Política

Evaluación crítica de la nueva ‘Estrategia de Seguridad Nacional’ de la Administración Bush

.El belicismo, los preparativos para la guerra y las amenazas de violencia que proceden de Bush, Cheney, Rumsfeld, Rice y otros 'halcones' de la Casa Blanca y del Pentágono son, por sí mismos, violaciones del Derecho Internacional y constituyen crímenes contra la paz.

Por Carl Messineo y Mara Verheyden-Hilliard

El belicismo, los preparativos para la guerra y las amenazas de violencia que proceden de Bush, Cheney, Rumsfeld, Rice y otros ‘halcones’ de la Casa Blanca y del Pentágono son, por sí mismos, violaciones del Derecho Internacional y constituyen crímenes contra la paz  

"La política de guerra preventiva y la amenaza de un nuevo asalto militar contra Iraq violan la legislación interna de EEUU y el Derecho Internacional. El belicismo, los preparativos para la guerra y las amenazas de violencia que proceden de Bush, Cheney, Rumsfeld, Rice y otros ‘halcones’ de la Casa Blanca y del Pentágono son, por sí mismos, violaciones del Derecho Internacional y constituyen crímenes contra la paz".

George Bush ha declarado su intención de lanzar una guerra "preventiva" contra Iraq y está buscando en la actualidad forzar a la comunidad internacional, a NNUU y al Congreso al acatamiento y la sumisión. Al tiempo que algunos miembros del Congreso corren para mostrar su obediencia y algunos estados miembros de NNUU se alinean para recibir anticipadamente los despojos de la guerra, la Administración está lanzando una campaña para convencer al pueblo de EEUU de que se conforme y financie con su dinero y su sangre esta guerra lanzada para la conquista en beneficio de los intereses corporativos y petroleros que forman la verdadera base electoral de Bush.

La guerra preventiva de Bush es una guerra de agresión. La política estadounidense de apoyar la guerra no se corresponde con el gobierno de la ley sino con el gobierno de la fuerza.

Pero ninguna resolución de NNUU o del Congreso puede legitimar una guerra ilegal. Al respaldar una empresa criminal, con el apoyo de sus votos están incurriendo en una ratificación deliberada haciéndose cómplices y responsables de una acción ilegal.

Una guerra de agresión viola la Constitución de EEUU, la Carta de NNUU y los principios del Tribunal de Nüremberg. Viola igualmente la ley humanitaria colectiva que reconoce el inconmensurable daño y el inconcebible sufrimiento humano [que se produce] cuando un país se compromete en una guerra de agresión para anteponer lo que su gobierno percibe como intereses nacionales.

La ‘Estrategia de la Seguridad Nacional’: anteproyecto del imperio global

El 20 de septiembre de 2002, la Administración Bush hizo público su anteproyecto para la dominación global y las incesantes intervenciones militares en su declaración política global titulada "Estrategia de Seguridad Nacional de EEUU".

La Estrategia de Seguridad Nacional expone las ambiciones del complejo de la industria militar estadounidense para seguir siendo la superpotencia mundial con capacidad de dominio político, económico y militar e impedir que cualquier otra entidad internacional o unión de estados "persiga un desarrollo militar con la esperanza de superar o igualar el poder de EEUU".

Los planes estratégicos elevan el libre comercio y el libre mercado al rango de "principio moral […] y libertad real" y respaldan una estrategia de conquista global y absoluta sirviéndose de la Organización Mundial de Comercio, el Acta de Libre Comercio de las Américas (ALCA), el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, entre otros mecanismos.

The Washington Post informa que la Estrategia de Seguridad Nacional otorga a EEUU "un papel casi mesiánico" en su búsqueda del dominio global".

La Estrategia de Seguridad Nacional confirma y elabora lo que se ha reflejado en la revista Nuclear Posture de enero de 2002, al respecto de que la Administración Bush mantiene una política de guerra preventiva que contempla el uso de armas de destrucción masiva no convencionales como primera medida en un ataque.

