Suelos

Los biofertilizantes a base de Hongos. Una alternativa para un modelo agrícola conservacionista

La aplicación desmedida de fertilizantes químicos es uno de los factores que más negativamente influye en la degradación de los suelos en nuestro país. La década de los ochenta fue realmente nefasta en cuanto a consumo de fertilizantes. En las condiciones actuales de los suelos de Cuba se hace evidente la necesidad de aplicar una estrategia conservacionista que posibilite detener los procesos de degradación de los suelos y, a la vez recuperar algunos con diferentes grados de degradación.

Por Lic. Luisa E. Toledo P. e Ing. Katiuska Ravelo P.

Título Original: Los biofertilizantes a base de Hongos de Micorrizas Arbusculares. Una alternativa para un modelo agrícola conservacionista en el Valle de San Andrés.

La aplicación desmedida de fertilizantes químicos es uno de los factores que más negativamente influye en la degradación de los suelos en nuestro país. La década de los ochenta fue realmente nefasta en cuanto a consumo de fertilizantes. En las condiciones actuales de los suelos de Cuba se hace evidente la necesidad de aplicar una estrategia conservacionista que posibilite detener los procesos de degradación de los suelos y, a la vez recuperar algunos con diferentes grados de degradación.

Resumen


La necesidad de producir alimentos en corto tiempo y en grandes cantidades conduce a la introducción paulatina de nuevas concepciones en la agricultura que en su conjunto constituyen un nuevo modelo agrícola conocido como Revolución Verde el cual en su momento contribuye a resolver una necesidad concreta, pero trae consigo consecuencias. La aplicación desmedida de fertilizantes químicos es uno de los factores que más negativamente influye en la degradación de los suelos en nuestro país. La década de los ochenta fue realmente nefasta en cuanto a consumo de fertilizantes. En las condiciones actuales de los suelos de Cuba se hace evidente la necesidad de aplicar una estrategia conservacionista que posibilite detener los procesos de degradación de los suelos y, a la vez recuperar algunos con diferentes grados de degradación.

Introducción

La agricultura esta llamada a satisfacer necesidades sociales no solo alimentarías, sino también las que conciernan al cultivo de plantas medicinales y ornamentales y la crianza de animales de importancia afectiva.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial una buena parte del mundo queda devastado y el hambre se cierne sobre millones de personas, en los campos abandonados no hay fuerza de trabajo para cultivar la tierra. La necesidad de producir alimentos en corto tiempo y en grandes cantidades conduce a la introducción paulatina de nuevas concepciones en la agricultura que en su conjunto constituyen un nuevo modelo agrícola conocido como Revolución Verde.

Esta nueva forma de producción agrícola trae consigo una reorientación de la ociosa industria militar, los blindados se convierten en tractores, los fertilizantes y los pesticidas desplazan a los gases tóxicos y los explosivos en las producciones de las industrias químicas. El nuevo modelo que surge permite obtener elevadas producciones que alivian la hambruna.

El modelo de la Revolución Verde surge para resolver una situación muy concreta y, sin dudas jugó un papel muy importante en aquellos momentos. Sus altas producciones resultaban muy atractivas por lo que surgen grandes transnacionales interesadas en el mismo y comienza a generalizarse en los países cuyas economías lo permitían, ya que los altos insumos que implica no están al alcance de los más pobres. Al principio de la aplicación de esta forma no tradicional de explotación de la tierra constituía el modelo ideal que permitía tener grandes producciones con un mínimo de esfuerzo.

Al pasar los años comienzan a aparecer efectos nocivos en los agroecosistemas bajo esta forma de producción. La compactación de los suelos, salinización, acidificación, pérdida de la actividad biológica, contaminación de las aguas, aumento de la incidencia de plagas y enfermedades, son algunos de los efectos nocivos que comienzan a manifestarse en los ecosistemas sometidos a esta forma de explotación.

Desde entonces la degradación de los recursos naturales es una realidad global. El proceso afecta suelos, bosques, aguas, tierras agrícolas y hasta ecosistemas marinos. Las causas y consecuencias principales de estos procesos se manifiestan a niveles biofísicos, sociales y económicos.

