Política

La Lucha Continental Contra el ALCA

Balance y diagnóstico de la situación de la campaña realizada hasta ahora, del contexto político y social del continente, y del proceso oficial; a partir de ahí, lo que debería ser nuestra estrategia y nuestras tareas para el siguiente periodo.

Por Héctor de la Cueva

Balance y diagnóstico de la situación de la campaña realizada hasta ahora, del contexto político y social del continente, y del proceso oficial; a partir de ahí, lo que debería ser nuestra estrategia y nuestras tareas para el siguiente periodo.

Apuntes para una Reflexión estratégica sobre la Nueva etapa en la Lucha Continental Contra el ALCA.

Los resultados ambivalentes de la octava cumbre ministerial realizada en Miami, que analizamos más adelante, junto con otros elementos que se desarrollan en la región crean un nuevo escenario para lo que se mantiene hasta ahora como la "recta final" de las negociaciones del ALCA en el 2004 y por lo tanto para la lucha que ha venido dando la Alianza Social Continental (ASC) en este terreno. Ello exige un replanteamiento estratégico de nuestra parte que deberá culminar en el encuentro hemisférico que sostendremos en La Habana a fines de enero. El presente documento pretende brindar algunos elementos de partida para esta reflexión. El documento está dividido en dos partes: en la primera, se intenta un apretado balance y diagnóstico de dónde estamos, es decir, de la situación de la campaña realizada hasta ahora, del contexto político y social del continente, y del proceso oficial; en la segunda parte, se intenta a partir de ahí esbozar lo que debería ser nuestra estrategia y nuestras tareas para el siguiente periodo.

En donde Estamos: La ASC y la Campaña


1) Esquemáticamente -y todo esquema sirve para ordenar, pero tiene evidentemente sus limitaciones- podemos decir que después de Miami se ha abierto una "tercera (y definitiva?) etapa" en la lucha contra el ALCA que emprendimos en Belo Horizonte en 1997. Rápidamente podríamos señalar que en la primera etapa que arrancamos ahí – y que pasó por la Primera Cumbre de los Pueblos en Santiago de Chile, y por varios otros eventos, iniciativas y reuniones en Costa Rica, Toronto, etc.- definimos los ejes de nuestra oposición al proyecto del ALCA; construimos las bases de la Alianza Social Continental (como un hecho inédito que quizás no hemos valorado en toda su dimensión); le fuimos dando a ésta cierta organicidad sin abandonar su carácter abierto, diverso y horizontal; iniciamos la difusión y educación sobre la amenaza que representa el ALCA, y le colocamos un contrapeso social altamente representativo.

2) Podríamos decir que la "segunda etapa" – y vamos a detenernos naturalmente más en ésta- se inició con la Segunda Cumbre de los Pueblos en Quebec y concluyó este noviembre de 2003 en Miami. Algunos elementos de balance de esta etapa que termina serían los siguientes:
a) En Quebec se consolidó una visión común respecto a que el ALCA no tiene "enmienda", es decir, una visión claramente opuesta o alternativa a este proyecto hemisférico de "libre comercio".
b) Como se mostró en Quebec mismo, creció significativamente la capacidad de acción y la representatividad social a partir de un mayor involucramiento de actores sociales y nacionales que no se habían incluido antes en esta lucha. En los meses que siguieron a Quebec esto fue todavía más relevante.
c) En Quebec, sin embargo, decidimos que no bastaba la "representatividad", sino que había que llevar la información y la lucha contra el ALCA a más amplios sectores de la población, a las bases de las organizaciones, que debíamos estimular una mayor participación de la población para que hiciera oír su voz no sólo a través de los representantes de las organizaciones sociales sino de manera directa. Así, resolvimos lanzar la iniciativa de una Consulta Popular Continental que nos facilitara y al mismo tiempo nos obligara a cumplir los objetivos anteriores, además de ganar legitimidad. La discusión de esta iniciativa llevó a plantear la necesidad no sólo de una consulta, sino de toda una campaña instrumentada a su alrededor. Ello condujo a lanzar iniciativas organizativas nacionales y hemisféricas que permitieron el involucramiento de más fuerzas sociales en cada país y se reflejó en la creación de la Coordinación Continental de la Campaña contra el ALCA, sobre la base en gran medida de la ASC pero incluyendo a más redes, organizaciones y países, ganando además una dinámica mucho más activa. Al mismo tiempo, sin embargo, esto ha provocado un cierto traslape, una cierta ambigüedad o duplicidad, o cierta "esquizofrenia" dicen algunos, entre el rol de la Campaña y la ASC que habrá que resolver.
d) Al discutir la Consulta quedó claro que no era posible un plebiscito en las mismas fechas a escala continental ni de la misma forma, así que se planteó como un proceso flexible y largo. Este ejercicio culminó en Miami con un informe. Es claro a estas alturas que el proceso no sólo fue flexible y diverso, sino también muy desigual en sus resultados. En algunos países se desarrolló con éxito mientras que en otros o no se llegó a aplicar o no alcanzó a tomar la dimensión que se esperaba. Puede haber detrás de esto muchas razones: las diferentes condiciones políticas y sociales en cada país, la desigual fuerza de las organizaciones involucradas, la falta de involucramiento de éstas en algunos casos, el que las redes internacionales no hayan hecho un mayor esfuerzo o no hayan podido "bajarlo" a sus bases a escala nacional, la no correspondencia de la iniciativa con las prioridades del movimiento o la incomprensión de la utilidad de una iniciativa de este tipo en algunos países, etc.
e) Sin embargo, puede afirmarse que a pesar de lo arriba señalado la iniciativa de la campaña y la consulta sí permitió en este periodo dar un salto en el conocimiento público del tema, ganar visibilidad, llevarlo y hacer participar a importantes sectores populares en muchos países, educar sobre sus alcances y consecuencias, contribuir a la articulación multisectorial, facilitar el pasar a acciones mayores en algunas regiones, conectarlo con otros temas sensibles de las luchas populares, etc. Definitivamente la lucha contra el ALCA tiene hoy una base más sólida y un alcance muy superior al que tenía en el periodo anterior. En ese sentido, la campaña y la consulta han permitido avanzar.
f) A nivel parlamentario se hicieron también avances, aunque ciertamente no se ha conseguido articular un frente parlamentario a nivel continental más estable y actuante.
g) El monitoreo de las negociaciones y la alimentación de las alternativas han funcionado con regularidad, si bien la discusión de Alternativas para las Américas no está aún suficientemente socializado.
g) Los recientes acontecimientos de Miami mostraron que aun en Estados Unidos se desarrolla fuertemente el movimiento contra el ALCA y que la presión social está jugando un papel en las contradicciones evidenciadas en las negociaciones oficiales.

