Habitat Urbano

Las bicicletas públicas están llegando a Buenos Aires

Frente a la apocalíptica visión futurista de las grandes ciudades grises, irrespirables, siempre colapsadas y ruidosas, la bici compartible permite soñar con una ciudad saludable, que optimiza los recursos y se desplaza de forma limpia y silenciosa.

Por Arq. Manuel Ludueña

Frente a la apocalíptica visión futurista de las grandes ciudades grises, irrespirables, siempre colapsadas y ruidosas, la bici compartible permite soñar con una ciudad saludable, que optimiza los recursos y se desplaza de forma limpia y silenciosa.


En más de 107 ciudades correspondientes a 23 países se han establecido, y se están estableciendo, sistemas de transporte público de bicicletas. Hay un crecimiento exponencial en el número de ciudades que implantan las bicicletas públicas, así como en el número de bicicletas y estacionamientos que se disponen en cada nuevo lugar. “El sistema es tan nuevo que todos estamos aprendiendo todavía. Lo que está claro es que ahí donde se introduce se convierte en un éxito inmediato”, declaró recientemente Pascal Chopin, Director europeo de JCDecaux, uno de los operadores más experimentados.

Las bicicletas para uso público son formas innovadoras de alquiler oneroso o gratuito en un sector urbano o en toda la ciudad. Fácilmente accesibles, estas bicicletas pueden ser utilizadas para la movilidad diaria. Ya están integradas en el sistema de transporte público de varias ciudades de países como Francia, Alemania, Noruega, Holanda, Italia, Dinamarca, Bélgica, Nueva Zelanda, Singapur, Suecia, Luxemburgo, Austria, Checoslovaquia, Rumania, Canadá, Finlandia y España. La aplicación de un régimen público de bicicletas de manera rápida, conveniente, flexible y sostenible es, además, una opción de bajo costo como transporte urbano. La experiencia internacional, básicamente europea, indica que se alienta y motiva la intermodalidad –especialmente con el ferrocarril y el subterráneo-, pero siempre requiere adoptarse una política que promueva la movilidad sostenible y el uso de la bicicleta como modo de transporte público individual, y debe también ir acompañada por una serie de medidas complementarias de promoción del uso de las bicicletas.

Las actuaciones en favor de la bicicleta como herramienta de movilidad cotidiana y vehículo para la recreación, el deporte y el turismo, además de beneficiar a sus usuarios directos, debemos entenderlas como un elemento clave para la equidad y la comunicación social por el incremento de la libertad y la autonomía de las personas, por disminuir el impacto ambiental de la movilidad, por reforzar la salud de las personas y por potenciar el disfrute personal y del entorno. Una sociedad con un mayor uso de la bicicleta puede ser una sociedad más saludable, más habitable y más responsable con relación a las generaciones futuras, tal como sucede en Holanda, donde hay 18 millones de bicis para 16 millones de habitantes y en Copenhague, donde un tercio de la población va en bici al trabajo y a estudiar.

Ventajas sobre ruedas

  • La bicicleta no contamina, es silenciosa, ocupa poco espacio, proporciona libertad de movimientos y, en distancias cortas y medias (entre 3 y 5 kilómetros) en la ciudad, es el vehículo más rápido.
  • No representa un gasto adicional de energía y con una cuarta parte de las calorías que consume un peatón puede alcanzar una velocidad entre tres y cuatro veces superior.
  • Su mantenimiento es sencillo y económico y permite, a su vez, el ejercicio físico simultáneo al desplazamiento, contribuyendo a la prevención de enfermedades cardiovasculares.

 

Sistemas de bicicletas públicas

Los sistemas de bicicletas públicas que demostraron funcionar mejor tienen diferentes formas de implementación. Los primeros, a fines de la década del 60, tuvieron una tecnología simple pero eran susceptibles de robo. Los sistemas contemporáneos son más sofisticados y diversificaron sus modos de gestión, de comercialización y la tecnología aplicada (“Smart bikes”).

Los casos más característicos son:

Call a bike (en muchas ciudades de Alemania): son bicicletas individuales estacionadas libremente en un espacio público, check-out por móvil, con tarifa de uso por minuto, respaldada financieramente por el operador de trenes “Deutsche Bahn”;

Vélo à la Carte (Rennes, Francia) y Vélo’v (Lyon, Francia): son bicicletas disponibles en estacionamientos fijos ubicados en distintos lugares del área central de las ciudades, accesibles por medio de una “smartcard”, de libre uso o tarifa muy baja, gestionadas entre empresas de publicidad exterior (Clear Channel, JCDecaux) y supervisadas por el municipio;

OV-Fiets (Países Bajos): son bicicletas accesibles en muchas estaciones de trenes por medio de una “smartcard como extensión del viaje en tren”, implantadas con el apoyo financiero del sector público.

