Política

Conteo regresivo a la Cumbre del ALCA en Miami

Esta semana tomará lugar en Miami la octava cumbre ministerial de negociaciones para el establecimiento de un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que abarcaría a todo el hemisferio excepto Cuba, y sería la zona de libre comercio más grande del mundo.

Por Carmelo Ruiz Marrero

Esta semana tomará lugar en Miami la octava cumbre ministerial de negociaciones para el establecimiento de un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que abarcaría a todo el hemisferio excepto Cuba, y sería la zona de libre comercio más grande del mundo.
 

Esta semana tomará lugar en Miami la octava cumbre ministerial de negociaciones para el establecimiento
de un Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que abarcaría a todo el hemisferio excepto Cuba, y
sería la zona de libre comercio más grande del mundo.
Esta propuesta, concebida e impulsada por Estados Unidos, sería básicamente una extensión del Tratado de
Libre Comercio de Norteamérica (TLC). Los negociadores de los 34 países involucrados no estarán solos, pues a Miami también vendrán miles de manifestantes de todas las Américas para protestar contra el modelo
neoliberal que representa el ALCA.

El por qué de las protestas

Las protestas las convoca la Alianza Social Continental, un foro de organizaciones y movimientos sociales progresistas. En su convocatoria, la Alianza describe el saldo del TLC como funesto y que por lo tanto no se puede esperar otra cosa del ALCA.

"A pesar de las promesas de crecimiento del empleo y de mejoramiento de las condiciones de vida para los pobres, el TLC resultó en pobreza creciente, salarios estancados o decrecientes, erosión de la protección de los consumidores, creciente desigualdad y reducción en el número de buenos trabajos. Mientras persisten violaciones a los derechos fundamentales de los trabajadores, incluyendo el derecho a organizarse y negociar colectivamente."
Denuncia la Alianza que bajo el TLC "la calidad del ambiente se ha deteriorado debido a la ausencia de regulaciones aplicables. Campesinos y comunidades rurales en México, Canadá y los Estados Unidos han sido devastadas por las políticas de bajos precios de los commodities impuestas por los acuerdos comerciales y el creciente control de nuestro sistema alimentario por parte de las multinacionales del agronegocio. Los nuevos derechos de los inversionistas protegidos por el TLC proveyeron a las corporaciones el poder de desafiar las leyes democráticas de interés público en tribunales comerciales secretos."

Estados Unidos pretende insertar en el ALCA unas llamadas "protecciones para inversionistas" que le permitirían a corporaciones demandar a gobiernos cuando las cosas no vayan a su manera. Los países firmantes también deberán eliminar las políticas económicas que favorezcan a las empresas locales sobre
las extranjeras.

También se busca liberalizar la industria de servicios. Por "servicios" se entiende una amplia variedad de actividades, incluyendo la educación, la salud, el suministro de agua potable, la energía, los servicios postales y cualquier otro producto no-físico que compramos. Bajo tal "liberalización" los servicios esenciales no serán derechos humanos sino simples mercancías disponibles sólo al que mejor pague por ellas. Por ejemplo, esto puede llevar a la privatización total de cárceles y escuelas en todo el hemisferio. Una vez se privaticen, sus nuevos propietarios comenzarán a eliminar gastos que no consideren esenciales, como visitas médicas a los presos o el mantenimiento de las escuelas.

"Lo que propone EE.UU. es una liberalización total de los términos de inversión, equiparando el trato hacia los capitales transnacionales al de los capitales nacionales e incluso elevando los derechos de las empresas extranjeras por encima de la ley y la Constitución Nacional", advirtió el intelectual argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz, en un análisis publicado en el periódico Página 12. "Pasarían a la historia instrumentos claves de una política de desarrollo autóctono, como son el ‘compre nacional’, requisitos de empeño o de protección a la salud y el medio ambiente y preferencias hacia determinadas zonas o sectores del consumo y producción como cooperativas, empresas recuperadas, pequeños y medianos empresarios, mujeres y pueblos originarios."

"Con el ALCA, la acción afirmativa del Estado en resguardo de los derechos de la población a la educación, la salud, la tierra y el agua quedaría sujeta a los intereses supuestamente superiores de las empresas transnacionales, y cualquier conflicto sería automáticamente dirimido en una cuasi-jurisdicción constituida, entre otros, por las propias empresas demandantes", sentenció Pérez Esquivel.

Para el analista estadounidense James Petras, los mecanismos del ALCA son un peligro para la democracia
y autodeterminación de los pueblos del hemisferio. "El ALCA implica la transferencia de soberanía a una comisión ALCA dominada por EEUU. Esta comisión establecerá el armazón legal, económico y político para la implementación a largo plazo y gran escala de los intereses imperiales estadounidenses. El ALCA conducirá a la cesión de todas las funciones legislativas y ejecutivas Latinoamericanas y su subordinación total a un ALCA controlado por EEUU."

"La meta económica inmediata del ALCA será privatizar las restantes áreas lucrativas de propiedad nacional: el petróleo y las telecomunicaciones venezolanas, mexicanas y ecuatorianas y la privatización de la sanidad pública, la educación y los servicios sociales. El ALCA también significará la protección continuada de los sectores agrícolas e industriales estadounidenses no competitivos, la subvención continuada a los exportadores estadounidenses – y la monopolización del comercio – para privilegiar a los exportadores estadounidenses por encima de los productores asiáticos y europeos."