El contexto


3) En este mismo periodo, la campaña contra el ALCA coincidió con una nueva ola de luchas populares y de resistencia a la globalización neoliberal en el continente. En Canadá, se han desarrollado luchas de resistencia contra la privatización de servicios públicos; en Estados Unidos mismo hemos visto enormes movilizaciones contra la guerra, contra la migración y de resistencia a las citas de los organismos multilaterales; en México, se ha desarrollado una significativa lucha del movimiento campesino por la soberanía alimentaria y contra el TLC, así como una ya larga lucha, exitosa hasta ahora, contra la privatización de la industria eléctrica, que se expresó recientemente el 27 de noviembre en una enorme movilización de 200 mil personas que unió a un amplio espectro social y político contra el neoliberalismo; en Centroamérica, se han dado movimientos contra la privatización de la seguridad social, contra el Plan Puebla Panamá y, en menor medida desafortunadamente, contra el TLC con estados Unidos; en Colombia, a la larga situación de guerra, se viene sumando un reavivamiento del movimiento popular; en Venezuela, sectores populares mayoritarios continúan resistiendo los intentos de Estados Unidos y sus aliados para volver a colocar a ese país bajo sus dictados; en Ecuador, el movimiento indígena y popular se ha anotado éxitos importantes y ahora enfrenta la ruptura con el gobierno que ayudaron a llevar al poder; en Brasil, el movimiento campesino, el movimiento sindical y popular es tan fuerte que ha conseguido avanzar como nunca incluso en la esfera política; en Argentina, las nuevas experiencias de resistencia y organización popular continúan siendo una esperanza frente al desastre neoliberal; en Bolivia, se ha vivido una revuelta popular en defensa de la soberanía sobre los recursos naturales, y contra el ALCA, que hizo caer al gobierno títere de Washington y ha inyectado entusiasmo a la lucha de resistencia en todo el continente; la victoria de Cancún contra la OMC logró poner en cuestión la agenda neoliberal de "libre comercio" y sus instituciones, y constituye un piso favorable para las luchas que vienen en este terreno, como ya se mostró en Miami a pesar de que pretendieron alejar ese fantasma.

4) Estos avances del movimiento social se han traducido incluso en cambios importantes en el escenario político del continente. Venezuela mantiene un gobierno que, más allá de las aproximaciones políticas con que se le vea, es claramente independiente de la voluntad de Washington; en Ecuador, el movimiento popular consiguió tener el peso suficiente para hacer ganar las elecciones a un gobierno "aliado" que sin embargo ahora lo ha defraudado; en Brasil, un gobierno, el de Lula, surgido del campo obrero y popular con un triunfo histórico en el país más importante de América Latina, representa una enorme oportunidad y enfrenta al mismo tiempo el enorme reto y responsabilidad de estar a la altura de brindar una política alternativa al modelo neoliberal en su país y a la estrategia hegemonista de Estados Unidos en el continente; en Argentina, un nuevo gobierno surgido de la mayor crisis que haya vivido ese país se ha venido alineando a una política no subordinada a Estados Unidos en el marco del bloque del Mercosur con Brasil; en Bolivia, como ya señalamos, el movimiento popular logró sacudir al país de un gobierno contrario a sus intereses y ahora es un vigilante de enorme peso sobre el nuevo gobierno que está llamado a desarrollar también una política independiente. El conjunto de estos cambios políticos señala claramente un nuevo escenario, sin garantías, pero mucho más favorable para el movimiento social que en el pasado.

