Economía

Una historia de terror y esperanza. Las fábricas recuperadas en Argentina ¿experiencia antisistémica?

En el proyecto Other Worlds nos hemos dado a la tarea de buscar y rescatar experiencias antisistémicas en el mundo con la firme convicción de que otro mundo es posible. Para ello viajamos a Argentina para conocer y difundir la experiencia de las fábricas recuperadas en la Argentina. Disculpen los argentinos el atrevimiento. De cualquier manera no cabe duda que la lucha, la resistencia y la apropiación de las empresas y fábricas recuperadas en la Argentina no dejan de ser una experiencia esperanzadora de que otros mundos son posibles

Por Gustavo Castro Soto

En el proyecto Other Worlds nos hemos dado a la tarea de buscar y rescatar experiencias antisistémicas en el mundo con la firme convicción de que otro mundo es posible. Para ello viajamos a Argentina para conocer y difundir la experiencia de las fábricas recuperadas en la Argentina. Disculpen los argentinos el atrevimiento. De cualquier manera no cabe duda que la lucha, la resistencia y la apropiación de las empresas y fábricas recuperadas en la Argentina no dejan de ser una experiencia esperanzadora de que otros mundos son posibles


Introducción. En el proyecto Other Worlds (www.otherworldsarepossible.org) nos hemos dado a la tarea de buscar y rescatar experiencias antisistémicas en el mundo con la firme convicción de que otro mundo es posible. Para ello viajamos a Argentina para conocer y difundir la experiencia de las fábricas recuperadas en la Argentina. Disculpen los argentinos el atrevimiento.

En 1998 el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) con sede en la ciudad de Washington anunciaron que Argentina era un país modelo en su camino al desarrollo gracias a la aplicación de las políticas diseñadas por estas Instituciones Financieras Multilaterales (IFI’s). Ejemplo que deberían seguir los demás países que aspiraran al desarrollo. Argentina, la Europa en tierras Americanas, se observaba desde afuera con la opulencia y la riqueza de sus habitantes. Para su gente viajar al extranjero, comprar o cambiar de auto, comprar viviendas u otros bienes se convertía en un sueño hecho realidad. Un peso, un dólar. Con esto podrían ver multiplicado su dinero en cinco, diez o quince veces más en cualquier país al salir de sus fronteras. Su presidente, Carlos Saúl Menem, era el héroe de esta novela. Sin embargo, en ese mismo año, Argentina cae en la peor crisis económica que le acarrearía los mayores índices de desempleo y pobreza hasta la muerte de hambre de miles de argentinos. La sociedad argentina salió a las calles a protestar por su miseria. Las mujeres se manifestaron golpeando sus cacerolas mientras los bancos eran objeto de violencia por el reclamo popular de devolverles su dinero, rehén de los más ricos del país.

Carlos Saúl Menem, el héroe y el villano. Amor y odio.

El hijo de musulmanes inmigrantes sirios nació el 2 de julio de 1930 en la provincia de La Rioja, Argentina 2, en el contexto de la Gran Depresión Mundial y cuando la población de Estados Unidos se debatía en el hambre y el desempleo. Su padre Saúl Menem, y su madre Mohibe Akil, le dejaron la libertad de elegir la fe católica. A los 20 años de edad se trasladó a estudiar derecho a Córdoba misma que termina cinco años después, en 1955, con su título de Abogado. Es el año también en que el gobierno de los Estados Unidos apoya la caída del general Perón de la presidencia argentina. Durante sus estudios universitarios iniciaron sus aspiraciones políticas. Militó en el Partido Justicialista en su provincia y ahí funda la Juventud Peronista. A los 32 años de edad es elegido diputado provincial por el departamento de Castro Barros pero el nuevo golpe militar le impide tomar el cargo. Durante dos períodos, Menem preside la Asociación Sirio-Libanesa de La Rioja.

En 1964 cuando llega Gerald R. Ford a la presidencia de los Estados Unidos, Menem viajaba rumbo a Madrid y en su calidad de titular de la Juventud Peronista de La Rioja se entrevista con el exiliado líder del Partido, Juan Domingo Perón, quien fuera presidente de Argentina. Menem nunca se imaginaría en ese momento que diez años después, el día de su cumpleaños, el 2 de julio de 1974, estaría pronunciando un discurso fúnebre por la muerte del Presidente Juan Perón acaecido un día antes.

Un año antes, en 1973 y en el auge de la crisis mundial petrolera, mientras en el país vecino la CIA apoyaba la caída del Presidente Salvador Allende en Chile y Estados Unidos sufría su primera derrota militar en Vietnam, Carlos Menem era elegido gobernador por primera vez de la Provincia de La Rioja cuando tenía 43 años de edad. El 24 de marzo de 1976 es derrocado el gobierno constitucional y el Menem queda a disposición de las fuerzas militares del gobierno de facto, que lo mantiene en diferentes prisiones por un período de cinco años, y puesto en libertad hasta l98l. Este gobierno sería acusado de graves violaciones a los derechos humanos cometidos por los militares entre 1976 y 1983. Menem, años más tarde como presidente, los indultaría.3

Luego, un año después de la guerra de las Malvinas y cuando Estados Unidos invade Granada durante la administración de Ronald W. Reagan, Menem es reelecto en 1983 y nuevamente en 1987. Carlos Saúl Menem gana al fin las elecciones presidenciales el 14 de mayo de 1989, cargo que asume anticipadamente el 9 de julio. En 1995 es nuevamente reelegido en el cargo y dura en la presidencia hasta 1999. Cuando concluye su administración luego de diez años en el poder se profundizan los brotes de la enfermedad. La crisis estalla.

Del sueño al infierno: los 10 años de Menem.

