La llegada de Donald Trump a la Presidencia de Estados Unidos continúa causando polémica, ya que sigue insistiendo que cambiará el nombre del Golfo de México para nombrarlo como Golfo de América.
¿Puede cambiarle el nombre al Golfo de México?
El Golfo de México se encuentra entre el océano Atlántico y el mar Caribe y limita con estados mexicanos de Tamaulipas, Veracruz, Tabasco, Campeche y Yucatán. También colinda con los estados de Alabama, Misisipi, Luisiana y Texas, en Estados Unidos, y las provincias de Pinar del Río y Artemisa, en Cuba.
Por esta razón, los tres países tienen acuerdos para su preservación y delimitación fronteriza, principalmente porque el Golfo de México es uno de los productores de petróleo más grandes del mundo y una de las fuentes de ingresos más importantes para la economía mexicana.
En este sentido, el Golfo de México no tiene un dueño absoluto. Además, el nombre le fue dado hace más de 300 años por los exploradores europeos que lo escucharon cuando conquistaron a los mayas. De hecho, el nombre aparece en mapas del siglo XVI, por lo que se descarta que se trate de algo político como pudiera pensar Trump.
El mandatario podría recurrir a la Junta de Estados Unidos para Nombres Geográficos para renombrarlo, aunque solo tendría efecto en Estados Unidos. Para cambiarlo, se necesitaría la aprobación de diferentes organizaciones a nivel mundial.
La idea de Trump de cambiarle nombre al Golfo de México
Desde el pasado 7 de enero, durante uno de sus eventos, el presidente de Estados Unidos dio a conocer su intención de cambiar el nombre del Golfo de México para ponerle el Golfo de América, asegurando que se escuchaba más “hermoso”. En esa ocasión, el mandatario mencionó que era más apropiado ese nombre, por lo que aseguró que una de sus primeras acciones como presidente sería la de emitir una orden para modificar el nombre.
Así lo dijo Trump en su momento:
“Vamos a cambiar el nombre a Golfo de América, que tiene un hermoso sonido y abarca mucho territorio. El Golfo de América, qué nombre tan hermoso. Y es apropiado. Es apropiado”.
Aunque sus declaraciones provocaron reacciones entre historiadores y las autoridades de México, muchos creyeron que se trató de alguna especie de broma del mandatario. Sin embargo, en su primer discurso como presidente, Trump reiteró que cambiará el nombre del Golfo de México.
Incluso, recordó que el Monte Denali, en Alaska, también sufrirá el mismo destino luego de que el expresidente Barack Obama le quitara el nombre de monte McKinley en 2015. De hecho, horas antes de su investidura, medios estadounidenses ya habían mencionado que el republicano tocaría este tema.
Durante su toma de protesta, Trump sentenció que Estados Unidos volverá a ser la “nación más respetada del planeta”, por lo que durante su mandato se dedicará a “reconquistar”, empezando con cambiar el nombre del Golfo de México y al monte Denali.
En palabras del mandatario:
“Estados Unidos va a reconquistar el lugar que le corresponde como la nación más respetada del planeta. En poco tiempo vamos a cambiar el nombre del Golfo de México a Golfo de América y vamos a devolverle el nombre de nuestro gran presidente McKinley al monte McKinley”.
De hecho, el periódico New York Post tuvo acceso a un documento confidencial en el que se señala la intención del presidente de modificar los nombres del Golfo de México y del monte Denali como parte de una estrategia para “honrar la grandeza estadounidense”.
Al momento, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, han expresado su molestia con las declaraciones de Trump, mencionando que no harán ninguna modificación al nombre del Golfo de México. Incluso, la presidenta bromeó con ponerle a Norteamérica “América mexicana” por sus raíces históricas.
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