Los espejos podrían convertirse en los mejores aliados de la energía solar.
La energía solar se ha consolidado como una de las principales fuentes de electricidad renovable. Sin embargo, tiene un desafío que aparece todos los días: cuando el Sol se pone, la generación comienza a caer hasta desaparecer por completo.
China acaba de poner en marcha una megaplanta híbrida que busca seguir generando electricidad incluso cuando el Sol ya se ha puesto, y lo hace sin recurrir a grandes baterías.
¿Puede una instalación como esta mantener el suministro eléctrico durante varias horas después del atardecer utilizando únicamente el calor almacenado durante el día?
¿Cuál es el problema de la energía solar?
Ver el atardecer es un momento hermoso.
El cielo cambia de color y el día llega a su fin.
Pero para quienes gestionan una red eléctrica, ese momento marca el comienzo de uno de los mayores desafíos diarios.
El verdadero problema no es la noche en sí, sino que la radiación solar disminuye rápidamente conforme avanza el atardecer.
Una instalación capaz de generar hasta 900 megavatios comienza a perder producción conforme cae el Sol y, pocas horas después, deja de generar electricidad.
Ese descenso diario obliga a las redes eléctricas a buscar otras fuentes de generación o sistemas de almacenamiento capaces de cubrir esas horas sin sol.
Por eso, en el oeste de China construyeron una planta híbrida con un objetivo muy concreto.
La idea es mantener la producción eléctrica durante varias horas después del atardecer aprovechando la energía capturada durante el día.
Lo más llamativo es que el sistema no utiliza grandes baterías electroquímicas, sino una forma diferente de almacenar la energía del Sol.
Una combinación perfecta entre energía y sales fundidas
Para resolver este problema, la instalación combina paneles solares con una central termosolar. En lugar de almacenar electricidad, el sistema guarda el calor capturado del Sol para utilizarlo más tarde.

En otras palabras, consigue «atrapar» el calor del Sol.
Junto a los paneles de SolarPACES, se construyó una central termosolar rodeada por unos 260 000 heliostatos, espejos móviles que siguen la posición del Sol y concentran su radiación en un receptor central.
Lo que hacen estos espejos es reflejar la luz hacia un único punto.
Esa energía térmica calienta sales fundidas hasta superar los 550 grados Celsius, permitiendo almacenar grandes cantidades de calor.
Es como si fuera un enorme termo capaz de conservar ese calor durante horas.
Entonces, ¿qué sucede cuando llega la noche?
Cuando la producción fotovoltaica cae al anochecer, ese calor almacenado entra en acción.
Las sales fundidas transfieren ese calor para producir vapor, que mueve una turbina y permite seguir generando electricidad durante aproximadamente ocho horas.
Así, la planta termosolar de 100 megavatios toma el relevo cuando los paneles solares dejan de producir.
¿Realmente se puede ejecutar esta idea?
Aunque el proyecto ya ha entrado en operación, todavía debe superar una prueba mucho más importante.
Ahora tendrá que demostrar que puede mantener un funcionamiento confiable, unos costes competitivos y una buena coordinación entre la generación fotovoltaica y el almacenamiento térmico.
Uno de los desafíos será mantener limpios los miles de espejos en un entorno desértico, donde las tormentas de arena pueden afectar al rendimiento de la instalación.
También será necesario comprobar cómo responde el sistema durante años de funcionamiento continuo y si la coordinación entre ambas tecnologías resulta tan eficiente como se espera.
Los primeros resultados son prometedores, pero todavía será necesario comprobar cómo responde el sistema con el paso del tiempo y cuál será su coste real de operación y mantenimiento.
Si este modelo demuestra ser competitivo, podría convertirse en una alternativa interesante para ampliar las horas de generación renovable sin depender exclusivamente de baterías.
El éxito de esta megaplanta no dependerá únicamente de cuánta electricidad produzca en un día ideal. La verdadera prueba será comprobar si esta combinación de paneles solares y almacenamiento térmico puede competir en costes, mantenimiento y fiabilidad frente a otras soluciones, como las baterías y otras fuentes de generación gestionable.
Esta megaplanta representa una nueva forma de combinar distintas tecnologías solares en una sola instalación. Ahora deberá demostrar que ese modelo también puede funcionar de manera rentable y fiable cuando salga de la fase inicial y se enfrente a las exigencias de la operación diaria.
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