Educación Ambiental

Un largo camino por recorrer en la búsqueda de una Educación Ambiental efectiva en Bello

“Si la educación no es ambiental, es mala educación” [1] (Un, 2014) La anterior frase es uno de los postulados del Dr. Carlos Augusto Ángel Maya, docente y destacado pensador ambiental Colombiano.

Por Carlos Elías Acosta Tapia*

Es así como quiero iniciar este escrito, con un acento crítico pero constructivo que nace de la necesidad sentida de trabajar para lograr transformar la educación tradicional de carácter tecnocrático (de la cual soy un producto), en una educación orientada al reconocimiento de la interacción del hombre – sociedad – naturaleza y las diferentes culturas que se han creado alrededor de la apropiación del territorio natural con el fin de dar origen a asentamientos humanos, que se sustentan del aprovechamiento de los bienes naturales (mal llamados recursos). Entender nuevamente esta interacción en nuestros días como lo hacían nuestros antepasados, nos permitirá darle el valor (no económico), sentido e importancia que tiene para nuestra vida terrestre mantener en optimas condiciones el medio natural, medio ambiente, naturaleza y porque no decirlo a Gaia (el espíritu de la Tierra).

Desde hace más de una década (2002), en Colombia se crea en un esfuerzo conjunto gubernamental entre los ministerios de Educación y de Ambiente, apoyados por el Sistema Nacional Ambiental – SINA, la Política Nacional de Educación Ambiental – PNEA – la cual promueve por medio de su visión lo siguiente:

“La construcción de una cultura ambiental ética y responsable frente al manejo de la vida, en todas sus formas y en general frente al manejo del ambiente; respetuosa de la diversidad nacional y que incorpore una visión de región, para la cual la sostenibilidad de los contextos naturales y sociales sea un reto y los propósitos de desarrollo sostenible, tengan como principio básico la equidad y sean acordes con las dinámicas socioculturales del país.

Lo anterior impone como horizonte educativo la formación de nuevos ciudadanos y ciudadanas con capacidad para comprender las dinámicas naturales y socio-culturales, en las cuales se encuentran inmersos y desde las cuales construyen su mundo, así como para reconocerse como parte integral del ambiente y de sus problemáticas y como parte también de sus posibles soluciones. Ciudadanos y ciudadanas preparados para la participación crítica y responsable en la toma de decisiones y por ende en la gestión ambiental; respetuosos de sí mismos, de los otros y de su entorno; tolerantes, solidarios y hábiles en la búsqueda de consensos para la resolución de conflictos, con un alto sentido de pertenencia a su región y a su país y con claridades sobre su papel en la construcción de la nueva sociedad, en la cual todos estamos empeñados” [2] (2002, Política Nacional de Educación ambiental).

Por tal razón la educación ambiental debe fundamentarse en una serie de criterios que le permitan definir el rumbo y dirección con el cual se logren los objetivos propuestos. El principal criterio que debe considerarse como pilar fundamental es la construcción permanente de valores que le permiten al individuo relacionarse de manera adecuada con los demás, consigo mismo y con el medio natural, lo que conlleva a desarrollar una actitud mucho más consciente de la labor que nos corresponde como actores principales del deterioro ambiental, de igual forma, y en un mayor grado de importancia, la necesidad de buscar soluciones armoniosas que minimicen nuestro impacto negativo sobre el ambiente. En este mismo sentido, es necesario mencionar otros criterios importantes que son fundamentales para una educación ambiental de calidad, debe ser integral, interinstitucional e intersectorial, interdisciplinaria e intercultural.


Esto conlleva a la adopción de un sinnúmero de estrategias orientadas a las escuelas, permitiendo la inclusión de los niños, niñas y jóvenes colombianos, a los cuales se les quiere inculcar desde muy temprana edad la importancia de cuidar, proteger, mantener sano y limpio el medio ambiente.

De esta manera se plantean unos programas, proyectos y actividades encaminados a la articulación de aquellos procesos lúdicos, educativo ambientales, dirigidos a todas las personas (niños, jóvenes, adultos y ancianos), que tienen como meta disminuir la brecha que desbalancea el equilibrio del ecosistema, aquel sin el cual, no seriamos capaces de vivir.

Para el funcionamiento, dinamismo, creatividad y mantenimiento de la educación ambiental en todos los rincones del país, se hace necesario fortalecer los Comités Técnicos Interinstitucionales de Educación Ambiental – CIDEA (a nivel departamental), para que sean estos los que promuevan la creación a nivel municipal de los Comités Técnicos Interinstitucionales de Educación Ambiental Municipal – CIDEAM. (Creados por el decreto 1743 de 1994).

