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La combinación de ciencia y saberes locales surge como clave para revertir el deterioro de los bosques en el mundo

Por Luz Vaquero · 28 septiembre, 2026 · 2:02 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
La combinación de ciencia y saberes locales surge como clave para revertir el deterioro de los bosques en el mundo
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La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha publicado un informe que advierte que el planeta Tierra tiene una capacidad de regenerar bosques mucho menor que el ritmo al que estos se están degradando. Sin embargo, a través de una historia interactiva sobre el estado de los bosques del planeta, la organización internacional demuestra que esta destructiva tendencia puede y debe ser revertida. La clave para lograr esta amplia restauración es la de explorar múltiples vías de restauración que unan el rigor de la ciencia moderna con el valioso conocimiento de las comunidades locales.

La enorme magnitud de la degradación global

El diagnóstico oficial muestra un panorama ambiental alarmante, puesto que en la actualidad hay más de 1136 millones de acres de bosques severamente degradados. Dicha degradación está impulsada indefinidamente por diversas causas de la especie humana, tales como el cambio climático incesante, la población en crecimiento, la infraestructura civil en expansión, el cambio irresponsable de los usos del suelo y la cada vez más insaciable demanda del uso de los recursos madereros como fuente energética.

Apunta además a que la degradación no se subordina solo a los bosques, sino que más del 10 % de la superficie de toda la tierra firme de nuestro planeta, lo que equivale de manera abrumadora a 3854 millones de acres, está hoy en estado de degradación. Una superficie dañada cuyo tamaño equivale a 5,7 veces la superficie de la República Argentina, un buen recordatorio del inmenso impacto territorial de la insaciable voracidad del consumo de nuestros días.

En la medida en que la tierra pierde su capacidad biológica para autorregenerarse, la demanda mundial de productos de madera y de servicios ecosistémicos crece de forma desmesurada. Esta asimetría insostenible amplía peligrosamente la brecha entre lo que los ecosistemas son verdaderamente capaces de ofrecer y lo que las sociedades globalizadas exigen para sostener su crecimiento.

Enfoques adaptados a cada paisaje natural

La restauración de un bosque o de un entorno biológico distinto nunca se ajusta a una única fórmula estandarizada, dado que ningún ecosistema es estrictamente igual a otro. Desde el momento en que la vegetación muerta empieza a afianzarse nuevamente y los suelos erosionados van recuperando su estabilidad, los paisajes degradados vuelven a recuperar su funcionamiento, pero este proceso puede variar mucho según el contexto.

Por ejemplo, se requiere recurrir a metodologías radicalmente diferentes para recuperar una sabana de secano árida en comparación con las que son útiles para rehabilitar un bosque de alta montaña húmedo o un bosque enmarañado de un manglar costero. En algunos casos, la opción más sencilla podría ser la de plantar grandes cantidades de árboles jóvenes, pero en otros resulta mucho más efectivo combinar metodologías integrales como la agrosilvicultura de precisión y la regeneración natural asistida por varias millas de paisaje dañado.

Casos de éxito que integran tradición y ciencia

En todo el planeta, los casos de éxito documentados demuestran de forma fehaciente que es posible conectar la recuperación ecológica de los hábitats con el beneficio inmediato para las personas. En los extensos pastizales del ecosistema de Amboseli, en el sur de Kenia, más de 700 mujeres de las comunidades masáis están en la actualidad al frente de una iniciativa para restaurar miles de acres de matorrales en un estado de degradación extrema como consecuencia de sequías que han llevado las temperaturas del suelo a cerca de los 100 °F.

Combinar su ancestral saber tradicional con prácticas eficaces y de bajo costo (como la excavación manual de terraplenes lunares para interceptar las escasas gotas de agua) ha permitido a estas mujeres cambiar la situación, restaurar la humedad del suelo, regenerar la flora nativa y generar bancos de forraje para sustentar tanto la economía de sus aldeas como el equilibrio del ecosistema.

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Luz Redactora
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