Pueblos Indígenas

Pasado y presente del Choll Choll Mapu

En general, las comunidades Mapuche actuales tienen su origen en la política de acorralamiento territorial (radicación de indígenas) que hizo el Estado desde finales del siglo XIX. En la actualidad Choll Choll cuenta con 8,123 habitantes, de los cuales un 80% son Mapuche.

Por Pablo Marimán Quemenado

En general, las comunidades Mapuche actuales tienen su origen en la política de acorralamiento territorial (radicación de indígenas) que hizo el Estado desde finales del siglo XIX. En la actualidad Choll Choll cuenta con 8,123 habitantes, de los cuales un 80% son Mapuche.


De acuerdo a lo que saben quienes guardan las enseñanzas de sus mayores, como don Juan Levio, el nombre de Choll Choll no derivaría del cardo ( troltro) como de manera más extendida y hasta oficial se piensa, sino de un fenómeno propio de las aguas de este río, las cuales sueltan cada cierto periodo de tiempo una espuma ( tror, trorfan). El uso de la contracción del término trortror leufü fijó definitivamente el nombre con que hasta el día de hoy lo conocemos.[i] Choll Choll es sólo una localidad dentro de las muchas que conforman el área: Wentelar, Repokura, Piuchen, Pitrako, Koilako, Kurako, Kuyinko, Rapawe, Renako, Launache, Malalche, Peral, Karrirriñe, Chivilkoyam, Koiwe, Rucawe, Tranawillin, Trañitrañi, etc. Sin embargo conserva el nombre que históricamente se ha utilizado para identificar a una extendida cantidad de rewes y territorios que se ubicaron en el curso de este río hasta su desembocadura en el traitraiko (Imperial).

Edmond Reuel Smith, un norteamericano que se interesó en conocer a los mundialmente conocidos “araucanos”, el año de 1853 vivió muchas experiencias jocosas y aleccionadoras para su vida, en su travesía por el Wallmapu (territorios Mapuche). En los mapu de Choll Choll vio los trabajos propios de la temporada de Walüng, hombres y mujeres que cantan y bailan mientras con sus pies van separando la paja del grano de kachilla. Para él estas comarcas y las situadas entre este río y el traitraiko (Imperial)eran de las más pobladas y fértiles del territorio que iba conociendo. La cantidad de cementerios ( eltun) que observó a los costados del camino eran uno de sus indicadores:

Llegamos al anochecer a un lugarcito que se llamaba Regnaco, situado sobre un riachuelo del mismo nombre. Era una pequeña aldea formada por seis u ocho casas alineadas al lado del camino y era la única agrupación de edificios que vimos en todo el territorio indio, con alguna pretensión de haberse construido en forma de aldea (…) al salir de Regnaco, anduvimos por un distrito boscoso y llegamos antes de mucho al Cholchol; único curso de agua que habíamos encontrado después de pasar el Biobío que merecía el nombre de río. Era demasiado profundo para poder vadearlo allí y tuvimos que seguir su orilla por algunas millas hasta llegar a un punto donde unas islas lo dividían en varios cauces anchos. [ii]

Si bien los apuntes del viajero pertenecen al siglo XIX,como veremos a continuación, Choll Choll es Choll Choll desde antes que se fundaraChile (1810) y desde antes de la llegada de los Españoles (1541). La mayoría de los hallazgos arqueológicos de la zona nos remontan a un pasado milenario. Las fechaciones de artefactos de piedra como los katan kura, Lükai, Pülki o kudi que pueblan los museos de Purén, Angol y Choll Choll, le atribuyen a estos instrumentos líticos centenares de siglos, así como una unidad que las hermana con los territorios del otro lado de Nawelbuta y el Fütramawida (Andes). Este es el tiempo necesario y la extensión espacial precisa para que una cultura se desarrolle y adquiera su particularidad lingüística, como es la Mapuche.

Uno de los primeros registros etno históricos relacionado con la zona, es la crónica El Cautiverio Feliz de Francisco Núñez de Pineda y Bascuñan (1629), quien fuera hijo de un gobernador del Chile Colonial. En ella el joven militar describe el tiempo que pasó cautivo del lonko (jefe) Mawlikan de Repokura. Este lonko hijo de Llankarew, tuvo la suficiente paciencia de integrar al joven no sólo a su familia y comunidad, sino también al mundo de las razones que les hacían sostener una guerra que ellos no habían declarado (la de “arauko”) y que les costaba un desangramiento constante. El joven cautivo tratado como un hijo, hizo un vivo reconocimiento del trato y condición a que estuvo sujeto en las letras que se desprenden de su libro, hoy clásico para la historia y para distintos géneros literarios.