Invirtiendo la lógica

La política de guerra preventiva de Bush es una guerra sin causa justa. Desde el marco del Derecho Internacional y tras siglos de derecho consuetudinario, una guerra preventiva puede justificarse como un acto de auto-defensa solo cuando existe una amenaza inminente y genuina de ataque físico.

La guerra preventiva de Bush contra Iraq ni siquiera pretende prevenir un ataque físico. Pretende prevenir una amenaza que ni se ha declarado ni se ha formulado. Iraq no ha lanzado amenazas de ataques contra EEUU. Es EEUU quien únicamente amenaza con la guerra.

No se trata de una guerra por el desarme. Es EEUU quien ha almacenado armas nucleares, biológicas y químicas. Es EEUU quien está amenazando directamente con utilizar esas armas contra otro país. Es EEUU quien ha bombardeado Iraq implacablemente durante más de diez años matando a muchísimos civiles inocentes.

La Administración Bush transforma la lógica a su favor torciendo la realidad con el fin de crear un pretexto para su guerra de agresión. La Administración estima que el requisito necesario de una amenaza inminente de ataque puede hallarse en el hecho de que no hay evidencias de un ataque inminente, y por ello, la amenaza es aún más siniestra porque es una amenaza oculta. La ausencia de amenaza se convierte, así, en la amenaza, lo que deriva en causa para la guerra.

De acuerdo con las propias afirmaciones del gobierno de EEUU, el 80% de la capacidad armamentística de Iraq fue destruido por EEUU en la anterior Guerra del Golfo y posteriormente el 90% de la restante capacidad mediante el proceso de inspecciones de armas.

No hay evidencia de que Iraq tenga capacidad de atacar EEUU, mucho menos de que tenga intención de llevar a cabo tal ataque.

La propuesta de guerra de Bush: contra la Constitución, la Carta de NNUU y el Derecho Internacional

La política de guerra preventiva y el propuesto ataque contra Iraq no pueden justificarse al amparo de ninguna ley establecida. La política de guerra preventiva y la amenaza de un nuevo asalto militar contra Iraq violan la legislación interna de EEUU y el Derecho Internacional. El belicismo, los preparativos para la guerra y las amenazas de violencia que proceden de Bush, Cheney, Rumsfeld, Rice y otros halcones de la Casa Blanca y del Pentágono son, por sí mismos, violaciones del Derecho Internacional y constituyen crímenes contra la paz.

El artículo VI de la Constitución de EEUU establece que los tratados [internacionales] ratificados, como el de la Carta de NNUU, son "la ley suprema de la tierra".

El artículo 1 de la Carta de NNUU establece que "los propósitos de NNUU son […] mantener la paz internacional y la soberanía, y para tal fin: tomar medidas colectivas efectivas para la prevención y desaparición de las amenazas a la paz, y para la supresión de los actos de agresión u otras perturbaciones de la paz, y para promover por medios pacíficos y de conformidad con los principios de la justicia y el derecho internacional, resoluciones o arreglos de las disputas internacionales o de situaciones que pudieran conducir a perturbar la paz".

El artículo II declara que todos los estados miembros "deberán actuar de acuerdo con los siguientes principios:
"Todos los miembros deben arreglar sus disputas internacionales por medios pacíficos de tal modo que la paz internacional, la seguridad y la justicia no se pongan en peligro".

"Todos los miembros deberán abstenerse en sus relaciones internacionales de amenazar o usar la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado, o de cualquier otro modo inconsecuente con los propósitos de las NNUU".

Bajo este marco, los actos de agresión -como la amenaza de ataque de Bush- deben ser suprimidos y la fuerza debe usarse solo como recurso último e inevitable.
La Carta de NNUU se promulgó en 1945 al término de la devastadora y dramática Segunda Guerra Mundial. La Carta se promulgó para poner fin a los actos de agresión "para salvar a las generaciones venideras del azote de la guerra que por dos veces en nuestro tiempo ha traído pesares inenarrables al género humano".

Las disputas que puedan conducir a la perturbación de la paz deben ser resueltas por ‘medios pacíficos’.

