Salud

Hambre Oculta, Seguridad Alimentaria y Micronutrientes

Diversos estudios indican que las deficiencias de algunos micronutrientes están provocando daños funcionales serios en algo más de un tercio de la población mundial. “Un hogar goza de seguridad alimentaria si tiene acceso a los alimentos necesarios para una vida sana de todos sus miembros (…) ( adecuados desde el punto de vista de calidad, cantidad e inocuidad, y culturalmente aceptables), y si no está expuesto a riesgos excesivos de pérdida de tal acceso”. (FAO)

Por Schinitman, Norberto I.

“Que la comida sea tu alimento y el alimento

sea tu medicina”

Hipócrates

“La primera riqueza es la salud”

Ralph W. Emerson

Este artículo de extensión y proyección de conocimientos ambientales procura efectuar una contribución a la Seguridad Alimentaria y la Salud Humana, que están indisolublemente ligadas al Desarrollo Sustentable.

Para ello se examinan el concepto de Hambre Oculta y el de enriquecimiento de ciertos alimentos con sustancias nutritivas benéficas para la salud, que aparecen cada vez más frecuentes en la actual oferta alimentaria. Además, se dilucidan algunas de las principales connotaciones y asuntos relacionados con dos importantes casos típicos: la sal yodada y la harina de trigo con hierro y ácido fólico.

Atendiendo a la orientación pedagógica de este artículo, se han incluido algunas notas explicativas, (que van al final del documento). Para ayudar a quienes deseen efectuar búsquedas ampliatorias en la web, se presentan algunos acrónimos usuales y las traducciones al inglés de algunas expresiones importantes (i)

Por razones de brevedad y para evitar reiteraciones, se emplean los siguientes símbolos: CAA = Código Alimentario Argentino; DS = Desarrollo Sustentable o Sostenible; FAO = Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación; HO= Hambre Oculta (Hidden Hunger, Micronutrient Malnutrition); MN= micronutrientes, (se usa este símbolo para evitar confusiones con el elemento manganeso [Mn] que también es esencial para todas las formas de vida); SA= Seguridad Alimentaria (Food Security); SAH= Seguridad Alimentaria Hogareña; OMS= Organización Mundial de la Salud (WHO).

La Seguridad Alimentaria (SA) es un principio rector, aceptado a nivel mundial, que contempla la satisfacción de una de las necesidades humanas fundamentales. Esa idea conceptual preceptúa que todos debemos tener acceso físico y económico a diversos alimentos y disponer de las condiciones apropiadas para consumir una dieta sana, inocua y adecuada, que incluya suficientes nutrientes (ii) y calorías, y permita una vida saludable y activa. Una rama mayor de la SA, la Seguridad Alimentaria Hogareña o de las familias (SAH), considera que: “Un hogar goza de seguridad alimentaria si tiene acceso a los alimentos necesarios para una vida sana de todos sus miembros (…) ( adecuados desde el punto de vista de calidad, cantidad e inocuidad, y culturalmente aceptables), y si no está expuesto a riesgos excesivos de pérdida de tal acceso”.

(FAO, Cumbre Mundial sobre la Alimentación, 1996)

Para lograr que la SAH pueda ser sustentable, es necesario disponer de un abastecimiento estable de alimentos sanos e inocuos adecuados, de mercados que funcionen de modo conveniente, de una sencilla infraestructura que permita que en cada hogar se pueda cocinar un surtido apropiado de alimentos, y de que se disponga de ingresos monetarios suficientes para adquirir lo necesario para satisfacer las necesidades básicas.

Concurrentemente, desde hace cierto tiempo, ha surgido, particularmente en el ámbito de los organismos internacionales que trabajan en favor de la salud humana y ambiental, una nueva y seria preocupación: el Hambre Oculta (Hidden Hunger o Micronutrient Malnutrition), que consiste en un déficit crónico de minerales y vitaminas esenciales, que afecta a una de cada tres personas y que, de acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos (2010), denota una condición gravísima que:

“(…) es producto de la deficiencia de micronutrientes y hace a las personas más susceptibles a las enfermedades infecciosas, perjudica el desarrollo físico y mental (…) y aumenta el riesgo de (…) muerte prematura”.

