instituciones acreedoras y empresas transnacionales. Pero esos sectores pactan la salida de la crisis a condición de que el nuevo peso tenga garantía fija en dólares. Allí es donde entra Cavallo con su Plan de Convertibilidad.

Retrospectivamente visto, el plan de convertibilidad es de una ingeniosidad política extrema. Permite instalar la ilusión de que un peso equivale a un dólar para que la sociedad acepte las sucesivas condiciones y ajustes, privatizaciones y expropiaciones de lo que había logrado históricamente gracias a su aún temor a la crisis hiperinflacionaria. El peso aparece así durante los noventa fetichizado detrás de una ley proveniente de un estado él mismo vaciado de soberanía. Pero el peso debía sostenerse el tiempo que la economía necesitara para que los poderes económicos locales globales ajustaran posiciones mientras que detrás de la inflación cero secretamente se instalaba en el país la violencia infinita y la atomización disolvente. El modelo era inviable desde hacía diez años ? por no decir cuarenta, como aclararemos luego . pero hubo una sola moneda llamada peso y fue fetichizada e ilusoriamente fuerte mientras se desguazaba toda fuente de ganancias impensables en el resto del mundo y mientras los llamados mercados financiaban su propia reproducción a tasas dinámicamente crecientes y de inmejorable rentabilidad. HASTA QUE LLEGA EL TIEMPO DEL ESTALLIDO DEL PESO EN EL ESTALLIDO DE DIVERSAS MONEDAS.

Hasta que, dicho de otro modo, la tan temida muerte social durante la hiperinflación terminó por hacerse realidad durante una década de inflación cero, de manera tal que los escenarios teatralizados de la híper de los ochenta terminaran siendo una parodia respecto de la realidad de desagregación social y política que emerge actualmente en la sociedad argentina. La coherencia de los intereses que representa Cavallo, a quien los representantes de nuestro pueblo han votado poderes extraordinarios y a quien el llamado presidente de la Nación colocó como superministro es mucho más fuerte, siniestra y genocida que mucho de lo que se ha dicho hasta ahora. Su presencia en el Banco Central ? casualmente la institución responsable de la administración monetaria ? con el proceso, su llamado a los intereses extranjeros a cortar el financiamiento para catalizar el fin del plan primavera y desatar la híper que querían los poderes ? casualmente también gestión monetaria ? y su plan de convertibilidad ? decisión de política monetaria si las hay ? convergen ahora en el estallido de la moneda, de lo social, de lo público. Colocan a la sociedad frente al temerario escenario del que pagó todo precio social y político durante el menemismo para escapar. Sólo que esta vez no son imágenes por t.v., son la realidad del genocidio instrumentado durante tres décadas. Si no fuera porque Cavallo es un mero personero de intereses a los que vendió su alma, y su pueblo, podría decirse que es de una ingeniosidad típica de un psicótico.

Pero antes de encarar las tipificaciones en dégradé de monedas y ciudadanías, recién dijimos tres décadas, y antes, cuando insinuamos una genealogía de la hiperinflación nos remontamos a los años cuarenta y a su vez lo que sigue aclarará, esperamos, el concepto anticipado en la introducción acerca de la NO SOCIEDAD que como se verá, es políticamente lamentable, pero menos perverso que el de la SOCIEDAD CERO que nos quieren imponer actualmente la dupla De la Rua ? Cavallo. Muy breve y groseramente expuesto, podría decirse que durante los años cuarenta el cambio de régimen de acumulación económica desde la economía agroexportadora hacia la naciente industria no fue un éxito. La Argentina de 1880-1940 no fue justa, pero fue dinámicamente hablando eficiente desde el estricto lineamiento de un régimen de acumulación. La Argentina de 1940 en más quizo ser justa por tiempos, pero el Estado de los cuarenta fracasa en su intento de revolución industrializante ?por arriba?, cosa que no le sucedió a los estados brasileño, chileno o mexicano.

