Política

La propaganda del pánico mitológico

Yo sigo creyendo que en este sistema capitalista corporativo las dos entidades más poderosas para producir mitos relacionados con el sistema de justicia criminal son el gobierno y los medios de comunicación.

Por Padre Luis Barrios

Yo sigo creyendo que en este sistema capitalista corporativo las dos entidades más poderosas para producir mitos relacionados con el sistema de justicia criminal son el gobierno y los medios de comunicación.


Una persona dijo: "Yo no sé usted pero yo estoy completamente convencido de que Bin Laden está aquí en Nueva York y va a llevar a cabo un acto terrorista mucho más grande que el del 11 de septiembre". Otra le contestó: "Si el Presidente Bush no acaba con Saddam Hussein y todos sus terroristas esa gente nos van a matar a todos. Que Dios nos proteja". Durante esta semana tuve la oportunidad de escuchar esta conversación desesperanzadora en uno de los trenes de la ciudad de Nueva York. También tuve la oportunidad de ver la cara de pánico, espanto y terror que estos dos ciudadanos tenían. En este preciso momento, la campaña propagandista de la necesidad de una guerra sigue creando un pánico colectivo en la ciudadanía. No podemos negar que la disertación de hace dos semanas del Secretario de Estado, Colin L. Powell, ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y durante esta semana pasada los alegatos de Robert S. Mueller III, director del Buró Federal de Investigaciones (FBI) y de George Tenet, director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), ante el Senado de los Estados Unidos ha sido una propaganda efectiva para promover el pánico colectivo.

A todo este espectáculo propagandístico se le suma el trabajo que realizan los medios de comunicación sometidos a la maquinaria imperialista, que sin cuestionar ni verificar, comercializan y distribuyen el producto que les deja mayores ingresos; la "desinformación parcializada". Todo este montaje se justifica con el alegato de que existe una relación directa entre el gobierno de Saddam Hussein y la organización terrorista de Osama Bin Laden, Al Qaeda. Por otro lado, también tenemos que señalar la presentación durante la semana pasada del Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, quien dijo que los Estados Unidos no descarta la posibilidad de utilizar armas nucleares contra Iraq. A toda esta cofradía hay que sumarle el eco de asombro que constantemente lleva a cabo el Presidente Bush cada vez que uno de estos, sus servidores se dirigen al pueblo, muy particularmente su expresión de que "se acabó el juego".

A mí me parece que el juego sigue porque se sigue jugando a continuar creando un pánico desesperanzador que justifique acciones bélicas contra el pueblo de Iraq. Yo sigo creyendo que en este sistema capitalista corporativo las dos entidades más poderosas para producir mitos relacionados con el sistema de justicia criminal son el gobierno y los medios de comunicación. Ahora bien, ¿qué es y cuál es la función de esos mitos? Muy simple. El Diccionario de la Lengua Española, Larousse, define un mito de la siguiente manera: "relato popular o literario que cuenta acciones imaginarias de dioses y héroes, basados en un hecho real, histórico o filosófico". El hecho real es que el gobierno de los Estados Unidos está interesado en poder controlar el gobierno de Iraq porque de esta manera controla su petróleo y su oro. Las acciones imaginarias son muchas en este momento pero les enumero algunas: "Osama Bin Laden y Saddam Hussein tienen una alianza terrorista para destruirnos", "Saddam tiene escondido a Bin Laden en Iraq y por eso no lo podemos encontrar", "en cualquier momento esta gente va a cometer un acto terrorista en nuestro territorio", etc.

O sea, el mito tiene la capacidad de reinterpretar y acomodar la realidad social con el propósito de reconstruirla desde una realidad falsa. Esto es la construcción social de la mentira caracterizada en todo este disparate que estamos viendo. Por desgracia -y esto lo digo por las víctimas no porque el gobierno de los Estados Unidos haya quedado al descubierto- es de conocimiento público las estrategias escabrosas y desvergonzadas que diferentes gobiernos de los Estados Unidos han llevado a cabo a través de la historia. Existe un patrón de injusticia, abuso de poder, genocidios, crímenes contra la humanidad, y por que no, holocaustos, en donde algún día tendrán que dar cuentas. En su empeño por controlar las riquezas del mundo con la intención de fortalecer su sistema capitalista justifican su poderío y expansionismo militar como mecanismo de explotación y exclusión dejando como resultado todo un proceso de control imperialista.