Los micronutrientes (MN) son sustancias esenciales, algunas orgánicas, otras minerales, requeridas constantemente por el organismo en muy pequeñas cantidades, necesarias para la producción de enzimas, hormonas y otros compuestos químicos imprescindibles para el adecuado metabolismo, crecimiento y desarrollo corporal, tales como ciertas vitaminas que el organismo no sintetiza y debe obtener de los alimentos que ingiere. Entre los micronutrientes esenciales se incluyen la vitamina A, el yodo y el hierro.

En muchos casos, quienes sufren de Hambre Oculta (HO) no perciben las sensaciones propias del hambre convencional(iii) , ni otros signos de alarma visibles. No obstante, el HO plantea serias amenazas para la salud, la vitalidad, la educación, el crecimiento económico y la dignidad humana. También se han hallado casos de HO en personas que, por su nivel socio económico suficiente, de ningún modo carecen de comestibles o experimentan necesidades, pero cuya alimentación es inadecuada.

Indudablemente, alcanzar la SA implica también superar el HO. En relación con esa meta, es importante tener en cuenta que según estimaciones recientes de la FAO, lamentablemente, una sexta parte de la población mundial no disfruta de SA por lo que sufre de hambre crónica o permanente.

Asimismo, es destacable que la SA está fuertemente interrelacionada con la problemática del Ambiente y el Desarrollo Sustentable o Sostenible (DS), puesto que:

“(…) los seres humanos constituyen el centro de las preocupaciones relacionadas con el desarrollo sostenible. Tienen derecho a una vida saludable y productiva en armonía con la naturaleza”.

(Naciones Unidas, 1992)

Consecuentemente, la SA está también vinculada con la Seguridad Humana (SH) (iv) , con la Promoción de la Salud (PDS) (v) , impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con la Educación para el Desarrollo Sustentable (EDS), propiciada por las Naciones Unidas.

Alimentación, micronutrientes y salud

La relación entre la dieta y la salud era conocida por la medicina china desde hace más de 3.000 años. Investigaciones actuales en el campo de la epidemiología y la nutrición han permitido comprender importantes relaciones entre los estilos de vida y los hábitos alimentarios y, en el presente, la atención acerca de esta grave problemática se ha ampliado y renovado.

También se observa, afortunadamente, una revalorización y un aumento del consumo de ciertos alimentos generalmente considerados sanos.

Con respecto a los micronutrientes (MN), su ingesta y su importancia primordial para la salud, la OMS (2013), explicita que:

“Los micronutrientes (también llamados oligonutrientes) son las vitaminas y los minerales, que se consumen en cantidades relativamente menores, pero que son imprescindibles para las funciones orgánicas.”

Diversos estudios indican que las deficiencias de algunos MN están provocando daños funcionales serios en algo más de un tercio de la población mundial.

El retraso en el desarrollo mental, la disminución de la capacidad de realización de esfuerzos y trabajos físicos y la mayor sensibilidad a las infecciones son, entre otras, algunas de las graves consecuencias de la falta de una alimentación adecuada.

Alimentos enriquecidos y fortificados

El enriquecimiento y la fortificación de alimentos tienen por finalidad aumentar la ingesta popular de algunos MN imprescindibles, para solucionar su carencia.

Por lo general, aunque hay cierta imprecisión en el uso de los términos en la bibliografía, sin entrar en una profunda discusión académica, puede entenderse por enriquecimiento a la adición de MN importantes a un determinado alimento de consumo masivo, que no los contiene en su forma básica original.

Por otra parte, el término fortificación involucra dos procedimientos. El primero de ellos consiste en la reposición, por agregación, de alguno o algunos de los MN que un determinado alimento contiene en su estado original y se pierden durante su elaboración o procesamiento; y el otro, se basa en el agregado de MN a un alimento que ya los tiene en su composición original, para aumentar su contenido.

En síntesis, los alimentos enriquecidos incluyen MN añadidos, no contenidos previamente, mientras que a los Fortificados se les añade cantidades adicionales de alguno o algunos de los MN ya presentes en su composición natural.

Sobre la base de las anteriores descripciones, tomando en consideración los MN agregados, podría establecerse, en términos generales, un sencillo intento clasificatorio de los dos tipos de alimentos antes mencionados (vi) como se explicita en la siguiente Tabla.

Alimentos Enriquecidos y Fortificados
Denominación genérica Tipos y cantidades de micronutrientes adicionados al alimento original para resolver ciertas carencias populares

Alimento

Enriquecido

Alguno(s), no contenido(s) originalmente, en cantidades apropiadas.

