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Energía

La energía solar y eólica deberán liderar la expansión del sistema eléctrico global hacia 2030 según la IRENA

Por Luz Vaquero · 1 octubre, 2026 · 12:54 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
La energía solar y eólica deberán liderar la expansión del sistema eléctrico global hacia 2030 según la IRENA
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La Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA) ha propuesto de manera clara y contundente cuál será el futuro inmediato de la matriz energética mundial, o más bien ha dejado en evidencia que las energías renovables ya se han convertido en la opción más barata para la nueva generación de electricidad en la mayor parte de los mercados durante el año 2025. En su último informe relacionado con los ambiciosos objetivos del Consenso de los Emiratos Árabes Unidos (UAE Consensus), la nueva institución internacional ha resaltado, cediendo un protagonismo especial a las energías renovables variables como la solar o la eólica, el trabajo duro que deberá asumir de cara a dar los siguientes pasos hacia el año 2030.

Las tecnologías y el imperativo económico

El panorama energético necesita un giro decisivo. Después de un descenso drástico y abrasador, los costos de la fabricación y la instalación de la infraestructura limpia están por alcanzar la sostenibilidad. Según datos específicos proporcionados de manera directa por la IRENA, las energías renovables son en la actualidad la oferta más competitiva en costos para la nueva electricidad en una abrumadora mayoría global de los mercados establecidos para 2025.

Esta enorme habilidad económica permite a los países tanto emergentes como desarrollados proyectar la instalación de miles de acres de paneles fotovoltaicos y turbinas de viento sin tener que poner en jaque sus estipulaciones presupuestarias estatales. Así, la fuerte rentabilidad de las tecnologías limpias ha puesto en marcha una fuga de la inversión de las viejas plantas térmicas que necesitan quemar de manera continua y destructiva millones de toneladas cortas de carbón y gas natural. Para que puedan lograrse ambiciosas metas climáticas, la energía solar y la eólica deben realizar la mayor parte del trabajo y deben ser capaces de cambiar cómo produce, transmite y consume la electricidad el mundo.

El fin de los combustibles fósiles y la adaptación al clima

El indispensable tránsito hacia un nuevo modelo eléctrico no solo se debe a estrictas motivaciones de negocio y rentabilidad, sino a la inexcusable necesidad de estabilizar el sistema climático mundial, porque si no se actúa con urgencia, el clima podría elevar la temperatura unos cuantos grados Fahrenheit. La IRENA subraya con empeño que las energías renovables superarán a los combustibles fósiles, dando comienzo a lo que se considera el principio del fin del largo periodo de dominancia del petróleo en la producción de electricidad a gran escala.

Con un impresionante salto hacia el 62 % de la capacidad total de la energía instalada para finales de 2020, el mundo será testigo de un punto de inflexión en la balanza de poder industrial: el ardiente sol y las corrientes de viento abastecerán a las zonas metropolitanas. Sin embargo, debido a la naturaleza cambiante de la energía solar y eólica, los operadores de la red se ven enfrentados a un colosal y superior reto que asegura flujos de energía continuos y fiables.

Triplicar la capacidad y duplicar la eficiencia energética

El detallado informe de la IRENA se sitúa a la perfección en las recomendaciones del Consenso de los EAU, ya que no solo se limita a abogar por una multiplicación de las fuentes limpias, sino que también hace hincapié en el necesario imperativo de duplicar la eficiencia energética a nivel planetario para el año 2030.

Esta doble línea de acción es absolutamente fundamental, ya que serviría de poco instalar modernas turbinas eólicas de decenas de metros de altura si la energía cinética que ellas producen se desperdicia de forma inconsciente en edificios con nulo aislamiento térmico. Disminuir sistemáticamente el consumo base de la población hará que la nueva capacidad instalada sea más que suficiente para satisfacer toda la demanda, lo que permitirá acelerar el desplazamiento inmediato de las usinas más contaminantes.

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