Política

Vandalismo en el Poder

Parece que sólo entienden de negocios, tecnología "de punta", leyes y decretos, industria, comercio, economía y política. Pero esas cosas no hicieron el planeta, ni son lo que lo hace funcionar. Esas cosas pueden existir porque el mundo existe y todavía funciona.

Por Ricardo Barbetti

Parece que sólo entienden de negocios, tecnología "de punta", leyes y decretos, industria, comercio, economía y política. Pero esas cosas no hicieron el planeta, ni son lo que lo hace funcionar. Esas cosas pueden existir porque el mundo existe y todavía funciona.

¿Ignorancia o Crueldad?

Se está poniendo en movimiento una cantidad grande de acciones y proyectos que dan varios resultados, entre ellos tiranía sobre la gente y exterminio de la naturaleza. Más adelante doy algunos ejemplos. Los que aprueban estas acciones parecen no saber que para que el ser humano esté bien es necesario cuidar el ambiente, la naturaleza. Parece que no saben que impulsan la destrucción de algo imprescindible para el desarrollo de las personas, en lo espiritual, lo material y lo mental: el funcionamiento ordenado, confiable, predecible, de este mundo. Parece que sólo entienden de negocios, tecnología "de punta", leyes y decretos, industria, comercio, economía y política. Pero esas cosas no hicieron el planeta, ni son lo que lo hace funcionar. Esas cosas pueden existir porque el mundo existe y todavía funciona.

Unos ejemplos:

-La costa del Río de la Plata fue por miles de años playas, bosques y prados, belleza y paz, sin trabajos de mantenimiento. La arruinaron en su mayor parte volcando toneladas de basura, cascote y tierra. Y para seguir haciendo eso quieren hacer un acuerdo los intendentes de Vicente López, San Isidro y Tigre con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, para rellenar la costa hasta el canal, urbanizarla y hacer operaciones inmobiliarias. Ni se menciona un corredor verde. En dos eventos de consulta a la población sobre la costa, la conclusión unánime mas importante fue no a los rellenos. No es necesario urbanizar la costa. Y una de las necesidades menos satisfechas es la de descansar de la vida moderna y conocer como era el mundo cuando era apropiado para el desarrollo armonioso de las personas: silvestre, con muchos animales y plantas y sin cemento, tránsito, edificios ni negocios. El área urbanizada es demasiado grande, esto causa daños muy graves. El rellenamiento causó todos los problemas de la costa. Los que deciden rellenar y urbanizar la costa dicen que hacer eso es fuente de trabajo. Pero cuando se insiste con que algo es fuente de trabajo, es porque no tiene otra cualidad, cosa buena, ni mérito. Es el último argumento. Varias veces por año la costa se inunda, entre inundaciones se podía caminar por playas y bosques, oyendo pájaros y olas. Experiencias así son imprescindibles para la salud física y mental y el desarrollo espiritual.

-Diques hidroeléctricos. En Misiones se hizo un plebiscito sobre si hacer o no el dique de Corpus. Más del 90 % votó que no. Igual se firma un acuerdo para hacerlo. 
Quieren subir 8 m. más el nivel del embalse de Yacyretá, que con su nivel actual ya causó una destrucción inmensa – el embalse es una tumba, como bien dijo una periodista, con miles de árboles muertos donde hubo selvas. Y quieren subir el nivel del embalse del dique de Salto Grande. Sería aumentar los efectos negativos de dos obras que ya fueron enormemente destructivas de ambientes naturales y humanos: no aumentan solamente los efectos positivos o deseados. Todo lo que se dice oficialmente de estas obras en diarios, discursos, televisión, revistas, no es mas que propaganda groseramente positiva, irresponsable, edulcorada artificialmente, teñida de color de rosa. Todo esto inundaría miles de kilómetros cuadrados de tierras fértiles llenas de vida, valles, hogares, selvas con árboles de siglos de edad, tucanes, loros, monos, orquídeas, helechos.
Se apoyan estas acciones con los argumentos de que son fuentes de energía baratas que causan mínimo daño ambiental, y fuentes de trabajo. Pero son muy caras y causan daño ambiental inmenso.

