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Economía

El Foro Económico Mundial destaca la infraestructura adaptable para reducir costos y proteger las inversiones urbanas a largo plazo

Por Aura N. · 13 octubre, 2026 · 12:34 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El Foro Económico Mundial destaca la infraestructura adaptable para reducir costos y proteger las inversiones urbanas a largo plazo
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La infraestructura adaptable es un aspecto del que poco se habla, pero que puede marcar una diferencia importante en la economía y calidad de vida. Normalmente, se atribuye a la transición elementos como las energías, combustibles y vehículos, pero las infraestructuras tienen un peso de gran valor para reducir costos y mantener una vida útil en el largo plazo.

La infraestructura necesita adaptarse para la transición

Una transición energética hacia fuentes limpias y sistemas sostenibles requiere de una nueva infraestructura que se adapte al cambio. El mundo actual no puede ser comparado con hace unas décadas, pues no son las mismas necesidades, y esto también involucra a las construcciones de todo tipo. 

Sucede que, con los efectos del calentamiento global, la necesidad de conexión permanente y avances tecnológicos, las infraestructuras de hace unos 25 años pueden no ser tan útiles como hace algunos años. Por lo tanto, el Foro Económico Mundial alerta que las infraestructuras adaptables son las que modelarán los proyectos del proyecto.

Adaptar las construcciones les añade más vida útil, y esto se traduce en ahorros de dinero. Se estima que para el 2050, al menos 7 de cada 10 personas vivirán en zonas urbanas, por lo que la demanda de servicios, movilidad y energía será mayor y requerirá de una infraestructura pensada en satisfacer esas necesidades.

Reducir costos con infraestructura adaptable es una solución ante los cambios globales

De acuerdo con el Foro Económico Mundial, las infraestructuras que se construyan en los próximos 5 años determinarán el futuro de los próximos 25 años. Por lo tanto, si se busca ahorrar en costos a largo plazo, es imprescindible pensar en estrategias de adaptación para las construcciones actuales y las que se realizarán próximamente. 

La gran duda es si las ciudades de ahora están listas para afrontar esos cambios. Por medio de sistemas adaptables es posible ahorrar costos en el futuro, ya que pueden modificar sus espacios según las necesidades de las personas. Esto también es importante para la protección de la población con viviendas más seguras, ya que con la crisis ambiental, los efectos climáticos amenazan la calidad de vida.

La idea es que, cuando el futuro es incierto, contar con más de una opción viable puede generar valor. Es decir, a mayor flexibilidad y adaptación de las infraestructuras, mayor será su valor, ya que se reducen los riesgos de pérdidas en caso de desastres o de modificaciones costosas para satisfacer necesidades.

Cuando la infraestructura evita adoptar una única solución demasiado pronto, puede reducir el riesgo de quedar obsoleta o de que su reemplazo resulte costoso ante cambios en las condiciones. Por lo tanto, la inversión inicial en flexibilidad puede proteger el valor de un activo durante su vida útil y reducir el costo de su reconstrucción.

En las ciudades de rápido crecimiento, los planificadores están integrando sistemas digitales, construcción modular y otros enfoques antes de construir nuevas redes y edificios. A su vez, las redes de transporte, agua, energía y edificios deben seguir prestando servicio a las comunidades al tiempo que se adaptan a las condiciones cambiantes.

Los próximos años definirán la infraestructura adaptable a nivel global

Los responsables de infraestructuras no pueden predecir qué tecnologías, presiones climáticas o cambios económicos definirán las próximas décadas. Sin embargo, sí pueden decidir cuánta libertad heredarán las futuras generaciones a través de infraestructuras adaptables a diversas situaciones, como la inversión en resiliencia climática. 

De acuerdo con los expertos, si se puede adaptar su diseño sin una reconstrucción completa, si puede reutilizar materiales, reducir huella de carbono o aprovechar recursos, así como trasladar el riesgo al largo plazo, es una infraestructura capaz de aumentar su valor con el paso del tiempo y seguir evolucionando.

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