Suelos

El Vaciamiento de “Las Pampas”

El promocionado hecho de una nueva gran cosecha argentina estimada en casi 70.600.000 toneladas, oculta sin embargo costos ambientales y sociales, escasamente evaluados, que pondrán en riesgo la base productiva argentina en el escenario temporal de las próximas décadas.

Por Ing. Walter A. Pengue

El promocionado hecho de una nueva gran cosecha argentina estimada en casi 70.600.000 toneladas, oculta sin embargo costos ambientales y sociales, escasamente evaluados, que pondrán en riesgo la base productiva argentina en el escenario temporal de las próximas décadas.

Intensificación agrícola, agroexportación y degradación de recursos

"El subdesarrollo no es una etapa del desarrollo. Es su consecuencia?" Eduardo Galeano, "Las venas abiertas de América Latina"

Durante la última década, el campo argentino absorbió mejoras tecnológicas que para algunos sectores muy específicos, les permitió posicionarse con mucho éxito, desplazar a otras actividades productivas y asegurarles competitividad internacional, debiendo enfrentar por otro lado, a las economías de países más desarrollados como los EE.UU., la Unión Europea o el Japón que subsidian muy fuertemente a sus productores rurales. Pero este substancial aumento de la producción argentina se ha hecho con un creciente costo ambiental en el marco de una fuerte concentración económica, subvaluación y sobreexplotación de recursos naturales, cuyo valor – si fuese incluido en la contabilidad macro y microeconómica – pondría en duda la eficiencia y sostenibilidad tanto del modelo nacional como internacional de producción agrícola "moderno".


El promocionado hecho de una nueva gran cosecha argentina estimada en casi 70.600.000 toneladas con ingresos por encima de los diez mil millones de dólares, oculta sin embargo externalidades (costos) ambientales y sociales, escasamente evaluadas, que de continuar produciendo intensiva y recurrentemente sólo apuntando la producción agrícola hacia el mercado externo, pondrán en riesgo la base productiva argentina en el escenario temporal de las próximas décadas.

La presión por producir y alcanzar el sugerido techo de los "100 millones" es significativa. La pregunta es para qué, de qué manera y a quienes alcanzarán estos beneficios y la forma en que hoy en día llegarán al conjunto social argentino, a todas luces que el país fue incrementando año tras año sus cosechas, pero sus resultados no se tradujeron en una mejora generalizada sino sólo sectorial y cada día más concentrada. Esta intensificación en el uso de los recursos naturales – que son de todos los argentinos! – nos enfrenta a un paulatino deterioro ambiental. "Resulta extraño que se despierten nostalgias de un modelo agroexportador, exitoso en ciertos aspectos pero limitado e irrepetible que la Argentina, no supo superar para equipararse a las sociedades industrializadas modernas" (1).

En realidad, el nuevo esquema productivo, ha llevado a la nación por un lado a una tremenda desindustrialización que responde a una "crisis estructural de largo plazo" (2) y por el otro ha arrastrado a nuestra economía a una primarización concentrada en muy pocos rubros agroproductivos más cercana a las economías africanas que a las del segundo pelotón de naciones "en desarrollo".

Los impactos ambientales de la sobreexplotación de recursos agrícolas por la presión agroexportadora son y serán pagados por las actuales y futuras generaciones de argentinos y van desde problemas "de erosión, pérdidas de fertilidad y estructura del suelo, salinización, exportación de nutrientes, alcalinización, encostramiento, aparición de horizontes endurecidos, impactos sobre la biodiversidad, elevación de los niveles de consumo de agroquímicos, afectación del acuífero y problemas de inundaciones" (3).