El proceso oficial

5) A pesar de la evolución descrita en el escenario político y social, y la presión ejercida por la campaña contra el ALCA hasta hace poco tiempo los gobiernos sólo se habían "esforzado" en presentar el proceso como algo un poco más "transparente", en dar a conocer los borradores del texto en negociación más "oportunamente" e intentar simular una preocupación mayor por la "participación" de la sociedad civil. Ciertamente, se había conseguido que los gobiernos se sientan, y estén, más vigilados.

Sin embargo, ahora no hay duda de que el escenario en el que se venían desarrollando las negociaciones del ALCA ha sido trastocado. A las contradicciones que venían haciendo de por sí lento el proceso, sobre todo entre el Mercosur y Estados Unidos, se sumó el "efecto Cancún". El surgimiento de un bloque de países del Sur que mostró, con todas sus inconsecuencias y limitaciones, que era posible no seguir ciegamente los deseos y la agenda de las grandes potencias, colocaba en un terreno más favorable para los países del sur las negociaciones del ALCA. Ciertamente, de manera inmediata Estados Unidos se lanzó con éxito a dividir en América Latina ese bloque y ha conseguido restar a varios países y sumarlos al séquito de sus gobiernos incondicionales. En los hechos, Brasil, Argentina y Venezuela están solos en la posibilidad de una visión alternativa a la de Estados Unidos, y aun entre el Mercosur y Venezuela existen diferencias. Por supuesto, no se trata de países menores y su capacidad de arrastre puede ser importante, porque además por distintas razones algunos otros gobiernos pueden de manera pragmática aprovechar las circunstancias para colocar sus intereses en la mesa no siempre coincidentes con Washington.

La cumbre de Miami mostró claramente el carácter ambivalente o contradictorio de la actual situación. Para no entrar a un análisis detallado de los resultados, reproducimos simplemente partes de la declaración que la ASC adoptó en Miami:

"La Declaración final de la Octava reunión de los ministros del ALCA en Miami ha venido a confirmar el fracaso del proyecto original del ALCA, no obstante los esfuerzos que se hacen para presentar un supuesto fin del estancamiento de las negociaciones y un éxito de la reunión ministerial, buscando alejar el fantasma de Cancún. La realidad es que la falta de consenso presente en la reunión de la OMC en Cancún también lo ha estado en Miami. Vuelve a constatarse que el gobierno de Estados Unidos no tiene ya más la capacidad de imponer su agenda íntegra como ‘consenso’ general.

"A la vez, sin embargo, la ‘salida’ encontrada puede resultar quizás más peligrosa que el esquema original, puesto que además de mantener los plazos y las formas antidemocráticas para la consecución del ALCA, propone ahora un esquema flexible’ de negociación que traslada al ámbito bilateral las definiciones que no sean posibles de alcanzar en el mínimo común y deja a muchos países en una posición de negociación más desventajosa con Estados Unidos. Sobre todo se mantienen como posibles de ser negociados todos los temas, es decir, el peligro de que más allá del intercambio comercial se impongan reglas supraconstitucionales sobre el conjunto de las economías en cuanto a inversiones, servicios, propiedad intelectual, compras gubernamentales, agricultura, etc.".

El hecho es que lo que se intenta es un ALCA "light" y "a la carta", es decir, un ALCA desprovisto inicialmente quizás de algunos de sus peores aspectos pero finalmente existente en el plazo fijado del 2005 y que además deja abierta la puerta a todavía más desiguales negociaciones bilaterales. Esto es así porque si bien es posible que algunos países mantengan hasta el final su oposición a determinados aspectos del tratado, ninguno parece estar dispuesto hasta ahora, quizás a excepción de Venezuela, a confrontarse políticamente con Estados Unidos sobre el proyecto mismo de creación de un ALCA. Esto puede ser muy peligroso en la medida en que un ALCA así parecería aceptable, más difícilmente cuestionable, al mismo tiempo que sin embargo legitimaría su existencia y a la larga significaría un marco real al cual se pueden gradualmente ir agregando los aspectos más ofensivos que ahora se quieren prevenir. La perspectiva de priorizar el fortalecimiento de bloques latinoamericanos para negociar con estados Unidos, que sostiene Brasil, puede ser positivo para los países en desarrollo en un cierto sentido, pero deja a su suerte a los países que no entren a negociar en bloque con una visión distinta y es insuficiente para plantear una alternativa global al proyecto del ALCA, lo que a la larga terminará cobrando su precio a todos.

En cualquier caso, por lo menos abiertamente a nivel de los gobiernos, no está en cuestión todavía la negociación misma del ALCA. Peor aún, todos los días continúan colocándose las piezas del rompecabezas neoliberal de "libre comercio" a través de los tratados, planes y megaproyectos bilaterales o regionales, respaldados en una creciente presencia militar norteamericana. El caso más grave es la firma del tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Centroamérica. Todo esto por supuesto pavimenta la carretera del ALCA en los hechos y está colocando ya a la mayor parte del continente bajo la égida del "libre comercio" regido por las corporaciones norteamericanas. Por si esto fuera poco, los tratados de libre comercio que comienzan a proliferar entre países latinoamericanos y la Unión Europea, en la medida en que la UE redobla sus esfuerzos para meterse a la arena de competencia en América, parecen ofrecer una pista alternativa, pero finalmente representan también el reforzamiento del modelo de "libre comercio" al que en realidad no hace contrapeso la supuesta existencia de reglas distintas de la "Europa social".

