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Energía

El FEM subraya que la fragilidad de la seguridad energética actual exige mayor innovación y cooperación internacional

Por Luz Vaquero · 20 octubre, 2026 · 1:56 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El FEM subraya que la fragilidad de la seguridad energética actual exige mayor innovación y cooperación internacional
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El suministro energético se ha consolidado como el principal motor de la resiliencia y la competitividad económica internacional que está propulsada por el rápido desarrollo de la inteligencia artificial, del mundo de los centros de datos, de la electrificación y de los nuevos modelos de fabricación. En el Energy Forum 2026 del Foro Económico Mundial (FEM), 150 líderes gubernamentales, empresariales y académicos concluyeron que la seguridad energética se ha convertido en un concepto mucho más amplio y complejo que va mucho más allá del abastecimiento de combustibles con la incorporación de redes, de infraestructuras críticas, de tecnologías y de materiales.

La energía como producción necesaria para la soberanía y la competitividad económica

Hasta el momento, las decisiones del sector se han optimizado en los objetivos individuales, pero a la vista de la realidad actual, la energía no se considera un sector más de la economía, sino que es el motor central que sostiene el liderazgo tecnológico y el crecimiento a largo plazo. Las prioridades operativas se extienden más allá de la seguridad, la asequibilidad y la sostenibilidad de la red, ya que la competitividad industrial se ha convertido en un objetivo de igual altura para todos los países.

Lo que se ha proyectado como el crecimiento de los países para el futuro revela de manera clara que el liderazgo energético hoy en día representa la soberanía económica, porque permite a los países que fabrican celdas y baterías marcar el ritmo y establecer las preferencias de sus propias transiciones. Este cuadro competitivo se ha acelerado a gran velocidad por la expansión tecnológica que requiere conexiones eléctricas masivas y continuas. En este marco, se estima que los centros de datos supondrán un 3 % del consumo de electricidad mundial para el año 2030, pero la magnitud y la velocidad de la expansión y adopción de la inteligencia artificial merecen un lugar preponderante e inmediato en la agenda pública.

El desajuste en los plazos y los cuellos de botella estructurales

Uno de los obstáculos operacionales más importantes con los que se enfrenta esa transición es el marcado desajuste en los plazos de ejecución que existen entre las distintas industrias tecnológicas e infraestructurales. Y es que mientras que la demanda digital y las necesidades del sector industrial pueden escalar exponencialmente en cuestión de escasos meses, la construcción y modernización de grandes infraestructuras y redes eléctricas requieren un periodo sostenido de entre cinco y diez años.

Y es que esta profundísima falta de sincronía ha provocado que más de 2500 gigavatios en proyectos de energía limpia se encuentren actualmente atascados en interminables colas para conectarse a la red en todo el mundo, retrasados debido a los cuellos de botella que se producen en los permisos necesarios y en la cadena de suministro de transformadores. Del mismo modo, los líderes energéticos advierten que el riesgo asociado a contar con un sistema eléctrico en medio de una construcción interminable está siendo subestimado.

Innovación sistémica y asociaciones estratégicas internacionales

Para superar estos estancamientos operativos e infraestructurales, se precisa abandonar toda forma de racionalidad tecnológica individual y comenzar a transitar hacia una planificación de verdaderos sistemas integrados a la escala de las naciones. Una de las soluciones más ágiles consiste en construir marcos regulatorios predecibles que permitan a las administraciones invertir anticipadamente en la red eléctrica antes de que se llegue a establecer la demanda final, apoyándose en el modelo de coubicación de ecosistemas que agrupa las instalaciones solares, el almacenamiento y la generación flexible en un mismo lugar geográfico.

A través de nuevas plataformas como la AI Energy Management Alliance, se generará que los centros de datos se comporten como «mejores ciudadanos de las redes eléctricas» mediante la coordinación activa de sus cargas de trabajo informático y la utilización del almacenamiento de baterías para reducir su demanda.

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