Salud

Peligro de los antibióticos en la alimentación de los animales

Cuando el ministro de Salud de Malasia, Datuk Chua Jui Meng reveló que la mitad de los pollos vendidos en el país contenían nitrofuran, un antibiótico cancerígeno, reabrió una larga polémica sobre el uso generalizado de los antibióticos en la ración de los animales y sus peligros.

Por Martin Khor

Según versiones del ministro de Salud, Datuk Chua Jui Meng, una encuesta del Ministerio reveló que 51 por ciento de las muestras de pollos traídos de distintas localidades contenían nitrofuran a niveles de hasta 4.000 por ciento por encima del pautado por el Departamento de Veterinaria.

Datuk Chua dijo que su despacho no permitía el uso de nitrofuran en raciones para pollos, y criticó a la industria avícola por su dualidad, pues destina a la exportación pollos alimentados con raciones sin nitrofuran, pero no así al mercado nacional. Al día siguiente el Departamento de Veterinaria, que supervisa las prácticas de la industria de cría de animales, a través del subdirector general, Datuk Anwar Hassan, salió en defensa del uso de nitrofuran con el argumento de que a los siete días de ingerido el nivel en la sangre desaparece al ser excretado, y agregó que el uso de antibióticos alternativos aumentaría el precio de los pollos y de los huevos.

La Asociación de Criadores de Animales dijo que para contraer cáncer, una persona debería comer pollo con nitrofuran durante 28.500 años, pero los grupos de consumidores, encabezados por la Asociación de Consumidores de Penang (CAP), exigieron la prohibición inmediata del uso de nitrofuran en la ración para animales.

El ministro de Asuntos de Comercio Nacional y Consumidores, Datuk Abu Hassan Omar, reclamó que se estableciera un nivel seguro de nitrofuran para disipar los temores y Datuk Chua siguió firme en su posición. Dijo que no sabía cuántos años había que comer pollo contaminado con nitrofuran para enfermar de cáncer, pero que "todos los pollos a la venta debían estar libres de nitrofuran".

Motivos sobran El Departamento de Veterinaria permite a la industria avícola el uso de antibióticos, y existen muy pocas restricciones o controles sobre la venta o uso de medicamentos en animales y en raciones para animales.

Por otro lado, las Regulaciones Alimentarias de 1985 prohíben la presencia de antibióticos en la carne, los productos cárnicos y la leche.

Esto implica que si bien los establecimientos de cría de animales pueden suministrarles antibióticos, deberán hacerlo cuidando que al momento de ponerlos a la venta ya los hayan eliminado, lo cual se logra dándoles ración sin antibióticos varios días antes.

En la práctica, como demostró el estudio del Ministerio de Salud, la mitad de los pollos a la venta todavía tenían nitrofuran.

Obviamente los avicultores no cumplieron la disposición. Hay que tener en cuenta, además, que el nitrofuran es tan sólo una de las drogas utilizadas en las raciones para pollos.

Si las pruebas hubieran incluido otros antibióticos, la incidencia de la contaminación habría sido mucho mayor, tal vez de 100 por ciento.

Hay buenas razones para prohibir la presencia de antibióticos en la carne de animales destinada al consumo.

En el caso del nitrofuran, como señaló Datuk Chua, los países desarrollados y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) no estipulan niveles permisibles, lo que implica que la sustancia es "insegura en cualquier grado".

En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos prohibió a la industria avícola y porcina el tratamiento con dos nitrofuranos –furazolidone y nitrofurazone– por ser cancerígenos. Ya en 1984 la Asociación de Consumidores de Penang de Malasia había exigido la prohibición del nitrofuran y de varias otras drogas en las raciones para animales.

Pero el caso del nitrofuran es apenas la punta del iceberg. La industria de cría de animales para el consumo utiliza distintas drogas tales como antibióticos –para el tratamiento de enfermedades y para el crecimiento–, hormonas –para engorde y crecimiento–, esteroides –para dar peso–, y tranquilizantes –para combatir el estrés–.


Los riesgos para la salud humana son cada vez mayores, y se tornan evidentes cuando una sustancia cancerígena como el nitrofuran pasa de la carne de pollo a los seres humanos.

Pero también hay otras sustancias utilizadas en las raciones para animales que tienen graves efectos secundarios.