Dicen eso porque no tienen en cuenta el daño ambiental (porque creen que no es importante) y porque se esconde el precio verdadero: el dique y central hidroeléctrica de Yacyretá costó 11 veces más (mil cien por ciento más) que el presupuesto que se había aceptado, y eso sin sumar el costo de la destrucción ambiental inmensa (por ejemplo, lo que costaría comprar y plantar los miles de árboles que fueron destruidos). Salto grande, según habitantes de la ciudad de Federación y de campos cercanos al dique, es un entretejido de "errores de cálculo", derroche, ocultación de información, mentiras, irresponsabilidad, exageración en describir los beneficios y minimización fraudulenta en describir los daños. Este estilo o "modus operandi" se repite en todos estos proyectos, son el mismo tipo de gente o la misma gente.

-Los proyectos obsoletos de canalizar y dragar ríos (Paraná, Bermejo, Pilcomayo). Se firman acuerdos para hacer esas obras sin haber hecho estudios de los efectos ambientales y sin consultar a los que serían perjudicados (sólo se escucha a los que saben – o creen – que van a beneficiarse). Los que conocen el tema saben que esta acción, por aumentar el escurrimiento, causa vaciamiento de las lagunas y las napas subterráneas en la cuenca alta, erosión mucho mayor de las costas y del fondo del río, inundaciones y sedimentación mucho peores río abajo, y muchos otros daños que no tienen arreglo.

-Una ley nueva de Entre Ríos impulsa la destrucción de los bosques silvestres para plantar pinos, eucaliptus y álamos, sin ninguna conciencia de los muchos valores del bosque nativo, que las plantaciones de árboles de otros continentes no tienen.

-La autopista Buenos Aires – La Plata hace de dique contra el escurrimiento de agua de lluvia hacia el río de la Plata, esto causa inundaciones desastrosas y hace subir las napas causando problemas enormes, y se usa como excusa para dragar y rectificar los arroyos, gran negocio que arruina completamente los arroyos, no resuelve estos problemas y causa otros nuevos.
La autopista Buenos Aires – La Plata, el ensanche de la Panamericana y otras obras viales, hacen posibles cientos de negocios inmobiliarios de los llamados barrios cerrados o clubes de campo, que primero destruyen todo lo que hay en el terreno: paisajes encantadores, con arroyos, prados naturales, bosques; después rellenan con arcilla y tosca, donde no crece casi nada de lo que se planta. Estas obras causan o empeoran las inundaciones, provocan la extinción de muchas especies de plantas y animales. Muchos de estos emprendimientos quiebran y quedan abandonados. No hay previsión ni reglas sobre las consecuencias ambientales, ni hay normas para evitar daños ambientales, esto queda a cargo de los empresarios que compran los terrenos, casi todos piensan únicamente en dinero y eso no es suficiente para evitar el caos. La mayoría de los que compraron lotes en estos clubes están muy arrepentidos de haberlo hecho.

Como ya dije, cuando se insiste con que algo es fuente de trabajo, es porque no tiene otra cualidad, cosa buena, ni mérito. Se dice esto sobre el cultivo de tabaco para cigarrillos, a pesar de la campaña de denuncia sobre el daño que el humo de cigarrillos causa a la salud. Y casi todas estas fuentes de trabajo son temporarias, causan problemas sociales y de salud enormes por el movimiento de gente entre muchas regiones, o dan muy pocos empleos a profesionales especializados, o a peones casi esclavos, o no "casi". Las fuentes de trabajo verdaderas se forman por el crecimiento natural, normal, de las posibilidades de un lugar. Para eso es necesario que haya tranquilidad, orden, previsión, estabilidad ambiental, institucional, legal y social, paz, todas cosas que son destruidas mas o menos completamente por la invasión de proyectos gigantes, violentos y muy caros, injertados brutalmente, arrasando cruelmente gente, naturaleza, ciudades, cultivos, bosques, todo.

