Habitat Urbano

Arboles en la Ciudad. La Maldición del Mango

Las Ciudades Comienzan a Morir Cuando Mueren sus Árboles. El ritmo de desaparición del verde en las calles y parques, es en tal dimensión, que la comparación con fotografías aéreas corrobora que viven mejor los carros que los árboles.

Por Gonzalo Palomino Ortiz

Las Ciudades Comienzan a Morir Cuando Mueren sus Árboles. El ritmo de desaparición del verde en las calles y parques, es en tal dimensión, que la comparación con fotografías aéreas corrobora que viven mejor los carros que los árboles.

1- La leyenda


En un pueblo del Tolima, en el centro de su plaza, que la leyenda lo registra como Ataco, crecía una poderosa Ceiba, con la fuerza sobrenatural de contagiar a los funcionarios o ciudadanos adversos que atentaran contra ella: la maldición consistía en transmitirle maldiciones o milagros con un poder mágico desconocido por los humanos.

2- La otra cara de la moneda

Así, podían pasar anatomías como el caso de Ataco, expresado en un engrosamiento del tallo que podía ser transferido a las piernas del agresor … pero también pueden jugar con milagritos como el traspaso de los olores perfumados de las cadmias; o para quienes estaban muy de malas … les entregaba la buena suerte del mirto; para los obesos la arquitectura preciosa del madroño; o los colores envidiables de los árboles en flor a los oficinistas paliduchos; para los recalcitrantes muy seguramente les lloverán las influencias alérgicas del Pedro Hernández; pero, creemos sinceramente, que el Mango de Ibagué, tan agredido por varias generaciones, decida contagiar a los funcionarios indiferentes, que con su comportamiento han atentado contra su belleza, su vigor, contra su vida, contra su esplendor, …. decida ser ejemplarizante y enviar sus síntomas de enfermo con su "secamiento descendente, marchitamientos y caídas"… síntomas en aumento y lentamente van carcomiendo ramas, hojas, flores y frutos, desde arriba hacia abajo… por ello, Sr. alcalde y funcionarios, que no quieren al mango del Murillo Toro, de pronto un programa para congraciarse con él, podría liberarlos de la maldición: un tratamiento decente, a escala humana, para exorcizarse de la maldición del Mango y de otras especies manejadas como del último estrato vegetal.

3- Un programa con calidad humana

Los árboles, lentamente reemplazados por el concreto, azotados por la contaminación y sin poder evadir la persecución antrópica, gritan desesperadamente por cariñitos, reemplazos, abonos, podas, por miedo a convertirse en leña, al uso como vallas con letreros de toda índole, de colgadero de bombillos, a las pinturas, amarraderos, arrecostaderos … clamando por su incorporación a los programas de amor y solidaridad ciudadana …

El ritmo de desaparición del verde en las calles y parques, es en tal dimensión, que la comparación con fotografías aéreas corrobora que aquí en Ibagué viven mejor los carros que los árboles.
Es necesario, urgente, que desde la Alcaldía, se lidere un programa especial de inventario, diagnostico, recuperación y mantenimiento del reino vegetal urbano.

4- Los primeros síntomas…


Las palmas botellas, están perdiendo las raíces fasciculadas, e hinchando la base del tallo, amenazando con estruendosas caídas, accidentes y riesgos humanos, por cuanto están fuera de su nicho ecológico.

Las palmas arecas, todas estas monocotiledóneas de Ibagué muestran colores amarillos en las hojas, clorosis, que llaman los técnicos, que es un síntoma de deficiencia de nitrógeno, lo cual las debilita, las pone feas y susceptibles a hongos y parásitos.

Los ficus o cauchos, exhiben su sistema radicular sobre el suelo y sobre el pavimento… muy seguramente han desarrollado un sobrecrecimiento de raíces que persiguen las alcantarillas, las penetran y un buen día llegaran a las casas buscando fuentes de agua, se meterán a las tasas de los inodoros y a todos los ductos conectados con las evacuaciones de las agua servidas.

Todos los árboles de Ibagué, muestran un crecimiento con follaje desordenado como protesta contra los operarios de las electrificadoras, la falta de cuidados y la ausencia de podas de formación, que sin llegar a los bonsái, le dan armonía arquitectónica a las árboles callejeros.

5- El pan nuestro de cada día

Los árboles urbanos necesitan alimentos periódicamente… es necesario aplicarles, en los comienzos de los periodos de lluvia, cantidades adecuadas de abono orgánico, que incorporado al suelo, garanticen crecimiento, floración y resistencia a los embates climáticos.

No es muy difícil convencer a los vecinos para que en las épocas críticas de sequía, les regalen diariamente unos litros de agua a esos árboles que en forma gratuita les refrescan la vida.

Tenemos que motivar a las galladas de sardinos para que con sus parceros se vuelvan aliados de los árboles del barrio: Sembrando, abonando, apropiándoselos ecológicamente….. un día el parque pagará con creces: Claro que para que ello funcione es necesario el estimulo, la solidaridad el gobierno, la emulación, el tenerlos en cuenta……

6- Olores, colores, sabores, sombra y clima

En nuestros afanes de turismo, es necesario dar identidad a los barrios para que adopten su especie simbólica e incrementen el numero de ejemplares: los hay con olores chéveres, abundan los de buena suerte, palo de cruz para que "la llegada no les dañe la salida" y evite los embarazos no deseados, los cambulos para los liberales y los gualandayes para los conservadores, las palmas por bellas e inofensivas, y frutales para que todo aquello se llene de pájaros.

Se deben evitar las plantas venenosos, con espinas, urticantes, vidriosas, las que producen alergias, las de crecimiento muy lento, las que con raíces superficiales, y, definitivamente las feas.

Por otra parte, el Municipio debe crear espacios para bosques heterogéneos, que debidamente protegidos se convierten pronto en ecosistemas, como el sembrado al pie del estadio, o el bosque de Varsovia… y prohibir y multar talas, que como el bosque arrasado por la Fiscalia, dejo a las culebras sin nichos ecológicos, a los pájaros sin comida, … como las talas del parque centenario, o de los árboles del parque deportivo, los de la variante, los de los cerros del norte y muchos etcéteras mas.

7- Estímulos y motivaciones

Es de muy buen sabor crear estímulos, de toda índole: liberación de impuestos… crear una oficina permanente como la de transito y transportes, o, como las urgencias de los hospitales, o las de primeros auxilios… y crear conciencia y compromiso político, meter la función ecológica de los árboles en las escuelas y colegios … hasta cuando todo el mundo recite sobre la necesidad que tiene cada ser humano de 87 árboles adultos para producir el oxigeno fotosintético que cada uno necesita.

Sr. Alcalde, recordemos que la vegetación regula las lluvias, disminuye los calores, aumenta las inteligencias, protege el suelo, alegra la vida, es nicho de los pajaritos, produce oxigeno, disminuye el CO2 de la atmósfera, ahorra las visitas a los psiquiatras… y en Ibagué hemos hecho tanto daño a la vegetación… que podrían haber muchas maldiciones para mucha gente y milagros para unos pocos.
Diciembre 28 de 2004.

Por GONZALO PALOMINO ORTIZ *
Observatorio Ambiental
Universidad del Tolima

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