Por ejemplo, el residuo de sustancias de la familia de la penicilina puede provocar reacciones alérgicas en algunas personas; el uso prolongado y altas dosis de neomicina, gentamicina y estreptomicina puede tener efectos secundarios como sordera y problemas renales; la tetraciclina puede empeorar una enfermedad renal. El trimetoprim está contraindicado para recién nacidos, mujeres embarazadas o personas con problemas renales.

Todas esas sustancias se encuentran tanto en las raciones como en los productos para el tratamiento de enfermedades de animales.

Tal vez lo más peligroso sea que el consumo de esos antibióticos genera cepas de bacterias resistentes a los antibióticos, que cuando pasan a los consumidores los exponen a enfermedades que resultarán difíciles o imposibles de tratar con antibióticos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó sobre el resurgimiento de enfermedades mortales causadas por bacterias resistentes a los antibióticos.

Según un libro publicado recientemente por la Asociación de Consumidores de Penang, La venganza de los gérmenes asesinos, "si estos gérmenes mutantes, causantes de enfermedades, no pueden ser eliminados con antibióticos comunes, entonces las enfermedades simples que causan, como intoxicación, pueden llegar a ser mortales.

"Las personas más vulnerables –los niños, los ancianos, los enfermos– pueden morir antes de que los médicos encuentren un antibiótico efectivo. Aun cuando los gérmenes resistentes no provoquen una enfermedad, pueden multiplicarse en el organismo y transferir a otras bacterias su factor de resistencia a los antibióticos".

Uso indiscriminado Las diversas encuestas realizadas por la Asociación de Consumidores de Penang a lo largo de varios años revelaron que en Malasia se hace un uso indiscriminado de antibióticos en la cría de animales para engordar y tratar las enfermedades de pollos y cerdos. Y más recientemente en diversos tipos de carne (pollo, vaca, cordero y cerdo) también se encontraron super gérmenes resistentes a los antibióticos:

  •  El 86 por ciento de las muestras de bacterias de esos animales presentaban cierto grado de resistencia a la ampicilina, y 28 por ciento una resistencia total.
  •  El 58 por ciento de las muestras de bacterias presentaron cierta resistencia a la amoxicilina y tres por ciento una resistencia total. Tanto la ampicilina como la amoxicilina pertenecen a la familia de la penicilina y son ampliamente utilizadas para una serie de enfermedades.
  • Pero la resistencia de las bacterias a esas drogas implica que ya no surtirán efecto. Otras pruebas realizadas previamente por la Asociación de Consumidores de Penang en pollos, cerdos y corderos, habían identificado cuatro cepas de bacterias patógenas resistentes a los antibióticos comunes.
  •  En la carne de pollos, la penicilina no logró combatir la bacteria E.coli y el cloramfenicol y la neomicina tuvieron muy pocos efectos sobre el E.coli y otros dos tipos de bacterias.
  • * En la carne de cordero se detectaron tres tipos de bacterias completamente resistentes a la penicilina, mientras que el cloramfenicol y la neomicina surtieron muy pocos efectos.
  •  En la carne de cerdo también se identificaron varios tipos de bacterias, todas resistentes a la penicilina; la neomicina tampoco sirvió para el tratamiento de tres tipos de bacterias; la tetraciclina y el cloramfenicol tuvieron muy pocos efectos sobre la bacteria E. coli.

El E.Coli ha sido noticia últimamente ya que una cepa (E.Coli O-157) causó el caso más grave de intoxicación por alimentos en Japón, que afectó a más de 9.000 personas, provocando la muerte a siete de ellas.

Ante la creciente evidencia del peligro, varios países, entre ellos Australia, Francia y Suiza, han prohibido o restringido severamente el uso de antibióticos en las raciones para animales. Australia y Francia prohíben también el uso de hormonas.

Estados Unidos prohibió los nitrofuranos, el cloramfenicol y la ampicilina en las raciones para animales, mientras que en Alemania y en Holanda están prohibidas la penicilina y la tetraciclina.

Hay pruebas más que suficientes de que la autorregulación de la industria de la cría de animales en materia de seguridad no funciona. La aparición de la enfermedad de la vaca loca en Europa y la intoxicación epidémica por alimentos en Japón son advertencias que no pueden ser ignoradas. La seguridad de todos debe ser más importante que las ganancias de algunos

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