Las razones de este fracaso nos exceden tanto en los límites temáticos de esta colaboración como en nuestras competencias, pero es un hecho que el conjunto de Estado/burguesía industrial/sindicatos/resto de la sociedad civil no creó un conjunto sino justo por lo menos eficiente de reproducción económica dinámicamente potentes, modernizante, capitalistamente intesiva y mundialmente inserta de acuerdo con los devenires de la división internacional del trabajo. ES EN ESTE SENTIDO QUE DECIMOS QUE A PARTIR DE LA DECANDENCIA DEL MODELO AGROEXPORTADOR SE CREA UNA NO-SOCIEDAD.

Esta NO-SOCIEDAD intenta, por imprevisiones de los sucesivos gobiernos, letargo sindical y falta de espíritu schumpeteriano de sus sectores económicos, todo ello bajo un manto de pasividad por parte de la sociedad en general, muchas veces promovida por el autoritarismo represor, intenta entonces, a través de distintos dispositivos macroeconómicos (excedentes comerciales de posguerra, superávit inicial de la seguridad social, inflación, deuda externa, deuda externa, entre otros) de postergar su inviabilidad, en términos estrictamente capitalistas de democracia formal periférica. Esta ?deuda? de la sociedad que estalla en la hiperinflación no es otra cosa que la deuda de la sociedad argentina consigo misma, como formación social capitalista con pretensiones democráticas y de Estado de Bienestar. Y esa deuda es síntoma de una profunda crisis política, crisis que a partir de cierto momento será impostergable demorar. Allí entonces la emergencia de la mayor emergencia política, la hiperinflación como disolución de la moneda que presagia la disolución de lo social. Dejamos a la historia y al juicio público el hecho de si la única salida de semejante crisis social era, como lo instrumentaron a sus tiempos y movimientos Alfonsín, Menem, De la Rua y Cavallo, por no mencionar las responsabilidades de la U.C.R., del P.J., de la Alianza y de las izquierdas e intelectuales, incluidos nosotros, fue la única posible.

Creemos que no, y es lo que parece afirmarse desde múltiples y variados sectores y lugares de resistencia social, que expresan con una vitalidad inaudita y digna del mayor respeto, el respeto por la vida social, la perseverancia de la sociedad en su ser. Esas multitudes son las que no figuran en los planes de los poderes del IMPERIO , locales-globales, pero están surgiendo a pesar del chantaje, la atomización disolvente en la violencia, la fetichización y el engaño padecidos durante una década. Por no hablar de las anteriores. Ahora sí al tema que se nos demora tanto.

LAS CUATRO MONEDAS:

A partir del ajustazo de déficit cero de De la Rua ? Cavallo se instala necesariamente en Argentina la concreción del proyecto iniciado con la dictadura económica. En este caso se tratará de desaparecidos sociales o económicos, de pertenencias privilegiadas NO YA A UN CUERPO SOCIAL SINO AL IMPERIO. Como el imperio no conoce centro ni periferia, el lugar que se ocupa es independiente del país, aunque obviamente el nuestro no lleva las de ganar en términos de población favorecida. PERO ESTO ES MUY IMPORTANTE, DADO ESTE ESTADO DE COSAS, LA PERTENENCIA NO ES YA EN TÉRMINOS DE NACIÓN SINO DE SISTEMA IMPERIAL GLOBAL.

Esto no es políticamente irrelevante ya que, como veremos, los únicos portadores de un proyecto político radicalmente alternativo son los excluidos y las alianzas que se vayan dando dentro de las categorías degradadas de ciudadanía. Vamos ahora sí a las monedas:

  1. EL DÓLAR, QUE DETENTAN LOS CAPITALES Y GRUPOS SOCIALES CONCENTRADOS Y GLOBALIZADOS Y QUE TIENEN GARANTÍA DE LA RESERVA FEDERAL DE ESTADOS UNIDOS, PORQUE SU POSESIÓN NO DEPENDE YA DE LAS RESERVAS DEL BANCO CENTRAL. ESTAS CLASES DESENTENTIDAS DEL DEVENIR NACIONAL ESTÁN GLOBALIZADAS Y NO SE PREOCUPAN POR LA CONVERTIBILIDAD. LA FUNCIÓN POLÍTICA Y SOCIAL DE LA CONVERTIBILIDAD QUE FUE FETICHIZAR LAS RELACIONES SOCIALES HASTA ESTE MOMENTO DEJA DE SER RELEVANTE Y NO DEBIERAN SORPRENDERNOS DEVALUACIONES DEL PESO O MULTIPLICACIÓN DE BONOS BASURA, LO QUE REMITE A LO MISMO.
  2. LOS BONOS DE LA DEUDA PÚBLICA DETENTADOS POR LOS LLAMADOS MERCADOS, ES DECIR ESPECULADORES PRIVADOS, ENTIDADES FINANCIERAS LOCALES Y EXTRANJERAS, AFJP Y OPERADORES INSTITUCIONALES Y DIVERSOS. A ELLOS, SE LES GARANTIZA CERTEZA Y USURARIA RENTABILIDAD DESDE EL ÚLTIMO AJUSTE DE DE LA RUA-CAVALLO COMO PRIORIDAD INCUESTIONABLE. SON LOS QUE OCUPAN UN LUGAR PRIVILEGIADO EN LA CONFIGURACIÓN SOCIO-POLÍTICA DEL IMPERIO.
  3. EL PESO ARGENTINO PARA LAS CLASES MEDIAS MEDIAS Y BAJAS EMPOBRECIDAS CUYOS INGRESOS SON EN PARTE EN PESOS GARANTIZADOS POR UN BANCO CENTRAL CUYA CONVERTIBILIDAD DURARÁ LO QUE DURE EL DESGUACE Y EL RESTO CON LA MONEDA CUARTA, EN BONOS BASURA O MENORES INGRESOS PARA TRABAJADORES Y JUBILADOS, A PARTE DE RECORTE EN LAS PRESTACIONES SOCIALES.
  4. LOS BONOS BASURA QUE EMPIEZAN A FLORECER PARA LOS INCLUIDOS EN EL MUNDO DEL TRABAJO PRECARIZADO, EN NEGRO, ETC PERO NO TODAVÍA EXCLUIDOS. Y ALGUNOS PESOS EN VÍA DE DEVALUACIÓN UNA VEZ ASEGURADOS LOS CAMBIOS PARA LAS DEUDAS EN DÓLARES DE LA PRIMERA CLASE DE CIUDADANÍA.

LAS CUATRO CIUDADANÍAS:

  1. LOS PRIVILEGIADOS LOCALES-GLOBALES DETENTORES DE DÓLARES GLOBALIZADOS, ÉLITES MUNDIALIZADAS Y CUADROS JERÁRQUICOS DE GRANDES CORPORACIONES. ESTOS POSEEDORES DE LA MONEDA FUERTE DEL IMPERIO DEFINEN SU PERTENENCIA A LA CIUDADANÍA GLOBAL Y ESTÁN DIVORCIADOS DEL DEVENIR DE LA SOCIALIZACIÓN LOCAL. AÚN MÁS, SU PERTENENCIA EN TÉRMINOS DINÁMICOS A LA CIUDADANÍA IMPERIAL SE NUTRE DE LA PROFUNDIZACIÓN DEL PROCESO DE DESAGREGACIÓN NACIONAL. LA GENEALOGÍA DE ESTA CORRELACIÓN SE REMONTA A LA SALIDA DE CRISIS HIPERINFLACIONARIA DE LOS NOVENTA Y A LA IMPLEMENTACIÓN DEL PLAN DE CONVERTIBILIDAD DURANTE EL MENEMISMO, DONDE ESTABA CLARO QUE LOS DETENTORES DE MONEDA FUERTE ? EXPORTADORES DE COMMODITIES, EMPRESAS PRIVATIZADAS, AFJP Y SISTEMA FINANCIERO GLOBALIZADO CONSTITUÍAN EL NÚCLEO DEL NUEVO RÉGIMEN DE ACUMULACIÓN ARGENTINA FUNDADO EN LAS ALIANZAS QUE PERMITIERON LA SALIDA DE LA HIPERINFLACIÓN.
  2. LOS REASEGURADOS LOCALES-GLOBALES POR EL ÚLTIMO AJUSTE YA QUE EL PAGO DE SUS TÍTULOS ES EL OBJETIVO PRIMERO DE LA RECAUDACIONES DEL FISCO. ESTOS TAMBIÉN, COMO LA CATEGORÍA ANTERIOR, GOZAN DE LA CIUDADANÍA GLOBAL, CON LA DIFERENCIA EN CUANTO A LOS PROCESOS DINÁMICOS DE INTEGRACIÓN A ELLA RESPECTO DEL GRUPO ANTERIOR, DE QUE EN ESTE CASO PARA QUE ESOS BONOS SEAN SUSTITUTOS CAUSI-PERFECTOS DE MONEDA FUERTE SE TIENEN QUE ASEGURAR EN EL ORDEN GEOPOLÍTICO PROCESOS DE PÉRDIDA DE SOBERANÍA TERRITORIAL Y DE DESAGREGACIÓN DE LA NACIÓN EN CONSONANCIA CON EL ?PLAN COLOMBIA? O LA INSTALACIÓN DE BASES DE CONTROL MISILÍSTICO U OTROS DE ORIGEN NORTEAMERICANO EN NUESTRO PAÍS, COMO YA ACONSEJAN LOS GURÚES DEL ESTABLISHMENT INTERNACIONAL. ELLO ES ASÍ YA QUE ESTA INCLUSIÓN DE LA ARGENTINA EN EL SISTEMA DE DEFENSA Y DE OCUPACIÓN TERRITORIAL POR PARTE DE LOS ESTADOS UNIDOS ES LO ÚNICO QUE DA GARANTÍA DE QUE ESOS BONOS DE LA DEUDA EXTERNA ARGENTINA COTICEN A VALORES RENTABLES PARA LOS ESPECULADORES FINANCIEROS Y ASEGUREN EL RECICLAJE DE LA DEUDA MÁS ALLÁ DE LA INVIABILIDAD DE HECHO DE SU PAGO A CORTO, MEDIANO Y LARGO PLAZO.
  3. LOS MIGRANTES HACIA LA DESAFILIACIÓN SOCIAL PASANDO POR EL SUBEMPLEO Y PRECARIZACIÓN, O SEA LAS CLASES MEDIAS MEDIAS Y BAJAS TRADICIONALES CON ESTRELLA AMARILLA QUE SEÑALA PELIGRO DE EXCLUSIÓN. LA FRAGILIDAD DE SU CONSISTENCIA CIUDADANA ES CORRELATIVA A LA FRAGILIDAD DEL PESO ARGENTINO QUE LOS TIENE COMO DETENTORES MIENTRAS SE PROFUNDIZA EL SISTEMA DE CONCENTRACIÓN ECONÓMICA Y FINANCIERA DEL PODER Y DE LAS DOS MONEDAS FUERTES ? DÓLARES Y BONOS DE LA DEUDA EXTERNA -. EL PESO ES SÓLO ASÍ UNA MONEDA DE TRANSICIÓN HASTA EL MOMENTO EN QUE ESTOS GRUPOS SOCIALES ADQUIERAN FINALMENTE EL STATUS DEGRADADO QUE ESTÁ DESTINADO A LA MONEDA QUE POSEEN Y QUE SE IRÁ DETERIORANDO A MEDIDA QUE SE PERFECCIONEN LOS INSTRUMENTOS DE DOMINACIÓN DEL IMPERIO Y SE PROFUNDICE EL DETERIORO DEL SISTEMA DEMOCRÁTICO FORMAL HASTA ESTOS PROCESOS CONOCIDO EN EL PAÍS.
  4. LOS YA INSTALADOS EN LA DESAFILIACIÓN PAULATINA A MEDIDA QUE SE ASEGURA LA CERTIDUMBRE DE LOS DOS PRIMEROS GRUPOS Y LA TRANSICIÓN DESAFILIADORA DEL GRUPO ANTERIOR. ESTRELLA ROJA QUE INDICA PELIGRO DE NO REPRODUCCIÓN DEL GRUPO SOCIAL. LOS DETENTORES DE ESTA FORMA MENOS VALORIZADA DE MONEDA CORRELATIVA A LA FORMA MÁS DETERIORADA DE CIUDADANÍA DENTRO DEL RÉGIMEN DOMINANTE ? YA QUE EXCLUÍMOS AQUÍ RADICAL Y ALTERNATIVAMENTE A LA QUINTA CIUDADANÍA SOBRE LA CUAL NOS EXTENDEREMOS A CONTINUACIÓN ? SON VIRTUALMENTE EXPULSADOS DEL RÉGIMEN DE SOCIALIZACIÓN EN DISOLUCIÓN CON EL ÚNICO LÍMITE QUE ESTABLECE EL EJÉRCITO DE RESERVA NECESARIO A LA PROVISIÓN DE MANO DE OBRA PRECARIZADA SALARIAL Y LABORALMENTE SEGÚN LAS NECESIDADES QUE LA NUEVA DIVISIÓN INTERNACIONAL DEL PODER Y DE LA ACUMULACIÓN DEL IMPERIO DESTINEN A LA ARGENTINA.