El año de 1989, año en que Menem llega a la presidencia de Argentina, es un año crucial para los países de América Latina y El Caribe. Se pone fin al Muro de Berlín construido en 1961 y con ello la derrota del comunismo; George Bush gana la presidencia y Estados Unidos invade Panamá, apoya el golpe en Filipinas y prepara la Tormenta del Desierto en Irak. Es el mismo año en que John Williamson, del Instituto de Economía Internacional de Washington, se le ocurrió formular unas reglas y lineamientos económicos para los países del Sur a los que se les llamó “Consenso de Washington”.4

Estas reglas prometían solucionar los problemas de la pobreza y repuntar el desarrollo de los países del Sur. Las medidas fueron retomadas por el FMI y el BM para imponerlas a todos los países pobres o en “vías de desarrollo”. Menem se asumiría como el alumno fiel de estas reglas de las Instituciones Financieras Internacionales (IFI’s) que profundizaría el nuevo modelo económico mundial: el neoliberalismo.

Saúl Menem llega a la presidencia con una deuda heredada de 60 mil millones de dólares que se venían arrastrando desde la década de los 80’s donde se estatizó la deuda privada, y con un atraso en el pago de intereses de 8.300 millones de dólares.5 Diez años después heredaría al siguiente mandatario una deuda de 147 mil millones de dólares.6

El presidente Menem profundiza la crisis de la deuda encabezando una gran transformación impulsada por el FMI y el BM basado en una Reforma del Estado para adaptarla al mercado internacional y al interés de las grandes corporaciones multinacionales, lo que acabaría diez años más tarde en la peor crisis económica, política y social de la Argentina. Las privatizaciones y la convertibilidad marcaron su futuro.

En el afianzamiento del proceso de globalizar las medidas económicas neoliberales, los gobiernos de Paraguay, Uruguay, Brasil y Argentina fundan en 1991 el Mercado Común del Sur, MERCOSUR, y crean una zona de libre comercio entre el MERCOSUR y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN). Con estos mecanismos de liberalización comercial las empresas disfrutarían de un mercado donde los gobiernos ponen en venta sus bienes y sus recursos. Menem estrechan las relaciones comerciales por medio de Convenios Bilaterales y Multilaterales con el Estado Argentino. Durante la década de los 90’s Menem promovió la firma de más de 50 Tratados Bilaterales de Inversión (TBI),7 poniendo las condiciones para que las Corporaciones Multinacionales pudieran reclamar en un futuro indemnizaciones en caso de incumplimientos por parte del gobierno argentino por afectación a sus inversiones.

Así, Menem inicia la modificación de las leyes como parte de las Políticas de Ajuste Estructural. Durante la década de los 90’s Argentina vende empresas; elimina aranceles e impuestos a las transacciones financieras; modifica el marco jurídico para dar seguridad a las inversiones; aumenta la base del IVA y se eliminan gradualmente las retenciones a las exportaciones, entre otras medidas que van dejando vacío al estado.

La Ley de Convertibilidad logra que el peso argentino valiera igual que el dólar. Los argentinos empezaron a turistear por todos lados, a comprar fácilmente los productos extranjeros aumentando las importaciones. Artificialmente mantienen estable la inflación. Para respaldar la igualdad del peso con el dólar, se requerirían grandes sumas de divisas en las reservas federales que se podían obtener vendiendo empresas o con prestamos del FMI. Sin embargo, el mismo FMI sabía que era insostenible a largo plazo. Tarde o temprano las empresas en venta se acabarían y con ello el dinero fugado también en corrupción; y por otro lado el préstamo debería ser pagado tarde o temprano con grandes sumas de intereses.

Y así sucedió. Además, el gobierno dio las posibilidades de que los argentinos pudieran pasar su dinero al sistema privado de pensiones y jubilaciones, por lo que perdió 4 mil millones de dólares cada año y habría que pagar la deuda.

El capital financiero y las empresas extranjeras, muchas de ellas españolas, empezaron a llegar a la Argentina con el fin de asistir al festín de venta de los activos. Entraron los dólares que ayudaron por un rato a sostener la igualdad del peso con el dólar. Pero con la venta de empresas públicas rentables el gobierno perdió fuentes de ingresos y también se generaron despidos de muchos trabajadores. En 1992 inició la venta de los medios de comunicación, luego los teléfonos, los ferrocarriles, el transporte, el agua, la energía eléctrica y otros servicios públicos; los bancos, la petrolera YPF y la principal línea aérea del país, Aerolíneas Argentinas. Mientras que el país recibió en el periodo 83-90 la entrada de capitales en un 2,10% de su Producto Interno Bruto (PIB), para el período 92-94 fue de 5,2% y sólo para el año 1997 de un 4,8%. La mayoría de las divisas que entraron a Argentina fueron destinadas a mantener el tipo de cambio fijo. En contraste, entre 1992 y 1998 salieron del país 45.600 millones de dólares lo que profundizó la falta de divisas para respaldar la convertibilidad.8 Con todo esto, las arcas del país se iban quedando vacías por lo que el gobierno argentino salió en búsqueda de más deuda externa con el FMI y el BM. Para 1999 la deuda pública en moneda extranjera había llegado a 116.20 millones de dólares. Bajo el Plan Brady Menem logra negociar la deuda y bajar el capital y los intereses que debía.

Durante la administración de Saúl Menem también fue una época de acusaciones de corrupción, algunas de las cuales lo obligaron a comparecer ante los tribunales de su país. Una de las causas lo vincula al contrabando de armas desde Argentina a Croacia y Ecuador, en momentos en que las leyes internacionales prohibían vender armamento a esos países. Durante esos años también se produjeron los atentados contra la embajada de Israel y la principal organización judía de Argentina, la AMIA. Todavía la justicia investiga posibles vínculos entre estos hechos y el ex presidente. Por su lado, funcionarios, empresas, bancos nacionales y extranjeros llevaron a cabo numerosas operaciones de lavado de dinero. Las vinculadas con Citibank, entre 1992 y 1997 lavaron dinero por más de 9.000 millones de dólares.9

Las manifestaciones del desempleo se empiezan a generar desde 1996 lo que provoca el nacimiento del Movimiento de Trabajadores Desocupados (MTD) que visibiliza por primera vez su grave problemática. 10 A partir de 1997 los empresarios empezaron a manifestar sus quiebras al gobierno y el desempleo empieza a crecer alarmantemente. En ese año el MTD bloquea una carretera con lo que se inaugura la primera acción masiva social y popular, el primer “piquete”, y la nueva generación de piqueteros.11 Entre 1997 y el 2001 se da la gran movilización popular en torno a la demanda del empleo. La efervescencia popular empezó a gestarse.

