Luego de poner un alto a los ataques contra centrales nucleares que habrían podido sepultar al pueblo iraní bajo los escombros de la guerra, Donald Trump envió una advertencia a los aliados comerciales del régimen. Pese al fallo de la Corte Suprema estadounidense, que remarcó la ilegitimidad de la guerra comercial, el presidente aseguró que castigará con tarifas a los proveedores de armamentos del ejército de Irán.
Frágil tregua con Irán
En la jornada de ayer, el mundo permaneció en vilo, a la espera de que las tropas que responden a las órdenes de Pete Hegseth se abalanzaran sobre Teherán y otros puntos en territorio enemigo para concretar el golpe maestro que daría «fin a una civilización», según los dichos del propio Trump.
Con severas críticas en su contra, el primer mandatario pareció mantenerse firme en su decisión de no dar marcha atrás en la represalia contra Irán por no haber accedido a un acuerdo para garantizar la liberación del estrecho de Ormuz y la renuncia al desarrollo de armas nucleares.
Desde el ala demócrata del Congreso estadounidense, se alzaron voces reclamando la fatalidad que representaría para el país convertirse en autor de crímenes de guerra, además de aquellos que manifestaron inquietud por la salud mental de un presidente que pareció dispuesto a incendiar el tablero geopolítico.
Pese al escándalo, el republicano volvió a marcar un giro en el enfrentamiento al confirmar, faltando apenas una hora y media para que el reloj marcara el fin del ultimátum, la disposición de la Casa Blanca a aceptar la propuesta de Pakistán, que facilitó una tregua de dos semanas de duración.
El acuerdo contempla la reapertura del canal marítimo en el corazón de Medio Oriente y el alto al fuego que rige para ambas partes, y fue pensado para agilizar aún más las gestiones por vía diplomática. Sin embargo, este miércoles Estados Unidos dio un paso más allá para aislar a Irán del comercio de armas y reducir el margen de riesgo de nuevos ataques.
Un anuncio que pone en jaque a Rusia y China
«Un país que suministre armas militares a Irán será gravado inmediatamente con un arancel del 50% sobre todos y cada uno de los bienes vendidos a los Estados Unidos de América», fue el mensaje que posteó Trump en sus redes sociales, en donde también dejó en claro que «no habrá exclusiones ni exenciones» a la regla.
Pese a que Irán fortaleció notoriamente su industria doméstica de armas, todavía mantiene dependencia, en menor medida, de las provisiones de Rusia y China, por lo que la restricción del republicano afectará a sus principales contrincantes. En particular, el gigante oriental verá perjudicado el comercio de componentes electrónicos y suministros químicos para el equipamiento iraní.
Trump desoye las advertencias de la Corte
Con esta maniobra, Trump también desafió el último dictamen de la Corte Suprema de Estados Unidos, que el 20 de febrero definió, en una votación resuelta en un 6-3, que la administración manipuló a favor de sus intereses la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Nacional.
Los magistrados observaron que la legislación no autoriza al presidente a tomar decisiones en materia de política arancelaria, además de que establece la obligatoriedad de la consulta al Congreso. De esta manera, la fallida interpretación y ejecución de la legislación habrían constituido un acto ilegítimo y la guerra comercial carecería de un marco normativo que la avale y regule.
Asimismo, el contenido del fallo dio pie a la constitución de proyectos como el de Jeanne Shaheen, senadora demócrata que trabaja en la aprobación de una ley para obligar al Estado a restituir el pago de elevados impuestos en la compra de productos originarios del extranjero a comerciantes y familias.
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