Situación en Cuba

La aplicación indiscriminada del modelo de producción agrícola de países europeos en nuestro país trae consigo un deterioro progresivo del ecosistema Suelo, a la vez que conduce a la contaminación de las aguas y todos los demás efectos nocivos que implica la aplicación de este modelo, quizás un poco más agudizadas en nuestro país por su latitud tropical. La aplicación desmedida de fertilizantes químicos es uno de los factores que más negativamente influye en la degradación de los suelos y en la contaminación de las aguas en Cuba. Unido a lo anterior se destaca el efecto negativo del excesivo laboreo de los suelos, mediante el empleo de implementos inapropiados como es el caso de los arados de vertedera y discos, así como el indiscriminado uso de las gradas de disco. Los suelos sometidos a labranza tradicional con un exceso de implementos de disco y vertederas ocasionan un gran aumento de la densidad aparente, mientras que en el caso de los suelos donde se han utilizado únicamente implementos de tracción animal los valores son más aceptables y se aproximan a los de los suelos no cultivados.

Una Estrategia Conservacionista

En las condiciones actuales de los suelos de Cuba se hace evidente la necesidad de aplicar una estrategia conservacionista que posibilite detener los procesos de degradación de los suelos y, a la vez recuperar algunos con diferentes grados de degradación. Queda claro que se debe aplicar una estrategia que aborde el problema desde deferentes aristas que implicarían un cambio en las concepciones actuales sobre la agricultura que aún son afines con la revolución verde.

La rotación de cultivos, el policultivo, la utilización de variedades más adaptadas a las condiciones locales son aspectos en esta estrategia. El laboreo mínimo, la siembra directa, la utilización de implementos que no inviertan el prisma del suelo, el uso de la tracción animal constituyen otro grupo de medidas destinadas estas a originar una menor degradación del suelo y a disminuir su compactación. El mal manejo de este ecosistema origina que los excesivos fertilizantes, con complejo adsorbente del suelo deficiente sean lavados hacia el manto freático, originando la contaminación del mismo.

Desarrollo

El valle de San Andrés está situado en la Sierra de Los Órganos, perteneciente a la cordillera de Guaniguanico, este es un valle intramontano, cuyas tierras cultivables han sido sometidas a una intensa explotación, así como a un manejo inadecuado caracterizado por el uso indiscriminado fertilizantes, la roturación de la tierra y siembra a favor de la pendiente, entre otras prácticas erradas que han conducido a niveles alarmantes de erosión, así como a la pérdida de la diversidad biológica en la microflora del suelo, acidificación de este, así como salinización. Todos estos elementos se traducen en la disminución de la fertilidad de los mismos lo cual implica una disminución de los rendimientos agrícolas por lo que disminuye la disponibilidad de alimentos en la zona, así como los ingresos de los productores.

Los suelos, predominantemente ferralíticos rojos lixiviados presentan una escasa actividad biológica dado por el bajo contenido de materia orgánica y la elevada acidez de los mismos. También la población de Hongos de Micorrizas Arbusculares es mínima en estas condiciones, por lo que el efecto de la aplicación de un biofertilizante a base de los mismos será apreciable.

El deterioro de las propiedades físicas, químicas y biológicas de los suelos del valle de San Andrés repercute desfavorablemente sobre este ecosistema, afectándose de una manera u otra todos los componentes del mismo.

El uso excesivo de fertilizantes químicos junto a la quema de los rastrojos, mala rotación de cultivos, uso inadecuado de las pendientes ha traído consigo loa acidificación de estos suelos, así como aumento del contenido de sales, a la vez que han disminuido los niveles de materia orgánica. Ante esta situación disminuye drásticamente la microflora del suelo, haciendo difícil la concreción de los ciclos de los principales elementos en el suelo, así como las asociaciones beneficiosas planta-microorganismo.

Este deterioro de las propiedades físicas y químicas del suelo, conjuntamente con la disminución de la riqueza de la microflora han posibilitado la disminución de la diversidad biológica tanto de plantas cultivadas como las no cultivadas de la zona. Muchos cultivos que antes eran tradicionales de la zona ahora son solo recuerdo de los más viejos. Algunas especies tradicionales, e incluso endémicas están casi desaparecidas como el ébano carbonero y algunas especies de orquídeas por tan solo citar dos ejemplos.

La microbiología: Es la ciencia que estudia los microorganismos, su morfología, clasificación, genética, bioquímica, fisiología, así como su comportamiento en los diferentes medios, fundamentalmente el suelo y las relaciones que se establecen entre ellos así como con las plantas y los animales.

Ante un suelo degradado como el que existe en el valle de San Andrés la microbiología se convierte en una herramienta muy útil para revertir la situación, detener la progresión del fenómeno e invertir los efectos del mismo. Los microorganismos del suelo serían los responsables de restituir las propiedades adecuadas de este suelo. Para cumplimentar este objetivo debemos desarrollar una estrategia en la cual se aborde el problema desde diferentes direcciones, siempre utilizando los principios de la microbiología.

