En la región de Maldonado, Uruguay, una visión innovadora y sostenible está revolucionando la industria de las aceitunas. Olivos de las Ánimas, una almazara ubicada en esta región, ha adoptado un enfoque que va más allá de la simple producción de aceite, apostando por la valorización integral de los residuos generados en el proceso de extracción. Este enfoque no solo responde a la necesidad de reducir el desperdicio y la contaminación, sino que también abre nuevas oportunidades de negocio y sostenibilidad ambiental.
La importancia de aprovechar los residuos
El proceso de producción de aceite de oliva, aunque vital, genera una gran cantidad de residuos. De hecho, el aceite de oliva representa solo entre el 10% y el 15% del total de la producción. El resto, que incluye carozos, pieles, y aguas de vegetación, es generalmente considerado un subproducto o residuo. Sin una gestión adecuada, estos residuos podrían representar un problema ambiental significativo debido a su alta carga orgánica y potencial contaminante.
Paula Conde, experta del área de Sistema Vegetal Intensivo del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), destaca la problemática que estos residuos representan a nivel nacional. «Es un residuo con mucha carga orgánica. Tiene grandes cantidades de fósforo, potasio y otros nutrientes que pueden contaminar las napas freáticas», explica Conde. En este contexto, la gestión adecuada de estos residuos no solo es necesaria, sino imperativa para la sostenibilidad de la industria olivícola.
De los residuos al pellet: una innovación en energía

En 2021, Olivos de las Ánimas comenzó a implementar un proyecto que busca aprovechar al máximo los residuos generados en su planta. Marcelo Ortega, socio fundador de la empresa, señala que la idea surgió con la instalación de la planta, impulsada por la convicción de que la circularidad en la producción agropecuaria es esencial para evitar desperdicios y reducir la contaminación de la producción de aceitunas.
Uno de los productos más innovadores derivados de este enfoque es la transformación de los carozos de aceitunas triturados en madera para estufas a pellet. Este subproducto, que representa aproximadamente un 20% de lo procesado, es altamente eficiente como fuente de biomasa. En países como España, los carozos de aceitunas ya se utilizan extensamente para la producción de pellets, un combustible sólido que se quema en estufas y calderas de biomasa, proporcionando una alternativa energética renovable y de bajo costo.
Para hacer posible esta transformación en Uruguay, Olivos de las Ánimas adquirió una máquina deshuesadora a través del Fondo Industrial del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM). Esta inversión ha permitido separar los carozos de aceitunas del resto del alperujo, preparándolos para su uso como biomasa. Actualmente, la empresa está en contacto con una importadora de estufas a pellet, con la intención de consolidar este proyecto y ofrecer una solución de calefacción más ecológica en el mercado uruguayo.
Compostaje y fertirriego: nutrientes de vuelta al suelo
Otro aspecto clave del proyecto de Olivos de las Ánimas es la utilización de los residuos líquidos y sólidos del alperujo para mejorar la fertilidad del suelo. Todo lo que queda después de extraer el aceite se denomina ‘alperujo’, que incluye tanto las aguas de vegetación como las partes sólidas de la aceituna. Este subproducto es tratado en las instalaciones de la almazara para obtener compost y fertirriego.
El compostaje del alperujo de aceitunas implica la mezcla de los restos sólidos con materiales como poda y estiércol de ganado para obtener un fertilizante orgánico de alta calidad. Este compost mejora la estructura del suelo, incrementa su capacidad de retención de agua y aporta nutrientes esenciales para las plantas. Por otro lado, la parte líquida del alperujo, tras ser diluida con agua de lluvia, se utiliza para el fertirriego, un sistema de riego que, además de hidratar las plantas, aporta nutrientes directamente al suelo.
Este enfoque de valorización del alperujo tiene múltiples beneficios. Por un lado, reduce la dependencia de fertilizantes químicos, lo que no solo disminuye los costos de producción, sino que también minimiza el impacto ambiental asociado con su uso. Por otro lado, el uso del alperujo tratado dentro del mismo establecimiento cierra el ciclo de producción, haciendo que los residuos se conviertan en un recurso valioso en lugar de un problema de gestión.
Nuevas aplicaciones de los carozos de aceitunas
El compromiso de Olivos de las Ánimas con la sostenibilidad y la innovación no se detiene en la producción de pellets. En colaboración con la Facultad de Química de la Universidad de la República y el MIEM, la empresa ha explorado la posibilidad de transformar los carozos en carbón activado. Este subproducto, conocido por su capacidad de adsorber contaminantes, tiene aplicaciones importantes en la potabilización del agua y en la purificación de aire, entre otros usos.
Las pruebas realizadas en 2022 y 2023, lideradas por el ingeniero Néstor Tancredi, demostraron que es posible obtener carbón activado de alta calidad a partir de los carozos de aceitunas. Sin embargo, para que esta iniciativa pueda escalarse y tener un impacto significativo, la empresa está buscando financiamiento adicional.
Otra área de investigación en curso es la extracción de polifenoles del alperujo. Estos compuestos, conocidos por sus propiedades antioxidantes, tienen un alto valor en la industria alimentaria y farmacéutica. Aunque este proyecto está en sus primeras etapas, representa otra vía potencial para maximizar el valor de los residuos generados en la producción de aceite de oliva.
El proyecto de Olivos de las Ánimas es un ejemplo sobresaliente de cómo la innovación y la sostenibilidad pueden ir de la mano en la agroindustria. Al transformar los residuos de la producción de aceite de oliva en recursos valiosos como pellets de biomasa, compost y carbón activado, la empresa no solo está reduciendo su impacto ambiental, sino que también está creando nuevas oportunidades de negocio. Este enfoque circular, que busca aprovechar al máximo cada parte de la aceituna, podría convertirse en un modelo a seguir para otras industrias agrícolas en Uruguay y más allá.
Ecoportal.net
Con información de: https://www.elpais.com.uy/
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