El sueño se paga caro: la quiebra.

Dos años antes del fin de su gobierno, desde 1997, la administración de Menem empezó a ver las consecuencias de sus políticas económicas. Sin embargo, la crisis se manifestó con fuerza dos años después luego de que la gente gastó el dinero de su indemnización.12 En 1998 el FMI y el BM, quienes financiaron los fondos de indemnizaciones y los cambios estructurales de Argentina profundizando el endeudamiento del país, anunciaron que Argentina era el modelo y el ejemplo de crecimiento y desarrollo. Sin embargo, un año después viene la debacle al momento en que Menem sale de la presidencia. Al estallar la crisis, Argentina era el estado más endeudado con el BM.

Entre 1999 y 2001 Fernando de la Rúa gobierna Argentina en pleno auge de la crisis. El gobierno había acumulado grandes deudas, se quedó sin ingresos y los prestamistas cortaron los financiamientos. En este período Argentina entra en una gran recesión y los brotes de inconformidad y resistencia popular fueron creciendo en este periodo que gesta las condiciones para más quiebres de empresas y las bases para lo que luego serían las fábricas recuperadas. Desempleos, crisis y confusión reina en la sociedad argentina.

Las presiones del FMI, del BM y de los grupos más poderosos del país sobre el gobierno argentino se recrudecieron. Para el 2001 se modifica la paridad del peso argentino con el dólar pero antes de eso se fugaron del país millones de dólares antes de que encareciera. Con esta devaluación se requerían cuatro pesos argentinos para conseguir un dólar. Esto significó que los que tenían deudas en dólares tendrían ahora que conseguir más pesos para pagarla. Los que querían comprar productos extranjeros ya no les convenía y se tendrían que conformar con la producción nacional. Pero ¿a quién le comprarían si los empresarios nacionales se habían ido a la quiebra? Esto pone las bases para que la demanda nacional les beneficiara a los trabajadores y trabajadoras que iniciarían con la recuperación de las fábricas. En otras palabras, la devaluación favoreció a las fábricas recuperadas por el aumento de la demanda de la producción local. Sin la devaluación, las fábricas y las empresas recuperadas hubieran fracasado. 13

El 2001 es un año caótico también para el mundo. Es el momento cuando en Estados Unidos asoma nuevamente las crisis económicas, estafas millonarias de grandes corporaciones como Enron y el fatídico 11 de septiembre. Mientras el gobierno argentino alargaba posplazos para pagar deuda y buscaba desesperadamente de hacerse de dólares, solo agudizaba la crisis ya que aumentaba el monto total de ella con intereses refinanciados. En el último año las reservas del Banco Central se habían reducido a la mitad. En septiembre del 2001 el FMI da otro préstamo para sostener la crisis por 40 mil millones de dólares, llamado blindaje, que serían desembolsados cuando el gobierno lograra ciertas condiciones impuestas, lo que fue difícil de hacer. El gobierno decide entonces bloquear la salida de dólares que principalmente banqueros y grandes inversores sacaron del país a lo que se le llamó el “corralito”. El 30% de la deuda argentina se produjo en este año. Fueron días donde la movilización social, los reclamos, las asambleas y la toma de fábricas recuperadas estaban en auge.

Pero tres meses después, en diciembre del 2001 de la Rúa no aguanta la crisis y renuncia a la presidencia. Ramón Puerta como presidente del Senado ejerce la función del Ejecutivo mientras que en las siguientes 48 horas la Asamblea Legislativa nombraba a Adolfo Rodríguez Saá como presidente de Argentina. Sin embargo, luego de una semana y de amenazar con la cesación de pagos de la deuda publica con acreedores privados y dar fin a la convertibilidad del peso en dólares, éste también renuncia y el nuevo presidente del Senado, Eduardo Camaño, toma el Ejecutivo entre el 30 de diciembre del 2001 y el 1 de enero del 2002, mientras nuevamente en las siguientes 48 horas la Asamblea Ejecutiva nombraba al siguiente presidente: Eduardo Duhalde. Así, mientras el mundo festejada el fin de un año y la entrada de otro, el pueblo argentino vivía su peor crisis política y económica promovida por las políticas impuestas por el FMI.

Stanley Fischer, número dos del FMI, reconoció a principios del 2002: “Nosotros, en el FMI, sabíamos que el tiño de cambio fijo iba finalmente a sucumbir. Pero los banqueros estaban muy entusiasmados con prestarle dinero a la Argentina, de modo que tuvimos que resignarnos”. 14

No es coincidencia que en los años 2001 y 2002 se dan fuertes crisis políticas y económicas en América Latina por la imposición de las políticas del FMI y del BM, y se gestan la caída de al menos siete presidentes latinoamericanos. Este contexto de crisis explica también el surgimiento del 60% de los movimientos sociales en el continente.15

A partir del 1º de enero de 2002 Eduardo Duhalde hereda la silla presidencial y le tocaría enfrentar en el siguiente año y medio la crisis en el contexto de fuertes críticas por el aumento de su sueldo en un 18%. El FMI decide abandonar a Argentina a su suerte después de causarle los estragos. Entre mayo y diciembre del 2002 los empresarios iniciaron la cascada masiva de quiebres de fábricas luego de meses de no pagar a sus trabajadores y trabajadoras ni a sus proveedores de bienes y servicios quienes desde 2001 algunos no recibían sus pagos. Los empresarios querían las mayores ganancias y ventajas.