De esta calidad y naturaleza son los indios, que algunos llaman ingratos, desconocidos y traidores; cuando con ciertas experiencias y antiguos conocimientos podemos decir los que dilatados tiempos los hemos manejado (…), que sus acciones y arrestos valerosos han sido justificados, por haberlos ocasionado nuestras tiranías, nuestras inhumanidades, nuestras codicias y nuestras culpas y pecados. [iii]

Los Chollchollche de aquel tiempo (siglo XVII), estaban en guerra contra el invasor hispano, razón por la cual eran objeto de las excursiones militares que hacía el Imperio en sus suelos. Este -aún consiguiendo la destrucción parcial de la población y de su economía, con la obtención de mano de obra esclava- no consiguió los fines estratégicos que se propuso: la derrota militar y el sometimiento político Mapuche. Sin embargo, la guerra abrió paso a la política. 1641 fue el año en que se congregaron los distintos Wichan Mapu (tierras aliadas/alzadas) con el ejército español y su gobernador. Los chollchollche estuvieron ahí junto a los purenche, los lumakoche, los lafkenche de Nganalwe y Llewllew entre otros. Lo que allí se acordó fue la paz, la condición de aliados y el establecimiento de una frontera: el río Bio Bio.

Esta modalidad de establecer pactos pasó en adelante a ser la constante entre Mapuche y españoles aún estallando la guerra en ciertos momentos. En cada uno de los más de treinta Parlamentos, como se llamó a estos pactos efectuados entre 1641 y 1803, los de Choll Choll se hicieron presentes, dejando registro en sus actas. Al respecto en 1774 en el lugar de Tapiwe (al norte del río Laja) convergían los distintas wichan mapu para establecer nuevamente una paz verdadera, esta vez no tan sólo con las autoridades hispano-criollas, sino entre las mismas parcialidades Mapuche, que unos años antes como las grandes culebras del diluvio ( trentren y kaikai) habían desatado la sinrazón de la guerra entre ellas.

En la oportunidad asistieron por Choll Choll bajo la calidad de “caciques”, como eran nombrados -y dejado en acta- por los españoles, los lonkos Felipe Navarrete, Juan Navarrete, Bartolo Navarrete, Juan Ychanvilo, Ramón Quilanquinque y Juan Chiguailab. Como cacique gobernador estaba registrado Antonio Trabollanca. Estos se acompañaban de un capitanejo o jefe militar y de treinta y tres konas. Por su parte el territorio de Repokura aparecía representado por Pedro Guaquiguenu como gobernador, junto a los lonko Juan Guircolao, Nicolás Nahuelpillan, Antonio Coñuepan, Juan Dubunleo y Juan Mariano, más cuarenta y seis konas.

Hacia finales del siglo XVIII, Choll Choll y Repokura conformaban una alianza intra mapuche compuesta además por Foroweche (boroanos), Tromenche, Traitraikoche (imperialinos) y Lafkenche. La vocación que movió a estos en el parlamento de Tapiwe de finales de diciembre del año 1774 fue volver a recrear el küme felen (estado de bienestar total) en los territorios y gentes Mapuche, aunque su lucha contra los wichanmapu wenteche, pewenche y enkolche conformaba una frontera interna que para algunos historiadores chilenos (León, 1999) demostraban la lucha por el poder entre los lonko y por el control de las vías que accedían al comercio del ganado. Respecto de esto último, el comercio, cabe prestar atención a los registros del parlamento de Negrete del año 1803 (el último con la corona española) en el que señalaba:

Los caciques Gobernadores de Arauco, Tucapel, Tirúa, Boca de la Imperial, y lo mismo los de Angol, Repocura, Maquegua, Chacayco, y Generalmente todos los Llanos, dijeron que los tratados del libre comercio estaba en su fuerza y los caminos francos para todas partes y sólo suplicaban no se permitiese por las plazas de la barrera introducirse ladrones a sus tierras, sino que el comercio se hiciese por hombres honrados para evitar toda desavenencia, privándolo así el Exmo. señor capitán general, a quien repetían está súplica, y que en cuanto a las Parcialidades, caciques o mocetones que promoviesen enredos y Malocas en la Tierra se procediese por los Butalmapus a su castigo mirándolos como enemigos comunes y de su propia sangre, según expresa el artículo cuarto de esta materia y que por lo que mira a los malhechores y presidiarios de Valdivia, que desertan de los españoles, y se acogen a sus tierras, deben los Butalmapus no permitirlos y entregarlos como se les ha prevenido, pues realmente son la peste de la Tierra, por sus malos consejos y costumbres.

En la guerra de independencia librada entre patriotas y realistas (1810-1818) la mayoría de los Mapuche dio su apoyo a España. No hacían más que respetar su palabra entregada en los sucesivos parlamentos en los que se estipulaba la ayuda reciproca entre naciones aliadas en caso de agresión a una de ellas. Como sabemos las hostilidades posteriores a la independencia se prolongaron por toda la década del veinte de aquel siglo, bajo las acciones emprendidas por las montoneras de Benavides y la de los hermanos Pincheira, así como por las disputas al interior del grupo criollo dividido entre liberales-federales y conservadores centralistas. Para los Mapuche se acababa la situación mantenida por más de dos siglos, en lugar de su aliado (derrotado en los campos de Maipú y Chacabuco) ahora emergía un nuevo interlocutor: el Estado, que montado en la ley, la propiedad privada y la libertad de comercio, insistió en igualarlos a los demás chilenos bajo el imperio de su ley y orden. La idea de pacto/parlamento se esfumaba de la manera de establecer una relación.