II) ESTRATEGIAS Y TAREAS PARA EL NUEVO PERIODO

Estrategia global frente al avance del "libre comercio"

6) De la evaluación y análisis del contexto hechos hasta aquí, se desprenden claramente una serie de retos y tareas, y la necesidad de replantear nuestra estrategia a partir de Miami.

Lo primero que deberíamos replantearnos es la estrategia frente al avance o los escenarios del "libre comercio" en general y frente al proceso oficial del ALCA en particular. Respecto a lo primero, quizás sería mejor decir que casi no hemos tenido estrategia. Si el "libre comercio" como tal constituye una de las principales divisas de la globalización neoliberal y avanza en diferentes carriles y escenarios, no deberíamos suponer que es posible combatirlo en uno solo. La ASC se creó en torno a la lucha contra el ALCA, y ha sido correcto y conveniente no agregar más ejes a una alianza tan amplia, tan diversa y tan delicada. Sin embargo, como mostró Cancún, la agenda, los temas, las alianzas, los actores, están necesariamente cruzados. La OMC es el escenario más global de disputa del "libre comercio" y se deriva o conecta con las iniciativas regionales o bilaterales con las que las grandes potencias compiten entre sí. La ASC participó como tal y decidió involucrarse correctamente en la batalla de Cancún, pero ciertamente aún de manera tímida. En el caso de los tratados bilaterales o subregionales, la ASC como tal ha tenido poca respuesta, a pesar de la evidente vinculación entre éstos y el avance del ALCA. Ciertamente, la ASC no puede estar saltando de un lado a otro y pretender responder puntualmente a cada negociación bilateral; esto es asunto de las fuerzas locales o subregionales, pero también es cierto que no actuar sobre estos escenarios bilaterales o globales debilita el objetivo de la lucha contra el ALCA.

El hecho es que no es posible ya más continuar teniendo una estrategia concentrada exclusivamente en torno al ALCA y no actuar sobre los otros escenarios contiguos o vinculados. También es un hecho que no es posible estar en todo y en cada caso o instancia en particular. El centro, el foco de atención de la ASC debe seguir siendo el ALCA, detenerla es la contribución a la que está llamada; pero debe adoptar una estrategia que le permita incidir en los otros escenarios.

Se trata entonces de tener, en primer lugar, una aproximación general o global a la cuestión del "libre comercio" como tal. Es usual escuchar entre gobiernos como el brasileño y aun dentro del propio movimiento que el problema es el ALCA pero no el "libre comercio". Pero como se sabe, cualquier palabra puede ser pervertida. El concepto abstracto puede prestarse a diversas interpretaciones, incluso positivas. El hecho es que, como la "globalización", el "libre comercio" tiene un significado específico en el mundo de hoy; el "libre comercio" ni es libre, porque está determinado por los intereses de las grandes corporaciones y las grandes potencias, ni implica sólo al intercambio comercial, puesto que están dirimiéndose bajo ese concepto el conjunto de las reglas de la economía mundial y sus instituciones supranacionales rectoras. El "libre comercio" es una de las divisas principales de la globalización neoliberal detrás de la cual se están imponiendo a todos los países, especialmente a los menos desarrollados, condiciones absolutamente injustas e inequitativas. Sí, estamos en contra del "libre comercio" en su significado concreto en el mundo de hoy y en sus diferentes escenarios.

Sin quitar el foco de atención y la prioridad en el combate al ALCA, la ASC debe proponerse actuar más permanentemente en el escenario de la OMC, y concertar y respaldar acciones con las fuerzas nacionales y regionales para encarar los tratados de libre comercio, lo cual incluye ahora entrar también al escenario de las relaciones con la Unión Europea (UE). Sólo de esa manera podemos dar una lucha integral y más efectiva contra la plaga del "libre comercio" que avanza todos los días socavando la soberanía de los países, poniendo más obstáculos a su desarrollo, y sumiendo en una mayor miseria y desempleo a la población.

Tal replanteamiento estratégico debe basarse sin embargo y en primer lugar en una perspectiva general antes que particular que permita dar coherencia y responder al problema sin tener que ir bailando cada vez al son que nos toquen. Se trata de asumir una campaña global contra el "libre comercio" articulándonos con todas aquellas fuerzas internacionales más allá de América con las que coincidamos y desarrollándola particularmente en nuestro continente, demostrando que ningún acuerdo entre países basado en este modelo puede ser beneficioso. La campaña bordaría no sólo en torno a un determinado acuerdo, sino que iría al fondo de lo que está en juego con el "libre comercio".