En el municipio de Bello, la gestión para la consolidación de este comité se llevó a cabo por la Mesa Ambiental del mismo municipio (Mesa ambiental Bello – MAB) y que posteriormente fue apoyada por la administración municipal desde la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Rural (SMAyDR). La MAB desde el año 2011 inicia las diligencias correspondientes para conformarlo, debido a la ausencia de planes, programas y proyectos encaminados a promover una educación y cultura ambiental acorde a las necesidades propias del municipio, que apunte a la resolución de las problemáticas que surgen por las actividades de sus habitantes en este territorio y que fortalezca a las instituciones educativas orientándolas en la formulación y desarrollo de sus Proyectos Ambientales Escolares (PRAE), ya que estas tienen una misión muy importante en la construcción de tejido social, convirtiéndose en el primer referente para el estudiante en la comprensión de las diferentes interacciones que tenemos con la naturaleza, tanto individual como colectivamente, la adquisición de conocimientos, actitudes, responsabilidad, entre otros, que le permitirán tomar conciencia y elaborar un nuevo estilo de vida que vaya en armonía con su propia naturaleza.

En la segunda mitad del año 2012 se lleva a cabo la asamblea de conformación del CIDEAM Bello con los actores que muy responsablemente e interesados, acudieron al llamado realizado por la SMAyDR del municipio, con el fin de elegir por mayoría de votos a los integrantes de este importante comité.

Desde la MAB se tiene una gran voluntad e interés, en que la Corporación Politécnico Marco Fidel Suarez sea elegida como representante del sector de la educación superior en Bello, ya que esta corporación ha tenido una participación activa y permanente en la MAB (desde el año 2007) y apoyó todo el proceso de gestión para que se creara este comité en el municipio, aclarando además, que es la única institución de educación superior de Bello que participa voluntariamente en este importante grupo organizado, defensor y protector del medio ambiente local y regional.

Sin más preámbulos, para fortuna y alegría de la MAB y de la corporación, somos elegidos por una amplia y unánime votación de los presentes para formar parte de este selecto grupo de actores que harán parte del CIDEAM Bello. Alcanzado este logro, la institución me encomienda esta importante labor como su representante ante este comité, en donde lo más difícil, según mi juicio, será encontrar la estrategia de educación ambiental adecuada que ayude a resolver de manera definitiva el modo en que percibimos y utilizamos los bienes naturales para satisfacer nuestras necesidades siempre insatisfechas.

Teniendo en cuenta lo manifestado en las últimas cuatro líneas del párrafo anterior, y con la intención de tener un referente que muestre el inicio del camino, retomo lo planteado por la Política Nacional de Educación Ambiental en el capítulo de aspectos generales, numeral 7, la educación ambiental como propuesta para la gestión y formación de nuevos ciudadanos y ciudadanas:

La educación ambiental debe estar orientada hacia la formación para la participación en procesos de gestión; pues es a través de ellos que los individuos y los colectivos se hacen conscientes, tanto de sus competencias y responsabilidades como de las de los demás para la toma de decisiones, en lo que a la resolución de problemas ambientales se refiere. Esto implica, por supuesto, un conocimiento de la realidad (entorno natural y sociocultural), que estos han construido, que hace parte de su mundo y en el cual desarrollan su vida; razón por la cual, la idea de gestión y de un actuar responsable, son en últimas los únicos garantes de una formación ética para el manejo armónico y sostenible del sistema ambiental.

No cabe duda que la participación de todos en este proceso es uno de los pilares fundamentales para crear una conciencia colectiva y al mismo tiempo un actuar colectivo que nos permita cambiar los paradigmas dominantes de nuestra época en materia educativo-ambiental, que no nos permiten visualizar las verdaderas soluciones, o peor aún, que todo se confabula para que esas soluciones nunca sean conocidas y siga reinando la incertidumbre, la dependencia, el abuso de los bienes naturales y la irracionalidad industrial. No cabe duda que esta conciencia debe ser fuerte a toda costa, es nuestra responsabilidad mantener vivo lo que nos da la vida, enriquecer la naturaleza y dejar que reine, la naturaleza es sabia, se auto regula, se controla y se mantiene, si ella existe nosotros también y la clave está en lo pertinente, clara, seria y real que sea la Educación Ambiental, que los gobernantes también la asuman, la promuevan y la respeten, nuestro presente y futuro depende de ello.

Una Educación Ambiental que no logre educar verdaderamente a las personas y comunidades, no tiene sentido, pero este sentido también depende de la formación personal y familiar de cada individuo, por eso, es importante iniciar esta educación desde temprana edad, sin dejar de lado a los padres, mantenerla en el tiempo, retroalimentarla y mejorarla cada vez más.

* Ingeniero Ambiental – Docente Tecnología en Gestión Ambiental Territorial – Corporación Politécnico Marco Fidel Suarez – Bello, Antioquia, Colombia

BIBLIOGRAFÍA

[1] Un, 2014, “Si la educación no es ambiental`, es mala educación”

[2] 2002, Política Nacional de Educación ambiental.

[3] 2002, Política Nacional de Educación ambiental. Pág. 42

Marx en Angel Augusto (1998) La razón de la vida. La filosofía moderna.

Spinoza, Hegel, Marx y Nietzche. Cuadernos de Epistemología Ambiental No. 4. Manizales: Universidad Nacional Sede.

Decreto 1743 de 1994, por el cual se instituye el Proyecto de Educación Ambiental para todos los niveles de educación formal, se fijan criterios para la promoción de la educación ambiental no formal e informal y se establecen los mecanismos de coordinación entre el ministerio de Educación Nacional y el Ministerio del Medio Ambiente.

http://www.unescoetxea.org/ext/manual/html/fundamentos.html

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