Si bien, los Mapuche de Choll Choll y sus vecinos cumplieron con lo estipulado en los parlamentos apoyando militarmente al imperio, algunos de estos de manera temprana hicieron alianzas con quienes ganaron el poder y fundaron el estado-nación: los criollos. En otros mapu este fenómeno se hizo presente con bastante intensidad, hasta crear puentes de comunicación permanentes con los nuevos detentores del poder-estado. Por lo visto, la situación de statu quo mantenida con España durante siglos al venirse abajo provocó un fenómeno de rearticulación entre los mapuche que, en el caso de algunas familias de Choll Choll, se manifestó muy tempranamente.

 

Este Venancio no alcanzó a cooperar en el cimiento de la paz entre los propios Mapuche ni en un nuevo pacto con los chilenos, como sucedió en los llanos de Boroa el año de 1836 y que hizo emerger la figura de Mañil Wenu como uno de los más grandes estrategas Mapuche en la contención de los winka a sus territorios. Koñuepán junto a Juan de Dios Montero terminó sus días en las pampas del puelmapu, a donde había llegado persiguiendo a los montoneros realistas y a quienes los cobijaban. Según la historia oral, un acuerdo entre el nagche purenche Lorenzö Kolipi y Fütra kallfükura de Salinas Grandes, les terminó “pasando una cuenta” que no calcularon. De acuerdo a las fuentes escritas, Koñuepan junto a Montero habrían prestado sus servicios militares al dictador Mariano Rosas, quien los utilizó para contener militarmente y tratar pacíficamente con todos los wichanmapu puelche. Luego de la fundación de flankawaria (bahía blanca) por el 1837, una rebelión de los mapuches ante la política de fronteras que se le imponía y los malos tratos a que se les sometía terminó con la vida de Venancio. Por lo que se sabe, este siempre quiso volver al seno de su familia, pero fue utilizado junto a muchos otros como agente del estado argentino.

El gobierno de Prieto (1831-1841) inició los intentos por pensar la ocupación de los territorios Mapuche del Ngulumapu [v], situados al sur del río Bio Bio. Bajo el lema divide y vencerás incentivaron la división y la lucha fratricida entre Mapuche, a la vez que pagaban la lealtad de los lonko “aliados” con grados militares y sueldos periódicos. En el diario el Faro del Bio Bío se publicaba un anónimo que no ocultaba el lado maquiavélico de la política dirigida hacia el mundo indígena: El gobierno aprovechando la docilidad de los caciques aliados y fomentando la rivalidad entre los mismos Butralmapus y los pehuenches, si no logra que entre ellos mismos se destruyan completamente, al menos puede contar con un aumento de fuerzas ventajosísimas, y con la disminución y casi impotencia de las enemigas.

Entre 1862 y 1884 el Estado chileno se decide a correr la frontera del río Bio Bio hacia el interior del territorio Mapuche. La fundación de los fuertes de Angol (1862) y de Lebu (1863) fueron la expresión de un movimiento a gran escala que sólo culminará hacia 1884 en la campaña de Lonkimay. Hasta ese momento, y siguiendo las máximas del divide y vencerás, los generales y lugartenientes habían mantenido atados a algunos lonko que no tenían otra manera de sostener su autoridad más que en las bayonetas y sables de los chilenos. En la medida que estos reconocían a las autoridades militares winka y por su extensión al gobierno, se les prestaba protección, con la condición que sus subalternos se mantuvieran bajo sus órdenes. De esta manera neutralizaban a importantes wichanmapu mientras aislaban a aquellos grupos – como los wenteche de Külapan – dispuestos a enfrentar la invasión de sus tierras.

La siguiente es una carta dirigida por el jefe de la plaza de Toltén, Orozimbo Barbosa, al lonko Antonio Painemal de Carirriñi ( Choll Choll), para ponerlo al tanto del mensaje que el nuevo presidente de Chile Federico Errázuriz enviaba a los caciques aliados. Especialmente resalta el encubrimiento de algunos propósitos que por esos años 1872, a diez años de iniciada la “cruzada” militar chilena, eran más que evidente para los Mapuche: el establecimiento de fuertes y la fundación de pueblos en territorio Mapuche, sin contar con ningún parlamento o acuerdo que lo hubiese negociado y establecido así.

Dile a mis amigos, me dijo el presidente, que yo no quiero formar pueblos, que no quiero guerra con ellos; que quiero que crezca el pasto, que los animales engorden bien, para que tengan mis indios harta plata con que negociar con mis españoles (…) Así, pues, mi amigo, en vista de las buenas palabras y consejos del presidente, aconseja a tus caciques e indios a fin de que se mantengan sosegados y tranquilos, para que no se mezclen en los malones del alzado Kilapan; que por el contrario, den cuenta a la autoridad cuando sepan que alguno va a salir para ponerle mi buen atajo. Que obrando, procediendo y caminando así, el gobierno les guarda mucho respeto y estimación y los atenderá como buenos amigos. Dime Antonio ¿es cierto que Kilapan va a salir a malón en esta luna? Si lo sabes, dímelo bajo cuerda, y dile también que el gobierno tiene mucha gente con que castigarlo. [vi]

Una década más tarde los Chollchollche comenzaban a sentir el peso de la larga noche que caerá sobre la nación Mapuche. Sus descendientes dividieron fuerzas al oponerse a la invasión y conquista de sus territorios esta vez por parte del mismo Estado que ayudaron a erigir. Una historia de ese tiempo, recurrente en la oralidad Mapuche de Choll Choll, es la que opuso a dos hermanos ante la entrada de los chilenos. Uno de ellos no hizo frente y buscó protección entre los invasores, el otro en cambio resistió y se opuso militarmente. Su derrota significó erradicarlo del mapa y una forma fue fundar el fuerte militar donde estuvo la ruka (casa) de este patriota.