Pero más allá de la oposición a tales tratados, es fundamental avanzar en una propuesta alternativa a ese modelo. Combatir el "libre comercio" donde quiera que se presente pasa necesariamente por presentar una visión alternativa. Y no estaríamos hablando de un documento extenso como el de Alternativas para las Américas, que puede seguirse construyendo, sino de sistematizar de la manera más simple pero más integral y contundente posible lo que serían los elementos centrales de nuestras objeciones al modelo y lo que proponemos. Se trataría de acuñar un concepto simple que fácilmente identifique un modelo distinto y que facilite su difusión y su uso. Se trataría de que bajo ese concepto se levantara una especie de carta de principios de lo que, en cualquier escenario, un pueblo y un gobierno deben contemplar para no sacrificar su futuro y tener un intercambio justo con otras naciones, porque desde luego partiríamos de que no estamos en contra del intercambio y los acuerdos económicos internacionales. Se trataría de una herramienta con la que las fuerzas sociales pueden encarar a sus gobiernos en las distintas negociaciones, llegar a la opinión pública y de un instrumento central para una campaña internacional.

A falta de un concepto alternativo mejor que pueda resumirse también en dos palabras, al "libre comercio" le anteponemos el "comercio justo con derecho al desarrollo" ("comercio justo" no es suficiente para definir una alternativa a todo un modelo económico y en cierta forma lo que está negándose con ese modelo es la posibilidad de las naciones a desarrollarse; desde luego, podrían agregarse muchos apellidos como sustentable, equitativo, etc., pero entonces ya resulta un nombre kilométrico).

El "comercio justo con derecho al desarrollo" está basado en que todo acuerdo comercial o de integración económica internacional debe:
– Partir de considerar las asimetrías de las economías y la desigualdad en el desarrollo de los países firmantes de una manera específica favoreciendo a los países menos desarrollados.

– Incluir mecanismos económicos compensatorios específicos, tales como plazos y condiciones más favorables, facilidades de acceso al mercado, fondos para el desarrollo e incluso anulación o rebaja de la deuda externa.

– Reconocer el derecho de los países más pobres a excluir de las negociaciones o proteger áreas de su economía de carácter estratégico para su desarrollo (como la energía) o vitales para su sobrevivencia, como sectores de la agricultura indispensables para garantizar su soberanía alimentaria, así como su derecho a apoyar a los productores vinculados a estas áreas sin que se considere competencia desleal.

– Reconocer el derecho de los países en desarrollo a excluir de las negociaciones o proteger los servicios que constituyen derechos sociales básicos, tales como la educación, la salud y la seguridad social, así como los recursos naturales indispensables para la vida, como es el agua.

– Reconocer el derecho de cualquier país a la soberanía sobre su biodiversidad, sus productos naturales, la salud pública y el patrimonio cultural por encima de cualquier disposición regulatoria de la propiedad intelectual, de comercio o inversión.

– Diferenciar entre lo que son acuerdos de intercambio comercial y los que pretenden regular las inversiones; en este último caso, todo acuerdo sobre inversiones debe dejar sentado el derecho de todo país a regular la inversión extranjera de acuerdo a sus intereses nacionales, a no colocar los intereses de las corporaciones privadas por encima de los de la nación, a proteger y apoyar a sus productores en condiciones de competencia desigual sin que esto se considere discriminatorio para los inversionistas externos. Bajo ninguna circunstancia el ejercicio de este derecho puede ser sujeto a sanciones.

– Establecer el principio de complementariedad antes que el de competencia indiscriminada entre las naciones, para dar prioridad en el intercambio a la cooperación para el desarrollo, y al comercio y la inversión productiva que compensen las carencias del otro, satisfagan sus necesidades reales y promuevan el bienestar de la población.

– Considerar la dimensión social y ambiental implicada en todo proceso económico, incluyendo disposiciones específicas en el cuerpo de los acuerdos tendientes a proteger y promover los derechos humanos, laborales, de equidad de género, culturales, etc., y a colocar tales derechos por encima del mercado y como objeto de la actividad económica.

– Considerar la dimensión democrática, es decir, la no exclusión social y la participación, consulta y decisión de la sociedad como condición para signar cualquier acuerdo que comprometa el destino de las naciones.

– Tal plataforma de criterios o principios básicos puede ser planteada también en "negativo", es decir, "todo acuerdo que no contemple los siguientes principios no es aceptable y sólo puede resultar en graves daños al país signante: ……"

Como puede verse, estas son algunas formulaciones tentativas que parten y sistematizan simplemente lo que hemos venido escribiendo en distintos textos. Están para ser discutidas y enriquecidas, aunque la idea sería no hacer un documento demasiado extenso; de hecho, lo ideal sería una especie de "decálogo" que facilite su difusión y uso. Quizás cada punto del "decálogo" podría tener sus anexos de apoyo y desarrollo del tema. La cuestión es si algo así puede ser una herramienta útil para incidir tanto en la opinión pública como incluso en algunas instancias gubernamentales, tanto en el escenario global como en el regional y en el bilateral, es decir acuerdo por acuerdo, colocándonos tanto en oposición fundamentada a los acuerdos de "libre comercio" como en promotores de un modelo alternativo de una manera accesible y popular, es decir, sin tener que exigir a la sociedad que deba leer nuestros libros para comprendernos. Esto significa diseñar una amplia campaña de difusión global, pero también aterrizar país por país el "decálogo" para emplazar a cada gobierno a su cumplimiento.