Alimento

Fortificado

Alguno(s), contenido(s) previamente, en cantidades significativas.

Antecedentes históricos

Como referencia primitiva de enriquecimiento alimentario, puede citarse el “vinum ferri” (vino férrico), cuya receta se atribuye al legendario médico persa Melampus de Argos, recomendado hace casi 3000 años por que supuestamente “acrecentaba la fortaleza de los soldados”. Esta bebida se elaboraba con vino común en el que se maceraban alambres o limaduras de hierro durante un mes y posteriormente se filtraba. Los vinos enriquecidos con hierro se emplearon mucho en Europa a fines del siglo XIX y aún se expenden algunas bebidas alcohólicas que contienen hierro y otros componentes.

La práctica masiva de adicionar nutrientes a alimentos populares, de consumo muy extendido, se originó hacia 1813, cuando el químico y agrónomo francés J. T. Boussingault recomendó añadir yodo a la sal de mesa para prevenir el bocio(vii) en algunas regiones de Sudamérica.

En 1918, en Dinamarca, comenzó a enriquecerse la margarina con vitamina A. En los E.U.A., a partir de 1931 se enriqueció la leche entera con vitamina D, y desde 1941, se enriquecen los cereales para desayuno(viii)

Hacia 1950, la OMS (ix)y otras organizaciones internacionales comenzaron a impulsar programas de enriquecimiento de alimentos para superar la desnutrición en zonas de carencias. Siguiendo esa línea, en algunas regiones se enriqueció la harina de trigo con harinas de pescado para conseguir un mayor aporte de proteínas, o se agregó yodo a la leche para prevenir problemas de hipotiroidismo o se añadió flúor al agua potable para evitar las caries dentales.

Enriquecimiento de alimentos básicos en la actualidad

El enriquecimiento de alimentos consiste, primordialmente, en emplear como sustrato ciertos alimentos básicos, de consumo y aceptación popular masiva, fáciles de obtener por la población a precio accesible, para adicionarles durante su elaboración o procesamiento algunos MN necesarios para la mayoría de los consumidores.

En nuestros días, este procedimiento es una de las acciones masivas más eficaces para prevenir o remediar las carencias de nutrientes esenciales, ya que permite una amplia cobertura de la población, a un costo razonable. La FAO lo define en los siguientes términos:

“(…) -el agregado de uno o más micronutrientes esenciales para un alimento con el propósito de evitar o corregir una carencia de esos nutrientes en las poblaciones beneficiarias- es un método para lograr el objetivo de eliminar o reducir de manera sustancial las carencias importantes de micronutrientes.

(FAO 2010)


Sobre esa base conceptual surgieron los alimentos enriquecidos que se consumen en el presente, destinados a cubrir requerimientos alimentarios específicos de determinados grupos poblacionales. En efecto, desde hace unos 60 años, diversos importantes organismos y agencias internacionales diseñaron e iniciaron programas masivos de enriquecimiento de alimentos para luchar contra el HO y la malnutrición, contribuir a la SA y asegurar la salud y longevidad de las personas.

Uno de esos primeros programas que se implemento fue el que propuso adicionar yodo a la sal de cocina o de mesa.

En coincidencia, en la actualidad, es importante tener presente que:

“(…) está demostrado (…) que los alimentos enriquecidos (…) son eficaces para mejorar el estado de la persona en relación con los micronutrientes”

(OMS y UNICEF, 2009)

Asimismo, es de relevancia, como expectativa, que:

“los programas de alimentos deberían (…) distribuir (…) alimentos enriquecidos”

(FAO, 2009)

Al mismo tiempo, debe quedar también en claro que la incorporación de MN a los alimentos constituye una acción importante, efectiva y benéfica, pero que por sí misma no resolverá totalmente los problemas del hambre y la malnutrición, que requieren también otras medidas más complejas y exhaustivas.

Sal yodada

El químico francés Bernard Courtois obtuvo en 1811, a partir de algas marinas, una nueva sustancia, en forma de cristales de color gris oscuro, que al ser calentados emitían vapores rutilantes de color violeta. Tiempo después, J. L Gay-Lussac, el famoso físico y químico, comprobó que se trataba de un nuevo elemento químico, al que denominó iodo (x) (del griego iodes, violáceo).