 

Así nació Chol Chol pueblo. Los rebeldes fueron sentenciados y en la toponimia de la comuna (kilómetro 11 del camino a Galvarino) existe un sector denominado pültrülchewe o lugar donde se cuelga gente. Gregorio Urrutia había pasado por allí en su viaje marcial y místico hacia Villarrica, trayendo consigo la “justicia winka”. Al menos así lo informaba al gobierno:

Conforme con las ideas del supremo gobierno, y conforme también con mis propias convicciones, manifestadas en diversos documentos oficiales y en todas las ocasiones que he tenido que hacer campañas en la Araucanía, he procurado, señor Ministro, en lo posible, y creo haberlo conseguido, que la de que ahora doy cuenta, no revistiera el carácter odioso de pillaje y de barbarie que han tenido desgraciadamente, algunas veces, estas expediciones. En esta vez, como siempre, la misión que me he impuesto es la de ir a castigar con discernimiento y humanidad y no ejercitar una ciega y bárbara retaliación. El castigo principal que he impuesto a las tribus sublevadas, ha sido el del establecimiento del fuerte Cholchol en el centro mismo de sus reducciones, como una amenaza constante para siempre que abriguen el pensamiento de levantarse. [vii]

Desde entonces, es decir, luego de consumada la conquista, la situación de los Chollchollche se igualó a la de muchos otros Mapuche que en distintas partes de su territorio se vieron confinados a vivir en menos del 5% de la tierra que antes les perteneció. En efecto, luego de la anexión de sus territorios que hicieron los Estados de Chile y Argentina a finales del siglo XIX, la sociedad Mapuche no volverá a ser lo que fue en su pasado independiente. Solamente en el Ngulumapu esta mantuvo bajo control -y selladas por acuerdos ( parlamentos)- más de 10 millones de hectáreas (entre el río Bio Bio y la isla de Chiloe) que fueron reducidas a su veinteava parte por los gobiernos entre 1884 y 1930. Se pierde la tierra y con ella una de las actividades Mapuche más prósperas: la ganadería, la que fue usada como botín de guerra. Esto recordaba don José Luis Kollüw de Karürüngi a principios del siglo XX.

 

Entre 1884 y 1930, durante el llamado proceso de ‘radicación indígena’, el Estado dejó en las manos de los Mapuche de Choll Choll aproximadamente un 45% de la extensión total de la comuna. Más tarde, durante la reforma agraria de las décadas del sesenta y setenta, que pretendió expropiar los fundos y distribuir la tierra, sólo 218 hectáreas fueron recuperadas. En la actualidad el fondo de tierras que maneja la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (la CONADI), organismo de Estado vinculado al tema indígena, según cifras oficiales ha adquirido a favor de comunidades 974,4 hectáreas, entre ellas algunas relocalizadas provenientes de zonas costeras de la comuna de Carahue.

En general, las comunidades Mapuche actuales tienen su origen en la política de acorralamiento territorial (radicación de indígenas) que hizo el Estado desde finales del siglo XIX. Posteriormente al subdividirlas y entregar títulos individuales se crearon hijuelas, que han determinado – en parte – las condiciones de subsistencia en que se vive pues las familias siguieron creciendo, más no la tierra. La actual ley indígena (del año 1993) ha dotado de personalidad jurídica a las comunidades permitiendo el reagrupamiento de familias, aunque no necesariamente las familias descendientes del primer título otorgado por el Estado (llamado “de merced”). Con la proliferación de comunidades también ha mermado la cohesión bajo una estructura de representación común. En Choll Choll casi el 100% de comunidades existentes son “comunidades Conadi”, apelativo que se da a aquellas constituidas bajo el actual régimen jurídico.

El presente de los Chollchollche

En la actualidad Choll Choll cuenta con 8,123 habitantes, de los cuales un 80% son Mapuche. La población chilena o winka (aproximadamente un 20%) vive principalmente en el pueblo que tiene una población de 2,660 habitantes. La mayoría de la población Mapuche vive en alguna de las cerca de 120 comunidades del área. La población rural es de 5,463 individuos, un 67.25% del total de la población de Choll Choll. El 90% de esta población rural es Mapuche.

