Política

“Salvemos a la Investigación”. Europa.

Los gobiernos europeos deberian tomar consciencia de que el sistema cientifico se ha anquilosado. La INVESTIGACION es producto de la actividad del hombre, y hallándose éste sumergido en una profunda crisis generalizada que abarca todos los órdenes, no puede dejar de estar también en crisis.

Por Dr. Marcos Sommer

Los gobiernos europeos deberian tomar consciencia de que el sistema cientifico se ha anquilosado. La INVESTIGACION es producto de la actividad del hombre, y hallándose éste sumergido en una profunda crisis generalizada que abarca todos los órdenes, no puede dejar de estar también en crisis.

En 2000, unos 3.000 licenciados y doctores en ciencias franceses emigraron sólo a Estados Unidos.
·Los gobiernos europeos deberian tomar consciencia de que el sistema cientifico se ha anquilosado.
·Francia, 550 puestos fijos para jóvenes investigadores convertirlos en puestos a tiempo parcial.
·El problema de los bajos salarios se ve agravado por el sistema universitario, que produce anualmente 11.000 nuevos investigadores en potencia, con una perspectiva de trabajo limitada.
·Francia "salvo que la crisis actual se convierta en un trampolín para activar la investigación, los avances tecnológicos del futuro nos situarán en el lado equivocado de la línea divisoria con respecto a Asia y EEUU".
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Los científicos franceses deberían imitar a sus homólogos estadounidenses, que han obtenido 101 premios Nobel en los últimos 20 años, frente a los seis que han ganado los franceses. Los científicos británicos han ganado once. Así mismo, el número de patentes registradas por investigadores franceses ha caído en picada.
·El incremento de la inversión, junto con la revisión de las necesidades financieras y las prioridades políticas, pretende hacer de Gran Bretaña uno de los países más competitivos del mundo en materia de investigación y desarrollo (I+D).
·El Reino Unido destina más de 30 millones de euros a aumentar el número de puestos académicos fijos para jóvenes investigadores.
·Los hechos demuestran que los países que ejercen el liderazgo social, político y económico actualmente son aquellos que, hace algún tiempo, decidieron apoyar la innovación procedente de la investigación científica en distintos campos.
·Los dirigentes deben ver, e incluso comprender, que invertir en ciencia es invertir en el futuro.
·España, el Pacto de Estado para estimular la Ciencia menciona seis áreas para la acción: compromiso por el desarrollo de la ciencia, compromiso institucional, compromiso de financiación, compromiso con los investigadores, compromiso con la estructura y compromiso con la sociedad.
·La falta de financiación significa que España muchas veces no puede participar en proyectos internacionales, según el documento, y la falta de transparencia respecto a la distribución de los fondos impide calcular exactamente cuánto dinero hay disponible para la ciencia.

La INVESTIGACION es producto de la actividad del hombre, y hallándose éste sumergido en una profunda crisis generalizada que abarca todos los órdenes, social, político, económico, cultural, educativo, científico, religioso, ético, moral, etc., dentro de una globalización evolutiva generada por el desenvolvimiento de la especie humana, no puede dejar de estar también en crisis.

Puede decirse que el saber acumulado por la humanidad desde el comienzo de las civilizaciones hasta aproximadamente el Renacimiento, podía estar al alcance de una persona dotada excepcionalmente, que perteneciese a una clase social que le facilitase el acceso al mundo intelectual, y que se aplicase al estudio de los conocimientos alcanzados hasta su época.

Pero este saber se fue incrementando vertiginosamente en el transcurso de los siglos siguientes, sobre todo porque junto con el extraordinario avance de las ciencias naturales durante los siglos XVII y XVIII, surgieron y adquirieron entidad científica nuevas disciplinas, que se desarrollaron con rapidez.

El hombre se sintió desbordado ante esta proliferación de conocimientos, imposibilitado de abarcarlos en su totalidad, y consideró que la posición cognitiva más adecuada y prudente para abordar la realidad, era fragmentarla en campos de saber, que se definieran como objetos de estudio de las diferentes ciencias, para que las investigaciones se especializaran.

