La industria de la moda es uno de los sectores con mayor influencia en la contaminación ambiental, pues los desechos anuales crecen sin parar. Los residuos textiles están causando un serio problema para el ambiente, pues esas fibras suelen tardar años en descomponerse y terminan siendo alimentos de los peces, así como un impulso que agrava el cambio climático. Por lo tanto, el PNUMA propone 5 cambios que podrían mejorar esta problemática.
1. Inclusión de la moda circular
De acuerdo con el PNUMA, la industria de la moda genera hasta el 8 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, sin contar los residuos que quedan en vertederos, ríos o son incinerados y fomentan el calentamiento global. La moda es un elemento esencial para la vida humana, pero las presiones por un sistema consumista están creando riesgos relevantes para el ambiente.
Una de las soluciones propuestas es que se adopte una economía circular en la moda. Si la industria realiza cambios en cuanto a la calidad de la ropa con prendas más duraderas y opciones de reciclaje, es posible disminuir significativamente el desperdicio textil. Además, pueden incorporar tejidos sostenibles que eviten generar contaminación en el ambiente, o al menos puedan degradarse con mayor facilidad.
2. Telas recicladas para mejorar las fibras textiles
La ropa no tendría por qué ser un problema ambiental si se adoptan políticas y medidas que favorezcan su reciclaje. Todos quieren prendas a la última moda y sin ningún detalle, pero muchas veces lo que se desecha puede tener años de uso o funcionar para una nueva prenda. En este caso, el reciclaje funciona como un sistema que impide los desechos tempranos.
Para alcanzar la meta, es necesario implementar métodos de recolección de residuos textiles en las comunidades, donación de ropa, así como fomentar en las empresas productoras políticas de reciclaje y prendas con tejidos que sean más fáciles de reutilizar, lo que reduce gradualmente la contaminación textil.
3. Reducir los productos químicos en la ropa
Por extraño que parezca, se ha alertado mediante un estudio publicado en Springer Nature que para producir ropa se usan más de 15 000 productos químicos. Esto se hace con un objetivo y es reducir las manchas o que sean impermeables, novedades que son llamativas para el consumidor, pero esconden un peligro detrás.
Esos químicos tienden a acumularse en el ambiente y perjudican a los animales, personas y suelo en general. Las mezclas químicas, al fusionarse, terminan creando un problema mayor en el planeta e inciden en la contaminación. A su vez, evita que las prendas puedan reciclarse mediante procesos industriales, por el peligro químico.
4. Reducir el llamado de la moda a cambios constantes
La moda suele tener un marketing muy marcado que ha perdurado por décadas, y es que constantemente hay una nueva tendencia en la industria. Esto motiva a que las personas cambien sus prendas a medida que aparecen nuevas modas. Pero el gran problema es que toda esa ropa de tendencias pasadas queda en el olvido como un desperdicio.
El PNUMA insta a que las empresas de la moda creen estrategias de protección con tendencias responsables que disminuyan la necesidad de cambios constantes. Respaldar la transición climática podría motivar a que la moda tenga una nueva perspectiva con un estilo de vida más sostenible y reducción del consumo en exceso.
5. Compras con más conciencia y responsabilidad
Este punto viene en consecuencia del anterior; ante la gran variedad en moda, comprar con conciencia y más calidad que cantidad puede marcar la diferencia. Para el PNUMA, la sostenibilidad en la moda implica un papel relevante para el consumidor. No solo las industrias deben reducir sus ofertas; el consumidor también tendrá que tomar responsabilidad acerca de lo que compra, optando por marcas sostenibles.
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