Un 75 % de los predios en posesión Mapuche tienen un tamaño menor de 5 hectáreas. Las comunidades Mapuche viven de una economía de subsistencia. Producto de estas condiciones estrechas de convivencia la población joven-adulta se ve enfrentada al fenómeno de la emigración. Quienes se quedan pueden trabajar el sitio que le asignan sus padres sin ser propietarios del mismo, el que sólo podrán gozar una vez que lo hereden, si es que no salen desfavorecidos. Al respecto un proyecto de decreto que buscaba reformar la ley indígena para subdividir la tierra por debajo las tres hectáreas, creó un profundo malestar entre los comuneros, pues vulneraba el acuerdo (de 1989) con los gobiernos Concertacionistas de parar la división de las comunidades para pasar a una fase de ampliación en la cabida de tierras [ix].

Este pequeña propiedad y el tipo de economía que puede sostener (de subsistencia), coexiste junto a grandes fundos y propiedades pequeñas originadas en la colonización con extranjeros (europeos) y nacionales, así como con aquella surgida de la reforma agraria. De esta manera la mayor parte de la tierra está en manos de una minoría que disponiendo de mejores tierras, capital y tecnología a su alcance, tienen niveles de producción más elevados. Las familias chilenas más prósperas han invertido sus capitales en negocios y servicios como cantinas, barracas y bancos aserraderos, supermercados, taxi buses intercomunales, todo ello combinado con tierras de uso agrícola ganadero y con plantaciones de exóticos.

La relación de estas familias con la población mapuche ha sido de dependencia pues estos últimos son su mercado a los cuales se les vende más caro que en ciudades como Temuco. También los Mapuche los han nutrido con productos de huertos y chacras además de leña. A pesar de esto, en el inconsciente mapuche y chileno operan poderosos mecanismos de exclusión, negación y estereotipos que tiene como base la memoria. Para los mapuche los ricos del pueblo llegaron con sus manos vacías, mediante engaños y robos hacia la población mapuche -acorralada y perseguida en los primeros tiempos de la conquista militar chilena- consiguieron las ventajas que hoy ostentan. Para ciertos chilenos los mapuches son gente floja que no trabaja su tierra y por lo mismo son pobres.

Las actividades económicas en las áreas rurales de la comuna incluyen la agricultura de subsistencia y el silvo-pastoreo (practicadas principalmente por los Mapuche); la agricultura intensiva y la ganadería (practicada por los grandes terratenientes), y la explotación forestal en gran escala (practicada por corporaciones). Respecto a las actividades de la población urbana, Choll Choll no cuenta con ningún tipo de industria, los empleos están ligados a servicios básicos como el comercio (almacenes y cantinas esencialmente) y a la contratación en trabajos estacionales, como los que se desprenden de la actividad forestal que, como se ha visto en otras comunas de la región donde el 90 % de la superficie la ocupa esta actividad, más que generar empleos trae empobrecimiento.

Una buena cantidad de la población activa termina vendiendo su fuerza de trabajo en servicios domésticos en la ciudad de Temuko. Salir de estas condiciones laborales se ve imposibilitado por la falta de un plan de desarrollo propio que desligue a la comuna de otros polos de desarrollo que la han sumido en una posición marginal. De hecho esta situación se ve agravada por los efectos de la globalización neoliberal que en el área se expresa fundamentalmente a través de la expansión forestal y la privatización de los recursos hídricos.

La Globalización neoliberal en Choll Choll

Chile se abre al mercado mundial como exportador de materias primas a partir de la década del 70, cuando el gobierno militar (1973-1990) gira el rumbo de una economía que hacía cuarenta años promovía la industrialización del país. Uno de los rubros que incentivó la dictadura fue el forestal, desde entonces no ha dejado de crecer la superficie destinada a la plantación de pinos y eucaliptos. Cada vez son más los capitales nacionales y extranjeros que invierten en este negocio y para ello el Estado incentiva a los privados a través de subvenciones que en la actualidad cubren el 90 % de los gastos. El foco que genera conflictos, no considerando lo medio-ambiental, es que las zonas destinadas para estas inversiones son los territorios de asentamiento histórico del pueblo Mapuche. El gobierno del presidente Lagos anunció que para el año 2025 aumentaría al doble la superficie de plantaciones (alcanzando los cinco millones de hectáreas) entre las regiones octava y décima. El reciente tratado de libre comercio con China, podría disparar esta cifra al doble.

Si se compara la provincia de Cautín con sus similares de Malleco, Biobío y Arauco en las cuales se lleva a cabo la expansión forestal, podemos constatar que el radio de inversión de las empresas madereras se viene extendiendo velozmente hacia el sur. El paisaje de Galvarino y Choll Choll de haber sido agrícola ganadero, ya comienza a tomar la monotonía que le imprimen las forestales. Así como en las provincias mencionadas, aquí también se están generando las condiciones de conflictos por la tierra y por el acceso a recursos naturales tan vitales como el agua. Las forestales recibieron de los gobiernos las tierras o las han comprado a particulares dueños de fundos, en ambos casos muchas de estas tierras estaban en litigio con las comunidades aledañas.

