Economía

Uruguay: nuevas inversiones. Para hacer celulosa hay que venir al sur

Los anuncios de posibles nuevas inversiones en Uruguay, a raíz de la última gira europea del presidente Tabaré Vázquez, confirman la estrategia de trasladar al Sur la industria trasnacional de la madera y la voluntad del gobierno uruguayo de llevar hasta sus últimas consecuencias el modelo forestal definido hace 20 años.

Por Víctor L Bacchetta

Los anuncios de posibles nuevas inversiones en Uruguay, a raíz de la última gira europea del presidente Tabaré Vázquez, confirman la estrategia de trasladar al Sur la industria trasnacional de la madera y la voluntad del gobierno uruguayo de llevar hasta sus últimas consecuencias el modelo forestal definido hace 20 años.


Desde los años noventa grandes plantaciones de árboles y fábricas de celulosa comenzaron a instalarse en América del Sur, cumpliendo una estrategia definida por los mayores grupos industriales de Suecia, Finlandia, España y Estados Unidos, acompañada por sus similares de Brasil y Chile. En Uruguay, la Agencia de Cooperación Internacional del Japón (JICA) presentó en 1987 el informe sobre el "Plan maestro para el establecimiento de plantaciones de árboles y utilización de la madera plantada", coronado a los nueve meses con la nueva ley forestal y al año con el plan nacional de forestación basado en ese informe.

En el Norte se han ido cerrando decenas de fábricas que producían 100, 200 y 300 mil toneladas de celulosa por año, mientras en el Sur se instalan plantaciones para abastecer fábricas de un millón de toneladas anuales, ocupando vastas áreas de bosques y praderas naturales, así como de tierras aptas para la producción de alimentos.

La visión desde el norte

En los países de origen de estos grupos industriales este proceso, que involucra asimismo grandes flujos de capital, es estudiado sistemáticamente. La Academia Sueca de Agricultura y Silvicultura organizó en abril de este año, en Estocolmo, el seminario titulado "Tilting forest industries from North to South" (Moviendo las industrias forestales de Norte a Sur), donde se analizó la tendencia de la industria sueca de forestación y celulosa a invertir en países del Sur. Si bien el seminario incluyó solamente a representantes de la industria de la forestación y la celulosa, permitió conocer las opiniones existentes en el sector.

Varios participantes en el evento destacaron el "fantástico" desempeño de las plantaciones de eucalipto en Brasil, que producen diez veces más madera por hectárea que en Suecia. "Si quieren que los árboles crezcan rápido, hablen portugués", llegó a afirmar un orador. Además de Brasil, Angola, Chile, Mozambique y Uruguay fueron considerados lugares con "perspectivas interesantes" para la instalación de inversiones por ser "países de bajo costo", debido al precio de la tierra y el agua, la mano de obra barata y los bajos aportes fiscales.

La conocida consultora Pricewaterhouse Coopers (PwC) abona esas apreciaciones. En el informe "Risk and Rewards" (Riesgo y recompensas) de este año define a América del Sur como el continente con los recursos forestales más ricos del planeta. "Bendecido, en partes importantes, con un clima favorable, suelos fértiles y tierra abundante, el continente tiene uno de los más bajos costos del mundo en fibra de madera, lo que se ha vuelto una ventaja competitiva de primera clase en los mercados mundiales para las industrias basadas en plantaciones de crecimiento rápido, especialmente para celulosa", dice PwC.

Al hacer un análisis por países, la consultora canadiense indica que en Uruguay "en total entre 2,5 y 3 millones de hectáreas han sido consideradas aptas para la forestación, siendo la cifra mayor equivalente a un 20 por ciento de la superficie total" y señala que el gobierno ha abierto las puertas a la inversión extranjera en el sector. Más adelante, PwC informa que luego de venir plantándose en el país a un ritmo de 50 mil hectáreas anuales, en los dos a tres últimos años se produjo un enlentecimiento, pero esta tendencia es considerada transitoria y se prevé que con las nuevas plantaciones el ritmo se elevará a 100 mil hectáreas anuales.

En términos globales, América Latina es un actor menor en el consumo de productos de papel. De ahí el interés de los inversores en concentrarse en la oferta de celulosa y no en la producción de papel en la región. De un 9 por ciento del total de la producción global de pulpa y un 18 por ciento de la pulpa de mercado en 2005, las estimaciones de la industria indican que en 2010 América Latina proveerá el 25 por ciento de la pulpa destinada al mercado internacional. En este crecimiento se incluyen las inversiones en curso en Brasil, Chile y Uruguay.