7) Por otra parte, en el sentido de una estrategia y una campaña globales, es evidente que existen temas transversales extremadamente sensibles que cruzan los diferentes escenarios, tales como las privatizaciones, el agua, la soberanía alimentaria, los servicios, etc. Que deberían ser tomados como ejes de campañas específicas que tienen una alta posibilidad de tener impacto. Existen coaliciones internacionales que ya actúan sobre estos ejes y sería una buena forma "indirecta" de enfrentar los acuerdos con una mayor penetración social.

8) Esto nos lleva a resaltar la necesidad de buscar una mayor vinculación con las agendas sociales y nacionales concretas que están generando movimientos antineoliberales en el continente. Uno de los mayores problemas que se notan en la mayoría de países de América es la falta de conexión, prácticamente el divorcio en muchos casos, de la agenda global y la nacional. Es necesario insertar la lucha contra el "libre comercio" (sea OMC, ALCA, TLC’s) en las luchas populares específicas que se libran en todas partes contra las privatizaciones, en defensa del agua, en defensa del campo, en defensa de derechos laborales, etc.

9) Y esto nos conduce a discutir si debemos retomar una iniciativa que quedó en el olvido después de que era una de las dos "patas" sobre las que iba a caminar la ASC junto al documento de Alternativas: nos referimos a la Carta Social Continental. Si se recuerda, no se trataba de que Alternativas incluyera las reivindicaciones sociales, sino que lanzáramos la iniciativa de una Carta Social ampliamente discutida y consensada entre las organizaciones sociales del continente y que sirviera como una especie de plataforma o piso de derechos básicos que deben ser respetados, incluidos y promovidos como condición para cualquier proceso de integración o frente y como contrapeso a la realidad de la integración económica y la globalización. La idea era que ésta sirviera como "pegamento" de la Alianza Social y como una vía para llevar a la Alianza a actuar precisamente en los escenarios concretos de las luchas sociales y no sólo en abstracto sobre los acuerdos comerciales. La discusión quedó en el aire, incluso desde la concepción misma, los alcances, el diseño y el proceso que tal Carta debería tener. La pregunta es, ¿sería útil revivir esta iniciativa en el marco de nuestro replanteamiento estratégico global?

10) Si nos damos cuenta, todo esto nos conduce a otra discusión pendiente en la ASC, es decir, si debemos y podemos o no hacer transcrecer la agenda de la Alianza a otros escenarios, ejes y preocupaciones más allá de lo estrictamente hemisférico y el ALCA o, mejor dicho, si decidimos claramente actuar en los "cuartos de al lado". Esto no es algo ausente o que hayamos descuidado del todo, pero es necesario discutir y asumir muy conscientemente si la Alianza amplía su marco de acuerdo, sin perder miembros y por el contrario quizás ganando más, si puede existir un sólido consenso al respecto entre los distintos actores sociales y nacionales. Si fuese así, esto significaría darle a la Alianza un rol mayor, más activo y más abarcador en el hemisferio y desde aquí hacia otros escenarios. Pero desde luego, significa también más trabajo, más exigencias, más complejidad, más necesidad de coordinación, de elaboración , etc.

11) En particular, algunas de las cuestiones planteadas hasta aquí significan que en el plazo inmediato debemos desarrollar una política y un plan para actuar sobre las negociaciones "descarriladas" pero no muertas de la OMC; sobre cómo actuar y respaldar a nuestras contrapartes en relación a tratados bilaterales en puerta como es el de Centroamérica-EU y otros que ya se anuncian amenazadoramente como de algunos países de la región andina con EU; y sobre la Cumbre América Latina Unión Europea que se realizará el mes de mayo en Guadalajara, México, y los tratados bilaterales con la UE que ya existen o se anuncian.

12) La ASC necesita discutir también, y tomar una decisión, respecto a cómo involucrarse en la campaña internacional sobre comercio que ya se ha venido discutiendo en reuniones como la que ocurrió en Delhi en noviembre y en el propio Foro Social Mundial de Mumbai. Particularmente sobre la idea de lanzar la convocatoria a una semana, y/o día, de acción mundial contra el libre comercio hacia abril del 2005. En nuestro caso, en relación al ALCA, puede ser demasiado tarde, pero….

Estrategia sobre la "recta final" del ALCA

13) Asumir una estrategia más global o integral, según se le quiera ver, no debe llevarnos a olvidar o soslayar lo que sigue siendo el eje central de la Alianza Social Continental: detener el ALCA, entendida ésta como el marco estratégico en el que el estado y las grandes corporaciones norteamericanas pretenden acomodar las piezas del rompecabezas del "libre comercio" que avanzan en todo el continente, para imponerle a éste una constitución económica supranacional bajo su hegemonía, en el marco de su competencia con las otras potencias económicas, y en detrimento de la soberanía de los pueblos y los derechos sociales de las mayorías. El ALCA no significa otra cosa que la integración subordinada de América Latina y el Caribe a la economía norteamericana, con una apertura indiscriminada a cambio de casi ninguna ventaja, y la estandarización hacia abajo de las condiciones de vida y de trabajo tanto en el Sur como en el Norte

