Pueblos Indígenas

Pueblos originarios, otros proyectos y alternativas para América Latina: reflexiones en torno al multiculturalismo (qué hay detrás) y pluriculturalismo (la re-construcción del Estado).

En este ensayo busca ilustrar brevemente en qué consiste el multiculturalismo, cuáles son los intereses encubiertos y de qué sectores son representativos. De la misma manera indaga respecto al pluriculturalismo y la plurinacionalidad; reflexionando y sosteniendo que la alternativa emancipadora para América Latina emergerá de las ideas y luchas de quienes viven en ella desde tiempos inmemorables. “Ante el desencanto y fracaso de la politiquería criolla y euro céntrica es la hora de la política de los hijos de la tierra, del Mandar Obedeciendo y de que la espiritualidad y la cultura se reencuentren con la política” (Defensoría Indígena Wajxaqib´No´j; 2008: 38).

Por García Gualda, Suyai M.

En este ensayo busca ilustrar brevemente en qué consiste el multiculturalismo, cuáles son los intereses encubiertos y de qué sectores son representativos. De la misma manera indaga respecto al pluriculturalismo y la plurinacionalidad; reflexionando y sosteniendo que la alternativa emancipadora para América Latina emergerá de las ideas y luchas de quienes viven en ella desde tiempos inmemorables. “Ante el desencanto y fracaso de la politiquería criolla y euro céntrica es la hora de la política de los hijos de la tierra, del Mandar Obedeciendo y de que la espiritualidad y la cultura se reencuentren con la política” (Defensoría Indígena Wajxaqib´No´j; 2008: 38).


Introducción

Abya Yala [como llamaban nuestros pueblos originarios a América Latina] es una región caracterizada por albergar una importante diversidad étnica y cultural. Sin embargo, es conocido que hace más de 500 años con el [mal llamado] “descubrimiento” de América comenzó el sometimiento y silencio forzoso de muchas de estas identidades.

Por entonces nacía el capitalismo a nivel mundial, es decir, se desarrollaba la primera división internacional del trabajo, lo que significó pobreza y dependencia estructural para esta región del globo. Paralelamente, en América comenzaba la división racial del trabajo (Quijano; 2000) en el marco de un proceso de racialización de la vida socio- política [el acceso a los cargos públicos y al cobro de salarios eran privilegios de los blancos, mientras que el trabajo servil- cuasi esclavo era llevado a cabo por los indígenas].

Claramente podemos observar que se levantaba por aquellas épocas el gigante del capitalismo y con él una serie de prácticas socio- culturales que permiten su sostenimiento y reproducción continua a lo largo del tiempo. En la actualidad, en la fase neoliberal- globalizada, siguen vigentes innumerables prácticas que reproducen el hostigamiento, discriminación y exclusión de los pueblos originarios, colocándolos siempre en el lugar de los “otros” [a quienes se suman una gran cantidad de identidades u “otredades” excluidas de los parámetros aceptados por el sistema hegemónico actual].

Estos otros fueron los que el proyecto de modernidad obligó a abandonar sus prácticas políticas, culturales y religiosas para formar parte de una Nación homogénea lo que se tradujo en un Estado unicultural. Sin embargo y a pesar de las [falsas] apariencias, en los últimos años [caracterizados por el recrudecimiento de las condiciones devastadoras de existencia] han emergido desde el silencio las voces enardecientes de los condenados de la tierra (F. Fannon; 1961).

La América morena se puso de pie demostrando que los estandartes de 1789 [libertad e igualdad] nunca fueron ni son una realidad para esta región. Los pueblos indígenas se constituyeron como actores políticos y sin abandonar la resistencia se propusieron alcanzar el poder. Algunos han optado por la vía institucional como ha sido el caso de Bolivia, otros constituyeron movimientos sociales por fuera de la clásica institucionalidad (i). A pesar de las diferencias existentes, la gran mayoría coincide en sus principales demandas: territorio, derechos colectivos [basados en el colectivismo] y derecho a la autodeterminación- autonomía-.

Es posible afirmar que conforman un cuerpo desobediente (Figari; 2008) que ha logrado poner en jaque al Estado [moderno], a la democracia representativa – liberal y por consecuencia a las clases hegemónicas. Dicha hegemonía radica en el predominio de ciertas clases o sectores sobre otros, lo cual se materializa a través de la negación. Por ello, una estrategia concreta que se han dado las clases hegemónicas para mantener su predominio han sido las conocidas políticas de reconocimiento, lo que se resume en una mera conseción de derechos. Esta jugada táctica se plasma en los discursos basados en la noción de multiculturalismo, claramente en boga en nuestros días en diversos ámbitos, incluso académicos.