Muchos obreros y obreras pasaron hasta ocho meses o más sin recibir sueldos ni qué llevar de comer a sus familias. Se endeudaron con la seguridad y las promesas empresariales de que se les pagaría al final. A otros trabajadores les recortaron el salario paulatinamente. En otros casos los despidos fueron a cuentagotas, preparando la huida de los dueños de las fábricas.

Vendieron la producción y no pagaron sueldos ni la deuda a sus proveedores. Algunas fábricas tenían una deuda 3 o cuatro veces más de lo que valía la misma fábrica.16 También los empresarios fueron sacando durante meses y paulatinamente la maquinaria y cosas más valiosas de las fábricas para revenderlas; ya no invertían en mantenimiento a la maquinaria ni a los inmuebles por lo que se fueron deteriorando. Con esto acumularon más dinero. Al fin se declararon en quiebra esperando la indemnización y el rescate del Estado argentino para aumentar sus arcas. Y así, un día, simplemente no llegaron a la fábrica. Abandonaron las instalaciones y a los trabajadores y trabajadoras que no sabían lo que pasaba. En estos años se reportaban 17 mil niños que anualmente fallecían por desnutrición.17

Entre el 2001 y el 2002 los trabajadores y trabajadoras multiplican las recuperaciones de las fábricas, mientras el capital empresarial huía despavorido del país. Tan solo en el 2002 más de 44 mil millones de dólares salieron de Argentina.18 En el 2002 el 57% de la población argentina se encontraba en pobreza y el 21.5% desempleada.19 El estado ayudó a las quiebras de empresas. Se calcula que alrededor de 222 fueron recuperadas por los trabajadores y las trabajadoras.20

Sin embargo, cabe mencionar que la crisis de la deuda externa se extendía en el 2001 al conjunto de los países en desarrollo cuyo monto llegaba a los 2,45 billones de dólares. Argentina ocupaba el quito lugar con casi 147 mil millones de dólares luego de Brasil, Rusia, México y China.21 Así, no se puede entender la historia de Argentina sin la incorporación de la deuda externa del país cuya deuda pública llegó a duplicar el valor de los países desarrollados. Para el 2002, casi el 60% de la deuda del país correspondía al sector público. Por si fuera poco, los capitales fugados al exterior durante la presidencia de Menem y un poco antes, totalizaron casi el mismo monto que la deuda externa.22 En el 2002 el gobierno argentino pagó al BM y al FMI 4.127 millones de dólares siendo que la deuda en default era 50%, representando 69.100 millones de dólares.

En el 2002, Argentina les pagó sólo por intereses 5 mil millones de dólares que equivalían a la tercera parte de la recaudación tributaria del país. Durante el 2003 el pago fue de cerca de los 2.500 millones de dólares.23 Tan solo en enero del 2006 el gobierno argentino pagó 9,500 millones de dólares de deuda al FMI. En ese mismo mes Brasil pagó 15 mil millones de dólares de deuda. Esto significa que sí hay dinero para poder invertirlo en un proyecto económico alternativo en vez de pagar una deuda injusta.24 Otras fuentes resumen que más de 25 mil millones de dólares se pagaron entre el año 2002 y 2006 a la banca como al FMI, BM y Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Este proceso de cobro por parte del FMI para seguir subsidiando las economías de Estados Unidos y los países más ricos. Entre el 2003 y el 2005, el FMI cobró 45.000 millones de dólares de sus grandes deudores. Rusia saldó sus compromisos, Turquía pagó el 40%, México transfirió grandes sumas y Brasil resolvió cancelar todos sus pasivos.

La crisis política, social y económica no la pagan los empresarios. Las grandes trasnacionales ahora demandan al gobierno argentino ante el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (CIADI), creado en 1996 como parte del Grupo del BM, por las pérdidas en sus inversiones. Hoy, 20 mil millones de dólares es la demanda total de las corporaciones trasnacionales, casi la misma cantidad que los empresarios habían fugado al extranjero. Estas demandas que iniciaron desde 1997 las empresas de agua Suez y Aguas de Barcelona, no sólo reclaman las pérdidas de ganancias en caso de que un gobierno subsidie a un sector nacional, sino las expropiaciones, la eliminación de garantías a sus inversiones, o las ganancias que potencialmente se perderían por la falta de garantías del estado. 25

Un ejemplo de esta voracidad trasnacional sobre los países con la ayuda del CIADI, son los 106,2 millones de dólares que el estado argentino debe pagar a las norteamericanas Enron y Ponderosa quienes reclamaban por el impacto de la pesificación de las tarifas de TGS, una de las dos grandes operadoras de gasoductos del país. Ambas trasnacionales habían pedido una indemnización de entre 453 y 582 millones de dólares, según el cálculo que se aplicara para calcular los supuestos daños. “Además de la indemnización, el tribunal condenó a la Argentina a pagar intereses de Libor más dos puntos, desde enero de 2002 hasta la fecha. Enron está hoy quebrada, luego de verse envuelta en un escándalo de corrupción en su país de origen. Tampoco hoy es accionista de TGS, ya que le vendió su 15,2% de participación al fondo de inversión DW Shaw. El controlante de TGS es Petrobras.”26

A la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia de Argentina en mayo del 2003, este es el tamaño del reto que ha heredado por la aplicación del Consenso de Washington y las Políticas de Ajuste Estructural impuestas por el FMI y el BM. La recuperación de Argentina, curiosamente se dio paulatinamente sin que el FMI metiera las manos.27 Luego de cinco años logró colocarse en el séptimo lugar con las reservas internacionales más importantes. El orden es el siguiente: China con 1.066 mil millones de dólares (más de un billón en español o 1 trillón en inglés o portugués). En seguida tenemos a Rusia, con 311 mil millones de dólares; en tercer lugar, India, con 193 mil millones de dólares; en cuarto lugar, Brasil con 106 mil millones de dólares; en quinto lugar, México, con 68 mil millones de dólares; en sexto lugar, Turquía con 59 mil millones de dólares; en séptimo lugar, Argentina con 35 mil millones de dólares; en octavo lugar, Venezuela, con 34 mil millones de dólares; en noveno lugar, Chile con 19 mil millones de dólares; en décimo lugar Colombia con 16 mil millones de dólares.28

Las fábricas recuperadas, ¿expresión antisistémica?