Otra variante imprescindible para el desarrollo de esta estrategia sería la utilización de los biofertilizantes.


Estos son un grupo de microorganismos, simbióticos o no que de una u otra forma contribuye al desarrollo de los cultivos. Entre los organismos no simbióticos tenemos el azotobacter que además de fijar nitrógeno produce compuestos con actividad biológica que contribuyen al desarrollo, del sistema radical de la planta. Las fosfobacterias que aportan este elemento a la planta. Las bacterias del género rhizobium que se asocian de manera simbiótica a las leguminosas fijando nitrógeno.

Los suelos del valle de San Andrés, al haber sido sometidos a un uso tan irracional se encuentran degradados sobre manera con un contenido mínimo de nutrientes, ph ácido, salinizados y con una actividad biológica mínima que dificulta el reciclaje de los pocos elementos que llegan a los mismos.

Estos niveles tan mínimos de nutrientes son insuficientes para un óptimo desarrollo de los cultivos. En estas condiciones es necesario que estos escasos nutrientes sean apropiados lo máximo posible. Los hongos de micorrizas arbusculares se asocian simbióticamente con las raíces de la mayoría de las plantas cultivables. Esta asociación simbiótica es sumamente beneficiosa, sobre todo en estas condiciones tan extremas. En primer lugar estos hongos actúan como prolongaciones del sistema radical de las plantas, aumentando considerablemente la capacidad de absorción de nutrientes de los mismos, aún en condiciones de escasa humedad.

Los hongos de micorrizas Arbusculares secretan una proteína llamada Glomalina que tiene la propiedad de mejorar las propiedades físicas del suelo el aumento de la porosidad al formar agregados del suelo que aumentan la porosidad y aumentan la retención de agua y otras. Esta simbiosis le brinda también a las plantas protección contra los patógenos que atacan el sistema radical.

Estos biofertilizantes como puede verse pueden ser aplicados solos o conjuntamente con el compost o el humus de lombriz o inclusive conjuntamente con fertilizantes químicos, ya que en todos los casos compensan la acción de estos al aumentar la absorción de la planta y hacer posible que la planta aproveche una mayor cantidad de los mismos.

Los biofertilizantes a base de Hongos de Micorrizas Arbusculares

Los Hongos de Micorrizas Arbusculares constituyen un grupo de microorganismos imprescindibles a la hora de hablar de un manejo ecológico y sostenible de la agricultura.

La historia de las micorrizas se remonta a unos 400 millones de años, específicamente al periodo Devónico, a partir del cual hongos y plantas han coevolucionado hasta lo que son hoy en día.

Se ha demostrado que las asociaciones micorrícicas se encuentran ampliamente distribuidas, desde el ecuador hasta los polos, por lo tanto no debe sorprender en absoluto encontrar especies vegetales formando esta asociación en la mayoría de los ecosistemas terrestres, constituyendo excepciones algunas plantas de zonas pantanosas y acuáticas.

Las asociaciones micorrícicas desarrollan múltiples funciones entre las que se destacan: un aprovechamiento más eficiente de la zona radical a partir de un aumento en el volumen de suelo explorado, una mayor resistencia a las toxinas, incremento de la traslocación y solubilización de elementos nutritivos esenciales, aumento de la tolerancia a condiciones abióticas adversas (sequía, salinidad, etc), así como cierta protección frente a patógenos radicales.

La gran variedad de especies vegetales susceptibles de ser colonizadas por este grupo de hongos los sitúan como una alternativa muy útil a la hora de diseñar un agroecosistema que aspire a ser conservacionista. Los biofertilizantes elaborados a base de este hongo presentan, además gran flexibilidad al poder ser aplicados conjuntamente con otros biofertilizantes, o con abonos químicos u orgánicos.

La aplicación de biofertilizantes a partir de Hongos de Micorrizas Arbusculares en agroecosistemas degradados como el Valle de San Andrés ha de conducir a una disminución significativa de los niveles de fertilizantes químicos aplicados en los diferentes cultivos, lo cual redundará en la disminución de los costos de producción de los mismos, a la vez que traerá efectos beneficiosos sobre el ecosistema local al disminuir los procesos degradativos relacionados con la acidificación y salinización, y disminuirá la contaminación de las aguas.