Sin embargo, el colonialismo [cultural] que ahoga el pensamiento latinoamericano no ha triunfado, ya que, ha comenzado a hacer agua la idea moderna de aunar a la democracia con el capitalismo. De esta manera en boca de los otros resuenan proyectos sustentados en la idea de pluriculturalidad, lo que significa la re- construcción del Estado y con ello una profunda reflexión sobre qué democracia queremos.

Los casos de Bolivia y Ecuador son dos claros ejemplos sobre lo que significa construir estados plurinacionales. Mientras que Argentina sigue siendo [lamentablemente] el fiel reflejo del multiculturalismo.

En este ensayo buscaremos ilustrar brevemente en qué consiste el multiculturalismo, cuáles son los intereses encubiertos y de qué sectores son representativos. De la misma manera indagaremos respecto al pluriculturalismo y la plurinacionalidad; reflexionando y sosteniendo que la alternativa emancipadora para América Latina emergerá de las ideas y luchas de quienes viven en ella desde tiempos inmemorables.

“Desde esos troncos originarios, entremezcladas con las posteriores corrientes inmigratorias se procesará en sucesivas generaciones la historia social subterránea latinoamericana. Donde los hombres y mujeres de esa “América Profunda” van trasmitiendo a sus hijos y sus nietos, los códigos, los valores, el habla, las aspiraciones, las otras ideas que se elaboran en el imaginario de las clases subordinadas, en debate y confrontación con las visiones del mundo de origen europeo incorporadas por los sectores criollos dominantes (…). Procesos que fueron alimentando las identidades populares, vertebrando las nuevas realidades nacionales y continentales, expresadas políticamente en momentos decisivos, en proyectos, liderazgos, construidos alrededor de convocatorias para la formación de la dignidad nacional y social”(A. Argumedo, Los silencios y las voces en América Latina, 2006, p:25).

i. Pueblos Originarios y Multiculturalismo

“Para ellos, nuestras historias son mitos. Nuestras doctrinas son leyendas.
Nuestra ciencia es magia. Nuestras creencias son supersticiones.
Nuestro arte es artesanía. Nuestros juegos, danzas y vestidos son folclore.
Nuestro gobierno es anarquía. Nuestra lengua es dialecto.
Nuestro amor es pecado y bajeza. Nuestro andar es arrastrarse.
Nuestro tamaño es pequeño. Nuestro físico es feo.
Nuestro modo es incomprensible”.

EZLN (ii) (CCRI-CG)

América Latina, Abya Yala, es una región donde conviven sustanciales diversidades bajo una cortina de humo impuesta desde los sectores poderosos, utilizando para ello una herramienta infalible: “la violencia”. Esta violencia de la diferencia (Figari; 2008) radica en la afirmación de una existencia: “europeo, blanco y civilizado”, a partir de la negación de otra: “indígena, inferior e incivilizado” [la barbarie]. Dando lugar, entonces, a un otro dominante y un otro subalterno.

“El pueblo de los americanos no es susceptible de ninguna forma de civilización. No tiene ningún estímulo, pues carece de afectos y pasiones. Los americanos no sienten amor, y por eso no son fecundos. (…) incapaces de gobernarse, están condenados a la extinción” (Kant 1775, citado por Argumedo A. en los silencios y las voces en América Latina, 2006:19).

Esto hace al colonialismo cultural e ideológico que desde hace siglos y aún hoy sigue claramente en pie. Ésta trans- episteme euro- céntrica (Argumedo; 2006) que atraviesa al pensamiento y accionar latinoamericano es la que ha facilitado la implementación y adopción de la forma – moderna- de Estado unicultural [homogéneo]. Justificando, entre otras cosas, el exterminio de enormes masas de indígenas y/o su sometimiento pleno a la forma de vida occidental [y católica].

En los últimos tiempos, con el proceso de [re] estructuración del sistema capitalista en su nueva fase neoliberal- globalizada se ha comenzado a desarrollar un proceso al cual Zizek (1997) denomina de “auto- colonización”. Ésta nueva etapa capitalista ha venido de la mano del discurso multicultural, que consiste en un eurocentrismo “respetuoso” de las culturas locales. Por ello el autor sostiene [y nosotros adherimos a la idea] que el multiculturalismo es una forma de racismo con distancia, claramente visible en el auge por las comidas étnicas, las artesanías autóctonas, y otras cuestiones que hacen al “folklore” local.

