Economía

Consecuencias económicas de la invasión de EEUU sobre IRAK

Nadie puede afirmar cuanto durará la ofensiva invasora de EEUU sobre Irak y por ello es todavía incalculable el costo económico de la avanzada militar. Lamentablemente, sí conocemos el costo social, medido en vidas y en dolor profundo para la humanidad.

Por Julio C. Gambina

Nadie puede afirmar cuanto durará la ofensiva invasora de EEUU sobre Irak y por ello es todavía incalculable el costo económico de la avanzada militar. Lamentablemente, sí conocemos el costo social, medido en vidas y en dolor profundo para la humanidad.

Nadie puede afirmar cuanto durará la ofensiva invasora de EEUU sobre Irak y por ello es todavía incalculable el costo económico de la avanzada militar. Lamentablemente, sí conocemos el costo social, medido en vidas y en dolor profundo para la humanidad. Las primeras estimaciones indicaron un costo cercano a los 300.000 millones, siempre y cuando el tiempo de duración de la agresión se restringiera en el tiempo. Algunos supusieron que una extensión en el conflicto podía elevar el gasto a unos 800.000 millones de dólares. ¿Cuál de esas cifras es la correcta? Solo un adivino podría sustentar hoy ese cálculo.

Vale la pena recordar que alguna vez se sostuvo que con 40.000 millones de dólares anuales y por una década podría resolverse el hambre en el mundo. Puede dudarse sobre la validez de esa estimación, pero resulta oportuno mencionarla a los fines comparativos de uno y otro de los destinos.

Lo que no puede generar duda es quién pagará el costo total cuando finalmente pueda hacerse el balance. Debe señalarse en este sentido que EEUU no ha tenido éxito a la hora de conseguir socios para su escalada bélica, tal como ocurrió durante el año 1991, donde el resto de los países capitalistas desarrollados co-financiaron la primera guerra del golfo. No sería creíble pensar que EEUU trasladará el costo a sus cómplices más visibles y por lo tanto puede sospecharse que trasladarán el financiamiento al conjunto de la sociedad mundial. En rigor, es lo que vienen haciendo para sostener su recurrente déficit comercial y ahora, de nuevo, el déficit fiscal. EEUU financia su Estado y desarrollo capitalista con la absorción de capitales de todas partes del mundo. EEUU es una bomba astringente de plusvalor generado en un proceso de acumulación global.

No hacía falta la agresión sobre Irak para verificar lo que afirmamos. En los últimos años, el gobierno de EEUU viene incorporando al presupuesto de "defensa" su hipótesis de guerra, que en 2003 registra unos 350.000 millones de dólares. Es una cifra que representa un sustancial incremento con relación a los años inmediatos anteriores. Es un dato que da cuenta de la política de expansión territorial de Washington sobre el planeta. El tema se asocia a la guerra, pero sobre todo a la dominación de recursos estratégicos para la humanidad. En particular remitimos al dominio de la producción de petróleo, pero también del agua, de la biodiversidad y de la población. Sobre todo de la población. No podemos olvidarnos que el capitalismo puede ser tal, en tanto y en cuanto los trabajadores vendan su fuerza de trabajo. El asunto a considerar es que el desarrollo tecnológico mediante y la ofensiva del capital desatada desde mediados de los 70 han provocado una sobreoferta de trabajadores que pueblan el desempleo y la pobreza en el ámbito mundial. Pero es cierto también que mucha población en la miseria actual, contiene una cultura de vida referida a la satisfacción y que por lo tanto, puede generar resistencias múltiples. Es el camino que hace evidente el movimiento de resistencia a la globalización capitalista. El objetivo del capital transnacional y del Estado más poderoso del capitalismo actual es ahogar toda posibilidad de emancipación e independencia.

Por ello, esta guerra no es solo contra Irak, es contra la humanidad y por la dominación del capital. ¿Cuál es el costo? El que sea necesario, ya que se incorpora dentro de las inversiones necesarias para hacer realidad la continuidad de la explotación y la dominación.Buenos Aires, Abril de 2003

* Julio C. Gambina jgambina@rcc.com.ar

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