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Los 3 motivos centrales por los que proteger los ecosistemas de agua dulce es clave para el futuro

Por Luz Vaquero · 19 agosto, 2026 · 7:27 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Los 3 motivos centrales por los que proteger los ecosistemas de agua dulce es clave para el futuro
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El ciclo hidrológico global (el proceso que permite que el agua se mueva y almacene en la atmósfera y en los ecosistemas) es el principal motor de la vida en la Tierra. Sin embargo, la actividad humana, infinita, está transformando este ciclo, amenazando con ello ecosistemas, economías y la calidad de vida de las personas en todo el mundo. Las presiones relacionadas con la contaminación, el cambio ambiental y el cambio de uso del suelo están afectando los entornos hídricos a un ritmo alarmante. Para poder entender la urgencia de revertir la crisis global del agua dulce, una nueva investigación expone por qué la protección de la biodiversidad de agua dulce es absolutamente crucial para garantizar un futuro sostenible.

1. Un refugio de una biodiversidad excepcional

Aunque los ecosistemas de agua dulce, como los ríos, los lagos, los humedales, los manglares y las turberas, solo ocupan menos del 1 % de la superficie terrestre, se benefician de una asombrosa biodiversidad que representa casi el 10 % del total de la diversidad existente.

Las especies de agua dulce tienen un papel destacado porque ayudan a mantener el agua limpia, participan en los ciclos de los nutrientes y sostienen los sistemas alimentarios, pero lamentablemente, las especies de agua dulce están desapareciendo mucho más rápidamente que las especies marinas o terrestres. Actualmente, un 20 % de las especies de agua dulce que se han evaluado están amenazadas con la extinción.

2. Almacenamiento masivo de carbono en los ecosistemas de agua dulce y resiliencia climática

Los ecosistemas de agua dulce proporcionan servicios críticos en la regulación del clima global, destacando sobre todo por sus enormes capacidades de almacenamiento de carbono.

Se estima que estos humedales en el mundo almacenan entre el 20 % y el 25 % del carbono de los suelos.

Ecosistemas concretos, como turberas o manglares, se encuentran entre los más densos en carbono a nivel mundial, almacenando al menos tres veces más carbono por hectárea que los bosques boreales, templados o tropicales.

Los ecosistemas de agua dulce saludables también incrementan la resiliencia ante los impactos climáticos que puede sufrir una dada zona, protegiendo de inundaciones y reduciendo el impacto en eventuales incendios.

Al contrario, si estos ecosistemas se ven alterados, las emisiones de gases de efecto invernadero aumentan y se estima que las turberas degradadas son responsables, en su conjunto, del 4 % de las emisiones globales provocadas por el ser humano.

3. El pilar de la existencia humana y el desarrollo económico

El agua dulce es el fundamento de la existencia humana y de la economía. Cuando el agua fluye a través de estos ecosistemas, la gente la obtiene de la misma para beber, para la higiene, para los servicios de saneamiento e igualmente para la producción agrícola, la generación de energía y la vida de las personas. Por lo tanto, el acceso a tan importante recurso, el agua dulce, es el equilibrio del desarrollo social y económico sostenible.

Sin embargo, la degradación de estos ecosistemas está teniendo consecuencias trágicas. El empeoramiento del estrés hídrico está limitando el acceso al agua de uso doméstico, agrícola y energético, mientras que las inundaciones más graves y frecuentes, ya que cuestan vidas, desplazan comunidades y arrasan la infraestructura. Aun así, la contaminación degrada la calidad del agua y pone en riesgo la salud de miles de millones de personas que aún carecen de servicios gestionados de forma segura.

Detener la pérdida de los ecosistemas de agua dulce exige hacer un esfuerzo colectivo y acelerado a nivel internacional. Debe contarse con la conservación de turberas y marismas ricas en carbono y la restauración de los humedales que han sido alterados por la actividad humana. Al mismo tiempo, el mundo debe hacer frente a la contaminación, evitar la sobreexplotación de las especies y proporcionar gobernanza transfronteriza.

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