Política

No al ALCA porque estamos diciendo Sí a la Vida

El conjunto de lógicas políticas, epistemológicas, pedagógicas y sociales que impulsa la propuesta del ALCA para el espacio territorial de América Latina, es la lógica del vacío

Por Carlos Galano

El conjunto de lógicas políticas, epistemológicas, pedagógicas y sociales que impulsa la propuesta del ALCA para el espacio territorial de América Latina, es la lógica del vacío.

A todas y todos, buenas tardes. Al tratar la problemática que genera en la Región la formulación e implementación del ALCA, seguramente y a medida que vayamos desarrollando nuestra exposición, estaremos, en principio, adhiriéndonos a lo que Hugo Yasky ya ha planteado a nivel general, sobre todo en torno a las propuestas que surgen desde hace unos días en Costa Rica, de la reunión de la IEAL, y asimismo, a lo que ha planteado la especialista en Ciencias de la Educación que nos antecedió Para el ALCA, por los anuncios de sus mentores, por la concepción ideológica y por la visión de mundo que desea construir, la educación, lentamente se va transformando en un bien transable por los ritos del Mercado. Donde lo que se expone ni siquiera es la educación ni mucho menos la transabilidad de este bien, sino lisa y llanamente, lo que aspira a construir esa concepción que tiene como objetivos la domesticación de los cuerpos y la colonización de las almas.

Ese es el enfoque fundamental y la lógica que impulsa tanto a la OMC, en cuanto a los procesos de organización de los procesos productivos, de los intercambios comerciales, como a la lógica del conocimiento que van a ir desarrollando las propuestas que al interior de los sistemas de producción agraria, de los sistemas de producción industrial, de los sistemas financieros o de los sistemas de la producción cultural, irán configurando lo que Miriam, hace un instante, afirmaba, es el discurso único.

Hace un instante en la mesa se sostuvo enfáticamente No al ALCA Sí a la educación, y particularmente Sí a la educación pública, lo que implica toda una decisión de lucha y acciones, a la que nosotros le aportamos, y como un concepto de idea fuerza: No al ALCA porque estamos diciendo Sí a la Vida.

El conjunto de lógicas políticas, epistemológicas, pedagógicas y sociales que impulsa la propuesta del ALCA para el espacio territorial de América Latina, es la lógica del vacío. Vaciar a América Latina de sus territorios socioproductivos, a través de la cooptación y robo de sus riquezas genéticas, pero simultáneamente vaciar a América Latina de la riqueza de su diversidad cultural, para ofrendarla en el altar donde se maximizan exclusivamente los beneficios, y se externaliza la biodiversidad natural y las diversidades culturales.

Este es para nosotros un punto clave, que inclusive forma parte de uno de los proyectos de CTERA en el marco de la escuela Marina Vilte, donde tenemos una carrera, una maestría de posgrado que es Educación Ambiental para el Desarrollo Sustentable, y cuya premisa parte de un concepto muy fuerte y vital, el concepto de crisis ambiental, que para nosotros es la crisis de una etapa histórica llamada modernidad, que a través de todos sus artefactos culturales, el sistema internacional, los Estados-nación y los sistemas educativos que se desarrollaron al calor de las lógicas de las ciencias clásicas, del pensamiento hegemónico, produjo un fuerte proceso de desterritorialización y arrasamiento de la diversidad. Ya desde la primera madrugada de la modernidad, uno de los teóricos del capitalismo y el cientificismo anuncia "la naturaleza es una puta, por eso debemos esclavizarla, penetrarla y dominarla según los deseos que rigen nuestras aspiraciones de crecimiento económico".
Desde los mismos albores de la Modernidad los pensadores de esa cosmovisión ya señalaron el derrotero que el capitalismo iba a hacer en los 500 años de pillaje.

Pero no se quedaron ahí. Avanzaron en algunas cosas que las queremos retomar. Porque lo que queremos desmontar, lo que aspiramos a desconstruir es la lógica perversa que anida en aquellos laberintos más íntimos y recónditos del pensamiento devastador cuyas ideas anidan en la ideología constitutiva del ALCA y proyectan los caminos que desandarán: los caminos de consumación del pillaje, la devastación y el deterioro.