La ASC debe, entonces, refrendar su postura en contra de la creación del ALCA, aun si ésta resulta "light" y "a la carta". Aun en una versión inicial "light", el ALCA representaría la imposición de un marco desfavorable para los países en desarrollo y la aceptación de un nuevo pacto continental inevitablemente encabezado y hegemonizado por los intereses de Estados Unidos, aun si en un principio aparece más como un compromiso político sin todas las implicaciones económicas originales. Pero, además, el ALCA "flexible" o "a la carta" implica, como se dice, que aunque el tren del ALCA arranque con los vagones semivacíos nada impide que estos puedan irse llenando en el camino, sobre todo si siguen avanzando negociaciones bilaterales todavía más desventajosas que las del ámbito multilateral. En todo caso, deberíamos cuestionar el hecho de que si el ALCA no va a ser lo que se supone se pretendía en sus inicios, ¿entonces para que crear esa supuesta "superárea"? ¿Por qué se supone que debe crearse a como de lugar y bajo cualquier forma un "área continental", si no es para competir con "otros bloques" económicos? ¿A quién le puede interesar eso? ¿A los países latinoamericanos les interesa ser un "bloque" aliado de Estados Unidos frente al resto del mundo? ¿Cuál es la razón para privilegiar la integración subordinada a Estados Unidos en detrimento de las relaciones y el intercambio entre los propios países latinoamericanos, en demérito de la posibilidad de hacer bloques ahí sí entre países con realidades e intereses comunes, en detrimento de desarrollar las relaciones y el intercambio con el resto del mundo? Frente a las amenazas y los despropósitos del ALCA, la ASC debe seguir levantando un modelo alternativo de desarrollo, intercambio y cooperación entre las naciones del continente.

14) Ahora bien, de acuerdo al refrendo de este objetivo y en la medida en que, en cualquier versión, se mantiene el plazo del 2005 para la entrada en vigor del ALCA, ¿cómo frustrar, detener o al menos frenar el ALCA en este crucial año del 2004? ¿Qué combinación de estrategias y acciones debemos y podemos realizar, después de todo lo que hemos hecho, para lograrlo? Parece evidente que será necesario elevar, extremar, las distintas tácticas que nos hemos planteado hasta ahora y colocarlas en un terreno cada vez más concreto.

Para comenzar, deberíamos tomar nota efectivamente del cambio en el escenario político-gubernamental. Los cambios de gobiernos sobre todo en Sudamérica abren algunas mayores posibilidades que en el pasado. El surgimiento del "grupo de los 20", con todas sus limitaciones, lo sucedido en Cancún y en Miami, parecen indicar que deberíamos hacer en cierto sentido un "giro" en nuestras tácticas y darle una mayor importancia a la incidencia en las negociaciones, sobre todo hacia los negociadores de algunos gobiernos (cosa que en realidad en la práctica ya ha venido ocurriendo). Esto significa también que, habiendo sido correcto desairar y hasta boicotear los "foros de la sociedad civil" oficiales como lo que son, un ejercicio de simulación, quizás debemos en este último periodo decidir participar, pero no como las Ong?s paraestatales ni reconociéndolas, sino colocando todo el peso de la representación social acumulada para objetar claramente las negociaciones y apuntalar de esa manera los pocos o muchos obstáculos que algunos negociadores coloquen al ALCA.

Tal táctica de "incidencia" no debería ser ingenua ni olvidar, sin embargo, que los objetivos y la expresión del movimiento social no pueden ser los mismos que los de los gobiernos, no importa que tan "cercanos", "aliados" o "amigos" sean. Un gobierno puede mediar sus propósitos con la diplomacia y con las "razones de estado", pero el movimiento social debe mantener claramente sus objetivos y no perderse en los vericuetos políticos o tácticos. Incluso, como en toda negociación, si al final no se obtiene todo lo que se buscaba es necesario partir del techo, no del piso, de nuestras aspiraciones. Esto quiere decir que quizás debemos tener una estrategia "doble", es decir, la que pugna abiertamente por la satisfacción de nuestras reivindicaciones y aquella que da "armas" a los negociadores para colocar toda suerte de obstáculos ya sea en procedimientos, en plazos o en temas específicos, aunque no cuestione de fondo o aparentemente el ALCA en su totalidad. Lo importante es que el ALCA no pase. En este punto, el "decálogo" al que nos hemos referido debería jugar un papel.

En el corto plazo, en este sentido, la reunión de Puebla del comité negociador y las que le sigan cobran una gran importancia y debemos realmente invertir esfuerzos en tener un alto impacto ahí.

