Ken Paxton ordenó el comienzo de la investigación de los centros de datos de la inteligencia artificial que no respondieron la encuesta de la Junta de Desarrollo Hídrico de Texas (TWDB). La decisión del fiscal general representa la puesta en práctica de la nueva normativa para supervisar a las corporaciones tecnológicas, que apunta a transparentar el consumo de agua de sus operaciones.
La legislación texana que protege los recursos hídricos locales
Desde la Procuraduría General, Ken Paxton puso en marcha la implementación de la normativa, apenas sancionada la semana pasada, sobre el consumo de agua de los centros de datos. Considerado, junto a Virginia y California, uno de los estados con mayor concentración de infraestructura de IA, Texas se adelantó a prevenir el uso excesivo de sus recursos hídricos.
Como es sabido, las operaciones de procesamiento de información que se llevan a cabo en estos servidores incluyen ciclos de refrigeración con agua para garantizar el funcionamiento óptimo del hardware. Este requerimiento no pasó desapercibido para las comunidades y organizaciones ambientalistas, que pusieron el foco en el costo ambiental de la IA.
Junto al consumo de electricidad, el consumo de agua es postulado como uno de los principales efectos negativos del progreso de esta tecnología. Según datos del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, recogidos por el WRI, los centros de datos podrían representar el 12 % del consumo de este recurso hacia 2028.
En esta línea, el gobierno de Greg Abbott fue determinante al promulgar una nueva reglamentación para vigilar las cantidades empleadas por los proyectos de las empresas tech, su origen y el tipo de tratamiento que reciben. Mediante una encuesta, diseñada y distribuida por la TWDB, las autoridades buscan tener datos que reflejen el consumo real y sirvan para diseñar políticas ajustadas al panorama local.
«La TWDB tiene la responsabilidad de desarrollar un plan de agua que satisfaga las necesidades de los texanos y no puede cumplir con esta tarea si se le niega información detallada al respecto», explica el comunicado oficial. Con este fin, el gobernador ordenó ejercer presión sobre los centros de datos que no respondan al pedido de la TWDB, con la imposición de sanciones acordes a lo dictado en el Código de Aguas.
Paxton avanza sobre los centros de datos
En respuesta, el fiscal anunció hoy que comenzó las primeras revisiones para determinar la situación y la penalización correspondientes a cada una de las instalaciones que no hayan proporcionado la información solicitada por el estado. «Por orden del fiscal Paxton, la Oficina del Fiscal General garantizará que todos los centros de datos proporcionen datos actualizados y precisos sobre su consumo», reza el anuncio publicado este jueves.
«Mi oficina está investigando a cientos de centros de datos para garantizar la transparencia en el uso del agua», declaró el funcionario judicial. De esta manera, reafirmó su compromiso de asegurar que los recursos estatales sean administrados de manera responsable, y advirtió que no pasará por alto irregularidades.
Hasta el momento, el organismo confirmó que las investigaciones se extenderán por las zonas de Harris, Montgomery, Travis, Dallas, Tarrant, Smith, Bexar, Tom Green, Potter, Randall, Lubbock, Midland, Ector, Wichita, Victoria, Brazos, Nueces y El Paso. Entre algunas consecuencias, las compañías podrían enfrentar el retiro de los permisos de construcción y operación y la negativa a recibir enmiendas y renovaciones de la TCEQ.
Las firmas que se adhirieron a la normativa texana
Cabe destacar que firmas importantes como Oracle, Equinix, Galaxy, Montera Infraestructura y Compass Datacenters manifestaron su disposición a amoldarse a los nuevos requerimientos del estado. Interesadas en sacar provecho de su ecosistema regulatorio y financiero, las empresas expresaron su conformidad con las medidas de supervisión.
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