Pueblos Indígenas

Segundo Encuentro de Ancianos Indígenas de América (ABYA YALA)Chapala, Jalisco 19, 20 Y 21 de marzo del 2003. Declaración

No se puede estar de acuerdo con la destrucción en nombre de la paz y de la libertad, y mucho menos en el nombre de Dios, como lo dice y pregona quien está haciendo la guerra. Compartimos con el mundo la tristeza de una guerra que empezaron los hombres que se creen más poderosos que Dios y cuyo odio no pudo ser aplacado por la voluntad de paz en este momento.

No se puede estar de acuerdo con la destrucción en nombre de la paz y de la libertad, y mucho menos en el nombre de Dios, como lo dice y pregona quien está haciendo la guerra. Compartimos con el mundo la tristeza de una guerra que empezaron los hombres que se creen más poderosos que Dios y cuyo odio no pudo ser aplacado por la voluntad de paz en este momento.

"Anoche hubo un gran susto en el mundo… pero lo superaremos porque existen muchos corazones tiernos y sanos que aún podrán dar vida a la tierra"Marcelina Cerqueda de Marcial, IndígenaZapoteca Binnizá, Oaxaca

Los ancianos de nuestros pueblos indios que somos de Abya Yala: Amuzgo, Cherokee, Chol, Dakota, Guachichil, Lakota, Mazahua, Nakota, Mixteco, Opata, Ochidaway, Otomí, Popoluca, Aymará, Nacionalidad Salasaca, Miskito, Kuna, Quechua, Amazónico, Nahua Pipil, Nahuat-nonualco, Maya Quiche, Maya Kakchiquel, Mbya Guaraní, Wixaritari, Nahua, Chontal, Chichimeca, Purepecha, Michakuano, Rarámuri, Seri, Tzeltal, Tepehua, Tzotzil, Triqui, Tojolabal, Ñah-ñhu, Zapoteco hermanos todos reunidos para que se hablen nuestros corazones, nuestros pensamientos y nuestro espíritu que es único en este gran encuentro, nos encontramos durante tres días de diálogo intercultural, previendo nuestro futuro como pueblos indígenas, teniendo como marco una guerra más que es contra la humanidad, por la irracionalidad del que se siente poderoso y dueño del dinero en su mundo, aquel que las voces del mundo no convencen para parar la guerra.

No se puede estar de acuerdo con la destrucción en nombre de la paz y de la libertad, y mucho menos en el nombre de Dios, como lo dice y pregona quien está haciendo la guerra. Compartimos con el mundo la tristeza de una guerra que empezaron los hombres que se creen más poderosos que Dios y cuyo odio no pudo ser aplacado por la voluntad de paz en este momento.

La difícil situación que hoy atraviesa la humanidad entera, exige de nuestros pueblos un esfuerzo por llevar nuestra palabra y la luz a la oscuridad que hoy parece inundar al mundo.

Desde este lugar de vida amenazada que es Chapala, le expresamos a nuestros hermanos todos de Abya yala, América que se encuentran ausentes que tenemos que unirnos y cuidar la vida, cuidando nuestros recursos naturales, cuidando nuestro territorio.

Ixmucanè, xunaxhi guidxilayù … la madre tierra, está siendo agredida, nuestras distintas luchas por la tierra, son también nuestra lucha por el futuro.

En este encuentro, reiteramos que entendemos la posesión de nuestro territorio como el derecho que como pueblos tenemos para gobernarnos y disponer de nuestros recursos naturales según nuestros usos y costumbres, somos guardianes y somos dueños porque somos los pueblos originarios, los primeros.

La Defensa de nuestra tierra es la defensa de nuestra cultura, nosotros somos de la tierra, a ella pertenecemos, ella nos recibe al morir, nunca la tierra será nuestra como nosotros de ella. Todos los pueblos indígenas de América tenemos la amenaza permanente de la invasión y el despojo del territorio y las tierras que habitamos, es una constante de nuestra historia, un problema que seguirán enfrentando y viviendo los hijos de nuestros hijos.

Cuando un gobierno nos discrimina, cuando nos ignora, cuando nos desconoce, cuando nos reprime sentimos y reafirmamos aún que no nos representa. Todo el tiempo estamos con la esperanza para ver cuando se nos hace caso, cuando se nos escuche, hasta entonces todo va a cambiar.

Notamos y sentimos, como son las cosas, nos seguimos sintiendo discriminados como pueblos indígenas por los gobiernos, siguen los gobiernos sin respetar y sin cumplir nuestros acuerdos, los de nuestras tierras y territorios, los convenios, los que suponían la paz y mantienen la guerra, los de San Andrés, los de Guatemala, como si no hubiéramos dicho nada, los gobiernos antes que escucharnos nos reprimen, nos ignoran y nos discriminan; en este sentido, nos pronunciamos enérgicamente contra la política migratoria, racista y discriminatoria del Estado Mexicano, para con nosotros los pueblos indígenas mexicanos, de centro y del sur de nuestra tierra, aquí y allá nuestros hermanos de los países de Ecuador, Bolivia, Honduras, Nicaragua, Perú, no están presentes por negárseles su libertad de tránsito por nuestras tierras, siendo hostigados y faltándoles al respeto en su dignidad como personas por parte de las embajadas, cónsules y oficiales de migración y aduanales en su intento por estar con nosotros; reprobamos la actitud del gobierno que cada vez se preocupa más por reproducir el esquema de dominación que también le es impuesto por su vecino del norte, quienes se dicen dueños del dinero y se creen dueños del mundo y en su delirio de grandeza hacen la guerra.