15) Por supuesto, esta orientación significa que cobra una mayor importancia la presión y el grado de incidencia que se logre país por país. Sin embargo, parece evidente que debemos enfocar nuestros esfuerzos especialmente en algunos países como Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia, posiblemente Ecuador y algunos del Caribe. Esto significa también que, sin caer en un aval ilimitado e injustificado, debemos apoyar de alguna manera la existencia y el fortalecimiento de un bloque de países del sur en contrapeso a la agenda norteamericana. Sin caer en una visión "latinoamericanista" que no responde a la realidad actual, deberíamos apoyar y fomentar la idea de la importancia de un bloque latinoamericano para negociar cualquier relación con el norte. De hecho, habría que reflexionar sobre la pertinencia de promover un Acuerdo o Area de cooperación de América Latina y el Caribe como precondición para negociar con el norte como parte de nuestras propuestas alternativas. De manera más concreta, deberíamos buscar en nuestro trabajo de incidencia mover a más países del área al menos hacia la postura de Venezuela, en el sentido de posponer los plazos del ALCA (sin que esto sea una postura pública de la ASC).

Ello significa que necesitaríamos fortalecer y afinar nuestro equipo de "inteligencia" hacia las negociaciones y negociadores, así como definir con mayor precisión los ejes o temas que permitan atizar más las contradicciones intergubernamentales.

16) En este periodo cobra también mayor relevancia el desarrollar una estrategia hacia los parlamentos y congresos nacionales, así como hacia las instancias parlamentarias hemisféricas. Así sea en el marco estrictamente democrático o de procedimiento, los congresos pueden jugar un papel en "atorar" el paso del ALCA. Es necesario desarrollar con más energía y seriedad el trabajo que nos habíamos propuesto hacia la constitución de un frente o bloque parlamentario continental contra el ALCA, o al menos un núcleo sólido que permita amplificar y dar efectividad, con las alianzas que sean necesarias, hacia el interior de los congresos la oposición al ALCA o al menos a la forma en que está siendo negociado. Ello significa también en el terreno concreto montar un equipo de "lobby" que desarrolle este trabajo hacia los parlamentarios. Al nivel nacional, las constituciones de cada país son el marco de referencia obligado. A nivel hemisférico es necesario estudiar cuál sería la propuesta concreta que podríamos llevar a organismos como la COPA para traducir las objeciones que ésta ha levantado hasta ahora en algo más concreto en este periodo inmediato.

17) Sin embargo, en el terreno democrático, lo más importante para este periodo, en la medida en que la apuesta central de la ASC debe seguir siendo la presión social de los pueblos más allá de cualquier táctica hacia los gobiernos y parlamentos, pues no es en éstos sino en los pueblos en donde depositamos nuestra confianza, es el pasar de la consulta popular que hemos realizado por nuestra cuenta a la exigencia mayor de la realización de plebiscitos oficiales en todos aquellos países donde existe esta figura, como ya lo está haciendo la campaña brasileña.

18) En esta misma dirección, es claro que si realmente queremos detener el ALCA o influir en el curso de los acontecimientos en este año crucial de 2004 será necesario proponernos seriamente elevar el nivel de nuestras acciones. Como recapitulamos antes, lo que representamos y lo que hemos hecho hasta ahora no ha sido suficiente para que los gobiernos –aun los más progresistas en el Sur, por no hablar por supuesto de la derecha prevaleciente en el poder en Norteamérica, incluyendo a Canadá y México, o del resto de gobiernos neoliberales de la región ansiosos por servir a Estados Unidos– escuchen las voces de nuestros pueblos. Sólo con una mayor participación de la sociedad, con mayores movilizaciones y con acciones más contundentes de las hechas hasta ahora podremos aspirar a tener eficacia. Ello requiere actuar más en función de las luchas que en nuestros distintos países se están librando contra los distintos males del neoliberalismo, conectar la lucha contra el ALCA a la resistencia a las privatizaciones, a la defensa de la soberanía y de los derechos de la gente. Bolivia está ahí claramente como un ejemplo inmediato de lo que puede hacer la revuelta de un pueblo, y aun ahí el nuevo gobierno no asume lo que le dijo el pueblo que lo puso en el poder sobre el ALCA. Por supuesto, la situación en cada país es distinta, no se pueden inventar artificialmente situaciones nacionales a nuestra voluntad y debemos ser realistas a la hora de hacer nuestro plan de acción, pero debemos asumir con toda conciencia que en este periodo decisivo está sobre la mesa la discusión de movilizaciones y acciones mayores.

19) Posiblemente, en este periodo debemos movernos en el horizonte inmediato de la Cumbre de Ministros que ocurrirá en Brasil a mediados de año. Buenos Aires sigue en la agenda como la Cumbre de las Américas que determinará el ALCA posiblemente en el 2005 y quizás hasta ahí deba llegar nuestro plan, pero para entonces posiblemente esté todo "cocinado" y este representaría el escenario extremo. Por lo tanto, si queremos cambiar el curso de los acontecimientos, la cumbre ministerial de Brasil sería el punto central inmediato y deberíamos planear una acción paralela importante de la campaña continental. De hecho, deberíamos buscar avanzar en una acción continental simultanea más coordinada y efectiva que lo hecho hasta ahora.

Este documento fue la base para discusión en La Habana durante el III Encuentro Hemisférico de Lucha contra el ALCA (26 al 29 de enero de 2004), y a partir de dicho análisis salió la declaración y el plan de acción. Por su importancia reproducimos este insumo para provocar reflexión y búsqueda de alternativas frente al ALCA.

* Héctor de la Cueva
CIEPAC

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