Globalización

Migrantes indocumentados y documentados: ¿abierta amenaza sociocultural o motor económico invisible?

Los latinos en los EEUU son muy visibles y las estadísticas de su presencia en el país son significativas: el último censo estadounidense (2000) adscribe a la categoría hispanic a 37 millones de personas, casi el 13% de la población, excluyendo a los 3.9 millones de puertorriqueños residentes en Puerto Rico. Los latinos ahora son el segundo grupo étnico del país, más numeroso que los afroamericanos, e inferior sólo a los "blancos".

Por Francesco Filippi

Los latinos en los EEUU son muy visibles y las estadísticas de su presencia en el país son significativas: el último censo estadounidense (2000) adscribe a la categoría hispanic a 37 millones de personas, casi el 13% de la población, excluyendo a los 3.9 millones de puertorriqueños residentes en Puerto Rico. Los latinos ahora son el segundo grupo étnico del país, más numeroso que los afroamericanos, e inferior sólo a los "blancos".

¿Estados Unidos (Latino) Americanos? Las consecuencias sociales, culturales y políticas de la presencia latina en la sociedad estadounidense o la incoherencia de la "amenaza" latina a la "American way of life".


Camino por el centro de Los Angeles, California. En la Plaza Olivera existe un pequeño altar consagrado a la Virgen de Guadalupe. Un poco más lejos, el letrero de un restaurante indica "Pupusería"(1); otro negocio se llama "Ropa para la familia". Buena parte de las calles de la ciudad están repletas de letreros en español, a veces con errores ortográficos, que indican varios giros comerciales de distinto tipo a cargo de hispanoamericanos, también llamados aquí latinos, hispanos, chicanos, la Raza, etc., etc.(2) Los latinos en los EEUU son muy visibles y las estadísticas de su presencia en el país son significativas: el último censo estadounidense (2000) adscribe a la categoría hispanic a 37 millones de personas, casi el 13% de la población, excluyendo a los 3.9 millones de puertorriqueños residentes en Puerto Rico. Los latinos ahora son el segundo grupo étnico del país, más numeroso que los afroamericanos, e inferior sólo a los "blancos". (3)

Dos factores han contribuido a este fuerte crecimiento numérico. En primer lugar, la porosidad (no reconocida mas real) de la larga frontera que divide EEUU de México, puerto de acceso al llamado american dream para millones de personas que proceden de toda América Latina. Otro factor que hoy es determinante para el crecimiento de la presencia latina es la fertilidad media de las mujeres latinas que resulta bastante más alta que la media nacional y la de la minoría afroamericana (3.1 hijos por mujer latina, en comparación con la media nacional de 1.9 y 2 para las mujeres negras) (4)

El dinámico mundo de los medios estadounidenses se ha adaptado con rapidez a esta imponente presencia, creando una variada oferta de canales y programas televisivos en español o bilingües. Como consecuencia se ha venido imponiendo un nuevo lenguaje, el espanglish. Un nuevo ritmo, hecho en USA, resultado de un híbrido cultural, que involucra a latinos y no latinos, rebasa la hoy obsoleta salsa y cumbia, es decir, el raggaeton, una mezcla de hip-hop y remembranzas latinoamericanas.

Con base en estas superficiales consideraciones, ha lanzado un nuevo grito de alarma el tristemente célebre profesor universitario Samuel Huntington, autor del libro El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial (texto fundamental para la construcción ideológica de la política de George W. Bush). Huntington es uno de los principales promotores de la diatriba política sobre el tema de la inmigración latina en EEUU. Con el texto "Who are we: The Challenges to America’s National Identity" (¿Quiénes somos?: Los desafíos a la identidad nacional estadounidense), ha atizado una supuesta crisis para la identidad estadounidense a causa de la presencia de latinos que, según esto, difícilmente se integran o se asimilan de acuerdo con los fundamentos de la cultura anglosajona que, según los estudiosos, son la lengua inglesa, el cristianismo, una conciencia inglesa de la preeminencia de las leyes, la responsabilidad de los mandatarios, el derecho de los individuos, los valores protestantes del individualismo, la ética por el trabajo y la fe en el hecho de que los seres humanos tienen el derecho y el deber de crear el Paraíso en la tierra.