El capítulo VI de la Carta de NNUU, "Arreglo pacífico de las disputas" requiere a los países para "en primera instancia, buscar una solución mediante la negociación, la información, la mediación, la conciliación, el arbitrio, la resolución judicial, el recurso a las agencias regionales o al acuerdo, u otros medios pacíficos de su propia elección".

Ninguna resolución del CS puede legitimar una ‘guerra preventiva’

Bush ha solicitado al CS de NNUU que apoye la ejecución de la política de su Administración de guerra de prevención potencialmente nuclear, como si dicho CS pudiese respaldar una guerra de agresión. El CS de NNUU carece de autoridad legal para otorgar tal permiso. El CS de NNUU, mediante un voto afirmativo o mediante la aquiescencia con la política de Bush no puede abrogar su propio mandato. Ninguna acción colectiva de los 15 miembros permanentes y temporales del CS de NNUU puede legalmente violar la Carta que es la única fuente de su autoridad colectiva.

Ello queda claro en la propia Carta de NNUU que establece en al artículo 24 que "En cumplimiento de estas obligaciones, el CS debe actuar de acuerdo con los Propósitos y Principios de Naciones Unidas". En tanto que existen procedimientos por medio de los cuales el uso de la fuerza colectiva puede ser autorizado por el CS para mantener o restaurar la paz internacional (artículos 41 y 42), dichos procedimientos no deben ser utilizados para respaldar agresiones que violan el propósito primero de la Carta de NNUU. El artículo 51 de la Carta de NNUU reconoce el derecho a la autodefensa "si un ataque armado tiene lugar contra uno de los miembros de NNUU hasta que el CS tome las medidas necesarias para mantener la paz y la seguridad internacionales".

Ninguna de las provisiones permiten la autorización a los planes de guerra de Bush ni a la estrategia de atacar primero. Cualquier resolución que autorice una guerra preventiva de agresión debe ser considerada ‘ultra vires’ o nula e inválida.

La propia publicación de la doctrina de guerra preventiva de Bush e incluso la amenaza de lanzar una guerra contra Iraq son, por si mismos, una violación del Derecho Internacional [constituyendo] un crimen contra la paz, definido por la Carta de Nuremberg como "Planear, preparar, iniciar o lanzar una guerra de agresión o una guerra en violación de los tratados, acuerdos o garantías internacionales".

Responsabilidad por Crímenes de Guerra

Ni el Congreso ni el presidente tienen derecho a comprometer a EEUU en una guerra de agresión y cualquier voto de respaldo, lejos de legalizar o legitimar los planes de guerra global, sirven únicamente como ratificación de los Crímenes de Guerra.

Bajo los principios de responsabilidad universal establecidos en Nüremberg, "el hecho de que una persona que haya cometido un acto que constituye un crimen desde el punto de vista del Derecho Internacional, actúe como jefe de Estado o responsable de gobierno no le exime de responsabilidad según la legislación internacional.

La ejecución de sanciones económicas por las administraciones de Bush padre, Clinton y Bush hijo, que han causado las muertes de más de un millón de personas, fundamentalmente menores y ancianos, es igualmente sancionable como crimen contra la humanidad según la Carta de Nüremberg y el Estatuto del Tribunal Penal Internacional [definido] como "el castigo intencionado sobre las condiciones de vida, […], la privación de acceso a los alimentos y a las medicinas calculado para producir la destrucción de parte de la población.

La Administración Bush ha rechazado el Tribunal Penal Internacional firmado por más de 130 países. Este rechazo constituye una admisión de la conciencia de la Administración de culpabilidad y [de albergar] intenciones criminales. La Administración Bush actúa con indiferencia consciente ante las leyes humanitarias y con una declarada intención de evitar la responsabilidad por sus crímenes en el marco de la legislación internacional relativa a los crímenes de guerra y contra la humanidad. La Estrategia de Seguridad Nacional promulgada por la Administración Bush declara que EEUU "tomará las acciones necesarias para garantizar que nuestros esfuerzos para alcanzar nuestros compromisos de seguridad global y de proteger a los estadounidenses no sean deteriorados por potenciales investigaciones, enjuiciamientos o procedimientos judiciales [ejercidos] por el Tribunal Penal Internacional, cuya jurisdicción no alcanza a los estadounidenses y no aceptamos".