Holanda, el precursor

El antecedente histórico de las actuales iniciativas para instalar bicicletas en el espacio público se encuentra en las famosas White Bikes(Bicicletas Blancas) que los “provos” holandeses, jóvenes anarquistas cuyo lema principal era la necesidad de eliminar el trabajo, propusieron en agosto de 1964 para ofrecer nuevos modos de vida. Los provos querían conseguir que Ámsterdam fuera una “ciudad sin autos” y para ello propusieron cerrar al tránsito al núcleo urbano de la ciudad e instalar en él 20.000 bicicletas a disposición de los ciudadanos. Luud Schimmelpenninck, joven provo de entonces, diseñador industrial después, retomó su idea de los ´90 y la desarrolló como un sistema informatizado que, a través de una tarjeta magnética, permite a los usuarios elegir una bici en un lugar y dejarla en otro. Llamó al sistema Depo/white bikey en 1998 trató de ponerlo de nuevo en marcha en Ámsterdam sin que, una vez más, las cosas le fueran favorables. Sin embargo, es la base técnica y conceptual de los sistemas de préstamo de bicicletas adoptados por las dos grandes empresas multinacionales de publicidad exterior, Clear Channel y JCDecaux, comercializado con los nombres de SmartBike y Cyclocity, respectivamente, y adaptado como Bicing en Barcelona, Sevici en Sevilla, Vélib’ en París, y Bysykkel en Oslo, entre otros.

El sistema que ofrecen Clear Channel y J. C. Decaux a los usuarios es prácticamente idéntico y la diferencia consiste más bien en el tipo de contrato de rentabilización del servicio que contraen con los distintos ayuntamientos. Básicamente, el sistema consiste en una red de estaciones de anclaje distribuidas por la ciudad en las que se sitúan las bicicletas para su uso. Los usuarios han de estar abonados al servicio y poseer una tarjeta magnética unipersonal -unida a su tarjeta de crédito- a través de la cual se activa el sistema que le permite elegir una bicicleta en una estación y dejarla en cualquier otra de la red. El servicio está pensado para realizar trayectos cortos y combinarlo con otros medios de transporte. La primera media hora es gratuita y por cada 30 minutos adicionales se carga una cantidad al usuario. El tiempo máximo que se puede utilizar la misma bicicleta es de dos horas. Clear Channel ofrece la instalación y el mantenimiento de la red de bicicletas en las ciudades mediante acuerdos económicos, mientras que J. C. Decaux lo hace a cambio de la explotación de espacios de publicidad.

Desde 1995, funciona en Copenhague un sistema similar al de los supermercados (dejando una moneda en depósito) y en las principales ciudades alemanas, Munich y Berlín, se viene implantando desde 2001 el modo Call a Bike que activa la bici para su uso mediante una llamada de celular. En España, país vislumbrado como “nueva Holanda”, las primeras ciudades que -a pequeña escala y de forma gratuita- pusieron bicicletas en sus calles fueron Córdoba en 2003, y Vitoria y Gijón en 2004. En la actualidad, las ciudades españolas en las que funciona un servicio de bicicletas, o se encuentra en fase de proyecto avanzado o de prueba piloto, asciende a 50. En este contexto, la Agencia de la Energía y el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) han suscrito un convenio marco de colaboración para la puesta en marcha de una experiencia piloto dirigida al fomento de la movilidad sostenible. La misma consiste en la elaboración de un plan de transporte para los trabajadores, la puesta en marcha de un sistema de auto compartido (carpooling) y un parque de 50 bicicletas como transporte público en el recinto de la tecnópolis para uso gratuito de los trabajadores. Con esa medida, el Parque Tecnológico podría conseguir un ahorro de 130 tep/año, que equivale a unos 156.000 litros de combustible, y evitar la emisión a la atmósfera de 400 toneladas de CO2.

¿Bicicletas públicas en Buenos Aires?

Recientemente, la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó la Ley sobre el Sistema de Transporte Público de Bicicleta (Proyecto del Diputado Pablo Failde, aprobado el 6 de diciembre de 2007, Ley 2586, Boletín Oficial Nº 2848) concretando así un importante impulso al uso de la bicicleta como modo de transporte que, con diversas iniciativas, se demanda desde la importante “Marcha de la Bici” realizada el tercer domingo de mayo de 1995. Sin duda, se trata de volver a dar un lugar seguro en el tránsito a los ciclistas, hoy expuestos a un medio dominado por los automóviles, el ruido, la contaminación atmosférica, la congestión y la falta de controles adecuados.