Pero si por un lado, nuestro campo se enfrenta a una creciente concentración económica, un importante éxodo rural, un planteo a escala agraria que en el marco actual se ha hecho trabajo excluyente y una puja importante de las corporaciones, por el otro la llamada "eficiencia productiva", se sustenta en un subsidio natural relevante de la Pampa Argentina. Una sobreexplotación de un recurso agotable, que de la mano de un proceso de extracción minera puede terminarse dentro pocos años. El proceso económico actual se basa en una importante ventaja comparativa que hasta ahora ha sido su sostén pero no reconocido en la contabilidad y por tanto tremendamente subvaluado: el ambiente, que bajo la intensificación de la agricultura se torna cada día más insustentable (4).

Sólo con la soja, la Argentina tendrá una producción agraria que se estima en alrededor de 34 millones de toneladas. Pero lo que casi nunca se ha tenido en cuenta en la contabilidad de los establecimientos y la contabilidad nacional – entre otras muchas externalidades – es el hecho que junto con estos granos, se extraen los principales nutrientes del rico suelo pampeano – algunos irrecuperables – y se degrada la estructura edáfica que los genera.

Anualmente, Argentina exporta millones de toneladas de nutrientes naturales que no se recuperan de manera sustentable. Sólo para sus principales cultivos el país exporta anualmente junto con sus granos- A COSTO CERO! – , alrededor de 3.500.000 toneladas de nutrientes. La soja, el motor de la agricultura argentina exportadora, representa casi el 50 % de esta cifra(5) (Cuadro Nº1)

Cuadro Nº 1. Soja: Estimación de la exportación de nutrientes ( N, P) y sus costos para la cosecha argentina 2002/03 estimada en 34.000.000 de Tn

Nitrógeno Fósforo Total
Nutriente extraído en Toneladas 1.020.000 (1) 227.800 1.247.800
Equivalenteen Fertilizantes ? Toneladas (2) 2.217.400 1.109.386 3.326.786
Costo estimado de la reposión por lo exportado (4) u$s 576.524.000 u$s 332.816.000 u$s (3) 909.340.000

(1) Se debe tener en cuenta que aproximadamente existe un 50 % del nitrógeno es aportado por fijación biológica,que vuelve al suelo por fertilidad natural, si bien puede no estar disponble.

(2) El equivalente fertilizante, que nos permite estimar el valor de lo exportado, es decir lo mínimo necesario para la reposición es urea granulado por el nitrógeno (u$s 260 por tonelada) y superfosfato triple (u$s 300 por tonelada).

(3) A los dos nutrientes calculados, hay que considerar la importante extracción de otros elementos mayores como el K, Ca, Mg y S y oligoelementos como el B, Cl, Cu, Fe, Mn, Mo o Zn.

(4) Obsérvese que sólo aquí se considera el valor de reposición de un elemento industrializado, que no reembolsa la pérdida total generada al perderse los nutrientes naturales del suelo, lo que implica que el valor de la pérdida estimada a través de la reposición debe ser obligadamente mucho más elevado al representado comercialmente.

Nitrógeno Fósforo Total
Nutriente extraído en Toneladas 1.020.000 (1) 227.800 1.247.800
Equivalente en Fertilizantes – Toneladas (2) 2.217.400 1.109.386 3.326.786
Costo estimado de la reposión por lo exportado (4) u$s 576.524.000 u$s 332.816.000 u$s (3) 909.340.000

(1) Se debe tener en cuenta que aproximadamente existe un 50 % del nitrógeno es aportado por fijación biológica,que vuelve al suelo por fertilidad natural, si bien puede no estar disponble.
(2) El equivalente fertilizante, que nos permite estimar el valor de lo exportado, es decir lo mínimo necesario para la reposición es urea granulado por el nitrógeno (u$s 260 por tonelada) y superfosfato triple (u$s 300 por tonelada).
(3) A los dos nutrientes calculados, hay que considerar la importante extracción de otros elementos mayores como el K, Ca, Mg y S y oligoelementos como el B, Cl, Cu, Fe, Mn, Mo o Zn.
(4) Obsérvese que sólo aquí se considera el valor de reposición de un elemento industrializado, que no reembolsa la pérdida total generada al perderse los nutrientes naturales del suelo, lo que implica que el valor de la pérdida estimada a través de la reposición debe ser obligadamente mucho más elevado al representado comercialmente.