“(…) el respeto multiculturalista por la especificidad del otro es precisamente la forma de reafirmar la propia superioridad” (Zizek; Multiculturalismo o la lógica cultural del capitalismo multinacional; 1997: 22).

Este discurso impuesto desde las clases dominantes, para mantener y reproducir su hegemonía, se ha materializado en la región a través de una importante cantidad de legislación, que de hecho jamás ha sido respetada y/o aplicada correctamente. En el caso argentino esto comenzó con la incorporación del artículo 75, inc. 17 (iii) a la Constitución Nacional en 1994.

Siguiendo a Zizek (1997) es posible pensar que el multiculturalismo es racismo con distancia, puesto que si se aceptara que existe racismo de facto, tanto en los discursos como prácticas de las clases dominantes, su poderío se vería socavado por una importante crisis axiológica e ideológica –por parte de la sociedad civil-. Lo que nos conduce a que la mera conseción de derechos es una forma de “legalizar” el racismo. Profundizando de esta manera un proceso de integración de los otros al sistema vigente, desapareciéndolos y neutralizándolos como actores políticos.


Además es importante mencionar que dicho colonialismo ideológico- cultural no deja de re-producir representaciones falsas y erradas sobre los otros, como por ejemplo acusar a los indígenas de vagos, indecentes, golpeadores, etc. Apropósito de esto, en el sur argentino [es el caso de la provincia de Neuquén] es muy común escuchar que los mapuches siempre han sido vagos, y ese es su verdadero problema, lo que para nada se aleja de lo que Kant sostenía hacia 1775 “Los americanos (…) no se preocupan por nada y son perezosos (…)”. Quedando en evidencia que el racismo y la negación frente a la diversidad étnica- cultura sigue tan presente [más o menos encubierta] como hace medio siglo atrás.

Todo esto nos obliga a acercarnos y conocer con mayor agudeza de qué se trata el otro proyecto, ¿Qué es un Estado PLURICULTURAL y/o PLURINACIONAL?

ii. Estados Plurinacionales, ¿Otra democracia es posible?

Ya hemos dicho que los Estado modernos se constituyeron como estados uni- nacionales, puesto que la concepción liberal sostiene que existe una coincidencia entre estado y nación [por eso se denominan Estados- Nación]. Lo cual está estrechamente ligado a una única cultura entendida como “lo culto”, a partir de una visión excluyente, homogeneizante y elitista [cuando se habla de “la Nación Argentina” o de “la cultura Argentina” haciendo hincapié en la singularidad, se reproduce esta visión reduccionista y hegemónica]. De esta manera los otros subalternos pasan a la exclusión a través de un proceso de negación institucionalizada [aún hoy en ámbitos cotidianos y académicos se sigue repitiendo que Argentina es un país blanco].

“Los indios, para el poder, estaban fuera de la política, fuera del Estado, fuera de la República, fuera del presente y de la historia. El orden que se construye los excluye de facto y de juris. Para ser ciudadano es necesario ser blanco- mestizo, es necesario tener rentas, saber leer y escribir. Y es una exclusión que se hizo desde la razón, que se justificó y legitimó desde ese entramado conceptual, teórico, axiológico y normativo dado por la modernidad” (Dávalos; Movimientos indígenas en América Latina: el derecho a la palabra; 2006: 25).

La NACION Argentina= Civilización (Vr. Barbarie= Otro= indígena) = mestizo- blanco

Todo esto se construyó sobre la base de la razón moderna y se materializó en lo que se denomina el constitucionalismo moderno. Frente a esto, a partir de las décadas de los ’80 y ’90 con el recrudecimiento de las políticas neoliberales, los pueblos originarios emergieron como actores políticos, cuestionando el mencionado constitucionalismo moderno.

Sus prácticas socio- políticas y culturales [ancestrales], como así también sus años de resistencia y lucha hacen que hoy sean portadores de una nueva forma de entender al Estado [incluso a la democracia]. Esta reconstrucción del Estado sobre la base del reconocimiento de la diversidad implica un nuevo constitucionalismo caracterizado por la plurinacionalidad, pluriculturalidad, plurietnicidad, interculturalidad e intraculturalidad.

ii.a. La plurinacionalidad parte de una concepción no liberal de nación, una visión comunitaria que no encuentra sus límites en el Estado. Dicha forma de concebir a la nación conlleva la idea de autodeterminación(iv) [no de independencia].