La amenaza latina difundida por Huntington presupone una homogeneidad cultural, una comunión de intenciones, una capacidad de acciones y de articulación política que no encuentra verificación en la comunidad inmigrada de Latinoamérica. Huntington es incapaz, consciente o inconscientemente, de evitar una homogeneización artificial del Otro, y construye sus propias fobias sobre una idea de la población inmigrada latina alejada de la realidad. De hecho la presencia latina se caracteriza por la heterogeneidad y por la fragmentación geográfica, política, económica y de identidad.

No obstante que entre los inmigrados latinoamericanos los mexicanos constituyen el grupo más numeroso (22 millones de mexicanos entre 37 millones de latinos y por eso el apelativo "hispanic" en EEUU había sido sinónimo durante mucho tiempo de mexicano), hoy otros grupos nacionales tienen una presencia clara: puertorriqueños (3.4 millones), cubanos (1.2 millones), dominicanos (800 mil), centroamericanos (1.7 millones) y sudamericanos (1.4 millones, mayormente colombianos, ecuatorianos y peruanos). Estas comunidades llegan de sus diversos países con sus respectivas culturas nacionales a cuestas, y no pocas veces entran entre sí en conflicto por cuestiones relacionadas al origen de cada quien. El individuo hispano tiende a definirse sobretodo con relación a la nacionalidad de origen y sólo en segundo lugar como "hispano", connotación en todo caso poco clara y sin características raciales precisas.

Asimismo, los latinos en los Estados Unidos residen en un territorio extraordinariamente vasto (no obstante encontrarse mayormente en "sólo" ocho estados federales) y en comunidades mayormente monoculturales (5). Esto implica que las experiencias de vida, necesidades, prioridades de las comunidades, trabajo y niveles de integración son bastante diferentes y los escasos contactos entre las distintas comunidades hispanas limitan la recíproca fertilización y unión.

Lo fragmentario del mundo hispano explica entonces la falta de una verdadera identidad hispana, capaz de sustituir o sobreponerse a las identidades nacionales y mientras las identidades nacionales se van diluyendo, éstas tienden a ceder su lugar a una identidad híbrida o estudiadamente estadounidense. Esto ayuda a explicar también la incapacidad hasta ahora demostrada por la minoría hispana de imponerse en el contexto estadounidense, mediante un liderazgo unitario o impulsando una agenda política de prioridades comunes.

Lo anterior no pretende negar la existencia de un "Hispanic Power". Las recientes (y casi inéditas) manifestaciones de los latinoamericanos (tanto en Estados Unidos como en sus países de origen) contra los proyectos de ley en el congreso estadounidense constituyen un importante paso adelante respecto a la necesidad de que la primera minoría estadounidense se organice y alcance el peso político que le corresponden. Este nuevo movimiento queda lejos, sin embargo, de representar una amenaza explícita a la "identidad estadounidense" (fijémonos solamente en la consigna más repetidas por los manifestantes: "we are Americans"), o de ser un sujeto político cohesionado y maduro.

David Ayón, investigador de la Universidad Loyola Marymount, ha llamado Red Latina a una suerte de red que se apoya en los representantes electos y funcionarios de origen latino y en las asociaciones de latinoamericanos. Juntos trabajan por una rápida integración a la sociedad estadounidense, promoviendo (a través de acciones de cabildeo) programas sociales que puedan beneficiar a los inmigrantes, leyes que puedan regularizar la situación de muchos indocumentados y acciones de inserción escolar para los niños o de respeto a los derechos laborales de los migrantes, entre otras.

La Red Latina, en muchos contextos locales (en lugares donde los hispanos son particularmente numerosos) ejerce bastante influencia política, pero en el ámbito nacional carece de un sistema de cabildeo estructurado. Además, a pesar de que la Red Latina se posiciona al interior del partido demócrata, el electorado no ha sido monopolizado por dicho partido. Si en 1996 sólo el 15% de los latinos votó a favor del candidato presidencial republicano Robert Dole, en 2000 cerca del 35% de los hispanos votó por Bush, porcentaje que inclusive aumentó en la siguiente elección de 2004.

La fuerte influencia sobre hispanos que han ejercido con éxito los actores más conservadores de las instituciones religiosas norteamericanas (6), el lento pero progresivo aumento del número de hispanos de un bienestar cada vez mayor (7) o, en el caso de los cubanos, los motivos relacionados con el contexto de su lugar de origen, son elementos que explican el número creciente de latinos que comulgan con el mensaje político republicano.

