El centro de información energético Ember publica su reciente informe analítico titulado «The Age of Power», donde describe cómo la intersección de la revolución electrotécnica y la era de la información reformula la nueva geografía de nuestro mundo. Precisamente la organización que hemos mencionado sostiene, mediante investigaciones propias, que las diferentes fuentes de generación renovable han abaratado los electrones, y que la digitalización y la inteligencia artificial los han vuelto inteligentes, así como el desarrollo tecnológico de las baterías ha permitido que la electricidad limpia se convierta en una energía totalmente móvil.
La convergencia tecnológica sumada a la caída en los costos de operación
Ambas revoluciones industriales contemporáneas comparten un hardware que funciona como su catalizador, lo que permite que avancen simultáneamente y aceleren los casos de uso general. Así lo explica Ember, cuando detalla que esta columna vertebral se edifica en hasta cinco elementos clave (los microchips, las baterías, la electrónica de potencia, los motores y los sensores), y ya que provienen de una misma cadena de suministro global, la alta demanda de uno hace que bajen de precio las condiciones de producción del otro.
El teléfono móvil logró que las celdas de almacenamiento fueran suficientemente baratas como para hacer funcionar el coche, y el coche ha duplicado la fabricación hasta hacer que las celdas de almacenamiento sean rentables para la red. Como consecuencia, los costos de fabricación han caído un 99 % desde 1990.
Cuando la electrificación masiva y la tecnología informática se desarrollan juntas, son capaces de hacer caer los costos estructurales de operación que tienen el transporte, las casas familiares y la llamada industria pesada. El informe indica que, al llevar una casa a sistemas eléctricos de manera exclusiva y optimizada mediante software, podrían, incluso, reducirse los costos de funcionamiento hasta en un 80 %.
Vínculos entre la electrificación y la inteligencia artificial
La conjunción simultánea de las dos fuerzas se torna hoy día indispensable, puesto que cada revolución necesita a su vez a la otra para superar sus límites logísticos. Por una parte, los límites de la inteligencia artificial son actualmente eléctricos, por lo tanto, necesita enormes cantidades de energía firme continua y conexiones rápidas a la red cuando los servidores que sostienen su funcionamiento están encendidos. Además, el avance de la inteligencia artificial física, aplicada directamente a la robótica, exige un uso final de la energía con un nivel de precisión motriz y capacidad de respuesta que los arcaicos combustibles fósiles simplemente no pueden entregar.
Al revés, la inmensa infraestructura de la revolución eléctrica necesita de la tecnología de la información. Los grandes problemas de la electricidad en red requieren suavizaciones del suministro que son sumamente variables, flexibilizaciones de una demanda industrial ociosa y optimizaciones de corredores eléctricos.
La geopolítica y las etapas de la transición
Pese a los evidentes logros comerciales, muy pocas naciones en el mundo están buscando una estrategia amplia para sus mercados. El informe indica que Estados Unidos está claramente por delante en el desarrollo del software basado en inteligencia artificial, mientras va muy atrás en el despliegue de la tecnología eléctrica en el territorio del país, mientras que Europa es líder en los mercados de energías renovables y no tiene un sector significativo en digitalización.
La transición que plantea Ember se desarrollará en etapas. La primera etapa está marcada por un fuerte crecimiento que cederá a una serie de fricciones normativas y cuellos de botella en la infraestructura internacional de suministros. La segunda etapa, prevista para principios de la década de 2030, marcará una disrupción ineludible del poder, desplazando la hegemonía económica desde las gigantescas centrales fósiles hacia millones de pequeñas tecnologías eléctricas distribuidas en los techos. Finalmente, la tercera etapa consolidará un ecosistema caracterizado por una acelerada descarbonización y una mayor abundancia de recursos libres de emisiones.
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