Hace unos meses, en Bogotá, hubo una reunión en la que participamos 30 personas de todos los rumbos de América Latina y de todos sus horizontes culturales. Luego de 4 días de debate, de una semana posterior de intercambio de definiciones, decidimos escribir y publicar lo que hemos titulado MANIFIESTO POR LA VIDA.

El Manifiesto por la vida fue presentado como la propuesta de América Latina y el Caribe a la Cumbre Mundial de Johannesburgo, donde se iban a definir los rumbos económicos y culturales del planeta.
Aquí estábamos desde el presidente de la Academia Nacional de Ciencias de Cuba, Ismael Clark, al presidente del COICA, que es la organización de los pueblos amazónicos, Sebastián Hago, a Hernán Cortés -¡vaya nombre!, negro él-, representante de la Comunidad afro americana de la costa del Pacífico, que son 18 millones de negros, También se encontraba Marina Silva, la actual ministra de Medio Ambiente de Brasil, Investigadores, Rectores de Universidades, representantes del Movimiento Social Ambiental Latinoamericano, y nosotros en representación de Argentina.

Exponemos en el MANIFIESTO POR LA VIDA, la razón de luchar por la vida, por el sentido amplio de la vida desde la Ética, para enfrentar al pensamiento único que se cristaliza en América Latina por intermedio del ALCA.
En el ALCA está contenida toda la lógica que en Occidente fue configurando la racionalidad que el capitalismo construyó para devastar a la Humanidad. Está toda. Así. En el ALCA está Descartes, imponiendo la racionalidad extrema y el principio de separación entre sujeto el sujeto del objeto y Este de su contexto, dejando de ese modo expresado de modo inexcusable el fundamento de la fragmentación. Está la concepción económica de Adam Smith y también el keynesianismo, a través de los procesos de maximización de las ganancias en el marco del mito irreductible del Mercado Pero también está el concepto de conocimiento y ciencia que se organiza en los sistemas educativos, separando el conocimiento como si fueran islas desconectadas, que promueven una forma fragmentaria y mecanicista que, en realidad, construye el desconocimiento del conocimiento. Este es un instrumento de dominación y colonización que se nos está imponiendo de modo coactivo, muchas veces a través de la amenaza, otras de extorsiones comerciales etc., pero siempre implica un procedimiento al servicio de la derrota definitiva de los pueblos de América Latina.

La madre bomba con que se destrozado la tierra de Irak, cuna de la civilización, es hija de una concepción de ciencia y tecnología que anida, legitimando la racionalidad depredadora, en los centros de investigación en las universidades de Occidente. El Occidente del norte. El occidente imperial destruye también con la misma lógica cuando impone las políticas de la OMC No hay ninguna diferencia entre lo que promueve la OMC, con lo que postula ALCA y lo defina en los formatos organizativos de la producción agraria, particularmente con lo sostenido en torno a la investigación genética aplicada a la producción agrícola. No existe ninguna diferencia con la lógica que está en la base conceptual entre la madre bomba que arrojaron en Irak y la madre bomba genética que nos van a tirar en América Latina.

La madre bomba genética está ya desarrollando lo que se llama el latifundio genético, que en América del Sur se extiende desde la pampa gringa de Pedroni, en Argentina, hasta el corazón de Brasil. Y a diferencia del anterior latifundio nuestro, que la generación del 80, para cristalizar la Argentina agroexportadora fue desarrollando desde la Patagonia hasta el norte, este latifundio genético no permite la vida. La destruye. Porque destruye la biodiversidad natural en aras de un único cultivo, un único concepto. Y cuando se destruye el hábitat y el territorio, se expulsan los habitantes, porque es una agricultura sin campesinos, se está vaciando el suelo y la cultura se convierte en un artificio. Nos vacían de riqueza natural y nos vacían de la riqueza cultural humana que por millones son arrojados a los caminos, como multitudes sin sentido. Y para ponerle un nombre a estas multitudes, el comité de refugiados de las Naciones Unidas ha tenido que inventar una nueva categoría. A estas multitudes que van de un lado para otro expulsadas de sus raíces, de sus territorios, de sus sentidos culturales, las llaman "refugiados ambientales". Se destruyó la casa común de su ecosistema, se les aniquilaron los sentidos que a sus vidas les daba la propia cultura.

