Capitalismo

Guerra contra el mar

La especie humana, prevalida de su fuerza, obnubilada por su tecnología, enloquecida por la lógica del capital, le ha declarado una guerra de exterminio al mar y a sus pobladores. La humanidad extrae de los mares y océanos más de cien millones de toneladas de seres vivos al año, de los cuales más del 20% son descartados y desechados, 20 millones de toneladas de peces a los que se les quita la vida sólo para ser arrojados como basura al mar. Pero no sólo hemos desencadenado una limpieza étnica en contra de sus moradores, también lo hemos atacado con todos los venenos y tóxicos que nuestra locura tecnológica ha producido.

Nueva vuelta de tuerca del capitalismo: la desmovilización ciudadana

El bienestar de amplias clases medias de países desarrollados descansa sobre la explotación de países en vías de desarrollo, quedando para la clase media de los países desarrollados las funciones de consumo de los bienes producidos, los servicios y el capitalismo especulativo. Y descansa también sobre la explotación de recursos no renovables en cantidades insosteniblemente crecientes, los daños ambientales y la pérdida general de calidad ambiental en los países en vías de desarrollo, amén de otros impactos de carácter más global pero contemplados como problemas a largo plazo y por tanto no preocupantes para las ansias cortoplacistas de enriquecimiento y consumo.

Fuerzas productivas, medio ambiente y lucha de clases. Uruguay: Desafíos para una izquierda en crisis

El creciente rechazo de sectores de la población a los posibles impactos sociales y ambientales de grandes proyectos de inversión impulsados por el gobierno uruguayo indicaría un despertar político para el cual la izquierda no está preparada, tanto por carencias del análisis como por efecto de las derrotas sufridas en el pasado. Se debe comprender que las luchas actuales por la preservación del ecosistema se inscriben en un avance mayor de la explotación capitalista que no sólo usa como mercancía el trabajo humano sino también la naturaleza.

Varias estrategias para un mismo shock

Los gobiernos de los países más industrializados actúan en contra de los intereses de sus poblaciones. El rescate de bancos que habían realizado inversiones muy arriesgadas para obtener un beneficio inmediato, por una parte, y las políticas fiscales muy favorables a los más ricos, por la otra, hacen pagar a las clases modestas, en forma creciente, las consecuencias de la crisis mundial y de un capitalismo congénitamente desigual. En otras palabras, se obliga a las víctimas de la crisis a pagar por los que son sus responsables. Esto explica por qué millones de personas viven esta situación como una profunda injusticia, que puede llegar a ser un detonador muy potente.

FMI: Lamentable símbolo de un sistema capitalista y patriarcal

Al contrario de lo que proclaman sus responsables, el FMI no es la institución que ayuda a los países en crisis, sino la que impone programas draconianos de austeridad y que defiende un modelo económico estructuralmente generador de pobreza y desigualdad. Es el propio accionar del FMI y de aquellos que sostienen la mundialización neoliberal lo que hace recaer el peso de la crisis sobre las poblaciones, que son sus primeras víctimas. El FMI es de hecho un instrumento de las grandes potencias utilizado para vigilar el mantenimiento del sistema capitalista y de los intereses de las grandes sociedades transnacionales.

El lobby oculto

“La maldición para la Tierra es una masa de capitales en manos de una exigua minoría de inversores y "desarrolladores", que escrutan hasta el último metro cuadrado sobre el que podrían abalanzarse para obtener beneficios. La imagen del enjambre de langostas no resulta desatinada", dice Riechmann. El capitalismo va viendo cómo las sucesivas crisis (financiera, económica, energética, ecológica, climática y social) van anunciando su próxima quiebra con más intensidad. Necesita con urgencia, además de su plan A (seguir con los negocios como lo hace habitualmente: business as usual), un plan B (la conquista del alma de las gentes y de las resistencias sociales).

El capitalismo y la maldición de la eficiencia energética. El retorno de la Paradoja de Jevons

El consumo de energía por vehículo se mantuvo constante mientras que las ganancias en eficiencia condujeron a un aumento del número de autos y camiones en las rutas y las millas recorridas. También aumento su tamaño y “performance”, por lo que camionetas 4×4 y minivans abarrotan las carreteras estadounidenses. A un nivel macro, la paradoja de Jevons puede observarse en el hecho de que, a pesar de que Estados Unidos ha logrado duplicar su eficiencia energética desde 1975, su consumo energético ha aumentado drásticamente. La única respuesta real para la humanidad y la Tierra como un todo, es alterar las relaciones sociales de producción, para crear un sistema en el que la eficiencia ya no sea una maldición. Un mejor sistema en el que la igualdad, el desarrollo humano, comunitario y la sustentabilidad sean las principales metas.

Paradigmas emancipatorios. Los supuestos…

Entre los movimientos sociales de cambio y otros actores puede haber consenso sobre los efectos que genera el capitalismo como son pobreza, miseria, exclusión, endeudamiento, inseguridad, acumulación de capital, migración, patriarcal, militarista, depredador del medio ambiente, entre otros de los que fácilmente puede haber consenso social. Pero no del diagnóstico del mismo, de su interpretación, del momento o del nivel de gravedad en el que se encuentra. Y pese a la realidad miserable que provoca, hay quienes mantienen el espejismo de que es cosa sólo de perfeccionarlo, de humanizarlo.