Si en el ámbito local, entonces, las numerosas realidades asociativas constituyen una base válida del Hispanic Power, en el ámbito nacional la influencia latina en lo político es poco incisiva. Otra importante limitante para los cabilderos hispanos es el dato respecto al acceso al voto. Sólo el 17% de los latinos tiene derecho al voto. Entre estos figuran muchos que han alcanzado un ingreso y un poder de compra más altos gracias al establecimiento de su propia empresa o al acceso a fuentes laborales menos precarias e inestables, factor que probablemente tiende a sobreestimar la preferencia republicana de parte de los votantes latinos.

La baja representación política de los latinos, según Carlos González, director del Instituto de los Mexicanos en el Extranjero, es el resultado de la actual estructura económica estadounidense que ya no permite al inmigrante reciente alcanzar rápidamente un nivel de clase media, como ocurría en los años 50 y 60. De hecho la economía estadounidense se basa principalmente en los servicios y premia a una reducida élite, generando paralelamente una subclase sin posibilidad de movilidad ascendente.

La presencia latina en los Estados Unidos, a la luz de lo anterior, resulta entonces poco homogénea y definida. El poder de asimilación del mercado, la evolución conservadora de los sectores hispanos con acceso al nivel de la clase media y la fragmentación de identidad limita la capacidad de acción política e incidencia social y cultural de los latinos.

La nueva "América" de Huntington no tiene porqué temer a los latinos, quienes son una fuente de mano de obra de baja capacitación, esencial para la reproducción de la economía estadounidense basada en los servicios y difícilmente constituye una amenaza para la identidad norteamericana. ¿De qué sirve, entonces, ese muro con el que los EEUU pretenden separarse del continente latinoamericano? ¿Es sólo la fobia al terrorismo y a la diversidad que motivan su construcción?

¿O será que una frontera utópicamente impenetrable para las autoridades es sólo uno de los muros necesarios para el actual sistema económico mundial, tanto en EEUU como en Europa?

Europa, un sistema que se basa en la mano de obra indocumentada: como un sistema migratorio incentiva la clandestinidad reprimiendo a los indocumentados.

El aseguramiento de un espacio a través de la militarización de la frontera o la construcción de barreras físicas, así como una política migratoria que permite el ingreso regular de un número de migrantes muy por debajo de las necesidades reales del mercado de trabajo, no produce más que una migración irregular estructural y aumenta la vulnerabilidad de los migrantes indocumentados. Un sistema migratorio de este tipo no es una peculiaridad estadounidense.


La Unión Europea, que desde hace años busca aumentar su eficacia en materia migratoria, ha desplazado a los estados miembros individuales (con avances sólo parciales). La UE se basa en un sistema de amplia libertad para circular en su interior (integrado en su mayoría por países miembros de la UE y algunos otros países asociados), pero protegido por una frontera externa, cuya vigilancia ha estado en aumento en los últimos 20 años.

En algunas zonas particularmente sensibles, la rigidez y la hipocresía de esta barrera hacia el Este (los países del ex bloque soviético) y hacia el Sur (África, sea mediterránea o sub-sahariana), son ahora dramáticas. Siempre que las condiciones meteorológicas lo permitan, el Mar Mediterráneo es surcado por balsas y viejas embarcaciones llenas de migrantes, perseguidas a su vez por autoridades costeras italianas, maltesas y españolas. Muchas veces estos viajes terminan en tragedia.

Existe un lugar en donde esta frontera se convierte en un muro real y donde las autoridades no escatiman esfuerzos por protegerla. Paradójicamente este lugar se encuentra en Marruecos: es el enclave de Melilla. Una barrera de seis metros de alto protege este pedazo de España del territorio africano, anacrónico vestigio de un pasado de conquista, ha sido recientemente escenario de una masacre casi cotidiana. Melilla es la puerta de ingreso a Europa para cientos de miles de marroquíes, norafricanos y migrantes del África sub-sahariana que atraviesan el desierto para alcanzar el continente europeo. Numerosos grupos intentan cruzar la frontera, otras veces son individuos los que intentan saltar el alto muro. Las policías española y marroquí no titubean antes de usar la fuerza para reprimir a los migrantes. Comentando sólo dos de los casos más escandalosos, en octubre de 2005, seis migrantes fueron asesinados por la policía con armas de alto poder. A principios de julio dos personas murieron, una cayó del muro, la otra por un disparo de arma de fuego.

Se antoja sensato preguntar qué interés tiene la policía marroquí para defender la frontera europea.

La estrecha y eficaz colaboración entre las fuerzas del orden de España y Marruecos es sólo un ejemplo de los acuerdos bilaterales entre países europeos y norafricanos cuyo intento es optimizar la defensa del espacio europeo, logrados mediante promesas de ayuda, inversiones y una mayor integración comercial y económica.