Si bien las empresas forestales presentes en Choll Choll reciben distintos nombres (Bosques Cautín, Mininco, Millalemu), los capitales y sus dueños son los mismos (el 80% de las tierras forestadas con exóticos pertenecen a dos familias madereras: los Matte y los Angelini), además de estas marcas mencionadas está el empresario Jaime Muro Cuadra. El 30% de los suelos en Choll Choll está bajo este rubro productivo y se concentran en la cordillera de Nawelbuta y sus inmediaciones ( Deuco, Repocura, Malalche, Huamaqui, Cautinche, San José). Las actividades agrícola-ganaderas de la población rural que vive en los valles se acompañan también de este tipo de forestación, aunque las mayores concentraciones de plantaciones pertenecen a grandes inversionistas.

De esta manera las comunidades en Choll Choll se ven afectadas y determinadas por las decisiones económicas que toma el Estado sin considerar la opinión ni contar con la participación de la gente, agudizando los conflictos por la propiedad de la tierra, el deterioro medioambiental y la salud de las personas.

Un hecho de gran envergadura en relación al fomento forestal fue el ocurrido el 14 de agosto del año 2002, oportunidad, en que en una actividad “privada” de la Corporación de los empresarios forestales CORMA, fue acompañada por autoridades de gobierno, encabezado por el intendente Ramiro Pizarro, quienes hicieron entrega material de miles de plantas de eucaliptos a campesinos y comuneros mapuche de la zona rural de Chol Chol, con el fin de fomentar dicha actividad en las comunidades, hecho que habla por si mismo de los intereses de introducir fuertemente estas plantaciones en dicha localidad. [x]

Lo anterior se hizo no sólo en un clima de tensión -con presencia de fuerzas policiales- en comunidades que pretendían recuperar parte de su patrimonio hoy en manos de forestales sino que también en un contexto de carencia de agua que afecta a muchas familias rurales, debiendo el municipio suministrársela a través de camiones aljibes durante el periodo estival. En efecto, el modelo neoliberal dominante en el país ha llevado a la privatización de los recursos hídricos en favor de particulares (forestales, latifundistas y mineros) dejando fuera a las comunidades.[xi]

En Choll Choll el caso presenta realidades extremas pues el curso del río que le da nombre al territorio está en gran porcentaje en manos de empresarios y ongs que realizan labores lucrativas. Si bien la ley permite que se hagan inscripciones a nombre de comunidades estas sólo tienen derechos sobre pequeñas cuotas de recursos que habían ocupado libremente desde siempre, por lo que tienen que comprar derechos de uso a otros que se han instalado recientemente en sus zonas. Esto afecta directamente las prácticas agrícolas y ganaderas de las comunidades y las hace depender de las gestiones de actores como el municipio, las ongs o de ministerios que tratan de resolver demandas encontradas.


Choll Choll también sufre el drama medioambiental relacionado a la disminución y sequía del recurso agua que aparece en toda su manifestación cuando al llegar la temporada estival los esteros y las vertientes desaparecen dejando a las familias dependiente de lo que puede hacer el municipio para aportarles el vital elemento. Pero el caso va más allá, se han propagado enfermedades como la hepatitis porque las napas subterráneas están contaminadas al no contar la tierra con la capacidad de drenar que alguna vez tuvo.[xii] Además, la disminución de la vegetación nativa (el monte) ha dejado a las comunidades sin la cantera de yerbas medicinales necesarias para su salud.

Las presiones del modelo neoliberal, con la concomitancia de las autoridades, han afectado otra esfera clave del mundo mapuche, el de su reproducción cultural. Tal es el caso de la comunidad Juan Nahuelpi donde 87 familias han visto como uno de sus lugares de ceremonia religiosa más significativos, el salto de agua kele-kelen, se volvió un espacio de disputa con la Forestal Mininco desde que sus guardias impidieron agresivamente todo acceso a el.

Según cuenta la gente del lugar, en repetidas veces han sido expulsados por guardias de dichas empresas, los que premunidos de perros y camionetas blindadas causan pánico entre los habitantes del lugar, quienes siguen sintiendo que ese trayenko (salto) es espacio de la naturaleza y la gran fuente de abastecimiento de plantas medicinales, a las que acceden alrededor de seis machi del valle de cholchol.[xiii]

Si bien un espacio religioso quedó bajo el dominio y explotación de terceros, las consecuencias también tocan los ámbitos de salud de la población por encontrarse allí los remedios ( lawen) que la población usa y, en particular, sus agentes médicos. Si bien estos últimos han probado resistir en otros tiempos las persecuciones más enconadas en su contra, lo nuevo es que su entorno ( itrofill mongen) se transforma y empobrece por la acción de las forestales, lo que los empuja a buscar los remedios cada vez más lejos de donde ejercen su función curativa. La salud es una de las instituciones más vigentes entre los Chollchollche, y a través de ella se mantiene la cosmovisión. Así las prácticas de salud se pueden comparar con un disco duro o una matriz que de ser dañada pone en peligro la sustentabilidad del sistema sociocultural mapuche.

Para la reflexión

1. Una de las impresiones que promueve un ejercicio de memoria histórica de este territorio en su relación con otros territorios conquistados por el estado chileno, es que la relativa situación de “pacificación” en esta zona, fue filtrada y ocupada por una población chilena que no se conformó como un polo de crecimiento dentro de un esquema de desarrollo de las fuerzas productivas locales. Al contrario, se produjo una “ocupación” depredadora de componentes que no fueron capaces de articular un proceso económico que los situara con ventajas, más allá del momento y del mercado que representaban ciudades como Temuco o Imperial. Así la acumulación fue de tipo individual desde un comienzo, lo que redundó en una marginación global que le fue dando a Choll Choll el actual carácter de pueblo de frontera.