Proyectos de carbono forestal: las desigualdades de la reducción del cambio climático en Chiapas

Los proyectos de carbono forestal son un mecanismo para responder al problema del cambio climático global -causado en gran
parte por estilos de vida basados en el consumo excesivo- precisamente a través del consumismo. Es una respuesta neoliberal al cambio climático mundial que da pie a más consumo, pero que es incapaz de dar respuesta a los problemas inherentes al consumo excesivo, el cual generó en sí el incremento en el dióxido de carbono. En términos prácticos, los que podrán "compensar" sus emisiones de carbono -los ricos del mundo- seguirán contaminando.

Para el FMI causas iguales no producen efectos iguales

El FMI prosigue con su papel de gendarme de un mercado desregulado e impone sus sanciones a los países que no abdican. Encuadrar un capitalismo salvaje mediante unas reglas cada vez más estrictas del FMI siempre para mantener un liberalismo cada vez más desenfrenado, ésta es la única obsesión de los que detentan el poder de decisión. Sin embargo, el coste humano y ambiental de semejante gestión se ha vuelto tan gigantesco, que ya no se puede evitar la necesidad de juzgar a los jefes de orquesta de este lamentable desastre, en primer lugar el FMI del señor Strauss-Kahn.

Pueblos originarios y nación argentina. Los niños matados del norte

Mencionemos únicamente al pasar la política de culpar a la víctima, provecta estrategia del poder, con la cual el gobernador salteño hizo su incursión “antropológica” denominándolos “desnutridos culturales”. La bajeza de esta calificación se mide únicamente por lo que esconde: qué condiciones de vida, sobrevida y muerte tienen los arrinconados pueblos originarios. La misma etnia que sufre estas muertes fue atacada con motivo de un bloqueo de ruta a fines de 2010, en Formosa, con una represión que significó un nativo y un policía muertos y dos nativos gravemente heridos. Enfrentaban el desmonte de tierras que reclaman suyas.

Crisis ecológica y lucha política: la alternativa ecosocialista

Las distintas crisis que hoy enfrenta la humanidad a nivel mundial resultan de un mismo fenómeno: un sistema que transforma todo –la tierra, el agua, el aire que respiramos, la naturaleza, los seres humanos- en mercancía; que no conoce otro criterio que no sea la expansión de los negocios y la acumulación de beneficios para unos cuantos. El ecosocialismo es una reflexión crítica. Critica la ecología no anticapitalista, la ecología capitalista o reformista, que considera posible reformar el capitalismo, llegar a un capitalismo “verde” más respetuoso al medio ambiente. El ecosocialismo implica tambien una crítica profunda, una crítica radical de las experiencias y de las concepciones tecnocráticas, burocráticas y no ecológicas de construcción del socialismo.

El decrecimiento como herramienta política estratégica para la transformación social

El decrecimiento puede servir para superar un capitalismo liberal-productivista que pretende virar hacia lo “verde” sin poner en cuestión su lógica injusta e insostenible, así como afrontar el triste futuro que nos depara el cambio climático si no actuamos con decisión. Sin duda, el agravamiento de las crisis con la cuestión ecológica es una bomba de relojería en el corazón del sistema que no puede saldarse con otra vuelta de tuerca basada en los mercados, los beneficios y la explotación por muy “verde” que esto se nos quiera vender. Este modelo no es viable. El concepto del decrecimiento pone en cuestión los grandes fundamentos del productivismo al exponer que no hay crecimiento infinito posible en un planeta finito.

La máquina de hacer pobres

Así como los autos, los muebles, las casas, los automotores y tantas otras cosas para el consumo, se fabrican, los pobres también se hacen. Para concretar estos objetivos se deben cumplir determinados procedimientos; en primer lugar desde lo ideológico, imponiendo un lenguaje o discurso con palabras para nada inocentes, que encierran una pedagogía de la apropiación y de los más aptos. Después vendrán las fases operativas propiamente dichas, que apuntarán a la producción real y sostenible en el tiempo, de millones de pobres, cuando más mejor. No vaya a ser, que por alguna falla en la línea de montaje, aquellos se terminen o escaseen. La merma en el producto final (pobres), lleva inexorablemente a la declinación de la capacidad de acumulación de los cada vez más, pocos ricos, en cualquier lugar y tiempo que sea.

Declinación del capitalismo, fin del crecimiento global, ilusiones imperiales y periféricas, alternativas (En el camino de la insurgencia global)

El comienzo del siglo XXI señala una paradoja decisiva, el capitalismo ha asumido claramente una dimensión planetaria pero al mismo tiempo ha iniciado su declinación. Existe una interrelación dialéctica perversa entre la expansión de la masa global de ganancias, su velocidad creciente, la multiplicación de las estructuras burocráticas civiles y militares de control social, la concentración mundial de ingresos, el ascenso de la marea parasitaria y la depredación del ecosistema. Esto significa que la superación necesaria del capitalismo no aparece como el paso indispensable para proseguir “la marcha del progreso” sino en primer lugar como tentativa de supervivencia humana y de su contexto ambiental.

Manifiesto Ecosocialista argentino

El mundo ha llegado al siglo XXI sumido en una crisis ecológica impensada hasta hace pocas décadas. Esta crisis ecológica no es producto de problemas coyunturales, ni de políticas erradas, sino que tiene su raíz en los fundamentos básicos de la sociedad en que vivimos y su modo de producción, el capitalismo. El capitalismo, al producir un desarrollo sin precedentes de las fuerzas productivas con el único objetivo de aumentar la ganancia privada de unos pocos y considerar al trabajo humano y a la naturaleza como mercancías, degradó al planeta en los últimos 200 años mucho más que en los anteriores 4000. ¿Es racional pensar que un sistema que ni siquiera puede aplicar el trabajo humano en función de las necesidades humanas inmediatas pueda hacerlo para evitar la degradación ambiental?