De las fuentes renovables a gran escala, la eólica marina ha logrado posicionarse en la industria por sus beneficios, pero también conlleva desafíos. Los proyectos eólicos marinos se realizan bajo un estudio predictivo minucioso en cuanto a capacidad, viento, olas y demás aspectos relacionados con el clima, pero un nuevo análisis determinó que la turbulencia podría ser el mayor desafío de esta fuente.
Los desafíos de la energía eólica marina podrían impedir su desarrollo
Las fuentes renovables están tomando liderazgo en la industria energética, por lo que vale la pena considerar todas las opciones, beneficios y riesgos. En el caso de la eólica marina, se busca aprovechar las zonas de alta mar para producir energía sin contaminantes y totalmente renovable.
No obstante, grupos ambientalistas han criticado esta fuente por alteraciones al ecosistema marino al instalar las turbinas, riesgos para las aves y ruido fuerte en los ecosistemas que pueden causar patrones anormales. Pero un estudio reciente de investigadores del Fraunhofer IWES y colaboradores ha determinado que las turbulencias del viento son otro desafío relevante.
Medir el rendimiento de una turbina eólica marina se realiza bajo un estudio de las condiciones climáticas. Sin embargo, el análisis revela que no solo influye la capacidad y velocidad del viento, sino también la dirección e intensidad, es decir, la turbulencia. El dilema es que es un elemento complicado de predecir, ya que suele cambiar constantemente.
Las predicciones de turbulencia se transforman en un dilema para la eólica marina
Los investigadores realizaron análisis durante año y medio para determinar la influencia de las turbulencias en el rendimiento de las turbinas. Sucede que las turbulencias de viento pueden influir en la vida útil de las turbinas, lo que ocasiona conflictos a los proyectos eólicos por mayores gastos de mantenimiento y reducción de la generación eléctrica.
En sus resultados determinaron que existe un margen de error del 30 %, es decir, es posible que se desaproveche o que simplemente se mantenga una incertidumbre del 30 % sobre la generación eólica y las turbulencias, debido a que es un elemento complicado de predecir con exactitud.
Si bien la velocidad y la dirección del viento se han validado en modelos a lo largo de innumerables estudios, la turbulencia ha permanecido como un punto ciego persistente. Esto se debe a que la turbulencia se contiene en remolinos pequeños que las predicciones suelen pasar por alto.
No obstante, determinaron que la información útil sobre la turbulencia en una simulación de mesoescala reside casi por completo en la parametrización, no en los vientos simulados explícitamente. En otras palabras, no se pueden simular las turbulencias directamente, pero se pueden parametrizar con la energía cinética.
El futuro de la eólica sigue siendo viable, pero con mejores herramientas
Conocer estas variables implica que los proyectos pueden tener una menor capacidad energética o menor vida útil a lo largo de los años. Las simulaciones pueden ser más precisas con herramientas adecuadas, y este tipo de avances energéticos es lo que demuestra la viabilidad de las energías renovables al poder determinar sus desafíos y soluciones en el largo plazo.
Es imprescindible mejorar las mediciones y resultados reales, pero puede ser un elemento para crear sistemas eólicos con mayor capacidad, resistencia y eficiencia. No se trata de desprestigiar la energía eólica marina, sino de fomentar herramientas que permitan su concepción viable y hacia el largo plazo.
Por lo tanto, el estudio sobre la energía eólica marina es un paso hacia nuevos sistemas que permitan su adopción por todo el mundo. Aunque resta realizar más mediciones y sistemas predictivos precisos, es posible que dentro de unos años se superen los desafíos y se consolide como una de las principales fuentes renovables.
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