Otro caso digno de mención es Libia. País hermético, sujeto a un embargo comercial y político, acusado de violar sistemáticamente los derechos humanos de sus ciudadanos, Libia había tenido hasta hace poco relaciones particularmente difíciles con Italia a partir de la trágica experiencia colonial italiana y por el recíproco tratamiento hostil hacia italianos una vez lograda su independencia.

En los últimos años Libia se convirtió en uno de los principales puertos de salida de migrantes africanos. Italia, entonces, olvidando largos años de diatribas políticas y diplomáticas buscó y obtuvo una cercana colaboración de las autoridades libias a fin de luchar contra la migración. Una de las medidas más escandalosas fue la apertura en Libia de centros donde Italia podía expatriar, sin mayor trámite, a los migrantes que contra viento y marea arriesgaban llegar a costas sicilianas. Así Italia evita hacerle frente a una crónica falta de infraestructura para el resguardo de migrantes recién llegados, muchos de los cuales piden asilo, y se libera del peligroso asunto de cientos de personas agolpadas y vigiladas en centros de reclusión (sobre todo por el impacto en la opinión pública), pero, eso sí, organiza en tiempo récord puentes aéreos que recogen a cientos de migrantes y los transportan a Libia. La suerte de estos desafortunados es desconocida y poco interesa en Italia que Libia no sea de lejos un modelo a seguir en cuestiones de respecto a los derechos humanos. Varias organizaciones internacionales como Amnistía Internacional han denunciado esta práctica pues también viola claramente el derecho al asilo político. Los inmigrantes "asegurados" en Italia no tienen siquiera el tiempo de declararse solicitantes de asilo ni de escuchar una respuesta a su solicitud dado que su expulsión hacia Libia es inmediata y definitiva.

Si el Mar Mediterráneo y Melilla se parecen mucho al muro en construcción entre EEUU y México, las medidas que los países europeos toman para asegurar el recibimiento, la integración o inclusive el acceso regular para aquellos migrantes que son necesarios para la economía europea son adrede insuficientes y poco funcionales. Muchos países europeos establecen cuotas anuales para inmigrantes. Normalmente las estadísticas indican qué sectores, sea la agricultura, la industria, o los servicios y el turismo, necesitan a cientos de miles de inmigrantes adicionales para cubrir sus vacantes laborales. De hecho, según un método reconocido como válido en Italia (que en los últimos años ha visto un marcado incremento en el número de migrantes documentos y no documentados), el difícil cálculo estadístico de inmigrantes documentados presentes en el país se calcula sacando la diferencia entre los migrantes documentados y la necesidad real de mano de obra total. El número de empleos dejados vacantes por los migrantes documentados (y, se sobreentiende, por italianos también) será seguramente ocupados por migrantes no documentados. Lo anterior demuestra que la habitual asociación entre indocumentado y delincuente es absurda y que los indocumentados contribuyen a satisfacer la necesidad de mano de obra del país anfitrión. Y, al contrario, queda estadísticamente comprobado que los indocumentados son los migrantes mayormente expuestos al sufrimiento: los indocumentados aceptan empleos total o parcialmente informales por la vulnerabilidad resultante de su condición de indocumentados.

En cuanto a los esfuerzos por acoger a los migrantes, la Unión Europea no ha querido invertir mucho. Las regulaciones en asuntos migratorios están muy sesgadas a favor de la parte represora: en 2004, el Estado italiano invirtió 115,467,000 euros para rastrear a indocumentados frente a los 29 millones de euros que invirtió en proyectos de integración y asistencia para migrantes.

Los resultados de este enfoque europeo hacia la migración no han tardado en manifestarse.

En noviembre de 2005 y también unos meses después, París fue el escenario de graves desórdenes en los barrios mayormente de migrantes. Miles de automóviles incendiados, daños por millones de euros, muertos y heridos fueron el resultado de semanas de guerrilla urbana.

El gobierno francés ha denunciado la existencia de una organización que supuestamente está detrás de todo, es decir, un movimiento cultural y religioso que induce a los migrantes musulmanes a atacar los fundamentos de la nación francesa. Son acentos distintos pero cercanos al discurso de Samuel Huntington en EEUU. La realidad es muy distinta de entre las teorías de un académico estadounidense y del gobierno francés: se trata de una realidad integrada por la marginación y la desesperanza de una sociedad que basa su propia prosperidad en la exclusión de muchos. Y una sociedad que se basa en una hipócrita lucha contra los indocumentados que termina por incentivar y hacer estructural la clandestinidad.