Como estamos lidiando con personas que maquinan la maldad con la intención de acumular riquezas, a mí no me sorprendería que el mismo gobierno de los Estados Unidos ejecute un acto de autoterrorismo para intentar validar sus mitos. Vale la pena recordar todo el disparate del inicio de la guerra de Vietnam en donde ellos mismo, entre muchas atrocidades se hundieron un barco con la intención de presentarse como víctimas. Este es el mismo papel que en este momento en el teatro de la guerra están ejecutando. Yo no se si poner mas énfasis en mis criticas a lo malo que son como actores o a nuestra falta de memoria histórica. La realidad es que a través de los años lo que se ha documentado es su historial de ser agresores, y muy pocas veces han sido las víctimas.


Para muestra otro botón y podemos evaluar la documentación existente de cómo el FBI desató una guerra sucia contra grupos disidentes en su propio territorio y toda la guerra secreta en contra del Partido de las Panteras Negras y del Movimiento de los/as Indios/as Americanos/as está muy bien documentada en dos libros, ambos escritos por Ward Churchill & Jim Vander Wall: "The Cointelpro Papers: Documents from the FBI’s Secret Wars Against Dissent in the United States" y "Agents of Repression: The FBI’s Secret War Against the Black Panther Party and the American Indian Movement". En la actualidad nadie puede negar la manera tan descarada como se estimula a los grupos de supremacía blanca y para militares estadounidenses para que cometan actos terroristas pero por supuesto, pase lo que pase la culpa será de los grupos musulmanes, árabes, palestinos, liderados por Saddam y Bin Laden.

Ya me lo decía mi abuelita: "mi nieto, al dedo malo todo se le pega". Se hace necesario tener claro que para convertir esta información errónea- o sea, crear en el pueblo una "conciencia falsa"- en un mito se hace necesario por un lado el llevar a cabo la desinformación y por otro lado la exageración de la desinformación que se está mercadeando. Esto con el propósito de poder generar miedo y pánico. Por esto una de las funciones del mito es producir lo que estamos viendo en este momento; un estado de desesperanza. Y por supuesto, la desesperanza tiene como función principal facilitar en las personas la aceptación de la ideología del fatalismo. O sea, el convencimiento de que no hay remedio para lo que estamos confrontando y que solo el gobierno nos puede salvar. De aquí entonces la necesidad de desideologizar la desesperanza, o sea, desenmascararla hasta que se pueda percibir la realidad.

Un ejercicio interesantísimo que contribuye a desideologizar es que constantemente busquemos respuestas a preguntas como: ¿A quién beneficia la decisión, solución o alternativa que se ha presentado? ¿A quién perjudica? Y por supuesto, ¿quiénes toman la decisión? Yo siempre le añado: ¿En donde está Dios en todo esto? Por ejemplo, a mí me fascina el poder identificar lo ilógico de la supuesta lógica de la clase dominante que me quiere vender una necesidad de protegerme. Tome por ejemplo el cómo en este momento los aeropuertos están completamente militarizados y para el colmo a alguien se le ocurrió la fantoche idea de ponerle anti-misiles a los aviones. Sin embargo, en ningún momento nos dicen que no nos montemos en un avión, por el contrario no se quiere afectar los intereses de las compañías de aviación. La lógica me dice a mí que si es cierto lo que nos están diciendo, o los/as terroristas nos matan cuando estrellen el avión secuestrado, o el gobierno le dispara un misil y nos pulveriza. O sea, que estamos fregados/as si nos montamos en un avión en este preciso momento. Que no se nos olvide lo que le pasó al cuarto avión del 11 de septiembre del cual el gobierno nunca habla y los medios de comunicación le hacen el juego con el silencio.