En febrero del 2003 la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) que elabora dos veces al año el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reportaba índices alarmantes de pobreza e indigencia. Mientras que ciudad Concordia 77,7% se encontraban en condiciones de pobreza y el 50,5% en indigencia, la ciudad de Buenos Aires se encontraba en el otro extremo con un 21,2% bajo la línea de pobreza y el 5,7% por ciento en condición de indigencia.


El panorama se veía imposible de remontar. Fabricas desmanteladas, abandonadas y con deudas. Los trabajadores sin dinero, sin sueldos desde hacía meses. Los proveedores reclamando a los “nuevos dueños” las deudas que dejó el empresario que salió huyendo mientras los bancos se negaban a darles créditos.29 Sin electricidad muchos de ellos, sin agua o gas para poder repuntar la producción. Sin cables, sin focos, si archivos o papelería. Además de quedar abandonados por los líderes sindicales, 30 en muchas ocasiones los empresarios hicieron lo imposible para impedir que sus antiguos empleados lograran contratos con nuevos clientes, boicotearon el suministro de bienes y servicios. Les hicieron la vida imposible. El portero, o el último de la cadena productiva ahora tenían que sentarse en la silla del administrador o del gerente.31 Muchos jóvenes que vieron la posibilidad de volver a empezar se fueron. Otros no aguantaron la lucha. Algunos muy capacitados en su ramo fueron contratados por otras empresas llevándose a técnicos muy valiosos. Ahí están, se quedaron los demás. Sólo querían que el dueño de la fábrica les pagara la deuda que tenía con ellos. Meses sin salarios ni prestaciones. Lo único que querían era trabajar para llevarles algo que comer a sus hijos.32

Los trabajadores y las trabajadoras tuvieron que aprender a llevar la producción, buscar a los proveedores, conocer la calle y colocar el producto en el mercado. Todos y todas tienen que aprender de todo. La fábrica, ahora es suya mientras el gobierno decreta expropiación y, si tienen suerte, el gobierno no les cobre el costo de la indemnización por el rescate que han pagado a los empresarios. Resultó entonces que los proveedores y los trabajadores y trabajadoras, eran los acreedores de la gran clase empresarial quienes tenían deudas con la sociedad argentina. A estos, el gobierno solapó y apoyó.

En este proceso de resistencia muchas fueron las noches incluso meses que pasaron viviendo y durmiendo en la fábrica cuidándola del boicot empresarial. La fábrica se convirtió en sus casas. Pero también porque no tenían dinero para tomar el transporte publico a sus casas. Muchos viajaron de polizontes en los vagones del tren para ir y venir a sus hogares. Muchos matrimonios, familias y amistades se acabaron y resquebrajaron durante esta resistencia.33 Los varones no regresaban a su casa, la tensión familiar y la pobreza crecía día a día. Todo ello en medio de represión, desalojos y persecución de la resistencia.

Las fábricas recuperadas no surgieron como un proyecto político de la conciencia de la clase trabajadora argentina contra el sistema capitalista, con el fin de encontrar una alternativa no solo al modelo neoliberal sino al mismo sistema capitalista. 34 No, la situación más bien les llegó por la crisis del modelo Neoliberal en su transición al modelo Corporación-Nación favorecido por la imposición de las políticas del FMI y del BM.

El modelo Corporación-Nación está caracterizado por la concentración de la riqueza en manos de cada vez menos corporaciones multinacionales en constante fusión, quienes concentran más riquezas que el Producto Interno Bruto (PIB) de muchos países del Sur al mismo tiempo; quienes concentran también el poder político y generan sus propias estructuras de gobierno supranacional, por encima de los Estados-Nación, para generar la arquitectura y el andamiaje de su gobierno mundial. Cuentan con sus propias leyes laborales, de comercio, de seguridad, sus propios tribunales, etc.

Sin embargo, esta crisis que marca la transición modélica hacia el último modelo del sistema capitalista, dio pie para generar una experiencia interesante y con rasgos antisistémicos. No podemos hablar de una experiencia sistémica totalmente autónoma al sistema hegemónico capitalista. Puede haber rasgos, tendencias, características, asomos, pero nadie se puede sustraer todavía de manera autónoma e independiente del capitalismo. Pese al intento de generar una alternativa sistémica diferente, no se puede dejar, abandonar o prescindir tan fácilmente el papel moneda, del dinero, del sistema bancario, de los bienes que produce el capital, del consumo de hidrocarburos,35 de la dependencia de las trasnacionales, del empleo y el salario, de la ganancia y el mercado, de la ganancia, etc.

En el proceso de las fábricas recuperadas no hubo un solo camino. Cada experiencia fue distinta. Los trabajadores y trabajadoras sólo querían sobrevivir, recuperar su trabajo, su salario y llevar algo de comer a su familia, o se quedaban en la calle. La clase trabajadora argentina era el sector más despolitizado por el peronismo que los llevó del trabajo a la casa y de la casa al trabajo.36 Los que no tenían otras opciones y nada más que perder, se quedaron resistiendo, incluso los mayores de edad que luego de décadas de trabajo no serían empleados en otros lugares, máxime cuando no se recibió el apoyo de los sindicatos vendidos a la clase empresarial.

