Salud

Saber alimentarse

Las personas que viven solas son más propensas a adoptar una dieta poco saludable y poco equilibrada. Platos poco elaborados, comida precocinada, poca variedad en la dieta y la ausencia de alimentos frescos tienen como consecuencia un menor aporte nutritivo, asegura un equipo de la Universidad de Tecnología de Queensland, en Australia.

Por Raúl González García

Junto con los nuevos modelos de vida de la sociedad moderna se ha incrementado el número de personas que viven solas, y este estudio ha comparado si hay una diferencia entre la dieta de quienes viven solos y aquellos que viven acompañados. El resultado manifiesta una dieta mucho más simple y limitada por parte de quienes viven en solitario, por lo que su aporte alimenticio no es el adecuado y podría desencadenar incluso en problemas de salud.

“La investigación sugiere que vivir solo representa un obstáculo para una alimentación sana por los roles sociales y culturales que existen acerca de la comida y la cocina”, explica la Doctora Katherine Hanna, coautora del estudio.

La falta de habilidad en la cocina es uno de los factores clave, ya que muchas de estas personas no saben qué cocinar ni cómo cocinarlo, por lo que toman la opción rápida del plato precocinado. También se da el caso en el que conocen unas pocas recetas con una elaboración muy reducida, lo cual desemboca en una dieta repetitiva y poco saludable.

“Por ejemplo, la ausencia de motivación o de disfrute a la hora de cocinar (…) lleva a la gente a optar por platos sencillos o precocinados, de bajo valor nutricional”, añade la Dra. Hanna.

Las personas que viven solas varían en el rango de edad, el género, la educación y el estatus socioeconómico, pero en general muchas de ellas podrían no estar preparadas para cocinar por sí mismos por una serie de distintas razones.

“Por ejemplo, una persona que es viuda o divorciada puede haber dejado en el pasado a su pareja el rol de la cocina y la preparación de alimentos. Por tanto carecen de las habilidades suficientes en la cocina para hacer comidas saludables”, afirma.

Aun así, cuenta que existe una serie de estrategias que pueden ayudarnos a abordar las posibles barreras sobre una alimentación saludable para las personas que viven solas.

“Estas incluyen cursos que se centran en habilidades de cocina en una amplia gama de precios, una mayor disponibilidad de alimentos saludables y un desarrollo de sitios socialmente aceptados para comer en lugares comunes”.

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CCS

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