La Asamblea Nacional de organizaciones indígenas originarias, campesinas y de colonizadores de Bolivia (2006), define al Estado Plurinacional de la siguiente manera:

“Modelo de organización político para la descolonización de nuestras naciones y pueblos, reafirmando, recuperando y fortaleciendo nuestra autonomía territorial, para alcanzar la vida plena, para vivir bien y con una visión solidaria (…)”.

Esta descolonización implica una justicia cognitiva e histórica (Sousa Santos, 2007), lo que se traduce por un lado en el reconocimiento de aquellos saberes –ancestrales- no científicos. Lejos de menospreciar al conocimiento científico y reconociendo su importancia y aportes, es necesario “rejerarquizar” los otros saberes. Por otro lado significa reconocer además de los derechos individuales, los derechos colectivos y comunitarios [territorio comunal, trabajo colectivo, etc] a los pueblos originarios.

Íntimamente ligado a esto podemos ubicar a la interculturalidad y pluriculturalidad. Existen posturas encontradas sobre el origen y objetivo [encubierto] del concepto de interculturalidad, nosotros compartimos que la plurinacionalidad implica diversidad cultural –pluriculturalidad-. A partir de allí es necesario reconocer que para lograr interculturalidad es necesario que exista intraculturalidad, es decir una cultura compartida ¿Cuál? aquella que los reúne en un proyecto plurinacional de forma específica y diferente a otras experiencias (Sousa Santos; 2007).

ii.b. La reinvención del Estado [manteniendo la unidad pero no la homogeneidad] implica repensar y redefinir [para re -hacer] la democracia. En primer lugar, debemos preguntarnos si estamos frente a democracias capitalistas o capitalismos democráticos. Retomando una vieja discusión ¿es posible que coexistan democracia y liberalismo? Es cierto que la respuesta fue dada hace muchos años con la conocida Vulgata Demoliberal. Sin embargo, hoy en día estas seudo democracias han comenzado a hacer ruido, dado a que el demos [pueblo] es víctima constante de las miserias capitalistas.

Una “democracia” que se transforma en el escudo de fuego de genocidios y terrorismos [como el caso norteamericano con Irak], ¿es democracia? No. Justamente debido a todo esto y a otros factores como la crisis de representatividad política [crisis de partidos y sistema de partidos], surge la urgencia de este debate.

Algunos pensamos que esta “otra” democracia debería caracterizarse por emanar desde abajo –de los otros subalternos- y ser garante del derecho a la voz [derecho a ser tenidos en cuenta, a ser escuchados] y del respeto a las diversidades de todo tipo. Sosteniéndose principalmente en la obediencia de los mandatarios a las decisiones y demandas de los mandantes. Recuperando de esta manera la soberanía popular que tanto tiempo ha sido ignorada por parte de los funcionarios políticos [hace tiempo que los representantes se han emancipado de los representados].

“Ante el desencanto y fracaso de la politiquería criolla y euro céntrica es la hora de la política de los hijos de la tierra, del Mandar Obedeciendo y de que la espiritualidad y la cultura se reencuentren con la política” (Defensoría Indígena Wajxaqib´No´j; 2008: 38).

Se abre de esta manera una nueva discusión en torno de la “ciudadanía”, ¿Qué entendemos hoy por ciudadano? ¿Con los derechos civiles, políticos y sociales basta para configurar la “ciudadanía”? ¿Qué implica la ciudadanía en una democracia participativa – de alta intensidad? ¿Otra ciudadanía implicaría cambios en la cultura política actual? ¿Cuál/es?

Es necesario reconocer que el nivel de profundidad y análisis que implica un tema como la democracia es imposible de abordar en este ensayo, pero debía ser mencionado y tenido en cuenta. Es por ello, que dejamos abierta la posibilidad de continuar profundizando y reflexionando sobre el tema.

Finalmente, queremos reafirmar que una democracia de alta intensidad es necesaria para comenzar a construir un futuro diferente, una nueva Abya Yala.

iii. Algunas ideas en forma de conclusión

En primer lugar, es valioso reconocer la existencia de discursos alternativos y prometedores para América Latina. Como así también es necesario acercar dichos debates al campo académico, para poder desde allí aportar al cambio. Ya que la descolonización del pensamiento latinoamericano no es tarea sencilla e involucra a numerosos actores.

Es fundamental seguir reflexionando sobre qué sectores e intereses se encubren detrás del multiculturalismo. Sólo estando atentos y conociendo de qué se trata es posible visualizar cómo en realidad se “toleran” ciertas prácticas y criminalizan otras, etiquetándolas de “terroristas”, de “rebeldes”, etc. Un fiel reflejo de esto fueron los sucesos altamente violentos que tuvieron lugar en Chile durante el 2008.

