La radiación es una forma de energía que se propaga de un punto a otro en forma de ondas o de partículas y es un elemento con el que las personas están en relación de una manera común. La Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) añade que hay que diferenciar distintos niveles de energía que contribuyan a informar e implementar las medidas de protección ambiental y laboral que permitan a la sociedad disfrutar de forma segura de sus múltiples aplicaciones pacíficas.
Enfoques científicos y la física detrás del decaimiento radiactivo
Desde un punto de vista técnico, la radiación ionizante procede de los átomos inestables, también llamados átomos radiactivos, que liberan energía bajo forma de partículas u ondas electromagnéticas a medida que van transformándose en algo más estable. Tal forma de liberación de energía es un fenómeno de los muchos que se presentan en la naturaleza y se conoce como decaimiento radiactivo.
El decaimiento radiactivo da lugar a varios tipos de radiaciones que se diferencian entre sí en función de la naturaleza del núcleo atómico, y a partir del análisis científico y de los experimentos de los laboratorios se ha llegado a clasificar e identificar las emisiones existentes junto con sus alcances de penetración física, así como las barreras técnicas que se saben necesarias para su manejo seguro:
Radiación alfa: Se expresa como la emisión de partículas pesadas con carga positiva que no penetran más allá de la piel humana y que son detenidas por una simple hoja de papel.
Radiación beta: Se forma por partículas muy pequeñas (electrones) que poseen una propiedad de penetración mayor que la radiación alfa, ya que es capaz de atravesar de uno a dos centímetros de agua, quedando normalmente detenidas en un espesor de chapa de aluminio de pocas decenas de milímetros.
Aplicaciones con una alta energía: rayos gamma y neutrones en la industria
Los rayos gamma constituyen una forma de radiación electromagnética de alta energía que es similar a la radiación X. Algunas de estas ondas podrían atravesar el cuerpo humano sin que se produzca ninguna alteración, en cambio, otras se pueden absorber en los tejidos y cuentan con el potencial de producir daños si no se controlan.
Para reducir estos riesgos con seguridad, la intensidad de los rayos gamma se puede disminuir con blindajes densos: muros gruesos de hormigón o plomo, algo que es común en el diseño arquitectónico de las salas de radioterapia de los centros hospitalarios. En los entornos de la salud, el cobalto-60 es muy utilizado por los científicos, ya que es capaz de emitir rayos gamma estables que después de transmutar en níquel-60, se pueden combatir tumores cancerígenos de forma localizada.
Innovación sectorial en salud, agricultura y transición energética
La modularidad de las técnicas nucleares modernas reafirma la relevancia de su presencia en los sectores más dinámicos de la economía mundial en 2026. En cuanto a las aplicaciones dirigidas hacia el medio ambiente y la reducción de los efectos que provoca el cambio climático, la radiación ionizante, por ejemplo, se emplea en el proceso de tratamiento de aguas residuales urbanas e industriales para eliminar patógenos resistentes, sin necesidad de agregar agentes contaminantes químicos, y así garantizar la eficacia del proceso.
Igualmente, los laboratorios agrícolas se sirven de esas mismas tecnologías para inducir mutaciones en las plantas que sean beneficiosas, permitiendo así crear nuevas variedades de plantas cultivables más resistentes a sequías extremas y garantizando la seguridad alimentaria en las regiones vulnerables.
En el sector de la logística y de la manufactura avanzada, por ejemplo, la radiación aporta herramientas no destructivas de control de calidad a los propios procesos de la industria automovilística y aeronáutica mediante el reconocimiento de la estructura interna de las piezas críticas con el objetivo de garantizar características de resistencia mecánica superiores.