La oposición popular al ALCA se hizo sentir en Bolivia la semana pasada, cuando allá se celebró la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado. Sólo semanas antes, el pueblo boliviano le había asestado un golpe certero al neoliberalismo con un alzamiento pacífico pero duramente reprimido que resultó en 80 muertes y en la renuncia del presidente Gonzalo Sánchez de Losada.
Paralelo a la Cumbre organismos de sociedad civil y pueblos indígenas llevaron a cabo un Encuentro Social Alternativo en el que los participantes redactaron una serie de demandas al nuevo presidente Carlos Mesa y a los demás jefes de estado que estaban de visita.

El parlamentario Evo Morales presentó las demandas a los jefes de estado en la Cumbre. Con respecto al ALCA, la demanda fue inequívoca: "Nos negamos a la firma del ALCA, habida cuenta que es un sistema perverso que, entre otras muchas calamidades, nos inundará aún más de productos extranjeros, que acabarán de fundir la poca producción que tenemos, y que no nos permite competir libremente en mercados mayores, habida cuenta la política
subvencionista de los Estados Unidos de América y su política de presión sobre el resto de los países."

"Señores Presidentes. Escuchen a los pueblos de América. Suspendan las negociaciones del ALCA. El ALCA es la aplicación de un modelo neoliberal que ha profundizado la pobreza y la exclusión social. Sabemos que el ALCA tiende entre otras cosas a permitir la libre explotación de los recursos naturales nuestros, por medio de las transnacionales. Sabemos que ese tratado será la ruina económica, cultural y ecológica de la región y no queremos formar parte de eso."

Todos los mandatarios presentes aplaudieron el mensaje, menos el mexicano Vicente Fox y el español José María Aznar, ambos conocidos por su activismo en favor de todo que Estados Unidos apoye.

Libre comercio y militarismo

Varios observadores trazan una relación entre el neoliberalismo y el militarismo en las Américas. "Para defender el ALCA como un proyecto de re-colonización, los constructores del imperio estadounidense están militarizando la región por medio del Plan Colombia, construyendo extensas redes de bases militares y
aumentando los contactos político-personales que suman a funcionarios militares por la vía de ‘maniobras militares conjuntas’", dice Petras.
"El aumento del conflicto social y de la insurgencia generalizada de las masas populares no es sólo una respuesta a las pasadas y presentes depredaciones sinó al futuro proyecto de re-colonización, que implica el control de los recursos energéticos (como el gas Boliviano), la expulsión y desarraigo del campesinado rural y la "solución final" a la autodeterminación nacional y la soberanía popular."

Por su parte, Pérez Esquivel sostiene que el ALCA es mucho más que un simple tratado comercial y que no debe ser visto de forma aislada, ya que "forma parte de un proyecto de dominación que abarca además la ‘integración’ de las fuerzas armadas de la región -objetivo preciso de los recientemente suspendidos ejercicios militares ‘Aguila III’-, el condicionamiento permanente del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y demás ‘acreedores’ de la deuda eterna y las fuertes presiones del gobierno de EE.UU. en contra de las posiciones avanzadas por Argentina y el resto del Grupo de los 22 en la Oorganización Mundial de Comcercio."

Resistencia y esperanza

La resistencia contra el ALCA va en continuo aumento. En abril de 2001 decenas de miles protestaron en Ciudad Quebec cuando tomó lugar allá una reunión de sus negociadores. En septiembre del año pasado unos diez millones de brasileños votaron contra el ALCA en un referendo informal gestionado por 60 organizaciones
populares. Luego en noviembre los negociadores se reunieron en Quito para otra conferencia ministerial, y se encontraron con multitudinarias protestas en las calles de la ciudad.

Mientras tanto, en El Salvador se dan masivas marchas en contra de la privatización de la salud y el seguro social. Y los salvadoreños sí que saben de este asunto, pues con la privatización de la telefonía y la energía vieron sus facturas de teléfono duplicarse y sus facturas de electricidad quintuplicarse. Y por toda Centroamérica los sectores populares se están organizando contra el hermanito menor del ALCA, el Tratado de Libre Comercio de Centroamérica con Estados Unidos, cuyas negociaciones la administración Bush quiere concluir el próximo mes.

"Nosotros defendemos modelos de comercio que incluyen responsabilidades – no solo derechos – para las corporaciones; protegen a los derechos de los trabajadores, la salud, la seguridad, la agricultura familiar, las mujeres, los consumidores y el medio ambiente; y que promueven un desarrollo sustentable, equitativo y democrático", declara la Alianza Social Continental. "Nos unimos a los pueblos de todas las Américas en oposición al fracasado modelo del TLC que ahora es propuesto para el ALCA. Proponemos un modelo alternativo, justo, sostenible que garantice la protección de las condiciones de vida de la gente

  * Ruiz Marrero es un periodista puertorriqueño.
Es catedrático (Research Associate) del Instituto de Ecología Social y becado (Fellow) de la Society of Environmental Journalists y el Environmental Leadership Program.

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