La historia de la medicina recuerda que algunas sustancias, que hoy sabemos que contenían yodo fueron empleadas en terapéutica desde el siglo XIII y también, lo que es muy importante, que el agrónomo Boussingault fue quien propuso por primera vez en 1813, la adición de pequeñas cantidades de yodo a la sal de mesa (cloruro de sodio) como medida preventiva contra el bocio, una enfermedad que puede deberse a la falta de yodo en el organismo (xi)

J. F. Coindet, un médico suizo, que había utilizado cenizas de algas y de esponjas marinas para el tratamiento del bocio, dedujo que el yodo podría ser el ingrediente activo presente. Consecuentemente, probó la administración oral de tintura de yodo (xii) a 150 enfermos de bocio, publicando exitosos resultados en 1820.

Hoy sabemos que el yodo es un elemento químico esencial, y su deficiencia es reconocida actualmente como la principal causa de discapacidad humana, puesto que provoca daño cerebral y retraso mental, debido a que el elemento yodo es necesario en los seres humanos para la síntesis de las hormonas tiroideas triiodotironina (T3) y tiroxina (T4). Esta deficiencia es fácilmente prevenible.

La falta de cantidades ínfimas de yodo en la dieta puede producir manifestaciones clínicas diversas, con efectos marcados sobre el crecimiento y el desarrollo humano, que incluyen cretinismo y bocio endémicos, retraso del desarrollo sicomotor, aumento de la mortalidad infantil y otros. La deficiencia de yodo en mujeres embarazadas o madres lactantes puede provocar un significativo déficit neurocognitivo en los infantes.

La prevención y el control de estos trastornos se logran suministrando cantidad suficiente de yodo a toda la población y particularmente a los residentes en áreas de deficiencia, como por ejemplo las regiones montañosas y las alejadas de océanos y mares.

Por otra parte, la sal común o cloruro de sodio, una sustancia química abundante en la naturaleza, que se extrae de las salinas o del mar, se ha utilizado desde tiempos remotos en forma masiva como condimento y conservante en la preparación de alimentos. En la antigüedad, la sal común (cloruro de sodio) sirvió también como moneda de cambio y su acceso y disponibilidad fueron señales distintivas de poder(xiii)

Su empleo en la alimentación está relacionado con el desarrollo de la agricultura, ya que desde la antigüedad la mayoría de los vegetales se consumía con el agregado de sal, a la que se considera el primer condimento (xiv) de la historia.

En general, la sal se usa para sazonar y mejorar el sabor de los alimentos y como conservante en la industria de alimentos y bebidas. Además, constituye el insumo mineral más usado en la industria química mundial.

Es muy importante destacar que, hace más de una década, casi todos los países del mundo se comprometieron a lograr tanto la yodación de toda la sal destinada al consumo humano y pecuario en 1995, como la erradicación de las deficiencias de yodo como problema de salud pública en el 2000.

Actualmente, la sal que se expende para consumo humano, se enriquece con yodo. En Argentina se adiciona 1 g de yodo a cada 30 kg de sal; y la sal yodada[xv] se elabora por enriquecimiento homogéneo del cloruro de sodio con yodato de potasio, o con yoduro de sodio o yoduro de potasio.

Como nota relevante, recordemos que la sal común de mesa contiene alrededor de un 40% de sodio y que, si bien ese elemento es requerido por el organismo para su funcionamiento correcto, puesto que regula la presión arterial y el volumen sanguíneo, y es importante para el funcionamiento de músculos y nervios, su ingestión excesiva puede producir graves efectos secundarios sobre la salud. Es por ello que actualmente se insiste en un consumo moderado de sal.

Harina de trigo enriquecida

Una conocida investigadora inglesa, Lucy Wills, observó en 1931 que el folato, un nutriente hidrosoluble relacionado con el ácido fólico, que forma parte del complejo de la vitamina B, necesaria para la formación de proteínas estructurales y hemoglobina, sirve para prevenir la anemia durante el embarazo. Posteriormente, demostró que la anemia podía ser revertida con la administración de levadura de cerveza, que contiene folato. Hacia 1941, se supo que el folato estaba también presente en la espinaca.

El folato es necesario para la producción y mantenimiento de nuevas células. Esto es especialmente importante durante los periodos de división y crecimiento celular rápido, como ocurre durante el embarazo o en la infancia. Además, el folato es también requerido para la replicación del ADN. Por ello, la deficiencia de folato dificulta la síntesis y división celular, afectando principalmente la médula ósea.

