Educación Ambiental

Educación ambiental y formación de valores: Humanismo, solidaridad y responsabilidad

La enseñanza de valores es un tópico que en los últimos años se ha desarrollado en la educación contemporánea. Valores como Humanismo, solidaridad y responsabilidad, son sólo algunos de ellos, los cuales son considerados y tratados en los actuales programas educativos y cursos. En el caso de la educación ambiental, estos valores son de gran importancia: su contenido se relaciona con las cuestiones fundamentales de la contaminación, la extinción de especies, el agotamiento del agua potable, etc.

Por Luis Quintanar Medina

La enseñanza de valores es un tópico que en los últimos años se ha desarrollado en la educación contemporánea. Valores como Humanismo, solidaridad y responsabilidad, son sólo algunos de ellos, los cuales son considerados y tratados en los actuales programas educativos y cursos. En el caso de la educación ambiental, estos valores son de gran importancia: su contenido se relaciona con las cuestiones fundamentales de la contaminación, la extinción de especies, el agotamiento del agua potable, etc.


Introducción

La enseñanza de valores es un tópico que en los últimos años se ha desarrollado en la educación contemporánea. Valores como Humanismo, solidaridad y responsabilidad, son sólo algunos de ellos, los cuales son considerados y tratados en los actuales programas educativos y cursos.

En el caso de la educación ambiental, estos valores son de gran importancia: su contenido se relaciona con las cuestiones fundamentales de la contaminación, la extinción de especies, el agotamiento del agua potable, etc.

La incorporación de estos tres valores (humanismo, solidaridad y responsabilidad), a la educación ambiental, su consideración y tratamiento debe ir a la esencia de los problemas ambientales y no a cuestiones superficiales, carentes de contenido.

En el presente artículo tratamos tres valores: el humanismo, la solidaridad y la responsabilidad, primero, mostrándolos, en el contexto de lo ambiental, luego, considerando su tratamiento por la educación en general y la educación ambiental, en el ámbito de América Latina

1. Ambiente y ciertos valores importantes

Humanismo

Según Chávez (2007) el humanismo es el amor a los seres humanos y la preocupación por el desarrollo pleno de todos sobre la base de la justicia, siendo algunos de sus indicadores: el respetar a las personas por su valor intrínseco, humano, propiciar un clima de respeto, confianza y amistad, sentir los problemas de los demás como propios, auto controlar las manifestaciones de agresividad que pueden darse hacia otras personas, afectando su integridad, etc.

En lo relacionado con las cuestiones ambientales, la falta de preocupación por el ser humano, la falta de humanismo, se manifiesta a varios niveles y por medio de varios agentes en cada caso: Las grandes potencias, como estados Unidos, por ejemplo, consumen de manera indiscriminada la energía del planeta, ascendiendo a cifras descomunales, desde hace muchos años: Según Martínez (2007), en 2001, Estados Unidos de América, con el 4.7 % de la población mundial consumía, por habitante, 5 veces más que la media mundial. Lo más irritante es su pretensión de seguir manteniendo su estilo insostenible de vida, a costa de los recursos energéticos de otros países, sobre todo de América Latina.

Otro ejemplo: lo que se gasta en publicidad en el mundo (un millón de millones de dólares anuales) sería más que suficiente para lograr la salud reproductiva de las mujeres (12 mil millones, según Martínez (2007)): ¿En dónde ha quedado el humanismo?

Solidaridad

Según Chávez (2007) la solidaridad es el comprometerse en idea y acción con el bienestar de los otros, tanto en los pequeños colectivos, como entre las naciones; un indicador es el identificarse con las causas justas y defenderlas, así como participar activamente en la solución de los problemas del grupo y la comunidad.

Lejos de propiciar la solidaridad, el sistema capitalista actual propone el aislamiento del individuo, la despreocupación por el prójimo, mediante la propagación del uso indiscriminado de las nuevas tecnologías, como el celular, ciertos videojuegos, los equipos personales de música, el implantar un televisor en cada habitación, etc. Refiriéndose al ámbito económico, Delors (2008) dice que “La actual atmósfera competitiva imperante en la actividad económica de cada nación y, sobre todo, a nivel internacional, tiende además a privilegiar el espíritu de competencia y el éxito individual”. Esta situación, que definitivamente no apoya al humanismo, propicia la generación de seres individualistas, cuya visión está sólo cerca de sí mismos, debilitando los posibles intentos de solidaridad.


En relación con lo ambiental, aunque la solidaridad no puede tener fuerza para resolver problemas con raíces en la economía o la política, sí pudiera ser un elemento que ayude a su solución; existe una gran cantidad de causas justas que ameritan ser defendidas, como la no utilización de biocombustibles para alimentar autos, antes que personas, la oposición a la matanza innecesaria de ballenas, etc. Las nuevas tecnologías, que pudieran ser usadas para fines solidarios, son impedidas por la acción poco adecuada de los dueños de los medios de comunicación masiva y por la estimulación de su uso de una manera poco enriquecedora.

