Uno de los recursos más valiosos para la vida es el agua, pero los fondos para mejoras de proyectos hídricos están presentando una brecha importante. Datos del Banco Mundial revelan que a nivel global existe un problema con los financiamientos para garantizar agua potable y un suministro estable a la población.
Brecha entre el gasto y la financiación en sistemas hídricos
Los sistemas hídricos son de vital importancia para la concepción de la vida, por lo que el agua se perfila como uno de los recursos más valiosos. En la actualidad, el cambio climático, la contaminación de aguas residuales y de ecosistemas crean un escenario que perjudica el suministro de agua potable.
Por lo tanto, se hace urgente fomentar inversiones destinadas a mejorar los servicios de suministro y otorgar accesos a este recurso, como uno de los objetivos mundiales de desarrollo establecidos por la ONU. El dilema es que, a pesar de su relevancia para la vida, economía y sustento, se ha generado una brecha en cuanto al financiamiento de proyectos.
De acuerdo con el Banco Mundial en su informe sobre seguridad hídrica, detectaron que aproximadamente el 28 % de los presupuestos para proyectos hídricos quedan sin asignación. Según el informe, entre 2009 y 2020 se asignó un presupuesto representado por el 72 %, dejando de lado a una cantidad que podría mejorar los sistemas de agua.
Movilizar más planeación antes que aumentar el financiamiento
La gran duda es por qué existe esa brecha económica a pesar de que el sector del agua sustenta unos 1700 millones de empleos en el mundo, y es necesaria para la salud, alimentación e industria en general. La situación se debe a políticas institucionales, ya que los proyectos pueden retrasarse o fracasar por interés político, largos tiempos, entre otras razones.
Por lo tanto, los procesos burocráticos para los proyectos podrían ser un motivo de que la brecha siga extendiéndose e impacte a comunidades que no cuentan con acceso a servicios hídricos estables. Esto no es exclusivo de un solo país, sino un desafío sistémico que muchos países enfrentan para traducir la inversión pública en resultados concretos.
Al momento en que se asigna un presupuesto, se crea una promesa, que puede ser respaldada o eliminada por diversas razones en cuanto a terrenos, construcción, diseños, materiales, presupuesto, entre otras. Ante dicho panorama, el Banco Mundial reconoce que movilizar más recursos es solo la mitad de la batalla.
Por lo tanto, añadir más fondos crearía una brecha cada vez más difícil de cerrar. La idea del Banco Mundial es destinar el dinero de forma planificada, coordinada y en sintonía con las necesidades actuales de la población. Dar acceso a las fuentes de agua potable y crear sistemas resilientes que puedan adaptarse a los cambios climáticos.
Iniciativa del Banco Mundial para remediar la brecha en proyectos hídricos
Su propuesta es crear iniciativas de gestión sobre cómo se planifica, asigna y se gasta el dinero público. El gasto en agua requiere una gran inversión de capital y tiene ciclos de proyecto prolongados. Pero su enfoque es evaluar si se planifica de manera realista y el proyecto podrá ser ejecutado coherentemente.
Una vez que se resuelva el tema de la planificación y ejecución, el Banco Mundial insta a mejorar el financiamiento en el sector hídrico con medidas centradas en fortalecer los sistemas, como por ejemplo la planta desalinizadora de la EPA en Hawái, y diversos proyectos que buscan mejorar la calidad de vida de los habitantes.
La movilización de financiamiento puede ser urgente, pero remediar la brecha financiera es la urgencia inmediata. La recomendación del Banco Mundial es acortar las inversiones a través de coordinación, estrategias concretas de enfoque y resultados ejecutables que fortalezcan el acceso a servicios de calidad.
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