Conclusiones

Los países periféricos como fuentes de materias primas y de mano de obra de bajo costo.

El refuerzo de las fronteras y el cumplimiento de leyes migratorias que prevén flujos migratorios insuficientes son, entonces, características comunes tanto de Estados Unidos como de Europa. Similar es también el resultado: los empleos vacantes son tomados en condiciones bastante deshumanas por migrantes indocumentados. Los sectores en los cuales se emplean los migrantes basan su competitividad en la vulnerabilidad de los migrantes y esa vulnerabilidad es apuntada por las restricciones al acceso regular al mercado de trabajo por parte de los países de destino, sean estos EEUU o Europa.

La predominancia de la delincuencia entre los migrantes indocumentados y la amenaza cultural que éstos supuestamente constituirían, se vuelven justificaciones ideológicas de una necesidad económica impuesta por el actual sistema caracterizado por la división de trabajo. Si en el pasado los países en vías de desarrollo eran solamente fuentes de materias primas, hoy su rol principal se ha convertido en ser fuente de mano de obra barata, indispensable para el sostenimiento de todo el modelo económico.

Esta mano de obra puede ser utilizada en los países de origen a través de la descentralización de vastos sectores industrializados o de etapas de la producción de muchos bienes (por ejemplo, en el caso de las maquiladoras). También puede ser usada en los países desarrollados y dado que existen ahí normas que garantizan la dignidad del trabajo, fruto de largas y sufridas luchas por trabajadores del "Norte", necesitan poner los migrantes en una condición de vulnerabilidad que los excluye de la tutela normalmente acordada a los trabajadores. La clandestinidad, combatida oficialmente con medidas represivas, hipócritas e inútiles, responde a esta necesidad. La inmigración indocumentada podría de hecho reducirse dramáticamente si se permitiera el ingreso de un número suficiente de migrantes con documentos para cubrir las vacantes existentes. Esto no se hace por consentir a los sectores que requieren de mano de obra de bajo costo y sumamente flexible, y que se nutren de trabajadores inmigrados que cumplen con estas características, es decir, los clandestinos, sean latinos o musulmanes. www.ecoportal.net


* Francesco Filippi, ex cooperante de CIEPAC, actualmente trabaja en la ONG Portuguesa Oikos – Cooperação e Desenvolvimento como responsable de la gestión y evaluación de los proyectos de cooperación para el desarrollo en América Latina.

Traducido del italiano por Miguel Pickard

Notas

1. Las pupusas son tortillas rellenas típicas de El Salvador.
2. Jean-François Boyer, Stati Uniti, versione Latinos, de LE MONDE DIPLOMATIQUE, Dic. 2005, Edición. Italiana, Pag. 145.
3. Maronta Fabrizio, Gli Stati Uniti divisi dai Latinos, de LIMES "Panamerica Latina" 4.2003, pag. 12938.
4. Al respecto hay que subrayar dos aspectos que han tenido un impacto en el comportamiento demográfico de la minoría latina. La pirámide demográfica de la comunidad inmigrada latinoamericana presenta una estructura distinta de la de la población estadounidense en general, pues acusa una edad media más baja respecto a la media nacional (25.9 años en el primer caso, 35.3 en el segundo). La predominación de los jóvenes entre los migrantes, naturalmente, influye en la fertilidad de este grupo. Las tasas de natalidad más altas se deben también al vínculo que muchos migrantes hoy mantiene con costumbres culturales y sociales vigentes en su país de origen.
5. Los cubanos residen mayormente en la Florida, los puertorriqueños en Nueva York y Nueva Jersey, los mexicanos en California y en Tejas.
6. En cuestiones de familia, aborto u homosexualidad, la mayor parte de los latinoamericanos recién migrados apoya las posiciones republicanas.
7. No obstante que los hispanos representan una fuente de mano de obra escasamente especializada, de la cual dependen importantes sectores de la economía estadounidense (agricultura, industria textil, de alimentos y otras), en los últimos años se ha registrado una verdadera explosión de la pequeña y mediana empresa hispana (son más de 2.7 millones las empresas hispanas) y un aumento paralelo del bienestar de los hispanos que logran emanciparse de los empleos para los trabajadores no especializados.

12-Jul-2007 – Chiapas; México
Fuente: C I E P A C – Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria, A.C. http://www.ciepac.org

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