Así también podremos comprender el por qué del silencio de algunos gobiernos de turno ante la problemática indígena, como es el caso de Argentina. Los gobiernos “K” [refiriéndonos a la anterior gestión de Néstor Kirchner y la actual de Cristina Fernandez de Kirchner] si bien han dirigido sus discursos y accionar hacia importantes deudas históricas sedientas de justicia, nunca mencionaron a los originarios de nuestro país.

Esto nos da a pensar que incluso ciertos sectores “progresistas” de la política nacional, siguen atados y presos del colonialismo cultural [euro- centrista]. Todavía en Argentina no se termina de pensar e incluir a los indígenas en un proyecto emancipador y superador, siguen siendo negados y excluídos como actores políticos. Justamente por esto, al comenzar este ensayo afirmamos que Argentina es un ejemplo claro y concreto de multiculturalismo.

La construcción del otro Estado es un desafío importante y la forma de realizarlo despierta y seguirá despertando intrigas, temores, amores y odios.

¿Es la vía institucional, partidaria, la forma de realizar “el” cambio? ¿Es la “revolución” una alternativa posible, en la actualidad? ¿Son las autonomías y saberes originarios una posibilidad democrática para nuestra América? ¿El Estado plurinacional es una realidad plausible? ¿Es necesario un Estado laico para que exista pluriculturalidad?

Estos son solo algunos los interrogantes que se abren cuando pensamos en construir un nuevo estado y una nueva democracia. Sin duda es un gran avance que el gran cuerpo desobediente (v) que conforma la clase explotada históricamente –indígenas-, apueste por alcanzar el poder [el cual les ha sido negado y prohibido durante años].

Sabemos que incluyendo voces, discutiendo ideas y construyendo hechos, es posible que logremos torcer nuestra historia. A partir de ello, comienza el gran desafío, y de eso se trata. Es hora de que comencemos a mirar nuestro presente con ojos latinoamericanos y no europeos, solo de esa forma seremos los verdaderos dueños de nuestro futuro. www.ecoportal.net

Bibliografía

* ARGUMEDO A., Los silencios y las voces en América Latina, ed. Del Pensamiento Nacional, Buenos Aires, 2006.

* BORÓN Atilio, La crisis de las democracias y movimientos sociales en América latina: notas para una discusión, en Revista Rebelión, 2006.

* BORÓN Atilio, La Verdad Sobre la democracia Capitalista, en Socialist Register, Buenos Aires, CLACSO.

* DÁVALOS, Pablo, Movimientos Indígenas en América Latina: el derecho a la palabra en Pablo Dávalos, (org.), Pueblos indígenas, estado y democracia, Buenos Aires, CLACSO, 2006.

* DE SOUSA SANTOS B., La reinvención del Estado y el Estado plurinacional, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 2007.

* Diccionario (virtual) de Filosofía Latinoamericana, Pensamiento y cultura de nuestra América, UNAM, 2009.

* Material de clase aportado por los profesores del curso Diversidad y Desigualdad en América Latina y el Caribe, Aula 602, CLACSO, 2008.

* QUIJANO, Aníbal, Modernidad, identidad y utopía en América latina, Lima, Sociedad y Política Ediciones, 1998.

* ZIZEK Slavoj, Multiculturalismo o la lógica cultural del capitalismo multinacional, en Jameson, Fredric y Slavoj Zizek, Estudios multiculturalismo. Buenos Aires, ed. Paidós, 1997.

Notas:

(i) También denominados “Nuevos movimientos sociales”.

(ii) Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

(iii) “Reconocer la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas argentinos. Garantizar el respeto a su identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural; reconocer la personería jurídica de sus comunidades, y la posesión y propiedad comunitarias de las tierras que tradicionalmente ocupan; y regular la entrega de otras aptas y suficientes para el desarrollo humano; ninguna de ellas será enajenable, transmisible ni susceptible de gravámenes o embargos. Asegurar su participación en la gestión referida a sus recursos naturales y los demás intereses que los afecten. Las provincias pueden ejercer concurrentemente estas atribuciones” (Art. 75, inc. 17).

(iv) Derecho de las nacionalidades a elegir su sistema político y jurídico así como su modelo de desarrollo económico, social, científico, cultural, dentro de un territorio /Autonomía (CONAIE).

(v) Conforman de hecho un cuerpo desobediente, evidente cuando leemos que “asesinan” a un mapuche en Chile, o reprimen u hostigan a comunidades zapatistas en Chiapas. Ponen sus cuerpos por delante, resistiendo y luchando, desde hace 500 años.

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