Responsables de una sociedad más justa

Tengo la convicción de que debemos penetrar en la noche y, como centinelas, permanecer en guardia por aquellos que están solos y sufren el horror ocasionado por este sistema que es mundial y perverso. Un grito en la noche puede bastar para recordarnos que estamos vivos, y que de ninguna manera pensamos entregarnos, decía Ernesto Sábato.

Una llamativa línea roja

“No pasarse de la raya”, “no abordar el semáforo en rojo” son recomendaciones que apuntan a lo mismo: a la existencia de líneas rojas que determinados movimientos sociales, autodenominados de resistencia o alternativos, y determinadas conductas poliéticas no deben sobrepasar.

La USAID y el filantrocapitalismo pulvígeno

Al igual que otras organizaciones del gran capital (Bill y Melinda Gates, Rockefeller, Soros, USAID, etc.) quieren dos cosas: ampliar sus negocios y buscar legitimidad entre las mayorías de las poblaciones sometidas a sus intereses y extorsión. Pero además cumplen otra función: la de penetrar a los movimientos sociales de resistencia, más o menos anticapitalistas y alternativos, para tratar de moldearlos.

Organizaciones sociales y ambientales latinoamericanas y españolas denuncian las consecuencias de la actividad de fundaciones supuestamente filantrópicas – Pedido de Adhesion

AVINA y Ashoka son dos fundaciones vinculadas al gran capital que promueven un modelo de agricultura industrial y basado en los transgénicos, además de la privatización de los bienes comunes como el agua o los bosques. Sin olvidar su fuerte conexión con la mortífera industria del amianto.

El lobby oculto

“La maldición para la Tierra es una masa de capitales en manos de una exigua minoría de inversores y "desarrolladores", que escrutan hasta el último metro cuadrado sobre el que podrían abalanzarse para obtener beneficios. La imagen del enjambre de langostas no resulta desatinada", dice Riechmann. El capitalismo va viendo cómo las sucesivas crisis (financiera, económica, energética, ecológica, climática y social) van anunciando su próxima quiebra con más intensidad. Necesita con urgencia, además de su plan A (seguir con los negocios como lo hace habitualmente: business as usual), un plan B (la conquista del alma de las gentes y de las resistencias sociales).

Ashoka por sí misma. La intrusión del gran capital filantrópico en los movimientos sociales

Paco Puche analiza en profundidad en este artículo a la Fundación Ashoka, para consolidar su tesis de que, al igual que sucede con una institución homóloga, Avina, es una organización que bajo una apariencia benéfica está al servicio de las grandes empresas capitalistas y está especializada en recopilar información sobre reformadores sociales “con vistas a hacer, a la vez, más negocios y de camino eliminar las resistencias. Están intentando la cuadratura del círculo: ser, simultáneamente, saqueadoras y benefactores de sus damnificados”.

Réquiem por AVINA

Hasta aquí el certificado de defunción de una suerte de Avina, aquella que ha pretendido dominar, confundir, y desactivar los movimientos sociales, vincular líderes de la sociedad civil con líderes del empresariado para realizar negocios inclusivos con los pobres y “pintar” de verde al capitalismo, para hacerlo más opaco y llevadero a los colectivos crecientemente damnificados por su irrefrenable codicia. Que, deberíamos saberlo, el capitalismo solo cede aquello que le es arrebatado por los trabajadores o por los ciudadanos. Las empresas (capitalistas) son miopes por naturaleza: su objetivo es ganar dinero inmediato, no arreglar el futuro del planeta.