La soberanía alimentaria: 5 pasos para enfriar el planeta y alimentar a su gente

1. Cuidar el suelo. La ecuación alimentos/clima tiene su raíz en la tierra. La expansión de prácticas agrícolas insustentables condujo durante todo el siglo pasado a destruir entre 30 y 75% de la materia orgánica en las tierras arables, y 50% de la materia orgánica en los pastizales y las praderas. Estas pérdidas masivas de materia orgánica son responsables de entre 25 y 40% del exceso actual de CO2 en la atmósfera.

La agroecología es la solución al hambre y al cambio climático

Científicos especializados en cambio climático emitieron el 2 de noviembre su más reciente advertencia de que la crisis climática está empeorando rápidamente en varios aspectos. Prevén que el cambio climático afecte la productividad agrícola, cuya consecuencia será la afectación de la seguridad y soberanía alimentaria de muchos países.

Cacerías por la tierra

En los últimos años la preocupación por la propiedad de la tierra agraria ha vuelto a lugares destacados de muchas agendas. Desde luego, las de las organizaciones campesinas de los países empobrecidos del Sur, donde el fenómeno de adquisición (a veces compras, a veces alquileres muy largos y a veces por la fuerza) de las mejores tierras fértiles por parte de capitales extranjeros (empresas agroalimentarias, bancos de inversión o también a fondos públicos de países como Japón, China, Emiratos Árabes o Corea del Sur) es tan acelerado como grave en sus consecuencias. La más evidente es también la más sangrante: las gentes locales pierden la capacidad de vivir de sus propias cosechas.

Impactos de los agrocombustibles en la vida de las comunidades

En Centro América, El Salvador, al igual que Guatemala, Honduras y Nicaragua padecen severos daños y pérdidas por los impactos del cambio climático. A pesar que solo contribuye con el 0.5% de las emisiones globales de gases de invernadero, actualmente está entre las regiones más impactadas. El año pasado la organización alemana Germanwatch en su Índice de Riesgo Climático Global concluye que 4 países de Centroamérica como los más afectados mundialmente por el cambio climático.

¿Qué es la crisis ecológica?

La ecología política basa su teoría y praxis en la reflexión y acción en la lucha contra la llamada “crisis ecológica” y en la propuesta de nuevos modelos de producción y consumo compatibles con los límites ecológicos del Planeta y la justicia y ética socio-ambiental. Pero ¿qué llamamos exactamente crisis ecológica? ¿En qué fenómenos concretos se manifiesta y qué relaciones guarda con el sistema socio-económico actual?

Guatemala, Valle del Polochic: “Ni la caña de azúcar, ni la palma africana nos alimentan”

En el estudio “Las plantaciones para agrocombustibles y la pérdida de tierras para la producción de alimentos en Guatemala”, Hurtado explica que “la pérdida de tierras destinadas anteriormente a la producción de alimentos a causa de la expansión sin precedentes de las plantaciones destinadas a la producción de agrocombustibles, principalmente de palma africana y caña de azúcar, está cambiando de manera acelerada la fisonomía del agro guatemalteco y conlleva una merma considerable en la producción nacional de granos básicos y alimentos, misma que ha venido siendo debilitada de manera sistemática por las políticas neoliberales de los últimos años”.

Los transgénicos acabarán con la biodiversidad y beneficiarán a las trasnacionales: Houtart

He caminado kilómetros y kilómetros en el Chocó, en Colombia, en las regiones de Palma Africana, y no hay ni un pájaro ni una mariposa, ni peces en los ríos por la utilización de los productos químicos. He hecho un estudio el año pasado sobre la palma en Indonesia donde hay un drama total, porque han destruido 80 por ciento de la selva original, sobre centenares y centenares de kilómetros solamente hay palma o eucalipto, eso es aberrante estéticamente también. Estas regiones van a ser desiertos por la destrucción del medio ambiente, dice François Houtart.