La división de la realidad en compartimientos estancos y la creciente especialización de los estudios, produjo durante los siglos XIX y XX un nuevo incremento de los conocimientos acumulados por la humanidad, llevando al hombre a un nivel de imposibilidad mayor para abarcarlos. Al mismo tiempo, le hizo comprender que iba llegando a un callejón sin salida, pues como consecuencia de la fragmentación y especialización, cada vez sabía más de muy poco, y ese muy poco quedaba cada vez más desconectado del resto de la realidad en la que estaba inmerso, empobreciendo los resultados.

"… antes los hombres podían dividirse, sencillamente, en sabios e ignorantes, en más o menos sabios y más o menos ignorantes. Pero el especialista no puede ser subsumido bajo ninguna de esas dos categorías. No es un sabio, porque ignora formalmente lo que no entra en su especialidad; pero tampoco es un ignorante, porque es un "hombre de ciencia" y conoce muy bien su porciúnculo de universo. Habremos de decir que es un sabio-ignorante, cosa sobremanera grave, pues significa que es un señor el cual se comportará en todas las cuestiones que ignora, no como un ignorante, sino con toda la petulancia de quien en su cuestión especial es un sabio… Al especializarlo, la civilización le ha hecho hermético y satisfecho dentro de su limitación" (José Ortega y Gasset).

En "La rebelión de las masas", Ortega y Gasset anunciaba de esta manera, hace más de medio siglo, lo que él llamo "la barbarie de la especialización".
Cincuenta y seis años después se retoma el mismo problema, afinando la definición como "la barbarie al interior de la ciencia". Esta barbarie, afirma, ha llevado a que los científicos sólo tengan: "…una visión de los problemas de sus respectivas disciplinas, que han sido arbitrariamente recortadas en el tejido complejo de los fenómenos. Esos científicos tienen una pobreza increíble para comprender los problemas globales. Y hoy, todos los problemas importantes son problemas globales".

La carrera desenfrenada de las ciencias hacia la fragmentación de los conocimientos y la especialización, ha creado fronteras artificiales entre porciones de la realidad global, provocando una nueva forma de oscurantismo, en la que el investigador va camino a ignorar cada vez más el saber existente, destinado al extremo humorístico, de saber todo de nada.


La única manera de revertir esta paradójica situación cognitiva, como lo ha expresado con propiedad el físico David Bohm en "La totalidad y el orden implicado", es pasando del "fetichismo del fragmento" al estudio de la "totalidad no dividida en movimiento fluyente", es decir, al estudio de la realidad global en su dinámica propia, en constante cambio.

La nueva visión de la realidad se basa en la comprensión de las relaciones y dependencias recíprocas y esenciales de todos los fenómenos: físicos, biológicos, psicológicos, sociales y culturales. Esta visión va más allá de los actuales límites disciplinarios y conceptuales ".

El inicio de la tendencia interdisciplinaria tuvo lugar en la década del ’60. El balance de cuatro décadas transcurridas desde su lanzamiento, permite concluir que no produjo los frutos esperados.

Unos 2000 investigadores franceses han presentado su dimisión en protesta por la falta de respuesta por parte del gobierno a su petición, en la que denunciaban recortes presupuestarios, bloqueos de los fondos y reducción de puestos de trabajo.
La protesta se inició en enero, cuando unos 70.000 investigadores firmaron una petición que circulaba por Internet bajo el nombre ‘Salvemos a la Investigación’. Ante la falta de respuesta por parte del gobierno, en opinión de los signatarios, la protesta se acrecentó con oleadas de manifestaciones por toda Francia que culminaron en una reunión celebrada en el ayuntamiento de París el pasado 9 de marzo, en la que 976 jefes de laboratorio y 100 responsables de equipo dejaron sus puestos de gestión.
Los investigadores se quejan de los bajos salarios, condiciones laborales poco atractivas, fondos insuficientes para nuevos equipos, falta de coordinación entre las distintas organizaciones de investigación, relaciones insuficientes con la industria y una sensación de que el gobierno ha situado las actividades de investigación y desarrollo a la cola de la lista de prioridades en un recorte presupuestario general.
Los investigadores están especialmente molestos por la decisión de convertir 550
puestos fijos para jóvenes investigadores en puestos a tiempo parcial.