Por lo visto la suerte de “pacto” que hubo con ciertos lonko que fueron insuflados por los gobiernos que impulsaron la conquista militar del Wallmapu, colaboró en que la población Mapuche conservara porcentajes de tierra que no sufrieron la esquilmación desatada en otras zonas del ngulumapu, lo que sin embargo, no evitó que se crearan condiciones de subsistencia que no guardaron ninguna relación con su pasado de bonanza.

Esto, junto a lo anterior, creó una situación de estancamiento colonial que será decisivo en el territorio estudiado.

2. La ocupación militar, a través de fuertes/pueblos como Choll Choll, tuvo una lógica geopolítica. Esta idea de control territorial por parte del Estado redundó a la larga en las definiciones de tipo geoeconómicas. En las deliberaciones previas a la invasión del Ngulumapu (a principios de la década del 1860), la clase política y militar chilena acordó fundar Angol como centro político de las nuevas provincias que iban incrustando al mapa de Chile. Al poco andar Temuko demostró tener una posición indiscutida y neurálgica en las comunicaciones internas entre costa y cordillera y entre los valles del norte y sur. Villarrica que místicamente motivaba la penetración del ejército, no tuvo más destino que convertirse en zona exclusiva de los más ricos, especialmente colonos alemanes, uniéndose definitivamente a las redes viales de Cautín y no de Valdivia como fue en un primer momento. Estos colonos extranjeros denunciaron la colonización espontánea que hacían de esas tierras los “nacionales” pobres, que atraídos por las ganancias de la explotación maderera no trepidaban en arrasar el monte y reproducir un modelo de producción agrícola y ganadera de subsistencia.

Nacionales y extranjeros, o campesinos y latifundistas (o si se quiere ver a pobres y ricos) se disputaron los recursos (tierra, bosque, riberas) y los capitales de inversión entregados para la colonización. La animadversión de los chilenos hacia los gringos, por lo visto se origina en la disputa desigual de las sobras que arrojaba el despojo que se hacía de los Mapuche. Pero por lo visto Choll Choll fue un área reservada (o filtrada) para la colonización espontánea de chilenos, cuyo único capital (la tierra y el ganado) fue el arrebatado a quienes lo tenían (la población originaria) o, bien, situándose en posiciones de ventaja al actuar como intermediarios en las ventas de leña, carbón, hortalizas, animales, etc., etc., como hasta el presente lo hacen. ¿Cómo y con qué podía despegar económicamente esta zona, cuando la acumulación de capital se hizo de manera privada y dispersa? En la ingeniería del poder político y económico que se iba construyendo en estas provincias, Choll Choll (urbano y rural) quedaba marginado y supeditado a los grupos económicos circunvecinos como Temuco y Nueva Imperial, en una compleja situación de subdesarrollo. Mientras que los mapuches quedaban bajo una situación colonial. Ambos fenómenos vigentes hasta el día de hoy.

3. La institucionalidad Mapuche que en el pasado hizo de Choll Choll un poderoso referente, en la actualidad se ha mantenido en algunas comunidades -implícita en el cuidado de la salud, la mantención de autoridades propias ( lonko) y las ceremonias más importantes (como el ngillatun)- de manera invisibilizada, sumergida, restringida y marginada a los ámbitos rurales. Si bien en el pueblo funciona una cooperativa de pequeños agricultores y un museo Mapuche, el resto de las instituciones (más de 30) que atienden, y son en alguna medida atendidas por individuos Mapuche, son de naturaleza estado-nacional.[xiv]

En las elecciones municipales del 2004 de los nueve candidatos a alcalde 5 eran mapuche: uno pastor evangélico; otro empresario de un colegio de orientación cristiana; otro profesor miembro del partido comunista; otro (quien ganó) miembro del partido por la democracia; y, por último, un agricultor (representante de la organización Wallontu Choll Choll Mapu). Este abanico muestra las diversas formas en que se expresa una identidad trastocada por valores y lealtades que no encuentran sintonías que las congreguen, terminando por dispersarse ante el imán que irradia el poder winka.

Así como al Estado le interesa afianzar su control y gobierno en el “área chica”, como es un municipio, la aspiración de los Mapuche, como nación, es volver a reconstituirse como tal. Esto no significa aislarse, al contrario, uno de los temas que no se pueden perder de perspectiva y esto se encargó muy bien de expresarlo en su campaña pasada la organización Wallontu Chollcholl Mapu, es que no pueden cruzarse de brazos ante las presiones de otros actores económicos que propician el modelo neoliberal. El poder local, como es el municipio, debe hacer respetar los derechos de su población y entre estos el de las comunidades que, por ejemplo, pierden sus fuentes de agua y de remedio ( lawen) por la expansión forestal.

