El Gobierno de la República Federal de Nigeria, ha confirmado inicialmente la ejecución con éxito de una compleja operación de seguridad conjunta con los Estados Unidos de América. Esto es considerado un logro considerable en la cooperación militar entre ambas naciones. La operación, que tuvo lugar durante el día 25 del mes de diciembre, se llevó a cabo por medio de lo que las fuentes estatales han calificado como «golpes de precisión contra objetivos terroristas», con base en una serie de ataques aéreos de forma coordinada en la conflictiva región noroeste del país.
Inteligencia local y autorización presidencial
Esta acción no es un hecho aislado como tal. Es el resultado de meses y meses de diplomacia y estrategia. En comunicado oficial procedente de Abuya, el Ministerio de Asuntos Exteriores confirmó que las autoridades nigerianas están llevando a cabo una profundización de una cooperación estructural con sus socios internacionales. El objetivo es claro. Se trata de enfrentar de manera contundente el apremiante problema de la amenaza del extremismo violento, una problemática que ha desarticulado la economía y la seguridad social de la nación más poblada del continente africano en los últimos diez años.
El ministro de Relaciones Exteriores de Nigeria, Yusuf Tuggar, apuntó algunos detalles relevantes de la operativa a través de la cadena local de televisión. Explicó que «fue Nigeria quien dio la información» a Washington antes de los bombardeos del 25 de diciembre. De esta manera queda evidenciado el papel activo del país africano en la inteligencia previa.
Tuggar detalló que mantuvo contacto directo con el secretario de Estado de EE. UU., durante las dos ocasiones: «Hablamos dos veces. Conversamos durante 19 minutos antes del ataque y, posteriormente, volvimos a hablar durante cinco minutos antes de que llegara el ataque»; y dio fe de que fue el propio presidente nigeriano, Bola Tinubu, quien autorizó personalmente los bombardeos.
La reacción de Donald Trump: ataques «poderosos y letales»
La operación fue muy bien recibida públicamente por el presidente Donald Trump, que apoyó de forma decidida la realización de la operación y, haciendo uso de la red social Truth Social, afirmaba que los ataques del día de Navidad fueron «poderosos y letales», incidiendo en que el «Departamento de Guerra realizó número perfectos ataques» al grupo Estado Islámico.
Donald Trump relacionó su misión con la protección de la libertad religiosa, recordando que ya habría advertido a los terroristas de que si no detenían la masacre de cristianos lo pagarían caro. Tal postura es también la respuesta a la previa advertencia del Gobierno de Washington sobre la existencia de la encarnación de una «amenaza existencial», equivalente a un «genocidio» que sufrían los cristianos.
Amparo más general
El comunicado oficial de Nigeria se alejó de una narrativa que se focalizaba en colectividades religiosas y llevó a cabo una explicación más amplia de los principios éticos del combate antiterrorista, y lo hizo enfatizando que sus acciones se guían por la primacía de «preservar las vidas humanas, la unidad nacional y la defensa de los derechos y la dignidad de todas las personas, sin hacer distinción sobre la religión o grupo étnico al que pertenezcan».
El texto oficial afirma que la violencia terrorista, ya sea propiciada contra cristianos, musulmanes u otros grupos, es igualmente una «afrenta de los valores de Nigeria y de la paz y la seguridad internacionales». Las autoridades nigerianas confirmaron que proseguirán colaborando estrechamente con sus socios mediante las vías diplomáticas y de seguridad que se han establecido para «debilitar las redes de terrorismo, interrumpir su financiación y logística y detener sus amenazas transfronterizas». Por otro lado, el canciller Tuggar advirtió sobre que los bombardeos serán un «trabajo en curso» que podrían realizar también otros países aliados en el futuro.
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