Las experiencias antisistémicas no significan que abarquen toda la gama de características antisistémicas, sino a un conjunto de características de vida que no son expresión del capitalismo. Veamos algunas de estas características antisistémicas en la experiencia de las fábricas recuperadas.

Quizás una de las manifestaciones de alegría es que no tienen patrón. El patrón capitalista dueño de los medios de producción. Vivir sin patrón y sin líderes sindicales generó una conciencia social y política radicalmente distinta. Y es que no hay dueño, el dueño, son todos y todas. Ello genera un ambiente y una actitud distinta en las relaciones entre los trabajadores y trabajadoras, y entre ellos y ellas con la infraestructura y las cosas que están en la fábrica y que les dan de comer. 37 Antes no les importaba saber de otros puestos de trabajo, si funcionaban bien o no, al fin de cuentas la fábrica en su totalidad es responsabilidad del patrón quien es el dueño. Por otro lado tampoco les permitía el patrón saber más oficios, sólo uno, que justificara su bajo sueldo. Sin embargo, si ahora uno o una se enferma hay que mantener el barco funcionando, se limpia y se cuida con gusto lo que es propio.

Todos saben de todo por necesidad y se han apropiado de todo el proceso de producción. Hay interés de aprender, porque la fábrica es de todos y todas. Se recoge lo tirado, se guarda con celo un pedazo de fierro que podrá repararse o que para algo servirá o ahorrará costos, en vez de ignorarlo. El reto será, en la medida en que aumenta la producción, reviven la fábrica, y que necesitan más compañeros y compañeras en la fábrica, no convertirse en nuevos patrones de otros que “no lucharon con nosotros para recuperar la fábrica”.38

No hay jefes ni gerentes. Esto genera una igualdad en las relaciones de poder, en las relaciones humanas y en la autoestima de los trabajadores y trabajadoras. Hay comisiones y encargados, hay rotación de funciones. Hay control sobre el trabajo de todos y todas. Y es que le barco o se hunde con todos o se salva con la participación de todos. Lo curioso es que el derecho laboral para formar sindicatos, pierde sentido: ya no hay contra quien defenderse, ya no hay patrones. Por ello, empresarios como un sector del poder sindical manifiestan su rechazo a los trabajadores y trabajadoras “que no son capaces de nada”.

Los ingresos también se han modificado. Ganan más. En muchas fábricas recuperadas los salarios son iguales. No hay escalafones y sus ingresos han aumentado. “Llevamos más dinero a casa porque no hay cuotas sindicales”.39 Y es que también han eliminado a una nata de funcionarios empresariales con altos sueldos y entre todos y todas se han distribuido las ganancias. La distribución equitativa de los ingresos y de los excedentes, es otro elemento que contradice y revierte la lógica acumulativa del capitalismo. El reto será mantener estos criterios. En la medida en que se pierda, se reincorporarán muy rápidamente a las diferencias económicas, de clase, políticas y de privilegios.

La democracia es otro encuentro con la práctica antisistémica en la medida en que el capitalismo es inherentemente antidemocrático. Las fábricas se han convertido en asambleas donde todos y todas votan sobre el curso que habrá que dar a la producción y a las políticas internas. Entre todos y todas tienen que enfrentar un enemigo poderoso como es el capital trasnacional y la clase política empresarial argentina. Cuando la información es transparente y se mantienen mecanismos para ello, la democracia seguirá viva. Si la pierden, empezarían a manifestarse las cuotas de poder, el manejo de la información cerrada, los espacios cerrados del manejo de la información y por tanto del poder.

El tener en sus manos los medios de producción es un cambio radical en la conciencia del trabajador y trabajadora. Violan el principio capitalista de la propiedad privada. No sólo les pertenecen legítimamente los medios de producción sino que son acreedores de una deuda inmensa con el empresario que les debió millones de pesos en sueldos, indemnizaciones y perjuicios. Sin embargo, el reto más profundo antisistémico es que definan otro tipo de producción bajo la lógica de un proyecto alternativo. Y es que son dueños de los medios de producción más no de las leyes que rigen la producción capitalista y el mercado. Siguen produciendo lo mismo, para el mismo sistema, para el mismo mercado. Están en la competencia capitalista y no han cambiado la forma de producción.

Las relaciones familiares se han modificado radicalmente. Los hijos y las esposas ahora pueden entrar a la fábrica que también es su casa. La familia sabe donde trabaja el padre y lo que hace. La fábrica recuperada se convierte también en el lugar de fiestas y convivios. La identidad de la familia con la fábrica se hace uno con todos. Y en medio de todo ello, las mujeres trabajadoras vieron modificada su vida durante este proceso de lucha y resistencia. La entrada a la vida política activa las vio renacer.

Las relaciones de la fábrica con la sociedad también se han modificado. Muchos obreros y obreras lograron levantar la fábrica gracias al poyo y solidaridad de los vecinos, de los barrios quienes estuvieron al frente en la defensa de sus puestos de trabajo cuando al policía llegó para reprimir e intentar desalojos. Esto ha llevado también a que algunas fabricas y empresas recuperadas expresen solidaridad con las luchas sociales no sólo de otras fábricas y empresas recuperadas, sino de otros movimientos sociales. Algunos centros de trabajo se han convertido también en centros sociales y culturales para el barrio. Otras fábricas recuperadas han logrado aportar a la comunidad y abrirse a ellas generando espacios de recreación, escuelas y otros apoyos al servicio de la colectividad. 40 El reto será no dejar esta relación con la sociedad sin la cual la experiencia antisistémica difícilmente puede sobrevivir. Pero también un reto fundamental: ¿cómo mantener la mística y el espíritu que se originó durante la experiencia de la recuperación? La memoria histórica será un factor que deberá jugar un papel fundamental.