Y en el sur

Durante su última visita a Portugal, el gobierno uruguayo destacó las reuniones con el grupo lusitano Portucel en torno a la posible construcción de una planta de celulosa en el país. Se aludió incluso a una ilusoria "pulseada" con Brasil por esta inversión. Las declaraciones de Tabaré Vázquez y los ministros que lo acompañaban sirvieron para reafirmar la voluntad política favorable a la concreción no sólo de este proyecto sino también de muchos otros. No por casualidad salieron a luz pública en los últimos días manifestaciones similares de interés en Uruguay por parte del grupo japonés Nippon Paper y la estadounidense International Paper Co.


"Tenemos un megaproyecto posible. Los montos superan largamente los mil millones de dólares en total. Podría, en la eventualidad de concretarse, localizarse en el este del país", declaró el ministro Danilo Astori en Portugal. "Esperamos en los próximos días una nueva delegación de esta empresa que -aspiramos- pueda avanzar en el camino de confirmar la inversión en Uruguay, porque de alguna manera sería culminar ese ciclo forestal que se ha planteado en el país desde hace tanto tiempo", agregó el ministro Víctor Rossi, quien aparece como encargado de los contactos iniciales con la empresa portuguesa.

A la hora de presentar algunos datos luego de la visita a una de las plantas de Portucel, los ministros uruguayos fueron sin embargo bastante poco precisos. "La planta que visitamos ocupa, en tres turnos, todo el año, a 1.700 personas. Y exporta 750.000 toneladas de papel al año a 80 países del mundo. Una verdadera maravilla", comentó Astori. Por su parte, Rossi informó que Portucel ocupa a 1.400 trabajadores y que su posible instalación en Uruguay incluiría tanto la producción de celulosa como la fabricación de papel.

De acuerdo con las informaciones de la propia empresa, Portucel posee tres instalaciones en Portugal, una en Setúbal, que produce 510 mil toneladas de celulosa y 270 mil de papel al año, con 800 empleados (ésta habría sido la planta visitada por la delegación uruguaya), otra en Figueira da Foz (la mayor planta de celulosa y papel de la península ibérica), que produce 550 mil toneladas anuales de celulosa y 750 mil de papel, con 850 empleados, y la tercera en Cacia, que produce sólo 260 mil toneladas anuales de celulosa y tiene 300 empleados. Los datos de la empresa permiten algunas consideraciones sobre el eventual proyecto en Uruguay.

Las dos instalaciones principales de Portucel combinan la producción de celulosa con la de papel y esto explica su alto número de empleados. Al instalarse en América del Sur estas empresas excluyen la fabricación de papel, por no constituir la región el destino final de este producto, siendo esta fase la que emplea mayor número de trabajadores. A su vez, las plantas que se construyen hoy aquí para obtener mayor rentabilidad amplían la escala a un millón de toneladas de celulosa anuales y más, pero esto no significa mayor empleo que en el Norte sino menos. Los proyectos similares en curso no superan los 300 trabajadores.

Uruguay, "país verde"

Durante la visita presidencial a Europa, casi toda la prensa uruguaya recogió con orgullo una clasificación de "la prestigiosa publicación Reader Digest" (SIC), según la cual Uruguay figura entre los primeros nueve países "más verdes" del mundo así como "más preocupados por su medio ambiente y por el bienestar de su población".

La fuente principal de dicha clasificación es el Índice de Sustentabilidad Ambiental 2005 (ESI, por sus siglas en inglés) elaborado por las universidades de Yale y Columbia para el Foro Económico Mundial, que puso a Uruguay en el tercer puesto de los países con mayor sustentabilidad, atrás de Finlandia y Noruega. Hace dos años, la noticia tuvo también amplia repercusión local, a pesar de que se comprobó que ese indicador tenía errores conceptuales.

Uruguay utilizó la versión del ESI 2005 en una reunión del Mercosur como demostración de su alto grado de preocupación ambiental. Valga decir que Uruguay no apareció en el ESI 2006, por falta de datos, y que este año el ESI dejó de calcularse sin que se dieran razones de ningún tipo. www.ecoportal.net

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