También es importante reconocer que en la caracterización de lo que llamamos mitos sus ejecutores tratan primero: señalar a unas personas que son malas, maléficas y perversas; segundo: identificar a personas que son víctimas de la maldad; y tercero: inventar héroes que vienen a rescatarnos o salvarnos. Ya usted se podrá dar cuenta: en la primera caracterización está Saddam y Bin Laden, en la segunda estamos nosotros/as, el pueblo y en la tercera el gobierno de los Estados Unidos con sus militares. Ya esto parece un teatro de la mitología griega. Contrario a la desesperanza, la esperanza tiene como función principal forjar en las personas la convicción del optimismo radical. O sea, el convencimiento de que hay soluciones a las realidades impuestas. Por esto, nuestra esperanza primeramente persigue alcanzar la comprensión más crítica de cualquier situación de opresión, explotación, exclusión y colonización; buscando entender los procesos históricos, socio-económicos y políticos, particularmente los efectos de estos en nuestro diario vivir.

En otras palabras, debemos aprender a identificar y entender la manera como funciona la desesperanza. A esta experiencia transformadora Paulo Freire la identificó como el "revivir" y "repensar". El revivir y repensar no sólo nuestra realidad contemporánea, sino también nuestra memoria histórica. Esa memoria histórica que el/la opresor/a desea que olvidemos es necesario revivirla constantemente y en el transcurso de revivirla la volvemos a pensar. No debe quedar duda alguna de dónde venimos, porque este punto de referencia nos ayuda a entender, por un lado, en dónde estamos y por otro lado, hacia dónde debemos dirigirnos. La experiencia de revivir y repensar tiene como objetivo readueñarnos de nuestras vidas, o sea, devolvernos nuestra humanización. Este proceso es el comienzo de sacarnos de la inercia. En este desenmascaramiento para encontrar la verdad podemos comenzar también por denunciar el presupuesto de defensa que el Presidente Bush presentó al Congreso y que nadie quiere repudiar por temor a perder su postulación y que se le acuse de "traidor/a". Estas neutralidades oportunistas me recuerdan las palabras que Dios le dio a Dante para que le recordara a la humanidad: "Los lugares más calientes en el infierno están reservados para aquellos/as que en tiempos de grandes crisis morales, mantienen una neutralidad".


Ese presupuesto de $380 billones de dólares, curiosamente no incluye los gastos de más de $400 billones de dólares que serán utilizados en una guerra contra Iraq en un solo año. Este aumento en gastos militares no se puede justificar a menos que no se promuevan los mitos que en la actualidad están promoviendo. Por supuesto, en vez de invertir este dinero en resolver asuntos domésticos, como es la educación, a George W. Bush y a quienes ocupan asientos en el Congreso se le ocurre emprender una cruzada bélica que enriquecerá más a las corporaciones que fabrican equipo militar. Dicho sea de paso, el último informe del Citizens’ Commitee for Children demostró que en la ciudad de Nueva York los/as niños/as y jóvenes Latinos/as viven en mayores niveles de pobreza, son la mayoría en bajo aprovechamiento escolar y deserción escolar. Me parece que este sería un buen lugar para declarar la "guerra a la pobreza y al analfabetismo" lo cual es una inversión a un futuro con repercusiones en el presente.

Para desenmascarar esta propaganda del pánico mitológico debemos denunciar a todas estas personas e instituciones que están mintiendo al pueblo a través de la desinformación. Deberíamos también presentarles cargos criminales por la manera tan cruel que han creado todo este malestar de pánico, dolor e incertidumbre que se convierte en tortura psicológica, o sea, una especie de terrorismo que puede ser clasificado como crímenes contra la humanidad. Por lo tanto, continuemos con nuestro activismo de desenmascarar todas las mentiras e invenciones que nos están presentando, y sigamos diciéndole NO a la guerra mientras le damos una oportunidad a la paz con justicia

"Cuando di de comer a la gente pobre, me llamaron
santo; pero cuando pregunté por qué la gente es
pobre, me llamaron comunista".
(Obispo Helder Camara; Brazil)

* Padre Luis BarriosIglesia San Romero de Las Américas
New York, New York
Lbarrios@jjay.cuny.edu

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