La gobernabilidad de un territorio necesita de instituciones que promuevan la participación para la toma de decisiones. En Choll Choll los planes de desarrollo local deben ser discutidos en la urbe como en los campos, cómo se organice la gente para hacerlo es cuestión de ellos (la cultura, la experiencia juegan un papel fundamental), lo que no se puede dejar de lado y menos condicionar es el acto de deliberar, decidir y, posteriormente, negociar. www.ecoportal.net


Kurako, Choll Choll Mapu
Rimü, abril Küllen 2007

Bibliografía:

Anónimo (1803) Guerra con los Indios. En: El Faro del Biobio, nº 2-3. Concepción 26 octubre/6 noviembre.

Guevara, T.; Mañkelef, M (2002) Kiñe mufü trokiñche ñi piel. Historias de familias Siglo XIX.- Temuco: Liwen & Santiago de Chile: CoLibris

León, Leonardo (1999)Apogeo y Ocaso del Toqui Ayllapangui de Malleco, Chile. 1769-1776. Lom ediciones. Santiago, Chile.

Mansilla, Luis (1998) Costumbres de los araucanos. Publicaciones del archivo Franciscano. Santiago de Chile.

Núñez de Pineda y Bascuñan, Francisco (1987)Cautiverio Feliz y razón individual de las guerras dilatadas del Reino de Chile. Editorial Universitaria. Santiago de Chile

Promap (2003)Situación medioambiental en Territorio Mapuche. El Salto Kele-kelen, valle de Chol chol. En Castro M. (compilador). Salud Colectiva y Medio Ambiente. Temuco: Unidad de Salud con Población Mapuche. Pp.104-110

Smith, Edmond Reuel (1915)Los Araucanos o Notas sobre una Gira Efectuada entre las Tribus Indígenas de Chile Meridional. Imprenta Universitaria, Santiago de Chile

Seguel, Alfredo (2004)Cholchol y la expansión Forestal. En: Mapuexress.net

Servicio País (2003)Diagnóstico Temático 2003. Comunidad de Nueva Imperial, Localidad de Chol Chol. 8 páginas

Urrutia (1981) Memoria del Comandante en Jefe del Ejército del Sur sobre el último alzamiento de indígenas. Angol, diciembre 23 de 1881. En Memoria que el Ministro de Guerra presenta al Congreso nacional de 1882. Santiago. Biblioteca del Congreso Nacional.

* Profesor de Historia. Cursa el doctorado de etnohistoria en la Universidad de Chile. Articulo publicado en http://www.mapuexpress.net

Notas:

[i] Hablantes de mapuzungun con expertizaje en lingüística, como Jacqueline Caniguan y Manuel Manquepi, creen que muchos de los nombres de ríos o valles, son de origen onomatopéyico, es decir más que representar una idea, reproducen el sonido de estos elementos de la naturaleza (traitraiko, trufulltrufull, tragitragi, etc), Chollcholl podría ser un de estos casos.

[ii] Smith, 1915: 192-194

[iii] Núñez de Pineda, 1987: 32

[iv] Guevara, Tomás & Mañkelef, Manuel (2002: 171-172)

[v] Denominación de los territorios al poniente de los andes.

[vi] Guevara & Mañkekef, 2002: 191-192

[vii]Urrutia, G: 1881: 186. Como vemos este tipo de fuentes oficiales corroboran los juicios de cierta memoria y tradición oral mapuche que otorga la condición de pueblo-maldito a Chollcholl urbano. Condenado hasta el día de hoy a no pasar, o muy lentamente, los umbrales del siglo XX. Del siglo XXI ¡¡ni hablar!!.

[viii] Guevara & Mañkelef, 2002: 168-169

[ix] Esta iniciativa la promovieron tres diputados del oficialismo, para dar solución al drama de los “allegados”, hijos e hijas de los propietarios. Sin embargo, se sospecha que una de las motivaciones es la presión del capital inmobiliario por acceder a tierras indígenas (de menor valor comercial) y luego lotearlas tras la construcción de villas y poblaciones. El camino que une Choll Choll con Temuko así lo demuestra. Además si cada propietario llega a contar con un “sitio” (como sería en la realidad) podrían vender o arrendar a terceros o incentivar la plantación de exóticos aún no viviendo ahí, es decir, desintegración pura y abandono por imposibilidad de las prácticas agrícola-ganaderas.

[x] Seguel, 2004: 5.

[xi] En Huamaqui como en Repocura se está extrayendo oro a través de placeres auríferos, estas iniciativas se rigen por el código minero, en esto las patentes e impuestos están diseñadas para que particulares con los capitales suficientes extraigan los recursos que están bajo o sobre la tierra, interviniendo los ríos y contaminándolos a la vez. Al respecto los pueblos indígenas no tienen derechos sobre los recursos del subsuelo, pues estos les pertenecen al Estado que es quien otorga las concesiones mineras.

[xii] Esto si bien es sabido por los servicios públicos de salud aún no son conocidos públicamente y no cuentan con una política al respecto.

[xiii] Promap, 2003: 108-109

[xiv] Estas instituciones atienden, entre otras, cuestiones relativas a educación, salud, relaciones familiares y vecinales, seguridad, producción, comunicaciones, gobierno local, etc. (Servicio País, 2003).

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