LA QUINTA MONEDA Y EL CARÁCTER GERMINAL, RADICAL Y ALTERNATIVO AL SISTEMA DOMINANTE:

LA QUINTA CIUDADANÍA:

5. LOS DESHECHADOS DEL SISTEMA, PIQUETEROS, DESOCUPADOS, EXCLUIDOS, DISCRIMINADOS, ASENTAMIENTOS, MOVIMIENTOS CAMPESINOS, POBLACIONES INDÍGENAS. ESTRELLA NEGRA SEGÚN LOS PRONÓSTICOS DE LOS GURÚES. CIELO POR ASALTO SEGÚN LA PERSEVERANCIA DE LA VIDA, LA LIBERTAD Y LA DIGNIDAD. ESTAS ÚLTIMAS SON SUS MONEDAS, QUE NO INCLUIMOS EN LA CLASIFICACIÓN ANTERIOR PORQUE PERTENECEN A UN NUEVO IMAGINARIO POLÍTICO Y SOCIAL Y NO A UN RÉGIMEN DECADENTE.

Los procesos sociales impresos por estas políticas no se juzgan estática sino dinámicamente. Al privilegiar el pago de la deuda externa por sobre la deuda social y desarrollista, la Alianza apuesta no al DÉFICIT CERO. ESO ES UNA FALACIA. SIEMPRE HABRÁ DÉFICIT SI NO CAMBIAMOS ESTE RÉGIMEN POLÍTICO PORQUE ELLO ES NECESARIO AL CHANTAJE PARA BAJAR AÚN MÁS LOS INGRESOS DE LOS SECTORES MEDIOS Y BAJOS Y PORQUE ES EL ARGUMENTO DEL RIESGO PAÍS.

NO HABRÁ DÉFICIT CERO. ELLO NO ES FUNCIONAL AL MODELO DE ?SOCIEDAD CERO?, DE DESTRUCCIÓN DE LA NACIÓN. Y SOCIEDAD CERO ES GENOCIDIO. Y DESTRUCCIÓN DE LA NACIÓN ES TRAICIÓN A LA PATRIA.

   
  *Profesor. TIT Marcelo Matellanes, Cátedra de Economía Internacinal
Facultad de Ciencias Sociales -UBA- matellanes@arnet.com.ar
TE: 45838385 T.C.: 15-44-39-93-35

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