Energías

La Semana de la Energía Solar trae un mensaje a la tierra en México

La Semana Nacional de la Energía Solar es una bocanada de aire fresco, en contraposición al telón de politiquería sobre la privatización de la industria petrolera mexicana en la próxima administración presidencial. El suceso alimenta la esperanza para alternativas limpias al sucio negocio de la explotación de petróleo.

Por Talli Nauman

La Semana Nacional de la Energía Solar es una bocanada de aire fresco, en contraposición al telón de politiquería sobre la privatización de la industria petrolera mexicana en la próxima administración presidencial. El suceso alimenta la esperanza para alternativas limpias al sucio negocio de la explotación de petróleo.

La Semana Nacional de Energía Solar es una bocanada de aire fresco, en contraposición al telón de politiquería sobre la privatización de la industria petrolera mexicana en la próxima administración presidencial. El suceso alimenta la esperanza para alternativas limpias al sucio negocio de la explotación de petróleo.

Mientras la Asociación Nacional de Energía Solar (ANES) llevaba a cabo su evento anual del 2 al 6 de octubre en Veracruz, sobre la Costa del Golfo de México, el G8+5, Grupo de Ocho naciones ricas más una docena de otras naciones realizaba su segunda Reunión Ministerial sobre el Cambio Climático, la Energía Limpia y el Desarrollo Sustentable del 3 al 5 de octubre en Monterrey, sólo a unas horas de la frontera con los Estados Unidos.


La agenda de la Asociación fue el aporte más reciente a un esfuerzo en curso de 30 años para estructurar un programa nacional de capacitación para ayudar a todos—de niños a eruditos, a funcionarios con poder de decisión, a los usuarios finales de electricidad—a entender la utilidad de la energía solar y eólica por su rentabilidad para la salud y el medio ambiente. Una vez que la conciencia es levantada, se pueden dar grandes avances en ese terreno.

Eduardo Rincón Mejía, miembro del Consejo de Dirección de ANES, y profesor de la Universidad Autónoma del Estado de México, habla en nombre de muchas de las mentes más brillantes de México cuando señala que la abundancia de sol y viento con que cuenta el país puede satisfacer todas sus exigencias de energía durante varios siglos por venir, si sólo pudiéramos alejarnos de algún modo de la actual dependencia, en un 90%, de combustibles fósiles.

Rincón dice que si México espera algún desarrollo verdadero, tiene que tomar el control de mando y avanzar hacia fuentes de energía renovables dentro de un lapso de tiempo de 20 años. “Las ventajas de tal cambio incluyen la generación de cientos de miles de empleos permanentes, una enorme reducción de emisiones contaminantes, la disminución del proceso de deforestación y desertificación, ahorros importantes de recursos fósiles, así como el avance de la ciencia y la tecnología en el país”, dice él.

Esto también ayudaría a que disminuyera “el sentido de urgencia que tienen los habitantes pobres para emigrar de regiones rurales hacia otros países … para disminuir la importación de combustibles fósiles procesados, y para corregir el problema del abastecimiento de agua, entre otros beneficios económicos, sociales y para la salud”, añade Rincón.

Aún cuando algunas tecnologías de energía limpias son costosas, muchos sistemas baratos, confiables y eficientes podrían ser puestos a trabajar inmediatamente, con el consecuente impulso a las industrias nacionales. Estos sistemas incluyen la utilización de la energía solar para la calefacción y refrigeración de agua y aire, hornos y comales solares para cocinar, aerogeneradores y la aplicación de sistemas fotovoltaicos.


Por ejemplo, casi 30 millones de personas a nivel nacional consumen alimentos cocinados con leña, lo que es dañino para los bosques y para los pulmones de la gente. Mientras tanto, incontables millones más emplean gas LP para cocinar y en los calentadores de agua, lo que provoca grandes emisiones de dióxido de carbón, hidrocarburos y otros agentes contaminantes. En todo este tiempo, se han venido diseñando en México calentadores de agua y estufas solares muy eficientes. Si sólo los consumidores pudieran conseguirlos.

Un proyecto, con la participación del Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza (FMCN), la Organización Mundial de la Salud, el Mercado de Desarrollo del Banco mundial, la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos, y la no lucrativa Solar Household Energy, Inc., ha patrocinado la fabricación y la distribución de cuando menos 500 ollas de cocción lenta con energía solar en la Reserva de la Biosfera de la Sierra Gorda en el estado de Querétaro, en el estado de Oaxaca y en el estado de Nuevo León.

Ahora el FMCN está trabajando con Energía Portátil, S.A. y con Expediciones Lindblad para alentar, en el caso de ésta última, a los miembros de sus grupos turísticos para que hagan donaciones dirigidas a subvencionar el costo de estas ollas calientes para 1,000 familias en las comunidades rurales de la región del Golfo de California en el noroeste de México.

Sólo el empleo de energías renovables puede garantizar el desarrollo sustentable para México, pero la publicidad y la disponibilidad de tecnologías más económicas son importantes para asegurar su empleo masivo aquí y en el resto del mundo, concluye Rincón.

Si el G8+5 captara el mensaje, el financiamiento para esto podría fluir. Su reunión fue para dar seguimiento al plan de mitigación del cambio climático discutido en Gleneagles, Escocia, el año pasado. Los redactores de los ocho países más ricos son de los Estados Unidos, Canadá, Rusia, Alemania, Italia, Francia, el Reino Unido y Japón. Los +5 son de China, India, Brasil, Sudáfrica y México.

Como se demostró, el Plan de Acción de Gleneagles falló al no contemplar mecanismos a corto plazo para aliviar las calamidades del cambio climático y su respectivo financiamiento, sobre todo en los países más vulnerables, como México. Los ecologistas han exhortado al G8+5 a abandonar las ilusorias expectativas de revitalización de la industria atómica en beneficio de las naciones ricas y con equipamiento nuclear, y a concentrarse, en cambio, en ayudar a los países en vías de desarrollo con innovaciones de recursos renovables para la conservación de energía.

Esto es realmente un asunto de vida o muerte, para no hablar de la justicia ambiental y la distribución equitativa. Los países ricos emiten el 73% de CO2 (gas de efecto invernadero) y consumen el 61% del petróleo, mientras que los países pobres sienten el impacto de los efectos del cambio climático, que cobra ya 160,000 víctimas por año y se espera que esta cifra se duplique hacia el 2020.

Es imperativo traer el mensaje de la Semana Nacional de Energía Solar a la tierra para que lo reciban los diseñadores de políticas y los que mueven los hilos del financiamiento. www.ecoportal.net

* Talli Nauman es analista ambiental para el Programa de las Américas del IRC y fundador y codirector de Journalism to Raise Environmental Awareness.
Versión original: Solar Energy Week Brings Message Down to Earth in México
Traducción por: Priscila Pacheco –
Este artículo apareció primero en El Heraldo/México en octubre de 2006.

Estos artículos también podrían interesarte

Agrega un Comentario

Pulsa aquí para hacer un comentario

Busca en EcoPortal

TU APOYO ES IMPORTANTE!!!

Llamamiento

Posts más compartidos