La última oferta de más fondos (294 millones de euros) y otros 300 puestos de trabajo en investigación que realizó la ministra de Investigación y Nuevas Tecnologías Claudie Haigneré no aplacó las protestas y tampoco lo consiguió el llamamiento de última hora realizado por el Primer Ministro Jean-Pierre Raffarin.

No se a obtenido respuestas satisfactorias a las preguntas. Se sigue lanzando preguntas y aumentando la presión", declaró Alain Trautmann, organizador de la campaña "Salvemos a la Investigación". Más allá de esta situación está la sensación de que Francia – que durante mucho tiempo ha permanecido a la cabeza de los países de la UE, con una comunidad científica muy fuerte – va a salir perdiendo.

Un grupo de investigadores expatriados envió recientemente una carta abierta al Presidente Jacques Chirac advirtiendo que otros países se estaban aprovechando innecesariamente de la educación científica francesa y concluía de la siguiente manera: "salvo que la crisis actual se convierta en un trampolín para activar la investigación en nuestro país, los avances tecnológicos del futuro nos situarán en el lado equivocado de la línea divisoria con respecto a Asia y EEUU".

El Dr. Alex Kahn, director del Instituto Cochin de París, una de las principales instituciones de investigación del país, expresó su acuerdo con dichas declaraciones y añadió que "parece que Francia es el último país de habla francesa en el que la gente desea trabajar – los investigadores prefieren irse a Suiza o a Canadá. Algunos incluso están dispuestos a ir a Japón, pero la mayoría opta por trasladarse a EEUU, donde las condiciones son mucho más atractivas, con mejores salarios y una base estable de responsables y técnicos de investigación".

En 2000, unos 3.000 licenciados y doctores en ciencias franceses emigraron sólo a Estados Unidos.

Actualmente, el salario medio de los jóvenes investigadores contratados tras realizar el doctorado en Francia no llega a los 2000 euros mensuales. El problema de los bajos salarios se ve agravado por el sistema universitario, que produce anualmente 11.000 nuevos investigadores en potencia, con una perspectiva de trabajo limitada. Su trabajo académico poco tiene que ver con el posible empleo que consigan fuera de los institutos estatales y estos últimos están reduciendo las contrataciones.

Todo esto ocurre a pesar de que Francia destina anualmente el 2,2% de su producto interior bruto a investigación y desarrollo (I+D) y de que el Presidente Jacques Chirac haya solicitado aumentar este porcentaje hasta un 3% para el año 2010.
Los manifestantes dicen que la cantidad de dinero destinada a la investigación en los últimos años, unos 9.000 millones de euros en 2004, apenas se ha mantenido con la inflación y que muchos de los problemas del país tienen su origen en una organización científica arcaica, una pobre relación con el sector privado, la rigidez burocrática y un estatus de funcionario para todo el personal, lo cual significa que tienen un empleo para toda la vida.
La necesidad de una reforma urgente fue subrayada en el informe oficial sobre la gestión del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS), que con 11.400 investigadores y una plantilla total de 26.000 personas constituye el mayor centro científico del país.

"La inercia del CNRS está en marcado contraste con el mundo de la investigación, que se mueve a gran velocidad", concluía el informe, que lo describía como "una organización con importantes medios pero con escasa capacidad para controlar el gasto".

El informe destacaba que dos tercios del presupuesto de 2.500 millones de euros del CNRS se va en salarios del personal, y criticaba un sistema de cogestión con los sindicatos, que significa que no existe un método adecuado de autoevaluación. Como consecuencia, señala el informe, sólo los proyectos de investigación malos o anticuados obtienen permiso para seguir adelante de manera indefinida.

El informe también mencionaba el problema de la edad de los trabajadores. La edad media es de 47 años. Los investigadores de las instituciones estatales obtuvieron la condición de funcionario en 1983, lo cual significa que su salario aumenta automáticamente con la antigüedad. Por tanto, la factura en concepto de salarios ha aumentado de forma exponencial, limitando las nuevas contrataciones y el gasto en equipamientos.

El gobierno, consciente de que el sistema se ha anquilosado, ha tratado de proponer puestos de trabajo relacionados con los proyectos a los investigadores jóvenes, que estarían mejor pagados pero que no tendrían la condición de funcionarios. Además, Raffarin quiere ofrecer incentivos fiscales a las empresas para que inviertan en la investigación privada en lugar de destinar más dinero a la investigación financiada con fondos públicos. Esto iría en línea con los sistemas británico y estadounidense, donde se destina mucho más dinero a la investigación privada.