"Así se da la paradoja de que Argentina ha aparecido mucho tiempo, entre los países latinoamericanos que menos fertilizaban por hectárea al haber recurrido a la fertilidad natural – pero no eterna – de la Pampa" (6).

Ya es muy notable, el serio efecto que la extracción minera de nutrientes, tiene y tendrá en el futuro inmediato de nuestros suelos. Si bien la nueva genética y la aplicación de fertilizantes ha ocultado el efecto degradatorio de nutrientes, en el caso del fósforo – que es un elemento poco móvil – la situación es ya dramática (Mapa Nº 1), pues para mantenerse en el planteo actual, se estaría obligando a comprar y aplicar fertilizantes industriales – especialmente fosforados y nitrogenados – para compensar aunque fuese en parte la pérdida sufrida y sostener la productividad.

Por otro lado, es bien sabido que es el sistema mixto de agricultura y ganadería, el que permite a los suelos pampeanos un descanso y recuperación de nutrientes de manera natural sumado a las rotacciones de cultivos agrícolas diversificados y junto con la implantación de pasturas y los pastizales naturales permiten su sostenibilidad. Esto es y fue el capital de la pampa. En cambio, si se sesga el planteo hacia la recurrencia de uno o muy pocos cultivos, a pesar de los buenos precios coyunturales y la situación favorable para un sector, la agricultura de reposición que se sugiere en la necesaria aplicación de fertilizantes será necesaria pero no suficiente para proteger el recurso. Posiblemente, en los próximos años este proceso podría exacerbarse y crecerán aún más las nuevas demandas por "divisas frescas" para continuar forzando los pagos por los servicios de la creciente deuda externa.

La falta de políticas estratégicas para el desarrollo y no sólo el crecimiento de la producción agropecuaria y la sobreexplotación a la que puede exponerse a las últimas riquezas productivas que nos quedan hacen que por un lado se vea con especial preocupación la situación de pérdida de este patrimonio y por el otro se demande por la necesidad del uso y aplicación de nuevos instrumentos que como lo hacen las economías más desarrolladas aplican herramientas de la economía ecológica y tecnologías sostenibles disponibles para producir, proteger, regular y distribuir los beneficios de los recursos de la Nación, y por ende son responsabilidad de toda la sociedad y no de ningún sector específico.


Es entonces el momento de reconocer, el importante valor que los nutrientes de los suelos argentinos poseen y ejercer la demanda por el pago por la extracción gratuita – unas retenciones ambientales quizás? – que de los mismos se hace, mediante el reconocimiento y el desembolso porcentual de la renta específica correspondiente que estos producen junto con la aplicación de los instrumentos de regulación y control sustentable que los protejan.

*GEPAMA, FADU, UBA.
Doctorado ISEC, Uco, España.

Bibliografía
(1)Rapoport, Mario et al.Historia económica, política y social de la Argentina. Bs.As. 2001.
(2)Schvarzer, Jorge. Los desafíos de la política industrial en Giai, E y Amigo, C, comp. En vez del Modelo: Ideas para una estrategia de desarrollo nacional. IMFC-IADE.Bs.As.2001.
(3)Prego, A et al. El deterioro del ambiente en Argentina (suelo, agua, vegetación, fauna).FECIC. PROSA. 3º Edición. Bs.As. 1996.
(4)Pengue, W. Transgénicos, Agricultura y Ambiente en Gerencia Ambiental, Nº 90. , Bs.As. Dic. 2002.
(5)Pengue, W. Lo que el Norte le debe al Sur. Comercio desigual y "deuda ecológica". La Crisis Argentina: La deuda externa. Le Monde Diplomatique. Abril, 2002.
(6)Martinez Alier, Joan y Oliveras, Arcadi. ¿Quién debe a quién?. Deuda ecológica y deuda externa. Editorial Icaria. Barcelona, 2003.

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