El ALCA es un proceso que nos lleva hacia el ocaso de la vida. Por lo tanto, enfrentar al ALCA no es una cuestión de si vamos a ganar o si vamos a perder. No tenemos otras cuestiones éticas ni morales ni del sentido de la vida, que enfrentarnos desde las peores debilidades, con esta concepción del ALCA.

Además, lo interesante es que ese proceso que va marcando el desarrollo y aparente triunfo del pensamiento único, de la concepción hegemonizada en las aguas contaminadas de este nuevo neoimperialismo, pero que fatalmente expresa la etapa final de un proceso histórico, se va desarrollando, simultáneamente -y es un esfuerzo que hacemos por contextualizar desde la coyuntura que vivimos- un procesos civilizatorio más plural, en sintonía con otra racionalidad, la racionalidad ambiental. Un proceso que nace acunado en los mares de la interculturalidad.

Un mundo nuevo que puja desde los escombros de los viejos tiempos, abierto al diálogo de saberes.
Este diálogo entre los procesos civilizatorios y los fenómenos coyunturales en los que estamos inmersos, como si fuera una sopa espesa, plagada de enormes dificultades y de angustias, nos permiten manejar estas cuatro ideas que me interesa compartir con ustedes para repensar desde otra postura, desde otras visiones, desde la construcción de otras cosmovisiones, más complejas y más esperanzadoras, la imposición coactiva del ALCA, impulsada por el Neoimperialismo.

Estamos, como dijimos, frente a una nueva crisis que es como una crisis terminal de una etapa histórica, que se manifiesta en la crisis ambiental. Cuando yo empleo el concepto de ambiente no lo empleo específicamente refiriéndome a la naturaleza. El concepto ambiente, incorporando la idea de complejidad, es un concepto que se opone a la lógica de la ciencias clásicas, que era simplificadora, que todo lo desconecta, lo separa, que todo lo reduce, que todo lo simplifica, el concepto ambiente son los afluentes desbordados de la naturaleza, la cultura, la historia y los sueños que nos van planteando nuevas formas de imaginar el mundo y de imaginarnos en el mundo. Cuando hablamos de ambiente hablamos desde esta perspectiva.

Hay una crisis. Y esa crisis está expresando esa etapa histórica llamada modernidad. Con sus formas organizativas, con sus poderes hegemónicos. Ya no está en condiciones de resolver ningún conflicto de esta Humanidad. Ni un conflicto a escala urbana ni un conflicto a escala mundial. La única lógica de la que dispone es la lógica de las bombas. Pero así como hay un poder militarizado que se convierte en un poder político al servicio de un poder económico que impulsa esta lógica devastadora, simultáneamente -y éste es el dato diferente de los tiempos que vivimos- aletea en la superficie de la Tierra un fenómeno que traduce un nuevo poder cultural al calor de las movilizaciones de la sociedad y de los movimientos sociales que en todos los rumbos van apareciendo para marcar límites concretos.

Tenemos un poder político concentrado. Tenemos un poder económico hiperconcentrado. Hoy, cuando Miriam daba algunas estadísticas, 200 empresas superconcentradas del mundo generan una actividad económica similar al 45% de los procesos productivos del mundo. Pero ellas representan al 0,7%. Un disparate insostenible en estos tiempos.

Esta crisis es la manifestación de una crisis más profunda.
Y la otra crisis más profunda es la crisis de los sentidos. Los sentidos que se constituyeron en esta etapa histórica, sentidos culturales, políticos, económicos, simbólicos, están convirtiéndose en escombros.
Hemos visto hace un año y medio casi dos años, en Buenos Aires, ante el derrumbe de las Torres en Nueva York, el sacudimiento fraternal de la gente consternada ponía velas y flores frente a la embajada de EEUU. Hoy tienen que contener a esas mismas multitudes para que el odio que engendró el exterminio impuesto por la guerra desatada por esa misma potencia no convierta en escombros la embajada de EEUU. Es un fenómeno que no podemos ni sobrestimar ni subestimar. Pero ahí está. Es la manifestación de una crisis ética y moral de todo este sistema. Del sistema de Occidente en particular.