El ministro de interior Patrick Devedjian declaró que los científicos franceses deberían imitar a sus homólogos estadounidenses, que han obtenido 101 premios Nobel en los últimos 20 años, frente a los seis que han ganado los franceses. Los científicos británicos han ganado once. Así mismo, el número de patentes registradas por investigadores franceses ha caído en picado.

El incremento de la inversión, junto con la revisión de las necesidades financieras y las prioridades políticas, pretende hacer de Gran Bretaña uno de los países más
competitivos del mundo en materia de investigación y desarrollo (I+D).

El Reino Unido necesita aumentar considerablemente su inversión en investigación si pretende cumplir los objetivos comunitarios de aumentar el gasto en investigación hasta un 3% del PIB para el año 2010. La cifra del Reino Unido en el año 2000 fue de 1,84%. Ademas tiene algunos de los mejores científicos y universidades del mundo. Pero tal como se reflejó el año pasado sobre la innovación, todavía se debe sacar a la ciencia de los laboratorios y llevarla a las empresas y al balance del ejercicio. Las empresas pueden y deben beneficiarse de la revisión elemental de las necesidades de la ciencia.

El plan de Becas Académicas de Investigación tendrá un presupuesto de £ 23 millones (33,7 millones de euros). Actualmente no es sencilla la trayectoria profesional de los estudiantes de doctorado que desean progresar en la investigación universitaria, y se pretende resolver este problema con los fondos que irán destinados a las universidades. Es imprescindible que las universidades británicas atraigan a los mejores estudiantes de doctorado si se quiere que la reputación académica se mantenga y mejore.

Los investigadores españoles piden un "pacto de estado" para estimular la ciencia.
Con la esperanza de causar algún efecto en las promesas políticas realizadas a las puertas de las elecciones generales en España, once científicos españoles de reconocido prestigio han solicitado a todas las partes políticas que firmen un "pacto de estado" sobre la ciencia.

El pacto destaca el progreso económico de España durante los últimos 25 años, así como la falta de inversiones en investigación y desarrollo (I+D) que lo acompañaran. El pacto señala que ha llegado la hora del cambio. Según el texto, la prestación de servicios, sobre todo en materia de ocio y turismo, una política industrial económicamente competitiva y el aprovechamiento de los fondos de cohesión han situado a España en la posición en la que se encuentra hoy en día, sin embargo "el modelo sobre el cual se sustenta la economía española empieza a dar señales de agotamiento".

Los autores del pacto perciben como amenazas la descentralización industrial, la influencia cada vez mayor de Las economías emergentes y una mayor dependencia científica y tecnológica sobre otros países.

Los hechos demuestran que los países que ejercen el liderazgo social, político y económico actualmente son aquellos que, hace algún tiempo, decidieron apoyar la innovación procedente de la investigación científica en distintos campos. Los dirigentes de estos países pudieron ver, e incluso comprender, que invertir en ciencia es invertir en el futuro".

El pacto menciona seis áreas para la acción: compromiso por el desarrollo de
la ciencia, compromiso institucional, compromiso de financiación, compromiso con los investigadores, compromiso con la estructura y compromiso con la sociedad.
La falta de financiación significa que España muchas veces no puede participar en proyectos internacionales, según el documento, y la falta de transparencia respecto a la distribución de los fondos impide calcular exactamente cuánto dinero hay disponible para la ciencia, dicen sus autores. La confusión aumenta con la inclusión de los fondos para I+D militar en el presupuesto. Esta falta de transparencia hace imposible diseñar un plan para la financiación estable, señala el pacto.

La crisis generalizada que afronta el presente milenio, dentro de la cual se encuentra comprendida la que afecta a la INVESTIGACION en Europa, constituye una realidad que no puede ser ignorada. La cuestión es cómo superarla si el hombre que la ha generado no cambia, y este cambio no es cuestión que dependa de la ciencia, de la industria, de la empresa o de las instituciones, sino del espíritu del hombre.

Dr. Marcos Sommer
Ökoteccum
Alemania

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