Dicha Ley crea un Sistema de Transporte Público de Bicicleta (TPB) como “un sistema de transporte urbano compuesto por estaciones de distribución-estacionamiento de unidades de bicicletas ubicadas en lugares estratégicos de la ciudad, dispuestas para su alquiler”. Se establecen criterios generales como: imponer este sistema como transporte público alternativo; mejorar el sistema integral de transporte urbano; incentivar una movilidad sustentable; garantizar el derecho a la movilidad, la integridad física y a la seguridad de las personas; promocionar un espacio público de calidad; emprender acciones conjuntas con organismos públicos, del sector privado y/u organizaciones no gubernamentales; fomentar y apoyar la iniciativa privada que contribuya a la promoción y explotación del sistema de TPB y a la excelencia de los servicios. Se propone también que el sistema de TPB constituya un servicio accesible a todos aquellos que se registren como usuarios y que cumplan con los requisitos y las obligaciones para hacer uso del mismo. Toda persona física –a partir de los 16 años- podrá acceder al sistema tras la adquisición del carnet de usuario, incluso, otros ciclistas podrán utilizar los lugares de estacionamiento del sistema abonando el arancel que se establezca.

Los componentes del Sistema de TPB son: estaciones de distribución-estacionamiento; unidades de bicicletas; centros de información/atención; y señalización adecuada y distintiva. Asimismo, se precisa que para implementar el sistema de TPB “se debe garantizar una infraestructura mínima, adecuada y segura para el buen funcionamiento de este transporte”, una red de carriles para bicicletas que interrelacione las principales áreas conflictivas y de origen-destino del tránsito existente y potencial de bicicletas, conformada por carriles exclusivos o ciclovías, bicisendas, calles o carriles preferenciales.

En gran medida, la Ley atiende las experiencias internacionales, en particular las de Bicing Barcelona, al establecer la necesidad de tener organizada una red para circular por la ciudad, así como un Programa de Concientización, Capacitación y Educación Vial, dirigidos especialmente a automovilistas, conductores de transporte público, motociclistas, ciclistas y peatones para el uso responsable de la bicicleta. Dispone, finalmente, que el Poder Ejecutivo prestará preferentemente el servicio mediante la concesión del sistema de TPB por licitación o a través de iniciativas privadas provenientes de particulares y empresas.

Red Mundial de Bicicletas Públicas

El sistema de bicicletas públicas esta adquiriendo la dimensión de un movimiento mundial. Así lo confirman las primeras Jornadas de la Bicicleta Pública que tuvieron lugar en Barcelona, el 29 y 30 de noviembre pasado. En ese marco, el Ayuntamiento de Barcelona impulsó un “protocolo de intenciones” para la creación de una red de ciudades con este servicio para compartir conocimientos, estrategias y fomentar su consolidación. A su vez, se propuso analizar la posibilidad de utilizar una misma tarjeta en la red pública de bicicletas de todas las ciudades firmantes: Lyon, París, Barcelona, Madrid, Nueva York, Londres, Washington, Estocolmo, Tel Aviv, Sevilla y Milán.

La fórmula del éxito

Inventada en la ciudad francesa de Lyon, esta fórmula es sencilla: lugares de estacionamiento y recolección automatizada y repartida en puntos estratégicos de la ciudad; el préstamo es gratuito o simbólico; y el tiempo de uso de la bicicleta, limitado. Con este sistema se consigue que los vecinos incorporen el uso de la bicicleta a su rutina diaria y que la rotación de los vehículos sea constante. En Barcelona, cada bicicleta realiza un promedio de entre 12 y 15 trayectos diarios y el uso que se hace del Bicing es muy superior entre semana: en la mayoría de los casos se utiliza para ir a trabajar. Esto demuestra que los 90.000 barceloneses que ya son socios del Bicing han asumido este sistema como una nueva forma de transporte público.

En suma, la implementación de un sistema de bicicletas públicas requiere integrarse en una política de promoción de la bicicleta y de mejoramiento de las condiciones generales para su uso: infraestructura para las bicicletas y pacificación del tránsito; comunicación y campaña de promoción de la bicicleta y la convivencia en el tránsito; formación, educación vial y cursos de aprendizaje y circulación en bici; legislación, revisión y/o redacción de normativas locales; penalización de los vehículos contaminantes, peajes y estacionamientos; e integración con el transporte público.

Frente a la apocalíptica visión futurista de las grandes ciudades grises, irrespirables, siempre colapsadas y ruidosas, la bici compartible permite soñar con una ciudad saludable, que optimiza los recursos y se desplaza de forma limpia y silenciosa. Como señala el urbanista catalán Vicente Guallart, la bici pública forma parte de una nueva forma de entender el mundo donde a la gente le interesa el uso de las cosas, más que su propiedad. www.ecoportal.net

* El Arq. Manuel Ludueña es planificador urbano regional

Más información:
Bicing de Barcelona, www.bicing.com
Sevici en Sevilla, www.sevici.es
Vélib’ en París, www.velib.paris.fr
Call a Bike en Berlín, www.callabike.de

Para consultar la Ley sobre el Sistema de Transporte Público de Bicicleta en Buenos Aires ingresar a: http://www.buenosaires.gov.ar/areas/leg_tecnica/boletines/20080111.htm

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