Es una crisis terminal de la metodología con la que construimos sentidos y hablamos esos sentidos.
Estamos en una etapa que termina y un nuevo proceso histórico que se levanta con los ropajes de la incertidumbre. En ese fenómeno transicional, en ese proceso de cambio de época ahí está El ALCA. Los profundos cambios históricos que ya están en marcha y nos conducen a los nuevos tiempos y los intentos de los viejos procesos que se aferran, no coloca como frente a un mandato bíblico. Cuando decía el Eclesiastés: "No se ponen los vinos nuevos en odres viejos". No podemos poner este emergente proceso fenomenal que el mundo nos está planteando, y que América Latina en particular es como el gran paradigma de estos imaginarios, una América Latina donde emerge, y no resiste, re-existe, en la decisión de las culturas originarias que despliegan sus reinvindicaciones por todos los horizontes, que exigen el respeto por sus ideas, sus conocimientos, sus saberes; las culturas populares. Hacen un aporte excepcional, y para nosotros en América Latina es clave, para repensar el conocimiento y la política. Esos aportes como afluentes vitales que son la teología de la liberación, la filosofía de la liberación y la pedagogía de la liberación, que sumadas a los procesos de resistencia de los pueblos originarios y las culturas populares, nos están dando un magma que nos diferencia y que nos abre esperanzadores a pensar que es posible y que es necesario jugarnos a construir otra cosa. Es posible.

Tenemos que salir del latiguillo del pensamiento único.
Serge Andre, escritor incomparable en una obra que se llama Flac, para enfrentarnos frente a los que anuncian la lógica única, el pensamiento único, la política única, los escenarios únicos, decía: no puedes pensar el infinito, pero piensa que puedes sufrirlo, porque él piensa en ti. Te piensa sin cesar, lo sepas o no. Si la madre patria nos piensa, piensa en la educación en la privatización de la educación, en sistemas agrarios sin campesinos, en el sistema internacional aherrojado por la maximización de los beneficios y la devastación de las riquezas y las identidades culturales. Non piensa. Todo eso, de que otros nos piensan a nosotros, es la forma de construir el conocimiento que ellos tienen y que desmontamos. Desmontamos lo que entendemos por geografía, desde la concepción clásica del conocimiento geográfico. Sobre esa concepción un geógrafo decía: la geografía que enseñamos en nuestras escuelas, marcadas por la lógica de la ciencia clásica y la ideología de la modernidad es un arma para la guerra y el colonialismo. Pero también es la historia, y la física, y la matemática, desconectadas de la complejidad y la urdimbre fenomenal que tenemos en América Latina.

Y él, Sergei André, le hace decir a su personaje angustiado: debemos estar seguros de que nos han embarcado en ese tren automáticamente programado, tan reconocido, tan reconocible, a punto de que se llama "el" conocimiento. Conocimiento oficial, conocimiento de Occidente que no nos deja pensar las alternativas, que nos coacciona con lo semejante, con lo igual, con lo repetitivo, como metástasis, pastiches, simulacro y nos extravía del diálogo de saberes, por el conjunto que late con otras esperanzas en América Latina y acá, en la República Argentina.

Estas son las palabras. Puras palabras. Y estas palabras que nos dicen que son el conocimiento son semejantes, tan semejantes e intercambiables como para, semejantes, quizá para hacernos semejantes, en verdad semejantes, idénticos, sinónimos, similares, analógicos, o bien limitaciones, pastiches, reproducciones, réplicas. O bien mímicas, parodias, disfraces, caricaturas, plagios. Incluso contrahechuras, simulaciones, embustes, y por lo tanto ilusiones, trampas, mitificaciones. Isomorfas, isotermas, isobaras. Equivalentes, equiláteras y equívocas.
OH grandiosa estafa que nos propone la racionalidad hegemónica a través del ALCA para hacernos creer que estamos en camino a la felicidad, cuando en realidad transitamos los caminos de la agonía.
Por eso, frente a esto, en este momento de ruptura, casi de límite, debemos desde nosotros, que somos trabajadores de la educación, desconstruir al logos que nos somete. Que pretende cancelar la posibilidad de pensar lo no pensado. Que quiere domesticar nuestros cuerpos y colonizar nuestras almas

* Carlos Galano Exposición
desgravada de la Conferenciaen el Foro contra el Alca

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