Las mujeres embarazadas con deficiencia de folato tienen, en su mayoría, niños de bajo peso al nacer, prematuros y con defectos del tubo neural[xvi].

En adultos, la anemia es un signo avanzado de deficiencia de folato. En niños, la deficiencia de folato puede retardar el crecimiento[xvii]. Adultos y niños necesitan también folato para producir células sanguíneas normales y prevenir la anemia.

Al mismo tiempo, según la OMS, la deficiencia de hierro es el principal trastorno nutricional en el mundo. Se estima que alrededor de un 30 % de la población global podría tener anemia por deficiencia de hierro.

En consecuencia, según la legislación Argentina, por ejemplo, actualmente se enriquecen las harinas de trigo con nutrientes tales como sulfato ferroso (hierro elemental); ácido fólico (vitamina B9); mononitrato de tiamina (vitamina B1); riboflavina (vitamina B2) y niacina (vitamina B3)[xviii].

Diversos estudios científicos indican que la ingestión diaria de unos 400 microgramos de ácido fólico desde un mes antes del embarazo y durante el primer trimestre de gestación, previene las malformaciones fetales del corazón, las extremidades y la cara (labio leporino, paladar hendido), del cerebro y de la médula espinal del bebé. Todo ello hace recomendable el enriquecimiento de las harinas de trigo destinadas principalmente a la elaboración de pan y fideos.

Actualmente, en Argentina, hay estimaciones acerca de que con la adición de ácido fólico a la harina de trigo, disminuyeron en un 50% los defectos del tubo neural que afectaban a 1 de cada 1000 a 1200 nacimientos[xix].

Conclusiones

Diversos estudios indican que las deficiencias de algunos micronutrientes están provocando daños funcionales serios en algo más de un tercio de la población mundial.

Consecuentemente, los grandes organismos internacionales rectores en el campo de la alimentación y la salud prestan un amplio y decidido apoyo al enriquecimiento y fortificación de alimentos de consumo masivo.

Este apoyo se fundamenta en que generalmente los hábitos alimentarios corrientes no aseguran la ingesta diaria de cantidades suficientes de determinados micronutrientes por una amplia mayoría de la población.

Además, distintos organismos sanitarios internacionales y nacionales han emitido recomendaciones y también, en algunos casos, aportado asistencia técnica y fondos para paliar, en la medida de lo posible, el Hambre Oculta y tender a lograr la Seguridad Alimentaria, todo esto a través del enriquecimiento o fortificación con micronutrientes adecuados de algunos alimentos básicos, de amplia aceptación popular y consumo regional extendido.

De este modo, es posible aproximarse a alcanzar una ingesta suficiente de micronutrientes necesarios, en cantidades convenientes para la salud, por una gran parte de la población.

Entre los alimentos de mayor consumo público que actualmente se emplean como bases o sustratos para ser enriquecidos se encuentran la sal y otros condimentos, los derivados de los cereales (harinas de trigo destinadas principalmente a la panificación y elaboración de fideos), y los productos lácteos. Al mismo tiempo, los principales micronutrientes que suelen adicionarse a algunos de los anteriores son ácido fólico, calcio, hierro, niacina, vitamina A, vitamina B6, vitamina B12, vitamina C, yodo y zinc.

Prof. Mter. Norberto I. Schinitman
Córdoba, Argentina
Tel. Argentina 0351 4563913
Phone Int. +54 351 4563913

NOTAS

[i] Para mayor claridad y para ampliar las posibilidades de aplicación regional, se incluyen también algunas referencias a la legislación alimentaria argentina, que está vinculada con la del Mercosur.

[ii] Sustancias químicas contenidas en los alimentos que intervienen en las reacciones metabólicas para mantener el correcto funcionamiento del organismo.

[iii] Sensaciones indicativas de la necesidad de ingerir alimentos.

[iv] La Seguridad Humana procura salvaguardar las vidas humanas de las amenazas críticas dominantes y está relacionada con la realización de las personas en el largo plazo.

[v] Proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla. (Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud, OMS, 1986).

[vi] En la bibliografía general sobre alimentos, particularmente en inglés, suelen aparecer como sinónimos aproximados, de un modo algo confuso, los términos “enriquecido/enriched” y “fortificado/fortified”, particularmente al referirse a alimentos que pierden algunos de sus micronutrientes durante su proceso de elaboración.