-Se venden millones de hectáreas a precios regalados ( $8 la hectárea, por ejemplo) a empresas extranjeras y multinacionales, en Misiones, Formosa, Entre Ríos, Corrientes y muchas otras provincias. Estas empresas matan todo: cortan, queman, pasan el arado, después plantan pinos que acidifican la tierra y se incendian muy fácil, o soja para exportar, que transforma el lugar en desierto en pocos años, causa inundaciones y erosión y contamina con herbicidas, plaguicidas y genes extraños introducidos por motivos puramente comerciales sin tener en cuenta ninguna otra consecuencia que las ganancias monetarias. Y para acelerar este proceso suicida se propone la famosa "hidrovía" que trastornaría todavía más el funcionamiento del río Paraná y del río de la Plata, porque al aumentar el escurrimiento causa sequía por vaciamiento de las lagunas y las napas subterráneas en la cuenca alta, erosión mucho mayor de las costas y del fondo del río, inundaciones y sedimentación mucho peores río abajo, daños que en las condiciones actuales no se pueden evitar ni arreglar, y un conjunto enorme de otros desórdenes que muchos ni sospechan y que por ser breve no menciono.

Parece que los que impulsan estas acciones no se enteraron de que en todo el mundo se está tomando conciencia de que es necesario tener en cuenta los daños que causaría al mundo cada acción, y que, si es necesario para evitar daños gravísimos y que no tendrían arreglo, se deben dejar sin hacer los proyectos que los causarían.

Algunos tienen hacia estas cosas una actitud lamentable y vergonzosa de obediencia pasiva, fatalismo o servilismo, de interesarse solamente en si "lo van a hacer o no", como si el futuro ya estuviera hecho, como si los poderosos fueran dioses con poder absoluto. Pero no hay poder absoluto, el poder siempre necesita el apoyo de mucha gente. Es verdad que demasiadas veces muchos poderosos dan muestras de que se consideran a sí mismos seres con poder absoluto que no tienen por qué escuchar a nadie, tener en cuenta a nadie, y menos preguntar a otros que no ven las cosas igual que ellos. Pero que tengan esa actitud prepotente, destructiva, feroz y torpe, no significa que haya que obedecerlos y aceptar ser víctimas de su ignorancia, ambición y autoritarismo irresponsable. Al contrario, esa actitud de muchos poderosos hace necesario enfrentarlos con la realidad de sus errores, excesos y abusos.

Se dice que todos estos proyectos enormes que endeudan todavía mas al país, producirán una "reactivación económica". Pero los que ya se hicieron no dieron ese resultado. Y aunque lo dieran, no es motivo para permitir el caos ambiental. Estos proyectos gigantes dieron un "despegue" temporario a algunos empresarios, en general corruptos y egocéntricos, pero causaron en el mundo destrucción del modo de vida de millones de personas, destrucción inmensa de la naturaleza y destrucción de la estabilidad (estos tres tipos de destrucción van inevitablemente unidas). Como son medidas basadas en ambiciones personales, no en la observación serena de la realidad y las necesidades, no resultantes de un desarrollo y crecimiento naturales, genuinos y pacíficos (son como una guerra contra la realidad natural y humana), resultan medidas artificiales, teóricas, impulsadas a fuerza bruta (del dinero, o de las armas, o de las dos). Por eso no pueden dejar beneficios perdurables ni equilibrados. Hacen posible para algunas personas enriquecerse rápido porque son oportunistas sin escrúpulos, pero la mayoría se empobrece porque es superada por la violencia y el desorden, el incumplimiento de normas elementales, el no saber qué va a pasar, y la falta de ética. Pueden favorecer a los que ya tienen fortuna y por eso pueden contratar equipos para atender las complicaciones, pero la mayoría es víctima de la destrucción

* Ricardo Barbetti  ricardo@muanbe.gov.ar 
Area Ecología,
Museo Argentino de Ciencias Naturales

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