Lo anterior ha generado una relación mutua de solidaridad que el capitalismo no conoce. La solidaridad, esa ternura de los pueblos, va más allá de las relaciones económicas, sino los vínculos sociales fuertes entre la fábrica recuperada y los movimientos sociales y las familias de los barrios, y viceversa.

Aunque en términos de seguridad laboral y social con prestaciones y otros apoyos, no han progresado significativamente, la seguridad existe en la medida en que el trabajo es suyo, la fábrica es suya. Al trabajador y trabajadora le dan ganas de ir a trabajar a “su” fábrica. Ahora sí puede decir: “es nuestra”. El trabajo ahora es militante. No hay cuotas sindicales, no hay sindicatos, hay solidaridad.

Curiosamente muchas fábricas y empresas recuperadas recuperaron también la credibilidad porque pagan por adelantado o en efectivo a sus proveedores; procuran a toda costa cumplir con los plazos de entrega a sabiendas que se quedan sin mercado.

Los retos de las fábricas recuperadas.

Por tanto, la experiencia de las fábricas recuperadas es una experiencia antisistémica. Sus peligros estarán en la gerentización, la descoperativización, diferencias laborales y salariales, derechización, prácticas antidemocráticas, relaciones patriarcales, perdida de la solidaridad y de las relaciones con la sociedad, el consumismo y la competencia del mercado, entre otras. Sin embargo, cabe mencionar que uno de los grandes retos es eliminar la brecha que divide al Movimiento de Fábricas Recuperadas y el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas.41

Otros de los grandes retos que tienen enfrente las fábricas recuperadas es la necesidad de atender la conciencia política para profundizar un cambio y establecer de manera permanente otros parámetros laborales y de producción.42 Y es que la dinámica de la producción, de mantener el barco a flote, la presencia en los mercados, los embates del sistema, les quita tiempo para pensar en producir otra alternativa. Es necesario fortalecer procesos de conscientización, educación y acompañamiento político, unidad entre empresas recuperadas para hacer fuerza y negociar con el gobierno y bancos (no son sujeto colectivo como empresas y hay el peligro de aniquilarlas), que se logren las leyes de expropiación.

En el caso de la imprenta Chilavert y el Hotel Bauen, son ejemplos de cómo poco a poco se han podido convertir en proyectos políticos. Para ello es necesario mantener el consenso social el cual ya no es el mismo que al principio de la lucha en la toma de las fábricas. Toty Flores diría: “si las alternativas no se multiplican, sin nos aíslan, si somos los únicos, no tenemos futuro”.43 Mientras, para María Gabriela de las Mercedes, administradora de Viniplast “necesitamos reagruparnos con otras fábricas, si no te juntás te caes”.44

Para el repunte y consolidación de estas experiencias, algunas fábricas y empresas recuperadas demandan un fondo nacional para capitalizarlas; que el estado asuma la deuda que las empresas tenían con sus acreedores; que el estado asuma la deuda que los empresarios tenían con los salarios caídos de los trabajadores y trabajadoras; y la necesidad de una ley nacional de expropiación.

Pero quedan otras interrogantes: la experiencia de las fabricas recuperadas ¿puede ser un proyecto que se extienda a nivel nacional?; ¿se podrían recuperar fábricas sin la necesidad del contexto que les dieron origen en esta experiencia concreta?; ¿podrán sobrevivir sin las condiciones legales o jurídicas necesarias para existir?; ¿resistirán la guerra de las trasnacionales?; ¿resistirán a la expropiación?; ¿podrán mantenerse independientes sin el manejo y control del estado y los sindicatos?, ¿podrán mantener las características antisistémicas?; y ¿serán cooptados al fin bajo la lógica del sistema, la producción, la ganancia, la calidad, la necesidad de disminuir costos de producción para competir? Más aún ¿podrán hacer alianzas e incluso generar otra experiencia de producción no en la lógica de la inserción del mercado actual sino bajo la lógica de otro proyecto antisistémico? Porque distinto es tener características antisistémicas y otra cosa muy distinta es construir un proyecto antisistémico.

De cualquier manera no cabe duda que la lucha, la resistencia y la apropiación de las empresas y fábricas recuperadas en la Argentina no dejan de ser una experiencia esperanzadora de que otros mundos son posibles. www.ecoportal.net

 

* Gustavo Castro, Coordinador de Otros Mundos, A.C., Chiapas, México

"Otros Mundos"
28 de mayo de 2007, San Cristóbal de las Casas, Chiapas, México

Notas:

1 Gustavo Castro, Coordinador de Otros Mundos, A.C., Chiapas, México (www.otrosmundoschiapas.org)
2 La biografía está tomada básicamente dewww.carlosmenem.com
3 BBCMundo.com, Jueves 15 de mayo de 2003.
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/specials/elecciones_en_argentina_2003
4 Las reglas del “Consenso de Washington”: Disciplina fiscal; Reordenamiento de las prioridades del gasto público; Reforma Impositiva; Liberalización de las tasas de interés; Tasa de cambio competitiva;Liberalización del comercio internacional; Liberalización de la entrada de inversiones extranjeras directas;Privatización; Desregulación y Derechos de propiedad. Para una descripción detallada de cada uno de los 10 puntos véase “¿Qué es el Consenso de Washington”? de Oscar René Vargas:http://www.lainsignia.org/2002/noviembre/econ_033.htm
5 Sevares, Julio, “Historia de la Deuda”, Ed. Capital Intelectual, Primera Edición. Buenos Aires, Argentina, 2005. Pág. 55
6 Departamento de Economía Política, “Desuda Externa Argentina. Verdades que encandilan”. Centro
Cultural de la Cooperación. Cuaderno de Trabajo No.34. Ediciones del Instituto Movilizador de Fondos
Cooperativos. Buenos Aires, Argentina. Enero de 2004. Pág. 34
7 Entrevista con Julio Gambina. Director del Centro Cultural de la Cooperación. Buenos Aires, Argentina. 1º de diciembre de 2006.
8 Sevares, Julio, Op. Cit, p.56 y 57
9 Ibid, p.61
10 Existe mucha bibliografía al respecto, pero una buena recomendación es el libro de Héctor Toty Flores, “De la culpa a la autogestión. Un recorrido del Movimiento de Trabajadores Desocupados de La Matanza”, Ediciones Continente, 1ª. Edición, Buenos Aires Argentina, 2005. En este libro, Toty Flores recupera las experiencias del MTD en los inicios de los brotes del desempleo generados por las políticas de Menem. También se puede consultar del mismo compilador: “Cuando con otros somos nosotros”, editado por la Cooperativa Chilavert Artes Gráficas, 1ª Edición, Buenos Aires Argentina, 2006.
11 La palabra “piquetero” hace alusión al piquete o invitación a la huelga que en los principios del Siglo XX hacían los obreros a la entrada de la fábrica. Entrevista con Toty Flores y Soledad Borde Garay en el Centro para la Educación y Formación de la Cultura Comunitaria (CEFoCC).
12 Entrevista con Julio Gambina. Op. Cit.
13 Ibid.
14 Clarín, 4-2-2002.
15 Entrevista con Modesto Emilio Guerrero, Corresponsal Internacional. Buenos Aires, Argentina, 28 de noviembre de 2006.
16 Entrevista con los trabajadores de Cristalux. Buenos Aires Argentina. 2 de diciembre de 2006.
17 Entrevista con Marcelo Ruarte, administrador del Hotel Bauen. Buenos Aires Argentina, 30 de noviembre de 2006.
18 Entrevista con Modesto Emilio Guerrero. Op. Cit.
19 Entrevista con Julio Gambina. Op. Cit.
20 Para ver una gráfica interesante en que se compara entre 1992 y 2004 la cantidad de fábricas recuperadas, el aumento de la pobreza, la tasa de desempleo y el PIB, véase Rebón, J. y Saavedra I., “Empresas Recuperadas. La autogestión de los trabajadores”. Ed. Capital Intelectual, 1ª. Edición. Buenos Aires, Argentina, 2006.
21 Mollet, Damián y Toussaint, Eric, “50 Preguntas y 50 Respuestas sobre la deuda, el FMI y el Banco Mundial”. Ediciones Luxemburg. 1ª. Edición, Buenos Aires, Argentina, noviembre 2005. Págs. 123 y 125.
22 Departamento de Economía Política, Op. Cit., págs. 18, 20 y 22.
23 Ibid, págs. 52 y 53.
24 Entrevista con Julio Gambina. Op. Cit.
25 Entrevista con Liliana Vásquez, docente en economía. Buenos Aires, Argentina. 30 de noviembre de 2006.
26www.clarín.com, 24 de mayo de 2007.
27 Para un análisis del proceso de recuperación de la economía argentina, véase el informe, "Política cambiaria y monetaria en Argentina después del colapso de la convertibilidad", escrito el 10 de abril de 2007 por los economistas Roberto Frenkel y Martín Rapetti, y publicado conjuntamente por el Centro de Investigación de Económica y de Políticas (CEPR) en Washington, D.C., y el Instituto de Investigación de la Política Económica (PERI, por sus siglas en inglés) en la Universidad de Massachussets
28 Artículo ¿Qué hacer con tanto dinero?, Theotonio Dos Santos (director-presidente de la Cátedra y Red de la UNESCO y de la Universidad de las Naciones Unidas sobre Economía Global y Desarrollo Sostenible).www.reggen.org.br
29 Entrevista con Alberto Bazán Gómez, trabajador de la empresa Viniplast. Buenos Aires, Argentina, 29 de noviembre de 2006.
30 Entrevista con Alejandro Barrientos, documentalista. Buenos Aires Argentina. 29 de noviembre de 2006.
31 Entrevista con Marcelo Ruarte, quien en 1981 fuera portero y maletero del hotel Bauen, luego pasó a Jefe de Recepción y actualmente es el administrador del hotel. Buenos Aires, Argentina. 28 de noviembre de 2006.
32 Para una descripción fabulosa del proceso de las fábricas recuperadas véase Magnani, Esteban, “El cambio silencioso. Empresas y fábricas recuperadas por los trabajadores en la Argentina”. Ed. Prometeo Libros. Primera Edición. Buenos Aires, Argentina, 2003.
33 Entrevista con los trabajadores de Cristalux. Buenos Aires, Argentina. 2 de diciembre de 2006.
34 Entrevista con Alejandro Barrientos. Op.cit.
35 La empresa recuperada Viniplast, que en algunos de sus productos son los mejores en el mercado, dependen totalmente de los productos derivados del petróleo y su cotización en el mercado. Entrevista con Ma. Gabriela de las Mercedes, administradora de Viniplast. Buenos Aires, Argentina. 30 de noviembre de 2006.
36 Entrevista con Modesto Emilio Guerrero. Op. Cit.
37 Entrevista con Cándido González, trabajador de la Imprenta Chilavert. Buenos Aires, Argentina. 29 de noviembre de 2006.
38 Entrevista con María Pino, administradora de la empresa Grisinópolis. Buenos Aires, Argentina. 28 de noviembre de 2006.
39 Entrevista con María Pino. Op.cit.
40 Entrevista con Candido González. Op.cit.
41 Esteban Magnani en su libro “El cambio silencioso” hace una buena descripción de esta fractura. Ediciones Prometeo Libros, 2003, Buenos Aires, Argentina.
42 La mayoría de los entrevistados manifestaron la preocupación de la falta de educación, formación y conscientización política entre los trabajadores y trabajadoras.
43 Entrevista con Toty Flores. Argentina. 30 de noviembre de 2006.
44 Entrevista con María Gabriela de las Mercedes, administradora de la empresa Viniplast. Op.cit.

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