[vii] Goiter o goitre.

[viii] Breakfast cereals.

[ix] Organización Mundial de la Salud (WHO).

[x] Aunque en la Tabla Periódica el elemento iodo (N. A. 53) tiene asignado el símbolo I, el diccionario de la RAE sólo contiene la palabra “yodo” y no “iodo”. Asimismo, en la bibliografía química en español del presente, ese elemento se menciona mayormente como yodo.

[xi] Enfermedad endémica caracterizada por el agrandamiento de la glándula tiroides y por trastornos somáticos e intelectuales. Cuando la enfermedad aparece en el niño, puede producirse el cretinismo, que implica retraso de la inteligencia y defectos del desarrollo orgánico.

[xii] Solución de una sustancia medicinal en un líquido (por lo general alcohol etílico).

[xiii] El término salario, del latín “salarium”, proviene de la cantidad de sal que se daba a los legionarios romanos como estipendio por su servicio militar.

[xiv] Se entiende por condimentos a las sustancias que sirven para sazonar y dar buen sabor a la comida. Asimismo, debido a que se considera como alimentos a las sustancias que se ingieren por necesidad o por hábito, aunque no aporten materiales o energía, la sal común (cloruro de sodio) es considerada un alimento.

[xv] V. Código Alimentario Argentino (Art. 1272)

[xvi] Estructura embrionaria de la que se origina el sistema nervioso central.

[xvii] Según una Encuesta Nacional de Nutrición (2007), los alimentos de mayor consumo por las mujeres argentinas en edad fértil son los fideos secos y los derivados de la harina.

[xviii] Las cantidades agregadas son, respectivamente: 30 mg/kg; 2,2 mg/kg; 6,3 mg/kg; 1,3 mg/kg y 13 mg/kg.

[xix] V. Ley Nacional No. 25.630. En el 2002, según esa ley, se inició en la Argentina una campaña nacional para la Prevención de Malformaciones de Nacimiento en el cerebro, la médula espinal y otros órganos.

Bibliografía

-FAO (2006) Seguridad Alimentaria. http://ftp.fao.org/es/ESA/policybriefspb_02_es.pdf [Consulta 15. 02.2010]

-FAO (2009) Día Mundial de la Alimentación. http://www.fao.org/fileadmin/emplates/getinvolved/pdf/SP_INFONOTE_WFD09_pdf [Consulta 03.02.2010]

-FAO (2010) Food products. http://ftp.fao.org/ag/agn/agns/foodproducts_fortified_ es.asp [Consulta 18.02.2010]

-FAO (2010) Seguridad Alimentaria de las familias. http://www.fao.org/ag/agn/nutrition/household_ es.stm [Consulta 22.02.2010].

-Naciones Unidas. (1992) Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo. http:// www. un.org/documents/ga/conf151/spanish/aconf15126-1annex1s.htm [Consulta 02. 02.2010].

-OMS (2013) Nutrientes. http://www.who.int/elena/nutrient/es/ [Consulta 09.09.2013].

-OMS-UNICEF (2009) Nutrición del lactante y del niño pequeño. http://apps.who.int/gb/ebwha/pdf_ files/EB126/B126_9Sp.pdf [Consulta 19.02.2010].

-Organización de Estados Iberoamericanos (2009) El estado de la seguridad alimentaria en el mundo. http://www.oei.es/divulgacioncientifica/reportajes026.htm [Consulta 09. 02. 2010].

-Programa Mundial de Alimentos (2010) Hambre Oculta. http://es.wpf.org/hambre/elhambre [Consulta 22.02.2010].

-República Argentina. Código Alimentario Argentino. http://www.anmat.gov.ar/ codigoa/ caa1. htm [Consulta 18.02.2010]

-Schinitman, N. I. Seguridad Humana, seguridad centrada en las personas. [En línea]. 2006. Disponi-ble en: http//: www.ecoportal.net/ content/view/full/ 59474

-United Call to Action (2009) A united call to action on vitamin and mineral deficiencies. http://www.unitedcalltoaction.org/documents/investing_in_the_future_summary.pdf [Consulta 09.02.2010].

EcoPortal.net

* Schinitman, Norberto I.

Bioquímico, Diplomado en Salud Ambiental, Máster en Educación Ambiental,

Licenciado en Enseñanza de Ciencias Ambientales, Auditor Ambiental.

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