La identidad es nuestra lengua, nuestra forma de vestir, nuestra manera distinta de ser y de nombrar las cosas, nuestra manera distinta de concebir el mundo y el universo, la identidad es nuestro espíritu que reflejamos al mundo para que se nos reconozca, para que se enriquezca para que se respete.

Nuestra espiritualidad, la de los ancianos y mayores de América no tiene fin ni principio, es astral, es la creencia en los seres de la naturaleza de la que nos servimos, es nuestro corazón, es amor, hemos constatado que nuestra espiritualidad está viva y la compartimos con todos como la nueva luz de esperanza que el mundo espera.

Nuestra espiritualidad, es respetuosa, no discrimina, no veja, nuestra espiritualidad y nuestras creencias no humillan, se basa en dos polos, un polo femenino y un polo masculino, dos poderes, dos fuerzas, el cosmos y la madre tierra de esas dos potencias surgimos nosotros. Somos las mujeres las principales portadoras de ese espíritu, somos el reflejo, somos luz, somos la esperanza como lo es la tierra para todos nuestros hijos que de ella somos parte.

Hasta aquí hemos venido a manifestarnos y hacernos presentes mujeres que en este encuentro hemos levantado dignamente nuestro espíritu, en el nuevo amanecer de una nueva relación que nos reconozca como iguales, la mujer maya, mujer zapoteca, mujer nahua, mujer wixarika, mujeres todas de nuestros pueblos de todos los rumbos de todas las direcciones hijas de Ixmucané, hemos llorado por los pobres, por los niños, por los ancianos que ya no pueden luchar, las mujeres estamos dando claridad en la oscuridad que se avecina, en la tiniebla que agobia al mundo.

Expresamos nuestra preocupación por los grandes cambios culturales y de espíritu de que son objeto nuestros jóvenes, nos entristece que nuestros hijos y hermanos indígenas nieguen sus raíces, y nuestra forma de ser, en este encuentro estamos sentando las bases para una nueva educación, una revaloración de nuestra cultura, un principio que apoye este esfuerzo. En el Primer Encuentro en 1994, buscábamos alternativas de solución a la cultura, en esta ocasión, estamos encontrando las bases más profundas para la conservación de esta cultura.

En nombre del progreso se ha destruido, en nombre de la modernidad se siguen destruyendo muchos sitios sagrados por abrir caminos en cerros, en manantiales; hay proyectos que están apuntados a donde tenemos esos sitios sagrados, nuestros antepasados nos encomendaron cuidar estos sitios, cuidar estos espacios, cuidar nuestra cultura, vivirla, enseñarla no abandonarla, no traicionarla. Se necesita que de nosotros nazca de nuevo construir los cimientos de nuestra cultura. Desde este lugar, en este Encuentro los ancianos indígenas del continente hemos dialogado para fortalecer y desarrollar nuestras culturas.

No lo sabemos todo, debemos de aprender de todos, de todas nuestras experiencias vivas, respetando y aprendiendo de los presentes y de los ausentes, de los que siendo jefes luchan en cualquier parte del mundo, de los que lucharon, de los que murieron y aún siguen muriendo por nosotros por todos nuestros pueblos, por nuestra madre tierra.

La educación ha existido por siempre en nuestros pueblos, son muchas nuestras enseñanzas y ha dependido de nosotros que somos los mayores, los ancianos los responsables de transmitir las experiencias y los conocimientos a los jóvenes de nuestras comunidades.

Aquí estamos los ancianos de América, agradeciendo a los concejos de ancianos wixaritari agradeciendo al Concejo de mayores de Nahuas de Ayotitlán y a quienes con ellos han hecho posible que nos encontremos, para decir que somos una misma sangre, lo único que nos divide es que tenemos distintos idiomas, y en este encuentro nos hemos dado cuenta nuevamente que no son tan distintos nuestros pensamientos y nuestros problemas.

Aquí estamos, esta es nuestra palabra, buscando la verdad única de los pueblos para iniciar una nueva etapa de lucha, en permanente comunicación estaremos como el Concejo de Ancianos de América, manteniendo nuestra comunicación permanente como red, cuando materialmente nos encontremos separados aunque espiritualmente unidos, como Concejo de Ancianos de América en sesión, cuando nuevamente nuestros corazones sean tocados para reunirnos como ahora, aquí nace hermanos, en esta primavera de la esperanza, la unidad indisoluble de nuestros sueños, el único sueño de nuestros pueblos por nuestra unidad, el cuidado y la salvación de nuestra madre tierra, de sus hijos y de todas las criaturas sagradas que en ella habitamos.

Dado en Chapala Jalisco, México, lugar de vida, sagrado del agua, refugio de inspiración, 21 de marzo, primavera del 2003.

Enviado por Adriana Alzaga
Centro Documental de la Unidad de Apoyo a las Comunidades
Indígenas de la Universidad de Guadalajara – México

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