Guerra interminable, agresión y terror

Una vez que esta política de guerra de agresión preventiva sea invocada por la Administración Bush para justificar ataques no provocados contra centros de población en Iraq, la doctrina será utilizada por los halcones de la Administración con posterioridad y será igualmente adoptada internacionalmente por otras naciones e individuos como justificación para el uso preventivo de la violencia catastrófica contra centros de población en cualquier parte del mundo. La legitimación de las guerras preventivas de agresión será utilizada para justificar ataques contra centros de población de EEUU y ocasionará mayor violencia a las ciudades y a la población de EEUU por las acciones que el gobierno ejerce en su nombres sin su consentimiento debido.

El riesgo de sufrir daños debido a esta doctrina, desde luego, no se distribuye equitativamente entre todos los residentes de EEUU. Aquellos que perderán sus vidas luchando en guerras de agresión serán los jóvenes, en buena parte, personas de color y aquellos que se alistan en el ejército de EEUU a causa de sus escasas oportunidades económicas. Aquellos cuyo bienestar y seguridad derivan de las transacciones de la guerra, del aumento de los precios del petróleo causado por la inestabilidad global o por la conquista de las regiones petrolíferas, y de la constante reconstrucción y el constante rearme necesarios para llevar a cabo guerras interminables contra innumerables pueblos acusados de ser amenazas imperceptibles, esos, dispondrán de los medios para aislarse, protegerse y tener aún mayor seguridad.

La guerra preventiva no parará en Iraq. Las intervenciones militares constantes son necesarias para aplicar la estrategia de dominación global política, económica y militar defendida por Bush. Sólo cuatro días después de los ataques del 11 de septiembre, la CIA presentó su "Lista de ataques internacionales" en el que se identificaban a numerosos países sobre los cuales la CIA quería permiso para atacar. Bush aprobó la lista de la CIA y autorizó la cobertura inmediata para ejecutar operaciones letales en más de 60 países.

Tomar las calles

En tanto que [la Administración de] EEUU va contra la paz ejecutando su declarada política de dominación global y de abiertas intervenciones militares, es urgente que el pueblo de EEUU actúe.

El Congreso no parará esta política de guerra agresiva y dominación global. Muchos congresistas están bien retribuidos por los beneficios de la guerra y de sus patrocinadores corporativos que ven la dominación militar de EEUU como el mecanismo para fortalecer sus intereses, para explotar el trabajo humano a cambio de hambre en el exterior y para reducir los salarios en el interior, para minar vastas fuentes de recursos medioambientales globales y para imponer y expandir la riqueza de su libre mercado.

El marco constitucional de EEUU establece que con independencia de quien ostenta temporalmente la responsabilidad del gobierno, todos los poderes pertenecen al pueblo. Ha llegado el momento de que el pueblo excluya de las riendas del poder a aquellos que han declarado su intención de actuar violando todas las leyes por las que el ser humano ha luchado, para poner fin a la conflagración global y para prohibir las guerras de agresión.

Cuando las leyes no disuaden al gobierno, el pueblo debe hacerlo. Tenemos que tomar las calles masivamente en actos de resistencia espontáneos y organizados. El mensaje debe transmitir claramente que si la Administración Bush rechaza atenerse a la legislación interna de EEUU, a la Carta de NNUU, al Derecho Internacional, a todos los principios de conducta justa reconocidos, entonces el pueblo consciente de EEUU demandará que se atenga. Y el mensaje debe ser que el pueblo de EEUU no permitirá a la Administración Bush que malgaste la sangre del pueblo de EEUU y del pueblo de Iraq, que no es nuestro enemigo, en una innecesaria guerra por el petróleo.

* 7 de septiembre de 2002, ANSWER.
Traducción de Loles Oliván, CSCAweb ( www.nodo50.org/csca )

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