Responsabilidad

Es el cumplimiento del compromiso contraído ante sí mismo, la familia, el colectivo y la sociedad (Chávez, 2007); sus indicadores son el desarrollar las tareas asignadas con calidad, el autorregularse moralmente mediante la crítica y autocrítica, el respetar la legalidad, el cuidar el ambiente, entre otros.

Definitivamente el cuidar el ambiente no ha sido la prioridad de las grandes potencias contaminadoras, o de las empresas dedicadas a la cacería indiscriminada, o de los vendedores clandestinos de animales en peligro de extinción; los culpables evaden su responsabilidad, evitando firmar acuerdos que los comprometan de verdad a acciones reales.

La legalidad (y el humanismo) se ve burlada cuando un país decide enviar sus desechos peligrosos o tóxicos a otro porque la legalidad en su país impone cuotas económicas grandes con relación al destino o tratamiento de tales desechos, mientras que otra permite cuotas muy bajas.

2. Educación ambiental y formación de valores en América Latina

Los anteriores son sólo algunos ejemplos de la realidad que vive el mundo y en especial algunas regiones o países.

En el caso de América Latina, la cercanía de los Estados Unidos de América, su influencia económica, militar e ideológica es un cáncer en la educación ambiental; no puede haber educación ambiental sana dentro de una educación que se mueve en lo superficial del mundo y sus problemas; la cuestión es que los medios de comunicación masiva promueven, inducen en las mentes de los receptores, visiones sobre el mundo y sus problemas, muy superficiales y desorientadas, pero poderosas; de hecho, más poderosas aún que las que se obtienen mediante las acciones escolares.

La influencia del modo de vida “americano” en América es muy grande y la población aspira a tener al menos dos carros por familia, varios televisores en casa, computadora (s), celular (es), etc., sin importar la generación de contaminantes que se propicia con ello ni la cantidad de energía consumida o el agua derrochada, sin pensar en el futuro y a veces ni en el presente.

No obstante el fracaso de muchos latinoamericanos que buscan “el sueño (¿pesadilla?) americano”, muriendo en el intento de pasar la frontera hacia “el país de la libertad”, pereciendo allá mismo por diferentes razones, o viviendo relegados socialmente de varias formas, la influencia es tal que siguen los intentos.

La escuela, en este contexto “americanizado”, lucha por lograr su función pero, debilitada, sin éxito; recordemos que “Los valores se configuran mediante la experiencia de la persona concreta que está en formación y desarrollo, lo que está determinado por el sistema de relaciones que establece con sus coetáneos, su familia, el medio que lo rodea y por la naturaleza de las actividades que desempeñe en estas” (Báxter, 2003).

3. Tareas de la educación ambiental

El tratamiento de estas cuestiones en los programas de educación ambiental es muy importante, sobre todo cuando se ha puesto de moda la consideración de los valores en la educación formal:

-Los ejemplos mencionados en cada uno de los valores considerados, desarrollados y argumentados plenamente, pueden servir de base para el tratamiento de los valores desde la educación ambiental

-Un concepto muy importante es el de huella ecológica, el cuál muestra la gran diferencia entre los países desarrollados y los otros, con relación a su uso del planeta: la comparación de un 9.4 por Estados Unidos de América (2005) contra un 3.4 por México y un 2.8 por Argentina, o de un 6.4 por los países con ingresos altos contra un 2.2 de los que tienen ingresos medios nos muestra el grado de humanismo y solidaridad que existe en el mundo de hoy

-Ligado al concepto anterior y a los valores que estamos considerando, se encuentra el concepto de deuda ecológica, como muestra de la falta de humanismo, solidaridad y responsabilidad de los países poderosos y altamente contaminantes (“el norte”) con respecto a los otros (“el sur”). Ambos conceptos, deuda y huella ecológica deben de ser difundidos y explicados, para su comprensión y uso preciso por quienes se educan ambientalmente. www.ecoportal.net

Luis Quintanar Medina , Tecnológico Universitario del Valle de Chalco

Referencias

-Báxter E. (2003). Cuándo y cómo educar en valores. Editorial Pueblo y Educación, La Habana, Cuba.

-Chávez J. (2007). Programa para la educación en valores, en: Labor educativa. Selección de lecturas. Editorial Pueblo y Educación, Cuba.

-Delors Jacques (2008) La educación encierra un tesoro. Siglo XXI, México.

-Martínez O. (2007). La compleja muerte del neoliberalismo. Editorial de Ciencias sociales, La Habana, Cuba.

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