La absorción de nutrientes a bajos contenidos de humedad por las plantas micorrizadas es un aspecto muy importante para una zona de una agricultura de bajos insumos, con insuficiente disponibilidad de agua como es el valle de San Andrés, lo cual habla también a favor de la importancia de la introducción de estos biofertilizantes en esta zona para aumentar los rendimientos agrícolas en los diferentes cultivos a la vez que se disminuya el consumo de fertilizantes, pesticidas y agua.

Experiencias de algunos productores en la utilización de los hongos micorrizógenos

Agustín Pimentel Navarro: La utilización de la micorriza me ha favorecido grandemente, yo experimente en fríjol Caopi con muy buenos resultados en las producciones, también lo utilice en maíz, arroz, tabaco y yuca; cuyos resultados pude comparar con aquellos productos que no lo tenían y la diferencia fue notable. Además no solo aumente mis rendimientos sino que mejoraron considerablemente las condiciones del suelo y la calidad de los productos allí obtenidos. También al igual elaboro con mis propios medios y sin gastos de recurso el compost, que ayuda al aporte de nutrientes a la planta así como a mejorar las propiedades físicas del suelo.

Abel Pimentel Palomino: Para mi experimentar con el uso de la micorriza para fertilizar, me ha proporcionado un beneficio total, pues lo utilizo en el 100% de las cosechas y desde que comencé a utilizarlo en mis cosechas; las producciones de las mismas han sido las mejores desde todos los puntos de vista; ya sea calidad como rendimientos. Su beneficio no solo radica ahí, sino también los gastos en la compra de fertilizantes químicos año tras año han desaparecido, además de ser una forma más de conservación del suelo. Además he aprendido a utilizar los restos de cosechas para elaborar el compost que ayuda a su vez a aumentar la productividad del suelo y la biodiversidad.

Otros componentes que aportan a la solución del problema

Aplicación de Humus de Lombriz

La descomposición de la materia orgánica por parte de la Lombriz Roja Californiana origina un producto muy rico en los principales nutrientes que necesita la planta y, además muy rico en actividad biológica.

La producción de este fertilizante también es muy sencilla, se puede realizar a partir del estiércol, los residuos domésticos y desechos de aves fundamentalmente.

Este producto es muy rico en nutrientes esenciales para la planta, así como en microorganismos importantes para el correcto reciclado de los elementos que necesita la planta en el suelo. El humus de lombriz es un producto que es inocuo para el medio ambiente, más bien contribuye a la mejora de las propiedades físicas del suelo, retención de agua, oxígeno, disminuye compactación, aumenta capacidad de cambio catiónico, a la vez que mejora las propiedades químicas, el contenido de nutrientes aumente, así como la acidez. Como hemos visto también mejoran las propiedades biológicas, al aumentar el número y la diversidad de los microorganismos del suelo.

Aplicación de compost

El compost puede ser elaborado utilizando los residuos de cosecha, los desechos domésticos, estiércol del ganado o las aves. Esta forma de fertilizante no requiere de gran infraestructura para su realización ni tampoco de grandes recursos, por lo que es una alternativa adecuada para los agricultores de bajos ingresos que habitan en el valle de San Andrés.

El proceso de compostage es llevado a cabo por una serie de microorganismos que degradan la materia orgánica y la llevan hasta formas más simples, asimilables para las plantas de forma directa o después de un proceso de descomposición, también microbiano llevado a cabo por los microorganismos del suelo.

El compost, además de aportar nutrientes a la planta contribuye a la mejoría de las propiedades físicas del suelo al favorecer la retención de agua y oxígeno, aumentar la porosidad, disminuye la compactación, facilita la infiltración entre otras, también aporta nutrientes para los microorganismos, favoreciendo el aumento de la actividad biológica.

Indiscutiblemente que la aplicación de este producto contribuirá al aumento de la productividad de los suelos y al aumento de la biodiversidad, tanto de la microflora del suelo como de las plantas que en el se desarrollen.

Conclusiones

1. El valle de San Andrés es una zona de suelos degradados producto a los malos manejos agrícolas.

2. La microbiología como ciencia brinda herramientas que permiten hacer frente al problema de la degradación de los suelos en el valle de San Andrés.

3. Los biofertilizantes a partir de hongos de micorrizas arbusculares constituyen una obligada alternativa para un manejo ecológico de los suelos de valle de San Andrés. www.ecoportal.net

Ing. Katiuska Ravelo Pimentel y Lic. Luisa Elena Toledo Peña –

Universidad de Pinar del Río. Hermanos Saiz Montes de Oca. Facultad de Agronomía de Montaña.

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