Otra crisis alimentaria y al “Dios mercado” no hay quién le tosa

Sólo en USA, durante 2010, se destinó el 35% de maíz al consumo nacional de bioetanol como agrocombustible. El dato es importante porque dicha potencia cosecha el 40% de la producción mundial, lo que significa que sólo con datos de USA, el 14% del maíz mundial se dedicó a la alimentación de coches. Con ello, lógicamente, podrían tener problemas los países que dependan de las importaciones estadounidenses de maíz. Que se resalte que la crisis actual no es de escasez, no significa que este artículo justifique el despilfarro de recursos agroalimentarios, más bien lo contrario. Se pretende ante todo denunciar la especulación en los mercados de futuros, cuestionar el mercado como centro del universo y debatir el papel de la alimentación como una mercancía globalizada, sujeta a cotizaciones que suben y bajan según ofertas y demandas.

Agrocombustibles en un mundo de hambre: el caso de Brasil

Entramos en 2008 aterrorizados: levantamientos populares azotaban cada vez más países. Egipto, Camerún, Costa del Marfil, Senegal, Etiopía, Filipinas, Corea del Norte, Paquistán, Tailandia, Madagascar. Desde aquel entonces, cerca de treinta naciones enfrentaron conflictos con sus gobiernos por un único y mismo motivo, el hambre. Los precios de los alimentos se habían casi duplicado desde diciembre de 2007 cuando, en abril, la población de Haití salió a la calle para pedir arroz. El país caribeño sería el ejemplo más espectacular y dramático de una crisis que nada más había empezado. En aquel año, los precios reales de los alimentos en el mundo alcanzaron, en términos reales, el mayor nivel en treinta años.

Acaparan tierras en África en pos de agrocombustibles

Desde 2006 se han comprado en África más de 9 millones de hectáreas. De ellas, al menos 5 millones se dedicarán a producir agrocombustibles mediante el cultivo de jatrofa, palma aceitera y sorgo dulce, entre otros. Pero las cifras son mayores, ya que tan sólo en Mozambique, funcionarios de gobierno informan que inversionistas han solicitado 4.8 millones de hectáreas (casi un séptimo del área cultivable del país) para dedicarlas a los agrocombustibles.Los gobiernos africanos reconocen la pérdida de tierras, los desplazamientos de comunidades y su preocupación por los impactos que tendrán estos proyectos en la capacidad de sus países para satisfacer las necesidades internas de la producción agrícola de alimentos.

Agrocombustibles: ¿inocencia o cinismo?

Llámenlos como quieran, biocombustibles, cultivos energéticos, agrocombustibles, agroenergía, éstos son una falacia en un ecosistema finito y en un sistema económico basado en el crecimiento descontrolado e ilimitado…. Las implicaciones para la seguridad alimentaria del Sur global son estremecedoras. La apropiación de grandes extensiones de tierra para dedicarlas a cultivos de exportación no es más que una continuación del modelo colonial agroexportador, el mismo modelo socialmente retrógrado, feudal, explotador y ambientalmente destructivo que ambientalistas y progresistas en el Norte y el Sur han tratado por décadas de erradicar.

La Jatrofa, un ejemplo de los impactos de los agrocombustibles

Si bien hasta ahora los grandes problemas con la jatropha han venido apareciendo en la India y en África, es lógico pensar que en Latinoamérica será solo cuestión de tiempo el que empiecen a aparecer problemas, sobre todo cuando las multinacionales fijen entre sus objetivos acaparar este incipiente mercado. Tal y como ocurrió con la palma aceitera o la soja transgénica, el cultivo del piñón no traerá independencia, ni riquezas al campesinado, sino que será otra nueva forma de someterlos al antojo del mercado.

El escándalo de los agrocarburantes en los países del Sur

Como siempre, en un proyecto capitalista, se ignoran las externalidades, es decir, lo que no entra dentro del cálculo del mercado. Para contribuir con el 25 a 30% de la demanda energética se tendría que utilizar centenas de millones de hectáreas de tierras cultivables para la producción de agroenergía en su mayor parte en el Sur, ya que el Norte no dispone suficientemente de superficie cultivable. Se tendría, igualmente según ciertas estimaciones, que expulsar de sus tierras al menos 60 millones de campesinos. El precio de estas «externalidades» no pagado por el capital sino por la comunidad y por los individuos, es espantoso.