Vida Consciente

Somos constructores de nuestro propio destino

Nosotros somos los conductores de nuestro “tren”. Diariamente, atravesamos intersecciones, pequeñas o grandes. Existen diversos caminos y podemos elegir uno de ellos. Pero no todos nos llevan a la estación a la cual debemos retornar a tiempo. Tenemos que evitar los caminos más largos porque ya sabemos que eso es un desperdicio.

La palanca que determina el cambio de dirección de nuestra locomotora tiene solamente dos posiciones – SI para la vida o NO. Al principio de nuestro viaje, en el inicio de nuestro desarrollo espiritual, la palanca de dirección estaba en la posición que indicaba hacia la vida y nuestra capacidad de sentir esto era clara. ¿En cual posición estará la palanca ahora? ¿Estamos aptos para distinguir, en cada situación, cual es el rumbo que está indicando para la vida?. ¿Viajamos en dirección correcta, o nos estamos precipitando al desastre?

Subjetivamente, a partir de diferentes puntos de vista, la vida parece ser complicada. Al cabo vivimos en un mundo de infinitas posibilidades. Pero la vida, en su esencia profunda, es absolutamente sencilla. Similar al mundo material el cual nos enseña a distinguir lo bueno y lo malo; lo bello y lo feo; lo sólido y lo frágil…Al enfrentar la vida, notamos también solamente dos opciones posibles: podemos direccionar nuestra vida para la consciencia y el despertar espiritual – el principal objetivo de nuestra vida-, o para el adormecer de nuestro espíritu.

Estemos o no conscientes de esto, creamos nuestro futuro individual a través de nuestras propias decisiones las cuales se concretizan inevitablemente. De la misma forma como el tren, cuando a cada mudanza de la palanca, se le cambia de línea y se lo lleva por los rieles obligándolo a seguir hasta el próximo cruce donde entonces se podría realizar un nuevo cambio.

Nosotros cambiamos la dirección de nuestras vidas no solamente en relación a las cosas importantes, sino que principalmente por decenas de SI o NO que escogemos en situaciones diarias, virando la palanca imaginaria.

Es importante para nosotros estar constantemente conscientes del rumbo de nuestros pensamientos, palabras y actos, y no debemos postergar nuestras decisiones de cambiar la dirección de nuestro destino, si descubrimos que no estamos en la dirección correcta. Porque si nos apuramos tomando la línea equivocada, -yendo hacia la dirección opuesta-, nuestra distancia hacía la estación de destino se hará aún más larga, por lo que evidentemente tendremos que viajar más. Ir en la dirección equivocada nos dejará exhaustos y arriesgaremos perder la ruta correcta o no conseguiremos terminar el viaje a tiempo. El tiempo de vida sobre los rieles, a través de los cuales podemos alcanzar nuestro destino, no es eterno.

Al desear conducir nuestra vida apropiadamente, tenemos que considerar cuales son los impactos espirituales en todo lo que hacemos. Sí, nuestra vida interior es influenciada por nuestra alimentación; por nuestra manera de vestir, o por muchos otros hábitos materiales, pero solamente por estas cosas nunca alcanzaríamos el verdadero cambio. Sólo con el cambio espiritual es que conseguimos movernos hacia la línea vertical de la existencia y alcanzar un nivel de vida horizontal superior. Solamente así podremos alcanzar un cambio significativo también en la vida terrena, que es el reflejo de nuestra vida espiritual.

Existen diferentes niveles (horizontales) de vida en este mundo. Diariamente podemos encontrar personas felices e infelices; exitosas y fracasadas; satisfechas e insatisfechas…independientemente de ser ricas o pobres. La persona que sufre en la vida que ella misma construyó a través de sus propias elecciones, está probablemente preocupada con el nivel material de la historia de su vida no preocupándose con lo más importante: si su elección lo eleva o lo rebaja espiritualmente. Ella es como el maquinista que está en el laberinto de líneas y elige su camino entre aquel con rieles dorados o de mármol precioso, pero no ve el hecho de que ninguno de estos lo conducirá a la estación final.

¿Como serán nuestras decisiones a través de las cuales cambiamos la palanca de nuestra vida? ¿Será que cuidaremos de los demás, o resolveremos nuestras cuestiones negligentemente? ¿Será que nos sentaremos al frente de la televisión por horas observando como otras personas “viven” o nosotros mismos viviremos nuestra vida, enriquecida con experiencias? ¿Será que compraremos “games” repletos de violencia para nuestros hijos, o pasaremos momentos de felicidad con ellos educándolos para ser buenas personas? ¿Será que preferiremos caminar en el campo al aire libre, o “relajar” en un bar? ¿Será que apoyaremos lo que es cierto y protestaremos contra lo errado o dejaremos nuestras vidas en manos de personas que la conducen de manera equivocada? ¿Será que constantemente pensaremos sobre situaciones pasadas o soñaremos con el futuro, dejando el presente escabullirse por entre nuestros dedos? ¿Finalmente, será que percibiremos la responsabilidad para nuestra vida viviéndola conscientemente? ¿SI o NO?

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